Poemas · Unidad 2 de 50
Unidad 2 · DATE LILIA
Texto completo en español de una edición de dominio público con fuente y huella registradas.
DATE LILIA
¡Clava en mí tu pupila centellante en donde el toque de la luz impresa brilla como una chispa de diamante engastada en una húmeda turquesa!
¡Deja que ruede libre tu cabello como la linfa que desborda el cauce, para que caiga en torno de tu cuello como el follaje al rededor del sauce!
¡Para que flote resplandor de aurora sobre tu rostro que el sonrojo empaña, como esas tintas con que el sol colora la nieve que circunda la montaña!
¡Para que el soplo de mi aliento vuele, y tu ígneo labio, cuya esencia adoro, ría a través, cual la amapola suele roja y vivaz en el trigal de oro!
¡Habla! ¡Mas sólo de placer! ¡Exhala el arrullo nupcial de la paloma! ¡Fuera el temor! ¡La rosa de Bengala no tiene espinas, mas tampoco aroma!
¡Tu acento de sirena me embelesa.., tu palabra es miel híblea derramada,
tu boca, que cerrada es una fresa, se abre como se parte una granada!
Pero guardas silencio y te estremeces, ¿por qué te aflige la mundana insidia? Consuélate pensando que los jueces que nos condenan, nos tendrán envidia.
¿No me oyes? ¿Cuál ha sido nuestra falta? ¿Es culpable la sed que apura el vaso? ¿Comete un crimen el raudal que salta cuando halla un dique que le corta el paso?
¿Por qué triste y glacial como la muda estatua del dolor bajas la vista, mientras tu mano anuda y desanuda las puntas del pañuelo de batista?
¿Por qué esa gota en que expiró un reproche corre por tu mejilla ruborosa como un hilo de aljófar de la noche por un tímido pétalo de rosa?
¿Por qué tu pecho en que el candor anida
tiembla con ansia cual batiendo el vuelo
palpita el ala de la garza herida,
que pugna en vano por alzarse al cielo?
Vamos, ¡ya está! que cese tu quebranto
¡Alza tu bella cabecita rubia, quiero ver tu sonrisa entre tu llanto como un rayo de sol entre la lluvia!
4 CULTURA
La palma vuelve su cogollo espeso a aspirar aire con gentil donaire, y ebria de amor en el íestín del beso estalla en flores, perfumando el aire.
¡Imita al árbol del desierto! Sacia tu afán de dicha, y que tu canto vibre ave María, en plenitud de gracia, ¡joven, hermosa, idolatrada y libre!
A EVA.
La pena que te consume revela una dicha; pues una espina sólo es el indicio de un perfume!
Tu mal fulgura y orea, hay en tu pesar intenso algo que trasciende a incienso y resplandece y gorjea.
El ala del ángel brilla sobre la faz trastornada de la oración enlutada y mustia que se arrodilla.
La efusión de los dolores es el rocío que hiende
la noche azul, y desciende de las luces a las flores.
Las lágrimas, esos rastros, vienen del cielo, y han sido cosas puras que se han ido de las almas a los astros.
Esas gotas son radiantes pavesas y fueron glorias: hay perlas que son escorias, carbones que son diamantes!
Vierte la escarcha bendita de tu infortunio sagrado: si el hielo refresca el prado, la verdura resucita.
Caiga la nube deshecha, y brotará la mies rubia: donde no hubo nunca lluvia jamás pudo haber cosecha.
Tu juventud, que atesora la glacial melancolía, y ofrece una frente fría a los besos de la aurora,
es como el volcán que apiña el aljófar que se cuaja y luego se funde y baja a fecundar la campiña.
Que tu razón desconfíe del destello que alboroza: Dios sabe si quien solloza es más feliz que el que ríe!
Hay tristezas que levantan y júbilos que desdoran, hay regocijos que lloran y sufrimientos que cantan!