Poesía del mar · Unidad 5 de 38
Unidad 5 · POESÍA DEL MAK
Texto completo en español de una edición de dominio público con fuente y huella registradas.
POESÍA DEL MAK
su noble frente las dormidas ondas,
sobre el espejo de la mar en calma
miré surgir el Sol. ¡ Oh, Sol, que vuelves
para el hombre infeliz, como la imagen
de la luz, de la fe, de la esperanza,
que tras las noches y las penas tornan;
oh, Sol, alegre Sol, padre del Día:
la risa de los aires te saluda,
y el gozo de los hombres te bendice !
Surgió su rojo disco del mar, como rodela de fuego, remontada por mano de gigante; de un buque portentoso, redonda, magna vela, y sobre el mar sereno, con ráfagas de estela, tendióse un gran camino de luz centelleante. Tendióse un gran camino de luz, cual si brotara del Sol, del rojo disco del Sol, allá en Oriente; tendióse un gran camino de luz, intensa y clara, que sobre el mar corría, vibrante, reluciente, con rápidos temblores, con múltiples reflejos, cual una piel abierta de anchísima serpiente, vestida con escamas de chispas y de espejos. Y sobre el ancho disco del Sol, con leve y blando
gentil andar, movióse bellísima figura,
que fué, sobre la mágica rodela, destacando
con luz, como de Gloria, su espléndida hermosura.
Con planta leve y pura, bajó por el camino
que hasta mis pies llegaba, que desde el Sol corría,
y sobre el mar luciente, como á mi encuentro vino,
radiante de hermosura, radiante de alegría.
Bajó... Siguió... ¿Quién era? Jesús... Jesús divino,
que sobre el mar sereno su marcha proseguía,
cual Sol, del Sol brotado, por gracia del Destino;
cual astro portentoso, cual nueva luz del día.
Sonó, vibró su acento, con dulces inflexiones;
sonó sobre las aguas, vibró por el ambiente,
tan puro y sosegado; vibró con claros sones,
cual agua de un arroyo brotando de su fuente.
Su voz era un arrullo, de célica armonía;
su voz, la voz más pura : ¡ la voz de su pureza !
Jesús, sobre las ondas, su marcha proseguía,
y en tanto que marchaba, con noble gentileza,
asi la voz del Justo, — su dulc* voz, — decía:
"Bienaventurados, los pobres de espíritu. Las dichas del Cielo, sin mal ni cuidados que angustien sus horas, serán con sus almas... ¡ Bienaventurados !
POESÍA DEL MAR 35
"Bienaventurados, los mansos y humildes; por mí silenciosos, por mí resignados. Dueños y señores serán de la Tierra.
¡ Bienaventurados !
"Bienaventurados, los tristes que lloran. Pues lloran, pues sufren, serán consolados. Los que sufren ansias y sed de justicia, ¡ bienaventurados !
"Hombres compasivos del sufrir ajeno, por mi fe piadosos, de mi fe soldados, pues habrán, en premio, gran misericordia, ¡ bienaventurados !
"Los que hubieren puros, limpios corazones; los que en sí mataren, por nobles dictados, rebeldes instintos, pasiones bastardas, ¡ bienaventurados !
"Los que mal sufrieren, por buenos y justos, en cárceles duras ; de hierros cargados, de penas y oprobios; pues han mis favores, j bienaventurados !"
...Y por el mar, hacia la tierra, todo palpitó, con latido de alegría.
...Y las ondas del aire transmitieron, serenamente, venturosamente, la palabra de Dios, consoladora.
...Y arrebatado por celeste llama, de intensa claridad, en un instante
despareció Jesús...
...Y en el espacio, cual la huella de un grande metéoro, dejó su huella, su ondulante huella; reguero vivo de crujientes chispas, ¡ himno triunfal de fuego, crepitánte !
...Y en la paz del ambiente despejado, despejado y espléndido: sin mancha, quedó la luz, que lo llenaba todo, que lo arrollaba todo, con sus rayos, cual una rebelión contra las nieblas, cual una afirmación contra las dudas.
j Oh, la paz de las ondas, infinita ! ¡ Oh, del ambiente, la admirable y quieta diafanidad azul !... ¡ Oh, la sublime gracia de Dios: la claridad de juicio que la palabra de Jesús me impuso!...
; Oh, paso de Jesús, sobre las aguas ! ; Oh palabra de Dios, para los hombres !
¡ Oh, bienaventuranzas : sed eternas !