Obras poéticas de sor Ana de San Jerónimo · Unidad 4 de 59

Unidad 4 · ADVERTENCIAS PARA LA EGLOGA

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ADVERTENCIAS PARA LA EGLOGA

siguiente.

. | Ornó para ella el Autor el sitio , donde se juntan los Ríos de Genil , y Darro. Amari¬ lis está enterrada en los Basilios , cerca de Ge¬ nil; y Fileno en la Iglesia de San Pablo orilla del Darro.

Fol. i

EL AMOR SENCILLO.

EGLOGA

PASTORIL

V t, l ,

I' 1 I! |

NISEBELISA.

A QUI ; donde el abrazo destos rios.

En dulces , de cristal sonoros lazos,

Me representan , viva , y tristemente.

Los que un tiempo formaron nuestros brazos; Aquellos , que en los tiernos años míos,

Ni los pudo romper el rayo ardiente,

Ni el frió , que se siente Venir de aquella Sierra,

Quando oculta la tierra El amistoso peso de la nieve,

Que el Sol deshace , y este campo bebe; Aqui , pues , lloraré el caso postrero,

Que á aborrecer me mueve,

Mi vida , y quanto mas amé primero.

Mas,

1 Obras de l a Madre

Mas , 6 ! inconstancia del estado humano 1 O ! exempio el mas cruel de sus mudanzas Que hoy á llanto , y suspiros me commueve Lo que ayer á cantar sus alabanzas:

Esta sierra , estos ríos , y este llano.

Este refrigerante soplo leve.

Fueron por tiempo breve Causa en mi de alegría;

Quando este bien partía

Con la que ver , no me es ya permitido;

Mas ello está trocado, ó mi sentido:

Ni el Cielo luz , ni olor tienen las flores:

Y quexanse en el nido,

Sin armonía ya los Ruiseñores.

A quien me quexaré de tantos daños ?

Quien escuchará yá mi quexa vana ?

A vosotras diré , Ninfas , volvedme Mi compañera fiel ; mi dulce Hermana;

O juntando á los vuestros mis clamores, Apresurad mi llanto , y deshacedme;

, O sino , concededme,

Que mire su figura En aquesta agua pura,

Que aun á pesar del viento.

Paró , por no romperla , el movimiento;

O á Júpiter pedid , que convertida En piedra , el sentimiento

Ce-

Cese , y coa él mi inseparable vida.

Mas parece, que todas lastimadas,

Me decis : cesen importunos lloros:

Tenemos poca parte en tu tormento?

Nos ves texer acaso alegres coros ?

Nuestras rubias cabezas despeinadas Están mostrando nuestro sentimiento;

Ya llenamos el viento De quexas bien sentidas,

Quedando amortecidas,

Y muy necesitadas de consuelo;

Ya pedimos la causa al duro Cielo:

Mira esta tela , en que su alegre suerte. Labramos con desvelo.

Ya ocupada en fierezas de la muerte.

O ! cruel enemiga! O! muerte fiera!

V uelveme , cruda , el bien , que me llevaste; Más quando vuelves, tu lo que has quitado ? No hay corazón , que en este caso baste. Como huvo impiedad, que tal pudiera?

Bien , que en tantas crueldades ensayado El brazo , acostumbrado A la impiedad, huvieses,

De segar tiernas mieses,.

Para este golpe , qué al dolor me entrega Estabas , monstruo horrible , sorda , y ciega ? I Al despedir la flecha al soberano.

Pe-

4 Obras de la Madre

Pecho, en la infausta brega,

Mas que la cuerda , no tembló la mano ? Trocaste acaso, por desgracia mia,

Con el Niño Dios ciego las saetas?

Cielos! Y por qué tales perfecciones A aquesta inadvertida están sugetas? Perfección tal, que el que por dicha via, La rara proporción de sus facciones,

Todo en admiraciones Suspenso , asi exclamaba,

A la que ya adoraba:

O ! sola tu entre todos los humanos Obra decente á las divinas manos!

