Nociones elementales de agricultura · Unidad 47 de 106
Unidad 47 · CULTIVO DEL MAÍZ. 100
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CULTIVO DEL MAÍZ. 100
CAPITULO XV
Cultivo del maiz.
155. — En la República Mexicana debiera considerarse el maíz como el primer cereal.
Enlre nosotros, es decir, en la República Mexicana, debiera considerarse el maíz como el primer cereal por su importancia agrícola y comercial. Él forma la única alimentación en más de la mitad de los habitantes.
La pérdida de las cosechas de maíz ha sido siempre desastrosa e» la República, y si en el año de 1891, que ha sido general la sequía y la pérdida de cosechas, no causó losestragos que era de esperarse, fué debido á las vías de comunicación que nos abastecieron de este cereal importado de Jos Estados Unidos. Este es el beneficio sensible que debemos á los ferrocarriles.
Hov día el maíz forma la base de la alimentación en muchos países europeos como Italia, Francia, Hungría, España y Portugal. En los Estados Unidos se cultiva en grande escala, pero como grano comercial para forrajes ó para la preparación de la maicena, que es una harina de maíz con la cual se prepara un atole muy nutritivo.
* Reseña histórica, — El maíz lia sido y es aún en el Nuevo continente lo que el trigo fué en tiempo de los Faraones y lo que es boy para toda la Europa, la fuente principal de la alimentación, de la riqueza, y una mercancía de grande estimación aunque sujeta á una oscilación constante en el alza y baja de los precios. Esta circunstancia influye notablemente sobre el comercio en los países agrícolas, siendo por lo mismo el termómetro de la riqueza pública, pues si la semilla abunda, baja de precio, los labradores Qo hacen negocios, el comercio se paraliza y la mayoría de la población se entrega al ocio, á la molicie y á la prostitución, si*él iño se pierde, las semillas encarecen, el comercio se abate, el la-
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1S6. — El maíz pertenece á la familia de las gramíneas y sus caracteres botánicos más importantes son los siguien-
brador traía de enriquecerse en un día si conserva existencias y el resuUado final es la miseria pública, el hambre eúlre los proletarios y la tendencia natural. al robo, al fraude y al crimen :á esto debe agregarse las epidemias causadas por la mala alimentación, pues el maíz picado que venden á buen precio algunos agricultores, es más que la miseria, la causa de muchas enfermedades como la pelagra, la diarrea, las fiebres, etc., etc.
El cultivo del maíz es pues no sólo de una gr&nde importancia agrícola é higiénica sino que también debe llamar vivamente la atención de los economistas, puesto que este cereal influye de una manera tan directa en la causa de la producción y circulación de la riqueza pública. La clave de los males que causa la abundancia ó escasez del maíz, sólo consiste en señalar los medios de equilibrar la producción con el consumo para que conserve un valor poco oscilante. En nuestro concepto sólo se puede llegar á conseguir esto, cuando la agricultura en nuestro país despierte á la vida del progreso y del adelatito, cuando la inmigración nos haya traido nuevas industrias agrícolas que puedan hacer competencia á la producción casi natural de nuestras tierras vírgeticg* cuando las palabras de Montcsquieu queden relegadas á la historia ; pues es uua verdad indiscutible que « el motivo porque existen tantos pueblos salvajes en América, es porque la tierra prQduce espontáneamente muchos frutos con los cuales se puede vivir ». — Nada se dice del maíz, pero es un hecho que el salvaje manso, como puede juzgarse á nuestro pueblo desgraciado, ignorante y abyecto, no necesita más que un puñado de maíz para vivir.
