Obras poéticas de sor Ana de San Jerónimo · Unidad 3 de 59
Unidad 3 · HAVIENDO MUERTO
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HAVIENDO MUERTO
el Conde de Torre-Palma , Pa¬ dre de la Autora, hizo la Egloga siguiente , que dedicó á su her¬ mano Don Alonso Verdugo , y Castilla , Conde de TorrePahua, en este
TI ! A quién , sino á ti , mis voces diera ? Quién, como tú, mis voces escuchara ? En qué otro mar mi llanto desbocara ?
En qué otro pecho mi dolor cupiera? Cortada envió de la infiel tixera,
Robada entrego de la muerte avara Vida, que luz eternamente clara Vivir a impulso de la tuya espera:
Bebe tú, pues, mi llanto en mis borrones,
Y las cenizas de Fileno vean,
Que á las tuyas mis lagrimas mezcladas Con nuevo impulso de ambos corazones Mejor lloradas por tu pluma sean.
Sean también segunda vez lloradas.
PRO-
PROLOGO
DE LA MISMA AUTORA,
PARA LA EGLOGA SIGUIENTE.
_/\uNQUE respeto de la persona , para quien principalmente escribí esta mi peque¬ ñísima Obra , fuera escusado este Prologo, que comunmente se endereza á captar la vo¬ luntad , y á satirfacer el entendimiento en las dudas, que pueden ocurrir; lo primero, por¬ que nadie puede decir mejor , Leétór Ami¬ go; y lo segundo , porque es tan dueño del asunto, como yo, y de ía misma suerte pe¬ netra su sentido : por si el tiempo , la oca¬ sión , ó la fortuna , que tantas veces burlan la precaución mas justa , llevaren mi Egloga á otras manos , y descubrieren el nombre de su Autor , me ha parecido preciso , satisfacer la nota de atrevida, y vana , por el respeto, que todos debemos á los cuerdos, y yo á to¬ dos. Celebrar á un Heroe , es digno de otro Heroe ; y estoy , no solo lexos , sino fuera de su clase. Para dar á conocer virtudes tan sublimes, obradas , gran parte , en el estre¬ cho
cho buque de una vida privada , era necesa¬ rio robar entre los rayos de este Apolo aque¬ lla luz descubridora de milagros, que dio al bien público tantos Silenos : quiero decir, ( porque no sea el Prologo mas obscuro que la Obra ) aquel penetrante conocimiento de talentos de mi Padre , que dio á las Armas, a las Letras , y á las mas nobles Artes , mu¬ chos hombres , que tenidos por ineptos , lle¬ garon a ser en ellas los mas célebres de nues¬ tro Siglo.
Si yo pensara , que rompía los canda¬ dos de la infacundia , y de la modestia de mis labios, la erudición histórica , ó la dul¬ zura poética, mereciera la burla común. Ten presente , como lo creo yo , que el amor fi¬ lial abre los mios;que no es la primera vez, que hace hablar á un mudo. Un Padre dig¬ no de mucha memoria , que mirado con ce¬ ño de la que llamamos fortuna , y trabajado de la que adoramos providencia , como sue¬ len vivir los justos; que , haviendo gastado la mayor , y mejor parte de su vida , y de sus bienes en servicio de su Principe , y de su Patria , aunque tuvo siempre muy singu¬ lar aceptación de uno, y otro, vivió, y mu¬ rió tan sin premio , que casi no dexó a sus
hijos
hijos otro patrimonio , que la gloria de ser hi¬ jos suyos , y sobre este sólido fondo la protec¬ ción divina , prometida á la posteridad de los justos : un Padre , que tan tiernamente fue Pa¬ dre , y tan eficazmente insinuó en sus hijos el amor, y la reverencia de hijos, pide de justi¬ cia , que se dé á su posteridad lo que valiere el hijo , y quando digo esto , quisiera valer al¬ go ; porque , aunque tengo una piadosa fe ( que no pudiera negar sin injuria á la inocen¬ cia , y á la justicia ) de que el Dios , que tan liberal enriqueció su grande alma , la ha co¬ ronado de los verdaderos , y eternos laureles, correspondientes al ser sobrenatural , que le dio ; como recibí de mi Padre el ser natural, anhelo