Poesías · Unidad 1 de 23

Unidad 1 · Poesías

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AL OIDO DEL LECTOR

ÁL OIDO DEL I.ECTOB

JL N fué una ternura yaga... lo que inspiran los niños enfermizos, los tiempos idos y las noches pálidas.

El espíritu solo al conmoverse canta : cuando el amor lo agita poderoso tiembla, medita, se recoge y calla.

Pasión hubiera sido, en verdad, estas páginas en otro tiempo más feliz escritas no tuvieran estrofas sino lágrimas.

o fué pasión aquello.

INFANCIA

INFANCIA

(Estos recuerdos con olor de helécho Bon el idilio de la edad primera.

VoN el recuerdo vago de las cosas

que embellecen el tiempo y la distancia, retornan á las almas cariñosas cual bandada de blancas ¡mariposas, los plácidos recuerdos de la infancia.

iCaperucita, Barba Azul, pequeños liliputienses ; Gulliver gigante que flotáis en las brumas de los sueños, aquí tended las alas, que yo con alegría llamaré para haceros compañía al ratoncito Pérez y á, Urditmalas I

i ¡ ! I i L"¡ : M ' ' ; M M !

|Edad feliz I Seguir con vivos ojos donde la idea brilla, de la maestra la cansada imano, sobre los grandes caracteres rojos de la rota cartilla,

donde el esbozo de un bosquejo vago, fruto de instantes de infantil Idespecho,

G. G. G.)

las separadas letras juntas puso bajo la sombra de impasible techo.

En alas de la brisa del , luminoso Agosto, blanca, inquieta á la región de las errantes ¡nubes hacer que se levante la cometa en húmeda mañana ; con el vestido nuevo hecho girones, en las ramas gomosas del cerezo el nido sorprender |de copetones ; escuchar de la abuela las sencillas historias peregrinas ; perseguir las errantes golondrinas, abandonar la escuela y organizar horrísona batalla en donde hacen las piedras de metralla y el ajado pañuelo de bandera ; componer el pesebre de los silos del monte levantados ; tras del largo paseo bullicioso traer la grama leve, los corales, el musgo codiciado. Y en extraños paisajes (peregrinos y perspectivas nunca imaginadas, hacer !de áureas arenas los caminos y de talco brillante las cascadas. Los Reyes colocar ten la colina y colgada del techo la estrella que sus pasos encamina, y en el portal el Niño-Dios riente sobre mullido lecho de musgo gris y verdecino helécho,

JOSS A. SILVA

|Alma blanca, mejillas sonrosadas, cutis de niveo armiño, cabellera de oro, ojos vivos de plácidas Imiradas, cuan bello hacéis al inocente niño I

Infancia, valle ameno, de calma y de frescura bendecida donde es suave el rayo dd sol que abraza el resto de la vida. iCó'mo es de santa tu inocencia pura, cómo tus breves dichas transitorias, cómo es de dulce €n horas de amargura dirigir al pasado la Imirada y evocar tus ¡memorias I