El origen de esta planta es hasta cierto punto un misterio que las indagacioties más concienzudas de los naturalistas no lian podido llegar á diliicidar. Autores hay que afirman que el hiaíí ha sido Conocido de los pueblos asiáticos en la más remold átítlgüo* dad y otros afirman que sólo fué conocido en Europa haslá des • pues del descubrimiento de las Américas. Opiniones réspeliiblci que han bebido en buenas fuentes para trazar la historia del tnali* se incliíiari á creer con algunas razones fundadas, que esta gH* minea fué exclusiva en la antigüedad del Nuevo continente. « fo probable, dice el Sr D. Luis de la Rosa, que los pueblos cultlvt^ dores del Antiguo continente, aquellos, por lo menos, cuya Mito»* ria conocemos, no cultivaron ni conocieron el üvát antes del A»*^
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tes : la raíz es fibrosa, blanda y arroja muchas raicillas en distintas direcciones. Las raíces del cuello (de -la raíz) son las primeras que arroja la planta; después de la escarda
cubrimieDto del Nuevo Muado. » Después prosigue esle señor sus reflexiones diciendo que, « si los pueblos agrícolas antiguos liubiosea- conocido esta gramínea, la importaocia de ella habría hecho que prehricsen su cultivo al del centeno y de la avena, á los que eí maíz es superior bajo todos respectos ». Esta es la opinión más generalmente adoptada, si bien no precisa de una manera más siogulúr la patria del maíz í esle punto es muy oscuro y creemos que serán iniUiles todas las divagaciones de los agrónomos y de los naluralistas, pues con dificultad se puede llegar á satisñsicer (a condición que sienta Bonafous para alcanzar la solución de esto problema. « Es de presumir, dice esle agrónomo célebre, que la primera habitación del maíz permanezca incierta hasta que se descubra el lugar donde crezca sin cultivo, si las revoluciones que la tierra ha sufrido no hacen imposible este descubrimiento. »
El D'. Hernández aspgura que ha encontrado en México el maíz silvestre y si hubiera podido comprobarlo habría quedado cumplida la condición sentada por Bonaí'ous. Es verdad que en algunos puntos de la República se ha observado que el maíz nace sin cultivo y los agricultores lo designan con el nombre de mostrenco, pero como si fuese una planta híbrida, el maíz mosirenco no puede propagarse por sí solo, pues su grano es raquítico y degcn(»rado.
Parece que los títulos de antigüedad del maíz se encuentran en el Petd. En esas regiones existen variedades de maíz que no son conocidas en otros países.
En Cliile el cultivo del maíz se consideraba de suma importatícia no sólo como planta alimenticia sino también como planta de ornato en los jal'dines, llegando á tal grado su predilección por eífa que cuando faltaba por cualquier circunstancia, la imitaban en plata maciza con las espiguillas de oro.
Lk historia del maíz está íntimamente enlazada con las ceremoQias y las costumbres agrícolas y funerarias de los pueblos dUliguos del Continente americano. Así, los Incas depositaban algunos granos de maíz en los sepulcros. Los Mexicanos en las ceremonias únebres ofrecían este cereal á Ciutli, diosa del maíz. En el Perú e céleblraban Con grandes fiestas las cosechas de este cereal. Estia ostümbre fué muy común en los pueblos indígenas y aun hoy día e conservan entre nosotros, pues bien conocidas son las tiestas
íit ' NOCIONES DE AGUíCÜLTÜRA.
nacen otras más arriba, en el primer nudo ; en la tercera labor (segunda escarda) vuelve á arrojar nuevas raíces en olro nudo más alto. Estas raíces aseguran la estabilidad de la planta contra la fuerza de los vientos que pudieran desarraigarla. La oaña ó tallo es recta, de i á 4 metros de altura, hermosa, maciza; presenta en toda su extensión varios nudos que es el punto en donde nacen las hojas. Las hojas son largas, lanceoladas, envuelven como en un estuche una parte del tallo, y cuando están en pleno vigor forman un arco que ondula al soplo de los vientos. Como el maíz es una planta muy exigente para su nutrición, la naturaleza le ha dotado de hojas extensas y abundantes, para facilitar la respiración de la planta y presentar una gran superficie que durante la noche recoja bastante rocío y sostenga así la
que 6c hacen en las fincas de campo al terminarse la pizca, es decir, la cosecha del maíz.
El cuadro comparativo de las fechas entre el descubrimiento de ] América y las diversas expediciones que este descubrimiento motivó y la introducción del cultivo del maíz en Europa vendrá en apoyo de la opinión que ya hemos enunciado sobre el origen del maíz. La América del Sur fué descubierta en 1498. Cincuenta v cuatro años después (i 552) uu naturalista chino, Li-chi-Tcbin, escribió una obra de historia natural en la cual se halla un grabado de una planta de maíz. Los Portugueses hicieron un viaje i Java y otro á China en los años de 1496 el primero y de 1516 el segundo. El naturalista chino escribió en 1552, por lo mismo se presume que los expedicionarios llevaron el maíz al Celeste imperio.
Humboldt asegura que los loltecas fueron los que introdujeron en México el cultivo del maíz en el siglo VIII, pasando de etó reino áPensilvania algunos siglos después. En Venezuela, el iniik era desde tiempo inmemorial el alimento exclusivo de los habitantes. En la época de los grandes descubrimienlos geográficos, cuando Vasco Núñez descubrió la Guayana, Narvaes y Sottus íá Florida y Gonzalo Jiménez la Nueva Granada, ya se encontraroE que el maíz era el principal alimento de los naturales. En la Anaé* rica del Norte se fué introduciendo sucesivamente el cuUÍ:?a4^ esta gramínea; así, en el Canadá se conoció en 1603, y en i^i^JÍfS* llevado á la Vircinia.