Pues ha querido el Cielo , que poseas Quanto reparte ufano,

Vive, para dar vida á quantos veas.

O ! Cielo ! O ! Suelo ! O ! Sol ! que tantos dias Suspensos , ó envidiosos la mirasteis.

Sobre esta misma piedra aqui sentada, Quantas veces, suspensos escuchasteis Sus palabras mezcladas con las mias !

Como alegre retoza en la manada Tropa simple, y nevada De nuevos Corderillos,

Asi nuestros sencillos .

\ •

Dulcísimos primeros pensamientos;

Riendo su inocencia , aguas , y vientos:

' Y yo ansiando lo mismo , que gozaba,

( Su vista , y sus concentos )

Miraba este cristal: á hecho escuchaba: Quantas veces , su llanto derramaba La Esposa de Titón en sus cabellos, Madrugó á purpurarse en sus mexillas. Antes que Apolo se dorase en ellos.

Por medio de las aves la llamaba:

Y las embaxadoras simplecillas.

Convidaron á oillas,

Mas que por su dulzura.

Por la rara ternura,

Del dulce nombre , que de mi aprendieron;

Y todas , Amarilis repitieron;

Para que asi enjugase sus despojos,

Que hermosos se esparcieron Sobre el divino fuego de sus ojos.

Mas quando ella , dexando la cabaña, Amaneció feliz nuestro Orizonte,

A que fiera no desarmó de saña?

Qué valle no envidió su altura al monte ?

En la mano de Júpiter , ocioso Todo el trabajo se miró de bronte.

El sitio , el tiempo , el ruido mas medroso. De soledad , de noche , ó fiera impla !

Hizo su compañía deleitoso.

Mas qué no pudo hacer su compañía ?

C Qué

6 Obras de la Madre

Qué pasión fue rebelde á aquel semblante, Lleno de magestad , y de alegria ?

Parece, que la veo aqui delante,

Quexandose , de que mi voz doliente No penetró ese Cielo de diamante.

Bien sabes tú , que me tenia ausente,

Sin que pudiese en tan tremendo dia. Importunarlo , con mi voto ardiente.

Qué cosa no emprendiera mi osadía Al summo precio, de que tú vivieras! i Pero qué consiguiera la voz mia Si tú , por ti , dulcisima pidieras ?

Tu voz si , que á los Dioses ablandara. Qué digo yo á los Dioses ? A las fieras. Belisa. Ola ! andad ; ó qué ovejas tan tardías ! Bien en el paso triste, y macilento, Qualquier Pastor conoce , que sois mías.

Dé donde os viene tanto rendimiento ? Tomáis acaso parte en mis cuidados ?

Sois capaces del daño , que yo siento ?

Si aun la yerba abundante está en los prados? Y si aun corren los frescos ar rayuelos?

Si aun están vuestros canes desvelados?

El bien , que solamente os dan los Cielos, Recibidle con gusto , y alegria;

Pues que no os cuesta gracias , ni desvelos: Y en esta soledad , pase este dia,

Que

Sor Ana de San Gerónimo. n

Que á vosotras Natura, á mi la suerte, Nos hace aborrecer la compañía.

Me sentaré en la cepa de este fuerte Olmo , que de Ios-años combatido.

Vence á la ancianidad , que en él se advierte: ( i . ) Olmo por dos Alcides conocido;

Pues , si de uno en los humos infernales, De otro en barbara sangre fue teñido. c Pero qué alivio dar podrá á mis males Un sitio , que del tiempo de mi vida Me está dando ternísimas señales En su dura corteza envejecida ?

Por la robusta mano de Fileno Mi nombre, y su elegancia está esculpida Aun á las fieras les sirvió de freno Tan pura fé ; ninguna le ha tocado:

Leerse dexa , de mysterios lleno:

Oirlo solo puede mi ganado:

Costumbre es yá, quedar menos oido.

