No más mostrador, comedia original en cinco actos; representada por primera vez en el Teatro de la Cruz el dia 29 de abril de 1831 · Capítulo real 3 de 20
ACTO TERCERO
Texto completo de esta unidad literaria, reunido aunque el lector la divida en 3 tramos técnicos para mejorar el rendimiento.
ACTO TERCERO.
DON*DBOGRACIAS. DeSpUeS PASCASIO.
Deo. Es preciso , sí, mi muger es el diablo. Pascasio, Pascasio... este muchacho pudiera descubrirlo todo.
Pas. Señor.
Deo. Mira, tú has 'sido criado del conde del Verde Saúco , eh ?
PaSi Sí señor, ya sabe usted que de su casa vine aquí, que la dejé porque nunca veía un cuarto de mis salarios, porque todo el dia me traía hech^ un zascandil: á casa del sastre; del acreedor á llevar esperanzas; del empeñador, del prestamista porque tenia áii señoría un compromiso , y era preciso salir de él á toda costa.
Deo. Sueno, bueno, ya me lo has dicho.
Pas, Pero sin embargo, le quiero, como á todos mis amos; eso es otra cosa, y en cuanto pudiera servirle que no fuera...
Veo. Bueno, bueno. Mira, Pascasio, tú eies hombre callado. • _
Pas. Señor ,'desde que soy su jardinero de usted no creo...
Veo. No, no me has dado niflgun motivo de sentir, estoy contento; pero ven á mi cuarto; se trata de que ya que conoces al conde no descubras un proyecto que traigo entre manos.
3Í Pos, Sefior, ya sabe usted que yo... Veo, Si, biea, te lo esplicaié j ven á mi caarto.
ESCENA IL
Bt COKDB DEL VERDB SAÚCO. SIMOK. ÍRAKCISCO.
Fran, (yíbriéndoles la mampara.) Aun tardarán, porque se están peinando j pero pasen ustedes aquí.
Con. Mejor estaremos aqui que en esa antesala maldita. ,
Sim, Pero señor , todo un conde del Verde Saúco andar en estos misterios y disfraces: será posible que el amor le tenga á V. S. tan turbado, que no conozca que se pone en el caso de hacer un papel ridículo?
Con. Ah! ah! ah! no lo entiendes.
Sim. Se rie V. S. ? pues cierto que es cosa de risa.
Con. No quieres que me ria, si no sabes de la misa la media? anior, dices. Cuándo me has visto tú ■enamorado, desde que eres mi ayuda de cámara?
i eso es muy plebeyo , muy antiguo.
Sim. Pues señor, entonces no alcanzo qué fin puede V. S. llevar en introducirse asi en casa de unos simples comerciantes , aguardar á que no esté el amo, pasar recado á la señora , y guardar aqui una rig;urosa antesala, que V. S. mismo no se la hace hacer á un...
Con. Verdad es; mira, ya que tú me acompañas en esta intriga , y que sabes que m¡ marcha es supuesta , quiero confiarme á ti. Tú sabes cómo andan mis negocios?
Sim. Si señor, lo sé.
Con. Que no tengo maa esperantas que las que rae hace concebir mi tía, la que se está muriendo , perr?-
que probablemente saldrá de este ataque como hs salido de otros diez « y vivirá todavía una porción de añosT
Sim. Sí señor.
Con. Que estoy lleno de deudas, que ya lo estaba antes de ir á París, que allá me he acabado de arruinar? Ya se ve, esa maldita Josefina me ha desollado j pero vamos á ver , qué remedio? un hombre de mi clase... es indispensable tener caballos, trenes, buena mesa, familia, palco en la ópera, vestirme por el mejor sastre , tener el mejor zapatero, vivir en ug Hdtel carísimo... luego esas niñas no están contentas sino se les regalan todos los dias, cuándo las pulseras de diamante?, cuándo el aderezo, cuándo un reloj i ni yo puedo hacer alto en eso: en una palabra, tú conoces las mugeres, y sabes como yo que para ser querido...
Sim. SI señor , sí señor.
Con. Luego hay que ir á sociedades i estando en una sociedad , es preciso jugar , y jugando es preciso perder, y perdiendo ya ves tú lo que se sigue: de suerte que yo, que ya necesitaba poco, tuve que volverme cuando mi contador, que hablando aquí para entre los dos es un solemne picaro.
Sim. Sí señor.
