Poemas · Unidad 43 de 50

Unidad 43 · 138 CULTURA

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138 CULTURA

ÓPALO.

A la vieja necrópolis me arrimo; y en el tumulto del desborde rimo

la postrera canción, no conforme a la Lógica y al Arte, sino según el verso brinca y parte

del mismo corazón!

Así surgida de la oculta vena el agua pura se levanta y suena

en curva de cristal; y al extremar la iridiscente ojiva, toca en tierra y se alarga fugitiva,

caprichosa y triunfal!

¡Cuál voy! — El hombre labra su fortuna, como el río su cauce; mas la cuna

y el medio siempre son arbitros ¡ay! para las dos corrientes, pues que dan a las linfas y a las gentes

impulso y dirección!

Si resulté raudal turbio de cieno y espumante de cólera en un trueno,

en un fragor de alud, — la margen verdeció, y un espejismo puso en mí, como prez, el otro abismo: el de la excelsitud!

SALVADOR DÍAZ MIRÓN 139

Entro.— Hierbas y nichos y pendientes: ponto con arrecifes y rompientes! —

Alzo de polvo un lar: un caracol cuyo tortuoso hueco reproduce al oído, como un eco,

el murmullo del mar!

Ando en maleza vil donde no hay rutn; y el temor a una víbora me inmuta,

cuando aventuro el pie. — Una virtud suprema y exquisita baja del firmamento y precipita

la zozobra en la fe!

Lleno de la esperanza de la gloria, y arrostrando la inquina, y en la escoria,

vuelvo al éter la íaz, miro esplender la eternidad del cielo, y reporto a mis lágrimas consudo y a mis enconos paz!

Mi espíritu de bronce con acíbar se torna cera que desprende almíbar.

D'Annunzio dice bien: la sazón lleva plácido atributo, y dulcifica el alma, como el fruto,

aunque mina el sostén!

Con los jaspes del ónix mexicano, la tarde brilla en el inmenso vano, en la veste de Ormuz; —

HO CULTURA

y el pobre y aflictivo cementerio refleja en su abandono y su misterio la policroma luz!

Un adiós, hecho turba de colores, como el de triste madre suelto en flores

a muerto chiquitín, radia en el dombo, que prepara luto y luminaria, por el Sol hirsuto

que cayó en el confín!

Al rin?ón venerable llego al cabo. Hurgo la herida con el propio clavo,

memoro trance cruel; y ante un espectro gemebundo y bronco, reclino intenso afán en firme tronco

de cercano laurel!

Trepadora vivaz orna la tumba, que al estrago del tiempo se derrumba,

exenta de inscripción; y en la cruz una ráfaga menea follaje que parece que chorrea

lastimero festón!

Laúd solemne, sensitivo y pulcro, enmudeció a la orilla del sepulcro

que atesta olvido tal

A ti mi libro fiel ¡oh poesía, honrada solamente por la mía

y la de un vegetal!