Lo que merece mas ser escuchado.

Mas ay ! O pensamiento mal nacido ! i Puede acaso aumentar su melodía Ser en muchas orejas repetido?

To-

( i. ) Alude á el árbol , que en la toma de Grana¬ da sirvió para el Altar , que hizo erigir Don Fernando el Católico.

8 Obras de la Madre

Toda su perfección está en la mia;

Que de una voluntad un sentimiento; Como de una templanza una armonía. En esta soledad, ó! peregrino,

Enmendándole al tiempo su pereza,

Se mantiene en mi barbara corteza. Menos obra , Sileno mas divino

Juicio no : piedra : ofrezca tu camino,

Al litigio , que incluye mi rudeza,

De una , á quien solo armó naturaleza;

A otra , de Marte el temple diamantino. i A qual se deben mas gloriosas palmas, De estas dos vencedoras Isabelas ?

Si de Marte , y Natura en las escuelas, Alegan , para huir premios segundos, Una un Reyno , que incluye muchas almas Otra , un alma capaz de muchos mundos Suya es la letra, y suyo es el concepto: Bien lo conozco ; que al leerlo el alma. Escucho, de su voz el vivo afeólo:

Qué mucho? Si en el valle de la palma Se lo oi repetir de mil maneras Dando al trabajo tan felice calma?

Mas qué es esto? Se huyen las riberas Del hermoso Genil ? Se empaña el dia ? O finge mi sentido estas quimeras ?

El mundo quieto está ; la mente mia

Sor Ana de San Gerónimo. p

Es la que se ha alterado de manera,

Que aun ya no veo , lo que errando via. Ay ! Qué perdida la quietud primera.

Es mudar de inquietud buscar reposo!

Ay encuentro fatal ! O vista fiera !

Nise. Si vencer puede el suelo pedregoso,

Mi ya cansado pie, de saber tengo,

A quien da sombra este Alamo frondoso.

Y cierto , que el dolor , conque yo vengo,

No merece , que estorve otro cuidado,

De mi prolixo llanto , el curso luengo.

Mas un afeólo el alma me ha tocado,

Que, sin curiosidad , me lleva á verlo:

En todo temo caso desastrado;

Que al que lo probó ya , fuerza es temerlo; Mas , si de qualquier modo he de sentirlo, Muera la duda , y muera de saberlo:

Quien será ? Que estas ramas inquirirlo

Me estorban , aunque rompa un dulce sueño, Ni la piedad bastante sea á impedirlo. Pastora, ola! Despierta, tú, que dueño,

Eres de tanta paz en esta parte.

Pero qué miro ? Que es mortal veleño,

El que la ha adormecido de tal arte,

Que no la altéra voz , ni movimiento; Aunque yo me lastime , he de librarte. Cielos ! Es ilusión del pensamiento ?

io Obras de la Madre

O es Belisa ? Rendida , y desmayada, Quizá al peso cruel de un sentimiento?

Ella es ; que no puede la pesada

Mano del tiempo, hacer, que desconozca El alma una figura tan amada:

Apenas dexa, que se reconozca Alguna vida el palpitante pecho:

Mi amor , no mi ventura , se conozca En el efeéto de esta agua , que hecho

En tu rostro , y del que , es entre mis brazos, Ya que no acomodado, amigo lecho.

O quien vencer pudiera estos ribazos,

Para que descansase en su alquería,

Rendido un cuerpo , un alma hecha pedazos ! Sola no bastará la fuerza mia:

Esperaré , á que vuelva en su sentido; Puesto, que falta mucha parte al dia.

No muevo yo tu vista , ni tu oido ?

Belisa mia? Tal crueldad conmigo?

Mas ya el Cielo á mi voto ha respondido. Belisa. Qué aun vivo? Y de mi estrella erran¬ te sigo

Las siempre para mi huellas confusas, Donde aun con el aliento me fatigo ?