Con. Pero un picaro que no puedo despedir , porque como no es moda tomar uno mismo sus cuentas, después de robarme tiene la habilidad de probarme que todavía le debo dinero y favores j pues señor, tuve que volverme cuando este tal me escribió que no habia mas fondos; que la mayor parte de mis bienes estaban en hipoteca ; que de lo libre nada quedaba sino cuatro miserables majuelos que no dan al año vino para llenar una botella, y que los acree- , dores le agoviaban , y era preciso... Sim. Ya , ya eotiendo.
Con. Luego esta maldita circunstancia de no poder uno hacer nada sin que todoel mundo lo sepa ha hecho que ia fama de mi ruina vaya siempre delante de mi á todas partes i de modo que el único medio que me quedaba de evitar una quiebra vergonzosa, que era el de enlazarme con otra de mi clase qus repusiese-mi CDsa, no hay que pensar en él ^ he reconocido mis asuntos , estoy cada vez mas abrumado ; con esto de no tener casa en Madrid , y estár-
- niela haciendo, tengo que estar en una fonda j he visto que es preciso un medio estraordinario para salvar mi honor ^ he tirado mis líneas por varias partes ; estos son unos comerciantes riquísimos ; la madre es loca por brillar , y lo puede todo con su hija, como todas las madres; el padre es otra cosa; pero ésto qué importa? al fin es su marido, y sobre poco mas ó menos ya sabemos lo que mandan algunos maridos en su casa...
Sim. Ya, ya i y trataría V. S^ de casarse...*?
Con. Y por qué no? me parece que no soy el primero de mi clase...
Sim. Nada , nada: V. S. lo hace, bien hecho está. Pero entonces, hay roas que presentarse cara á cara, porque estos que tienen dinero y son plebeyos darán todos sus caudales por un uSia mas o mencs^ son unos tontos, y no hablan de rehusar...
Con. Rilas no, pero ya te he dicho que el padre es otra cosa ; peníando yo como tú , con la esperanza de deslumbrarle , le escribí pidiéndole su hija...
S'tm. Casnita ! de buenas á primeros. Y qué lespondic?
Con. Lo que y© no podia esperar ; que le es imposible acceder á mis deseos, por estar «ómprometido con ún tal Bernardo , hijo de un amigo suyo don Ferfedicto Pujavante, de Barcelona, y qoe aunque no- le conocen, la chica está enteramente á su favor, por la fama de sus buenas prendas i y que no.
podia verse conmigo , porque iba de caza. Sim. Y que haya V. S. sufrido ese bochorno! Y ahora qué quiere V. S. hacer con venir y entrar , si la chica tiene novio, si el padre no quiere... ? Con. Hay que mudar de plan; dime, te acuerdas tú de aquel hombre gordo que se quejaba tanto de su ojo y de su gota , que fue dos veces á verme en Barcelona, ahora á mi vuelta de París? Sim. Sí señor , sí , pues no me tengo de acordar. Con. Pues aquel es el tal don Benedicto , comerciante en tapices, con quien tenia yo asuntos de dinero, y le conozco á él y á toda su casa de toda la vida ; de su hijo Bernardo también tengo noticias; es de mi cuerpo; en Barcelona quedaba cuando he.- mos venido; casualidad sería que viniese ahora mismo. Sim. Calle ! y sería posible... ?
Con. Y muy posible , ya me has entendido. Ya ves que don Deogracias no está en casa en tres dias lo menos; está de caza, como él mismo dice. Vengo, pregunto por las señoras; me presento , ya soy Bernardo; no"tengas miedo, no me perderé; ya estan prevenidas en mi favor, particularmente la chica; me tratan como novio ; esta franqueza algo ha de producir; yo rio soy despreciable, y me fio en mis fuerzas: todo es que yo coja dos cuartos de hora favorables, y vuelvo el seso á la chica, no es mi primera conquista. Va á venir «1 padre, un mornento antes me declaro á la madre; es loca, y este es su flanco; en viéndome conde, no digo nada, la zalagarda que se arma en la casa ; á esto se agrega que si la Chica me quiere siendo Bernardo, por qué lio me ha de adorar siendo conde? Esto es cosa natural; y el padre gruñirá, y dirá... pero cuando vea que todo está hecho qué ha de hacer? ceder y S'Mtar los millones del dote.
Sim. Sopla! el plan no es malo^ pero qué tiene que ver todo eso con haber esparcido la voz de la marcha , con ocultarse hasta de los criados^
Con. Sí señor, los acreedores me rompen la cabezaj en los ocho dias" que hace que estoy de vuelta, apenas he ido á parte alguna ^ se hubieran echado encima^ y hasta ver el resultado de esta intriga me conviene estar oculto; si concluye bien, con el dote empezaré á hacer algunos pagos, y ya es otra cosa; sino buscaré otro medio; en el ínterin hasta el joc— quey, que me ha dejado en la posada de la calle angosta de San Bernardo, lo ha creído.
