Nuevas lecturas · Unidad 13 de 74

Unidad 13 · RATÓN PÉREZ 49

Texto completo en español de una edición de dominio público con fuente y huella registradas.

RATÓN PÉREZ 49

las cañerías y sótanos de la corte, y anidado en todos los archivos y bibliotecas: solo en la Real Academia Española se comió en menos de una semana tres manuscritos inéditos que había depositado allí cierto autor ilustre.

Habló también de su familia, que no era muy numerosa: dos hijas, ya casaderas, Adelaida y Elvira, y un hijo adolescente, Adolfo, que seguía la carrera diplomática, en el cajón mismo en que el Ministro de Estado guardaba sus notas secretas. De su mujer habló poco y como de paso, por lo cual sospechó el Reyecito que habría allí alguna messa allianza, ó quizá disensiones matrimoniales.

Oíale todo esto el rey Buby embobado, extendiendo de cuándo en cuándo maquinalmente la manita, para cogerle por el rabo. Mas Ratón Pérez, con una oscilación rápida y ceremoniosa, ponía el rabo de la otra parte, burlando así el intento del niño, sin faltar en nada al respeto debido al monarca.

Era ya tarde, y como el rey Buby no pensaba en despedirle, Ratón Pérez insinuó hábilmente, sin faltar á la etiqueta, que le era forzoso acudir aquella misma noche á la calle de Jacometrezo, núm. 64, para recoger el diente de otro niño muy pobre, que se llamaba Güito. Era el camino áspero y hasta cierto punto peli-

5o NUEVAS LEC1 i RAS

groso, porque había en la vecindad un gato muy mal intencionado, que llamaban D. Gaiferos.

Antojósele al rey Buby acompañarle en aquella expedición, y así se lo pidió á Ratón P< con el mayor ahinco. Quedóse este pensativo, atusándose el bigote: la responsabilidad era muy grande, y érale forzoso además detenerse en su propia casa, para recoger el regalo que había de llevar á Güito en cambio de su diente. A esto respondió el rey Buby, que él se tendría por muy honrado, con descansar un momento en casa tan respetable.

La vanidad venció á Ratón Pérez, y apresuróse á ofrecer al rey Buby una taza de té, á trueque de conquistar el derecho de poner cadenas en la puerta de su casa, como se hacía en aquellos tiempos en todas las que conseguían el honor de hospedar á un monarca.

Vivía Ratón Pérez en la calle del Arenal, núm. 8, en los sótanos de Carlos Prats (i), frente por frente de una gran pila de quesos de Gruyere, que ofrecían á la familia de Pérez, próxima y abastada despensa.

Fuera de sí de contento, tiróse el rey Buby de la cama, y comenzó á ponerse su blusita.

(i) Famosa tienda de ultramarinos, existente en Madrid, en el lugar citado.