O por qué estradas sendas ! Qué difusas ! Veniste ( dignamente ) á ser llorado A el verdadero asiento de las Musas !

Nise.

Sor Ana de San Gerónimo. 1 1 Nise. Aun se muestra el sentido perturbado: Sino es ya , que prosiga la tarea,

De algún discurso , que dexó empezado. Belisa. Eres persona , que mi bien desea ?

O es , que la vista , de llorar cansada,

Finge una imagen , con que se recrea ? Quien eres ? Que en Región tan apartada Anudaste el estrambre de una vida,

Solo al dolor , y al llanto destinada ?

Nise. Yo soy, la que , por verte socorrida, Sufrirá , y por llorar , donde tu lloras,

En la tuya su angustia repetida.

Belisa. Con todo , porque el curso de las horas, Los inhumanos golpes de fortuna,

Ni el rudo sitio , que al presente honoras, No han borrado del todo á mi importuna Memoria la civil correspondencia;

Sepa , á quien debo acción tan oportuna^ Que , aunque yo con total indiferencia Vida , y muerte recibo , siempre queda De igual valor la agena diligencia:

No se , quien sois ; mas permitid , que pueda Pensar , que por el llanto , y el vestido, Cerca habitamos en la injusta rueda.

Nise. Cabe mudanza en mi ? Cabe en ti olvido ? Soy quien te debe un bien nunca pagado, Y en todos los alientos repetido.

Belisa.

i 2 Obras de la Madre

Belisa. Ay dulce Mise mia ! Que has llegado, Quando el Cielo me aflige con tormento. Que ni aun por ti, podrá ser mitigado. Nise. Posible es atreberse á ti , el violento Ceño de la fortuua? A ti, que esenta Viviste de mostrarle rendimiento?

Belisa. Ten , no toques herida tan violenta;

De que por fuerza tu has de enternecerte: No de incurable mal la cura sienta.

Baste decirte , por satisfacerte,

Que lo que sola no logró fortuna,

Lo consiguió auxiliada de la muerte.

Ya ante mi pecho no hay defensa alguna: Qualquiera mal encuentra libre el paso:

Lo mas opuesto contra mi se aúna:

Con soledad entre el bullicio paso:

El dolor siempre es propio , el gusto agcno: Todo me representa el duro caso.

Vivo sin libertad , lloro sin freno:

En mi habita el temor , y la ruina:

Y en fin , Belisa vive sin Fileno.

Nise. Ay Cielos ! Y que bien la repentina Mocion de mi alterada fantasía,

Pronosticó ! en el mal siempre adivina.

O ! Pastor digno de que su armonía,

Dauro , y Genil en tu alabanza empleen, Fabricando á tu gloria eterno dia !

Sor Ana de San Gerónimo. 1 3 O ! Pastor , digno de que te franqueen Sus dulces Ninfas su piadoso llanto,

Y el sepulcro de flores te hermoseen !

O ! Quien dirá tu muerte sin espanto !

Si no es que el agresor fueron los Cielos ? Perdonad , Dioses , si presumo tanto.

Un hombre ( en fin mortal ) os dio recelos ? No le basta el imperio de la tierra?

Llega también la envidia á vuestros Cielos ? O Pastor ! Lustre , y gloria de esta sierra; ¿Qual es el sitio, que en su seno frió,

Tanta virtud, como desgracia encierra? Pero no digo bien ; que es desvario Pensar , que ennobleció la muerte fría Sobre tu llama su dominio imp'10:

En la eterna Región de la alegría,

Siendo de nuestros Dioses compañero,

Ries ; y absuelves la flaqueza mia:

Este solo es consuelo verdadero:

La fortuna , jugar con la jornada Puede , no con el termino postrero.

Y perdóname tu , Belisa amada,

Si olvidé ( no grosera ) condolida,

Tu pasión , de la mia arrebatada.