Sim. Bueno,* bueno: asi ya tiene otro verj pero in< parece que "vienen.,.
Coru Retírate, pues; déjanos solos.
Bt CONDB. OOfrA BIBIANA. JULIA.
Bib. Pues tienes muy mal gusto, todo elegante debe tener deudas. Caballero, buenastardes. {Bujo.) Julia, qué traza de hombre! qué figura tan ordinaria!
Con. Señoras, á los pies de ustedes. (Qué gesto!) ,
Bib. (A los pies de ustedes, qué vulgaridad tan vieja!) — Qué se le ofrece á usted?
Con. (No sé cómo empezar.) — Señora, creo que usted debe ser doña Bibiana.
Bib, Doña Bibiana! de dónde viene usted ahora? yo no soy doña Bibiana , ni...
Con. (Calle; si me habré equivocado de caía; me parece que no.)— Señora, no vive aqui don Deogracias de la Plantilla?
Bib. Sí señor; y qué?
Con. Bien , y usted será su señora , dofia Bibiana...
Bib. Vuelta con dolía Bibiana: qué grosería! no le he dicho .á usted ya que no me llamo Bil^iana? me llamo Concha , y está usted muy atrasado...
Con. (Malol maldita equivocación 5 sin embargosConcha, es verdad, señora, disimúleme usted i^ acabo de llegar, traigo varias cartas de recomendación, y una muy interesante para una tal doña Bibiana , y traía este nombre en la cabeza ; pero qué tontera la mia, mire usted si. sabré como se llama usted ', soy Bernardo Pujavante , y acabo de llegar de Barcelona. (Qué frialdad!)
Bib. Es usted don Bernardo ?
Con. Sí señora.
Bib. (^/4 Julia.) Julia, qué ocasión de venír.
Juí. Ay , mamá !
Con. Y deseando presentarme á .ustedes, aunque sé que el señor don Deogracias... (No me escuchan.)
Bib. {A Julia. ) Si pudiéramos echarle i que no le viera Deogracias... quién sabe si volvería atrás... voy á decirle que no está en caía.
Con. ( Cielos ! qué recibimiento !) — Como don Deogracias está...
Bib. Caballero, mi esposo está fuera, y yo no aco.stumbro hacer sus veces nunca i puede usted volverse pasado mañana, ó el otro, en ese caso... porque, la verdad, aunque he oido hablar algo á mi esposo de un'tal Bernardo , de Barcelona, ignoro qué asuntos puede tener con él , y no puedo sin su añpencia meterme en cosas que....
Con. ( Maljsimo! )— Señora, ciertamente que no. esperaba este recibimiento j ni creo que usted se halle ignorante de los planes de su esposo ^ ademas 4s esto, yo no he buscado casa en Madrid dondo alojarme, porque contaba con esta, como quien viene á ser yerno de don Deogracias.
Bib. Quién? usted? casarse'con/iú hija? cabajlerp,:
usted delira; con el hijo de un tapicero j cuidado que es imprudencia; he hablado muchas veces coa mi esposo sobre el particular , y ciertamente que no me ha dicho nada de semejante proyecto; ni es posible que una boda de esta clase... y en ñn, sobre' todo, en cuanto á casa, mientras mi esposo no esté en ella me es imposible recibir á nadie. ( Con esto se irá pronto; estoy en brasas. )
Con. Vive Dios ! Señora , yo hablaré con don Deogracias; veremos si hablo de memoria ; y pondré en conocimiento de mi padre el trato indigno que ustedes me han dado.
Bib. Qué grosería! insultar todavía á la madre de la que quiere por esposa ; vamos , Julia , dejemos ahí á ese hombre. Qué modales ! Qué diferencia de este al conde! al fin hijo de un tapicero.
BL CONDB. JULIA.
Con. (Qué rabia! Si pudiera hablar á la hija.)— Señorita , señorita... usted también...!
Jul. (No me gusta nada,. pero me da lástima.)— Caballero, mamá tiene el genio bastante pronto, perdónela usted sus primeros ímpetus.
Con. Ah , Julia ; no me ha engañado la fama que ha llegado de usted á Barcelona, y ciertamente que no se la puede ver sin comenzar á amarla.
yu¡. Déjeme usted. (Cielos! si viniera el conde.) — Déjeme usted , mamá estará esperanda
Con. Y bien , qué debo hacer í usted considera el conflicto en que quedo.
JuL Dios- mió! cierto... pefo... suelte usted ; yo... mire usted... no entiendo... qué quiere usted que le
diga? no oye usted? que me llama, ay! allá voy.
