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Unidad 14 · RATÓN PÉREZ 51
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RATÓN PÉREZ 51
Mas Ratón Pérer saltó de repente sobre su hombro, y le metió por la nariz la punta del rabo: estornudó estrepitosamente el Reyecito, y por un prodigio maravilloso, que nadie hasta el día de hoy ha podido explicarse, quedó convertido, por el mismo esfuerzo del estornudo, en el ratón más lindo y primoroso que imaginaciones de hadas pudieran soñar.
Era todo él brillante como el oro y suave como la seda, y tenía los ojitos verdes y relucientes como dos esmeraldas cabochón.
Tomóle de la mano Ratón Pérez, sin usar ya tantas ceremonias, y entróse con él, disparado como una bala, por un agujero que debajo de la cama y oculto por la alfombra había.
Era su carrera desatinada, oscuro el camino, húmedo y hasta pegajoso, y cruzábanse á cada paso con bandadas de diminutas alimañas, que á tientas les pinchaban y mordían.
Á veces, deteníase Ratón Pérez en alguna encrucijada, y exploraba el terreno antes de seguir adelante: todo lo cual puso al rey Buby un poco nervioso y de mal humor, porque llegó á sentir desde el hociquito hasta la punta del rabo, ciertos ligeros escalofríos, que le parecieron señales de miedo. Acordóse, sin embargo, de que
El miedo es natural en el prudente, Y el saberlo vencer es ser valiente,
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y se venció y fué valiente por razón, que es en lo que el verdadero valor consiste.
Tan solo una vez, al sentir un estrepito espantoso sobre su cabeza, que no parecía sino que pasaban por encima diez docenas de RipersOliva (i), preguntó muy bajito á Ratón Pérez si era allí donde vivía D. Gaiferos. Contestóle Ratón Pérez haciendo con el rabo un ademán negativo, y siguieron adelante.
A poco entraron en una suave explanada, que venía á desembocar en un sótano ancho y muy bien embaldosado, donde se respiraba una atmósfera tibia, perfumada de queso. Doblaron una enorme pila de estos, y encontráronse frente á frente de una gran caja de galletas de Huntley.
Allí era donde vivía la familia de Ratón Pérez, bajo el pabellón de Carlos Prats, tan á sus anchas y con tanta holgura, como pudo vivir la rata legendaria de la fábula, en el queso de Holanda.
Ratón Pérez presentó el rey Buby á su familia como un tonriste extranjero que visitaba la corte, y las ratonas le acogieron con esa elegante aisance de las damas acostumbradas á mucho trato. Las señoritas hacían labor con su aya Miss Old-Cheese, ratona inglesa muy ilus-
(i) Especie de ómnibus que circulaban por las calles de Madrid antes de los tranvías.