Belisa. Perdón me pides ? Quando agradecida Te abrazo , al ver , que solo tu acertaste,

A dar fuerzas á esta alma enflaquecida ?

D Mu-

■ 14 Obras de la Madre

Muchos quisieron lo que tu alcanzaste: . >

De poderosos medios se valieron;

Mas no encontraron el que tu encontraste:

Y de mi propia boca bien pudieron Entender la agradable medicina,

Que era muy otra de la que emprendieron: Porque naturaleza, que adivina

Lo que es á su remedio conveniente, Obraba en mi con fuerza repentina:

Y asi , quando miraba tanta gente

De los Campos venir , y las Aldeas,

Solicita en mi alivio , y diligente;

Y olvidando sus rusticas tareas,

Juntar la fuerza con el ruego amigo,

Les replicaba : son vanas ideas:

Todo el que me consuela , es mi enemigo: Pastores , no tratéis de consolarme:

Si mi alivio queréis , llorad conmigo.

De esto verás , quam lexos de enojarme.

Está tu proceder ; m^s de una duda.

Por no afligirte mas, has de sacarme;

Que el vinculo , que á entrambas nos anuda, No quiere división en los cuidados;

Acción violenta de la ausencia cruda! Dime; No apacentabas tus ganados Allá en los Campos fértiles del Duero,

De ti , y de otras Pastoras celebrados ?

Nise.

Sor Ana de San Gerónimo. i í

Nise. Si, Belisa , allí fue mi mal primero.

Belisa. Y bien , ya que el dexarlos , fue forzoso, Que la causa fue justa , á lo que infiero, Por qué olvidaste los del deleitoso Genil ? Antes á ti tan agradable,

Que fue el dexarlo muy dificultoso ?

Nise. No te debe á ti ser desagradable,

Pues dixiste tu mal sin pronunciarlo,

Que pues me enseñas , como hablaste , hable.

Ay Cielos ! Que de solo imaginarlo,,

Mi fiel memoria tal proceso junta,

Que duda el alma , y teme pronunciarlo:

Los Dioses te perdonen la pregunta.

Quando tímida cierva descuidada,

Cogida á hurto de traidora punta,

Quedó en el sitio donde fue tocada,

Ni corrió aquel á socorrer su vida,

De donde su inocencia fue acechada;

Antes corriendo acá , y allá perdida. Próvidamente huye el enemigo;

Mas ya no le es posible huir la herida:

Pues esto mismo sucedió conmigo.

El ave de la paz mudó natura,

Y de mi guerra quiso ser testigo:

Portadora de tanta desventura.

La hizo su Diosa ufana , porque estaban Sin contrarios su amor , y su hermosura.

Des-

1 6 Obras de Ja Madre

Desde entonces el mal , que relataban Aquellos infelices caraéléres,

Con cada movimiento renovaban.

Con violencia , aun mayor de lo que infieres, Quanto oigo me valdona repeliendo:

Tu Amarilis murió : cómo no mueres ?

Y con verdad te digo , que muriendo.

Sin duda menos resistencia haría Este espíritu flaco , que viviendo.

A Amarilis la triste vida mia

Sacrifico , por ver , que si muriera,

Quien ? Como yo , su muerte lloraría ? Hasta que aquella eterna noche quiera Dar á mis ojos en sus ojos puros La luz , que les robó otra noche fiera ?

Siete veces Pomona , vio maduros Sus frutos , á estos celebres frutales;

Los suyos vio próvidamente duros Ceres , y siete mayos miró Pales

Con la segur del blanco nuevo diente Esmeraldas segar á sus primales;

Siete veces quajó el curso esta fuente;

Siete se liquidó su vena pura;

Siete sorvió el Estío su corriente;

En quanto yo, huyendo de la dura

Llaga , que ya en mi alma estaba abierta, Vivo, errando con ella la espesura;

Has-

Sor Ana de San Gerónimo. 1 7

Hasta que hoy, con mano á mi encubierta,

Mi poderoso infeliz destino A esta parte arrojó mi vida incierta;

Mas si acaso es el fin de mi camino Algún descanso tuyo, le perdono Todo el mal, que en tus males me previno.

