Poemas · Unidad 15 de 50

Unidad 15 · SALVADOR DÍAZ MIRÓN 45

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SALVADOR DÍAZ MIRÓN 45

El pesares poeta y es creyente; las lágrimas son gotas de rocío; la tristeza es el nimbo de la frente, es el vuelo del ángel esplendente por encima de féretro sombrío.

La pena es el Calvario milagroso; la prueba y la virtud de la grandeza; el buitre inseparable del coloso; el piélago salobre y espumoso de donde surge la inmortal belleza.

Padecer es gozar de una ventura; seguir la inabordable lontananza;

la fe perdida o la ilu?ión futura

la dicha, que se ignora mientras dura, no es más que la memoria o la esperanza.

La desgracia es la madre macilenta de los hombres sublimes de la historia; el genio es una nube de tormenta: destroza él corazón en que revienta, mas deja un frío postumo: la gloria!

{Por qué insultas los fúnebres despojos de tus extintas horas apacibles, y con un rayo irónico en los ©jos dices que los recuerdos son abrojos y las aspiraciones imposibles?

¡Venera tu aflicción, alma sencilla! ¡Consagra el ataúd de tus amores!

46 CULTURA

Los muertos radian cuando el cirio brilla, cuando el duelo enlutado se arrodilla ante la huesa para echarles flores!

Bendice la inquietud de tu destino. Reverencia el pañal como el sudario. Tu afán es el augusto peregrino y al fin de las fatigas del camino, resplandecen las puertas del santuario.

No te arredres, oruga, por la fosa en que hoy como un cadáver te despeñas; no te aterres mañana, mariposa, porque toques la espina de la rosa, porque te quemes en la luz que sueñas!

EL DESERTOR.

Allí junto al viejo muro

entre la hierba escondido! ¡Y el campo, alegre y florido! ¡Y el cielo, impasible y puro!

¡Cuadro que tuve delante y que hoy como entonces veo! Ante un pelotón el reo; en un flanco el comandante.

— ¡Cesen tus ruegos prolijos! {Por qué huíste a la montaña?

SALVADOR DÍAZ MIRÓN 47

— Señor, porque en mi cabana estaban sin pan mis hijos.

— ¿Por qué trocaste el arado por el fusil? Fué imprudencia. — Señor, ha sido violencia:

la leva me hizo soldado.

— ¡Basta! ¡Arrodíllate luego! La disciplina es un yugo

Yo no soy más que el verdugo .... ¡Preparen! ¡Apunten! ¡Fuego!

¡Allí . . junto al viejo muro entre la hierba escondido! ¡Y el campo alegre y florido! ¡Y el cielo, impasible y puro!

ASONANCIAS.

vSé de un reptil que persigue la sombra rauda y aérea que un ave del paraíso proyecta sobre la tierra, desde el azul en que flota, iris vivo de orlas negras!

Conozco un voraz gusano que perdido en una ciénaga,