Poemas · Unidad 14 de 50

Unidad 14 · 42 CULTURA

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42 CULTURA

voces como de sombras que suspiran.,., ayes como de espíritus que lloran.

Como un cohete de fulgentes rastros súbita exhalación arranca y brilla y el numen — mariposa de los astros — despierta y bulle en su prisión de arcilla.

Todo es quietud: el constelado piélago, el campo triste y la callada estancia; Satanás con sus alas de murciélago, se cierne sobre el sueño de la infancia!

La virgen vierte en su apacible lecho un aliento de mágicos olores, cual si tuviera en lo interior del pecho un ramillete de celestes flores.

Y hambriento y fatigado y aterido, el mendigo dormita sobre el atrio, y se imagina que se encuentra henchido de un inefable sentimiento patrio!

Es la hora en que el párpado se cierra y en que — fragancia que abandona el broche la fantasía desligada yerra sobre el túmulo negro de la tierra, en la capilla ardiente de la noche!

SALVADOR DÍAZ MIRÓN 43

RITMOS.

Cuando vienen a mí esos recuerdos, cadentes efluvios de abi il y de aurora; al sentir ese fresco rocío de gotas de cielo, yo sufro en mi sombra lo que acaso padece en la suya el tétrico sauce, guirnalda mortuoria, cuando un grupo de vividos pájaros festivo y cantante se esparce en su copa!

Como la ola, al romper en la orilla, corona de espuma la peña en que choca; como el sol abrillanta la nube con un arco-iris de tintas radiosas; como el árbol fragante perfuma el viento de otoño que arranca sus hojas, el poeta, ese mártir del genio, consagra su angustia con himnos de gloria.

Inmortal pensamiento de pena que llevo en la frente corno una aureola, sal del labio en corrientes de música y alienta y cautiva las ansias que lloran..

44 CULTURA

¡Así el hielo que ciñe la cumbre,

do nunca se mecen matices ni aromas,

baja en crespos raudales de plata

y cubre de flores los campos que borda!

Pero no! ¡Permanece en tu cima! ¡Oh escarcha! oh tristeza! ¡no brotes! ¡no es horl ¡no desciendas! ¡No quiero que seas, — en vez de la linfa que esmalta y abona — la bola de nieve que crece en su curso y es luego avalancha que aplasta y arrolla!

ESTANCIAS.

Bienaventurados los que lloran.

¡Oh! los infortunados de la vida son felices aún! El sufrimiento es la palpitación del ala herida, el ansia déla fuerza comprimida, la más alta expresión del sentimiento!

El fuego del dolor es cual la llama del vaso en que la mirra se consume: purifica y eleva y embalsama; trueca el acíbar áspero que inflama en delicado y celestial perfume!