Belisa. Si , Nise , que en aquel divino Trono, Mientras dexa un amigo , á quien contarlo, Aun hay piedad; pues suple su abandono.

Nise. Que amé este sitio , quanto supe amarlo, Que fnera dél , ni el Cielo me agradaba,

Ni podré nunca , ni querré negarlo;

Porque la causa , que esto motivaba,

Puro efeéto del Cielo , y la natura. Creciendo la razón , mas se aumentaba.

Si ellos juhtaban gracia , y hermosura En la que amar , sin esto , me mandaron, Cómo podrán culpar llama tan pura ?

Si mis primeros años se emplearon En amar simples , sin conocimiento.

Los segundos con él se contentaron.

Satisfecho quedó mi entendimiento

De ver puesto al amor , que es su tesoro, En tan seguro , tan divino asiento.

Riendo con el bien , que ausente lloro,

Sin desear mas gusto, ó conocerlo,

Solo el feliz de la amistad no ignoro.

18 Obras de la Madre

Y esto , que digo , puedes entenderlo,

Por lo que contaré : en una de aquellas Noches , ( ya me parece oirlo , y verlo ) En que mas resplandecen las estrellas,

Como que acá enviar quieren piadosas,

A templar nuestro yelo sus centellas,

A encerrar el ganado , cuidadosas Veniamos, el frió divirtiendo,

Como siempre, con platicas gustosas;

De las mismas estrellas discurriendo;

Y al ver tal multitud bien gobernada,

A la naturaleza engrandeciendo:

Dixome ; ( en fin no te he contado nada,

De lo que o'i á un Pastor muy entendido,

El otro dia , y me dexó pasmada )

De dos estrellas , dixo , que havian sido Hombres , que con los hombres havitaron, Uno mortal , y otro inmortal nacido ; Hermanos : y aunque en esto discordaron.

Mas igualarlos , que naturaleza,

Pudo el estrecho amor, conque se amaron. Lloraba el inmortal , ver la flaqueza.

Que á morir á su hermano conducía,

Y él viviendo, moría de tristeza:

Hasta que al grande Júpiter un dia

Pidió llorando , que á su hermano diese La media vida , que él perder quería.

v No

Sor Ana de San Gerónimo. 1 9 No es posible, que no se enterneciese, *

Al ver tan justo amor, la Deidad justa;

Y asi les concedió, que uno luciese Medio tiempo no mas; pues dello gusta,

Y otro , estrella también del firmamento. La otra mitad , que al esconderse ajusta.

Oiste nunca mas estraño cuento ?

Me preguntó: ni tube yo en mi vida,

Le respondí , mas grave sentimiento.

Quiso saber de que , muy condolida De haver dado ocasión á mis suspiros,

Cosa hasta alli , de mi no conocida;

Hasta que contemplando esos Zafiros,

De mas mysterios, y mas leyes llenos. Que luces muestran sus veloces gyros. Prorrumpí : y por que á mi , Cielos serenos, No me disteis tan alta regalía,

Puesto que mi amistad no hiciera menos? Puerilidad fue , si , Belisa mia;

Mas quiero, que por este efedlo veas,

A donde , con el tiempo , llegaría;

Que , aunque de muchas tu testigo seas.

Cosas pasaron, que es dificultoso,

Que otro no dude , quando tu las creas.

En aquel escondido Valle umbroso,

Una, y otra, qué lagrimas lloramos, Viendo á la ausencia el rostro tenebroso!

Quan- ,

10 Obras a fe la Madre

Quantas veces en él nos abrazamos !

Y no siendo bastantes á la cura, Nuestro mal conocimos, y callamos.

En fin ninguna supo dar soltura Al nudo de una orden , que ponia Distancia igual á nuestra desventura.