también por la duración , y la gloria de éste en la memoria de los hombres. Pero este mi deseo estaba contenido de mi summa improporcion , hasta que , debiendo al Padre Ce¬ lestial , que me llamase , por sola su bondad , á la Religión , se me propuso vivamente la sen¬ tencia de Christo, que manda dar al Cesar, lo que es del Cesar , y á Dios , lo que es de Dios; y aun parece en el orden , con que lo intima, que debe el cumplimiento de la primera par¬ te de la sentencia hacer mas grato el de la se¬ gunda : y que no hallará gracia en el sacrifi-
B ció
cío ofrecido á la Deidad la mano, que retiene lo que debe á un hombre. Esto me hizo mirar ya como obligación mi deseo : y asi no juz¬ gues , que dedico presumida , sino que restitu¬ yo justa : no hay en mi caudal para fabricar un dedo de tanto Coloso , ni presume el fe¬ menil aliento de mi pluma animar la vida de su fama , ni mis ombros son capaces de liber¬ tarlo de las cenizas del sepulcro ; tiene este Anquises su piadoso Eneas , y tal , que reci¬ birá , y llevará con firmeza esta dulcísima mo¬ le ; pero debo aplicar , como el polluelo de la cigüeña , mi espalda , aunque débil ; debo cons¬ pirar á la extensión de su nombre con mi ali¬ ento , aunque flaco ; porque le debo el aliento; y debo , como las menudas , y estériles arenas, ligarme al precioso metal de su estatua ; pues no menos que él , pertenecen al dueño de la mina.
Te prevengo también , que en esta Obra hallarás muy poca alma , y por consiguiente poco gusto , por estar toda texida de sucesos caseros , para los estraños muy ocultos ; pero para los propios muy animados , y muy vene¬ rables , como otros tantos panteones de aque¬ llas virtudes, que repartidas con mas publici¬ dad en muchos , han llenado el Mundo de ad¬ mi-
miración : y especialmente se trata de un lus¬ tro de oro , que no fue siglo , porque no sufre, ni merece tanto bien la miserable vida huma¬ na; pero fue donde sazonó este incorruptible Cedro su mas preciosa medula.
Pero porque aun tanta obligación de llo¬ rar á un Padre tan digno , me dexaba quexoso el deseo , de ofrecerle unas lagrimas dignas del objeto , y dignas de su aceptación , tomé el nombre de mi Madre , cuya persona havia sido toda la felicidad de su marido , y cuyo fidelísimo , y magnánimo corazón fue el archi¬ vo , y el reclinatorio de sus secretos , y de sus cuidados , y por una larga sincera intima co¬ municación vino á ser también su mejor tras-r lado.
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Por no dexarte duda, ni á mi el reparo de introducir otro sugeto , de quien , sin las razones expuestas , hablo con iguales afeólos, te manifestaré , que haviendo de ser alguno, para dar variedad al asunto , introduxe con el nombre de Amarilis , y en obsequio también de Fileno una Hija , á quien extremadamente amó , juzgando , que no seria digno de censu¬ ra , que yo llorase á una Hermana , que vivió amada de todos , y muerta á los veinte y quatro años de su edad , mereció las lagrimas de todo su Pueblo. Ni
Ni quiero, que juzgues, que nací de las malvas , 6 que me comparo con Melchisedech, porque digo , que no conozco otro amor , que el de la amistad : muy intimamente siento el natural ; pero no extendiéndose en mi estima¬ ción mas que á Padres , y Hermanos , quise atribuirle la summa pureza del de la amistad; porque apoyando el que les tuve , y tengo, principalmente en sus virtudes , y en la corres¬ pondencia fidelísima , que puedo decir , fue nuestro distintivo , creo , que asi lo explico , y lo honro.
Repararás, que la Obra acaba intempes¬ tivamente : es verdad. Instó el tiempo de dar á Dios, lo que es de Dios. Vale Le&or. Vale Mundo.