Con. Julia, un momento todavía j donde la veré á usted? prepare usted mejor á su mamá. Un momento. (Deteniéndola.)
Jul. No puedo 5 tenemos una visita de cumplimiento; está ahí el conde del Verde Saúco, agur.
Con. Cómo ? el conde del Verde Saúco ha dicho us-' ced \ Julia , Julia !
BL COKDB.
Qm. Cielos* y que me suceda á mí estoí Por Di^o* que estoy lucido j pues el tal Bernardo tiene el campo á su favor ', este hombre me ha engañado , fue una escusa. Qué colera! y en esta circunstancia qué hacer? A Dios esperanzas y dote. Pero, yestecond» del Verde Saúco, estoy curioso ^ mas gente viene por aquí; será acertado esconderme? sí , tal veaí oiré lo que deseo saber.
DON OSOGRACIAS. BERNARDO. PASCA9I0. BL COKDB meil-
do en el cenador.
Veo. {A PascasíO. ) Pues anda listo , . que se va á cerrar la tercena; mira qué estoy sin rapé ; que sea bueno, del de primera; y á casa de don Pedro con él, que allí te espero; y délo otio, cuidado con chistar.
Fas. Sefior, está bien. •
DICHOS , mer.os pascasio.
Ber. Es posible? con que no era ficción? ahí ah! ahí
Veo. Qué habia de ser? no señor, duro sobre duro: ya ve usted que hemos empezado pagando bien el alquiler del nuevo personage.
Ber. La fortuna es que el mismo conde del Verde Saúco lo pagará. .
Con. (Hablan de mí...)
Deo. Qué ha de pagar?
Ber. Pues no lo ha de pagar? al momento que esto se acabe, bien ó mal, le buscaré, y le haré reconocer su deuda, y...
Con. (Qué deuda es esta?)
Veo. No señor , no ; aunque usted le cogiera por el cogote.
Con. (Para descubrirme en esta casa.)
Deo. No ve usted que es un hombre arruinado, un calavera...
Con. (Bravo!)
Deo. En fin, es seguro que no pagará; á mí tampoco me importaría, como se lograse el objeto; pero si después mi muger no cede, si mi hija Julia...
Con. (Es el padre? no tiene mal modo de estar en caza: qué de engaños!)
Ber. Pero hombre, cómo le he dft decir á usted que su hija me quiere?
Con. (Qué escucho?)
Deo. Si señor, le querrá á usted micho...
Ber. Pues no me ha de querer; yo me voy á descubrir á ella; yo no puedo pasar á sus ojos por lo que no soy...
Con. {Holil)
Veo. Volvemos á las andadas.
Ber. Pero señor don Deogratias de mi alma , hasta
cuárvdo no he de ser yo el mismo que he sido toda
mi vida? Veo. Hasta mañana ^ no pido mas tiempo. Bey. Pero ya qué pretende usted? -^
Veo. Sí señor, pretendo todavía. Mire usted, venga
usted acá, santo varón, *no nos oigan. Esta noche,
mi muger y mi hija no dejarán de ir á su sociedad; . ya sabe usted como le he dicho que mi muger me
ha obligado á mí mismo á jugar, á perder, en fin,
á echarla de elegante.- Ber. Sí, acabe usted. *
Veo. Bueno; pues esta noche fingiré irme con vario»
amigos, con el barón del Taburete, ese truhán... Ber. Sí señor. Veo. Pero, se me olvidaba; en primer lugar usted no
puede ir á esa sociedad tratando de pasar todavía
por el... Ber. Adelante. Veo. Ya ve usted que es imposible; dentro de un ratQ
se despide usted, se va adonde quiere... Ber. Bueno, adelanté. Usted, usted, qué hace? Veo. Pues yo, como le be dicho á usted... Con. (Oigamos. ) Veo. Finjo irme con. esos; no vuelvo por ellas, y
cuando estén menos prevenidas... este es el gran
golpe, verá usted -cómo esto debe hacer un grande
efecto. Ber. Por Dios, adelante. Veo. Aguarde usted, porque esta es el alma del plan,
es darle la última mano. Ber. Dios mió! vamos. Veo. Hombre, cachaza; oO;nos oyCn? Ber, No señor, qué han de oír? ni una alma. Veo. Pues ssñor, entonces... pero, calle usted, mi hija.
Ber. Por vida del plan...
Veo. Lo ve usted cómo hacia yo bien en irme con tiento i voy por mi caja, mientras que ustedes... allá... Ber. Don Deogracias... Veo. Pero hombre, si vuelvo.