Poemas · Unidad 3 de 50

Unidad 3 · A MARGARITA.

Texto completo en español de una edición de dominio público con fuente y huella registradas.

A MARGARITA.

¡Qué radiosa es tu faz blanca y tranquila bajo el dosel de tu melena blonda! ¡Qué abismo tan profundo tu pupila pérfida y azulada como la onda!

El fulgor soñoliento que destella en tus ojos donde hay siempre un reproche, viene cual la mirada de la estrella de un cielo ennegrecido por la noche.

Tu rojo labio en que la abeja sacia su sed de miel, de aroma ) embeleso, ha sido modelado por la gracia más para la oración que para el beso.

Tu voz que ora es aguda y ora grave, llena de gratitud suena en mi oído

como el saludo arrullador del ave al sol naciente que despierta el nido.

La palabra mordaz y libertina, en tu boca, que el ósculo consume, es una flor de punzadura espina — - pero que tiene mágico perfume.

Tu discurso es amargo, licencioso y repugnante; pero — ¡extraño ejemplo! tu acento es dulce, arrullador y suave como el canto del órgano en el templo.

Y tu voz a cuyo eco me emociono lastima al mismo tiempo que recrea; es el canto de un ángel por el tono, y el habla de un demonio por la idea.

Tu mano esconde un cetro: el albo lirio; y fué tallada con primor no escaso, más para la limosna y para el cirio que para la caricia y para el vaso.

Tu cuerpo. . . . ¡qué a menudo la locura rasgó ante mí sus hálitos discretos!

Y tu estatuaria y lúbrica hermosura me reveló sus íntimos secretos.

¡Cuántas veces a la hora del tocado penetré hasta tu estancia encantadora!

Y en un tibio misterio plateado por una claridad como de aurora,

te hallé al salir del agua derramando un rocío de líquidos cambiantes: escultura de nieve, comenzando a deshelarse y a verter diamantes.

Y vi a la sierva que te adorna y peina, ajustar con destreza cuidadosa tu magnífica túnica de reina a tu soberbia desnudez de diosa.

¿Qué miseria, qué afán o qué flaqueza te arrojó del edén, Eva proscrita? ¿Qué Fausto asió tu virginal belleza y la arrojó en el fango, Margarita?

Inexplicable suerte, buena o mala, la que a tí me llevó y a tí me trajo; nuestro insensato amor es una escala y por ella tú asciendes y yo bajo.

Oculta y sola mi pasión huraña crece en mi corazón herido y yerto, ;oculta como el cáncer en la entraña, sola como la palma en el desierto!

MUDANZA.

Ayer, el cielo azul, la mar en calma, y el" sol ignípotente y cremesino, y muchas ilusiones en mi alma y flores por doquier en mi camino.