Poemas · Unidad 26 de 50

Unidad 26 · 8o CULTURA

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8o CULTURA

y contempla la tierra purpurada, y toma y alza, con piedad sencilla, un montón de esa arcilla ensangrentada. . . . y ese montón de ensangrentada arcilla adquiere vida entre su mano estoica, vida inmortal y fulgurantes alas, y en él respira una belleza heroica, como en la estatua de la antigua Palas!

Guardar silencio y poseer la trompa, la recia trompa a cuya voz no exigua vendría a tierra, con su estéril pompa, el muro hostil de la ciudad antigua; ser un Aquiles que a la lid prefiera recordar a Briseida en el retiro,

aunque Patroclo batallando muera

¡Eso es mentir a Dios! ¡Pero qué miro!

Cual la crin de un raudal que de alto arranca,

tus cabellos se agitan .... ¡Oh maestro!

{Por qué sacu les la cabeza blanca,

cual s¡ quisieras arrojar el estro?

¿Por qué no te alzas a la faz de Harmodio,

y no repeles, cuando Atenas grita,

esa montaña de calumnia y odio

que sobre tu hombro de titán gravita?

Tu Etna será para tu fuerza flojo;

confía en ti y a tu misión no faltes,

que al hado cruel que lapidó tu arrojo

irá el volcán cuando debajo saltes!

SALVADOR DÍAZ MIRÓN 8 I

¡Rompe en un himno que parezca un trueno! El mal impera de la choza al solio; todo es dolor o iniquidad o cieno; pueblo, tropa, senado y capitolio. ¡Canta la historia al porvenir que asoma, como Suetonio y Tácito la escriben! ¡Cántala así, mientras en esta Roma Tiberios reinen y Seyanos priven! ¡Abre la puerta al entusiasmo ausente; mueve de un grito el desusado gonce; y como a chorros de fusión ardiente, vierte en los mimbres el vigor del bronce! ¡Derrama el verbo cuyos soplos crean la íe que anima y el valor que salva, y que a tu acento nuestras almas sean como tinieblas que atraviesa el alba! Para el poeta de divina lengua nada es estéril, ni la misma escoria. Si cuanto bulle en derredor es mengua, sobre la mengua esparcirás la gloria!

DE LASCAS.

SALVADOR DÍAZ MIRÓN 85

A MIS VERSOS.

Insensibles a fiestas y grimas y con alas de luz de centellas, pero esquivos a cautas doncellas, difundios por gentes y climas.

No sois gemas inmunes a limas y con lampos de fijas estrellas, sino chispas de golpes y mellas y ardéis lascas de piedras de simas.

Pero hay siempre valer en las rimas. {Por qué duran refranes? Por ellas, y no suelen llevarlas opimas.

Id, las mías, deformes o bellas: inspirad repugnancias o estimas, pero no sin dejar hondas huellas.