Por mares, por tierras · Unidad 11 de 82

Unidad de lectura 11

Texto completo en español de una edición de dominio público con fuente y huella registradas.

La existencia en los túneles durante las horas de trabajo, es mas bien entretenida ; cada obrero está urjido por su tarea i no puede distraerse ; hai ruido i movimiento, casi alegría diré, en medio de la confusión de vehículos, peones, caballos, luces, gritos i voces que resuenan,

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trasmitiendo órdenes para detener o avanzar algún conven i evitar colisiones.

La hospitalidad que se acuerda en Lota a los huéspedes admitidos, no tiene límites ; la gran fortuna i la proverbial jenerosidad de la señora de Cousiño i de sus hijos, lo esplica todo ; uno se encuentra allí mejor que en su casa.

Alguno de los dueños que llega a su propiedad por accidente, se borra a tal punto de la escena, que cuando asoma parece un estraño, un intruso, ante los huéspedes instalados.

Estando allí nosotros, llegó el joven Carlos Cousiño, que tú conoces ; ¿ crees que le hicimos caso? — lo sentamos en un estremo de la mesa a la hora del almuerzo i al otro dia, cuando se fué, despidiéndose con mil escusas de habernos molestado, por un esceso de deferencia lo acompañamos al muelle, diciéndole : que vuelva usted pronto, la casa está a su disposición.

Las diversiones no faltaron en Lota, inventadas i capitaneadas por el escelente administrador don Enrique Mathiews ; habia entretenimientos para todos los gustos: paseos, escursiones al pueblito, o los pueblitos, mejor dicho, pues la señora de Cousiño es dueña de todas las casas i del terreno habitado por cuatro mil familias en aquellas vecindades. No faltó tampoco la ocasión de cumplir con los deberes relijiosos, oyendo misa en una iglesia a elección, porque hai dos, la de Lota Alta i la de Lota Baja. Por añadidura yo tuve el gusto de visitar un hospital, bastante bien tenido i de tomar pulsos, de lo cual ya tenia un poco de nostalgia !

Para que nada faltara, una noche tuvimos teatro familiar. Los altos empleados de las diversas ramas de esa complicada administración, ingleses en su mayor parte, se disfrazaron de negros, minstrels, como los norte-ame-

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ricanos, i nos dieron una función digna del mas alegre de los teatros; variada, curiosa, orijinal i ejecutada en todas sus partes con esquisita gracia. Cada uno de los minstrels tocaba algún instrumento o cantaba i bailaba, todo en la debida oportunidad, intercalando a veces los ejecutantes, diálogos inopinados, chispeantes de espíritu, jocosos i llenos de hwnour.

La fiesta concluyó con una zamacueca bailada por el director de la fábrica de vidrio i el jefe del embarque de carbón ( un caballero mui serio ordinariamente ) vestido de mujer. Era de perecer de risa viendo el aplomo de la donosa negra improvisada, imitando a una mujer del pueblo que baila como quien desempeña una alta misión.

No economizaron nada en fin para agradarnos en Lota, a donde fuimos por tres dias i nos quedamos doce.

La víspera de nuestra partida llegó el presidente don Jorje Montt, con tres de sus ministros, tres contralmirantes i varios otros caballeros militares i civiles.

Las señoras de nuestra banda adornaron la casa con flores, dejándola toda entera como una glorieta, en obsequio al ilustre huésped, que pasó allí un dia con nosotros, en ameno, franco i cordial trato, siendo como es el presidente de Chile, un caballero que une en su carácter la sencillez a la bondad i a la cultura. Nos invitó a venir con él en su propio tren hasta Concepción, galantería que aceptamos con placer, como se supone; allí tomaron él i sus exelentes compañeros, el camino de Talcahuano para embarcarse en ese puerto, continuando nosotros al dia siguiente al Norte, por el ferro-carril central o sea por el espinazo férreo de Chile.

Concluiré esta carta, con los datos que a continuación se espresa ( lenguaje de rematador). La ciudad de Concepción es mui bonita, nueva, recien hecha; está situada a orillas del Bio-Bio, un rio desgreñado i dilapidador de sus aguas, por lo cual ha merecido un puente de mil i tantos metros.

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He conocido Talcahuano a donde fui a ver el dique para los buques de guerra; lo vi, es magnífico, ha costado mas de quinientas mil libras esterlinas ; ha sido construido con gran dificultad por medio de esos aparatos de aire comprimido que permiten trabajar debajo del agua. El constructor, un injeniero francés, Mr. Dussand, nos esplicó todos los detalles i no contento de esto, nos obsequió con un almuerzo.

En la bahia de Talcahuano estaban en ese momento dos buques de la escuadra, el « Blanco Encalada s> i el « Prat». Me invitan a verlos (soi hombre de suerte en algunas cosas); me traslado a bordo primero del «Prat» i después del « Blanco Encalada », siendo recibido con esquisita atención por los respectivos comandantes don Vicente Marino Jarpa i don Joaquín Muñoz Hurtado. *

Cada uno de estos caballeros, en el buque de su mando, me mostró los diversos compartimentos esplicándome con toda paciencia mil detalles.

Bajo su competente comando i teniendo la flota chilena una exelente oficialidad i no menos buena tripulación, los buques mencionados me parecieron un modelo de orden, aseo i cuidado. Son dos formidables máquinas de guerra, como todos saben, construidas de acuerdo con los adelantos modernos.

Ojalá se envejezcan sin hacer una sola vez fuego sobre nadie, con sus terribles cañones, para la gloria de Chile i la paz de Sud- América.

Santiago, Marzo 23. — Doña Emilia Herrera de Toro tan conocida i querida por los arjentinos i no menos por los chilenos, sienta sus reales, como sabes, durante el verano, en Águila, su precioso fundo a hora i cuarto nominal por tren, de Santiago.

Si yo hubiera de hacer una calificación de las personas importantes de Chile, colocaría a la señora Emilia Herrera entre los hombres de Estado.

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Sus tendencias políticas se desarrollaron desde mui temprano. Ella misma me ha contado los oríjenes, con ese modo entre burlón i bondadoso que tiene para espresarse.

Recuerda haber oido hablar mucho sobre política, en su infancia, en el círculo de su familia, sin entender, naturalmente una palabra.

No habia cumplido quince años cuando se casó ( debió ser mui donosa ) i su marido también metido en política, pertenecía a un partido contrario al preferido instintivamente por la joven recien casada. Ella no contrarió jamás abiertamente a su esposo, pero con aquella malicia i habilidad que tienen todas las mujeres para dominar a sus maridos e inducirlos en los caminos que a ellas se les antoja, le impedia cumplir con los deberes de ardiente prosélito. «Tenian sus reuniones a las ocho déla noche, dice doña Emilia, en una casa vecina ; yo nunca le pedia que no fuera, pero con mil arterías, hacia imposible su asistencia; demoraba la hora de comer, invitaba algún amigo entretenido o le anunciaba una visita interesante i con estos u otros artificios, conseguía retenerlo hasta la hora en que sus partidarios se retiraban del comité, cansados de esperarlo. »

— Y por qué tenia usted un partido contrario al de su marido ? le pregunté.

— No sé, pues, yo no entendía entonces nada de política.

— Lo mismo les sucede ahora a muchos grandes estadistas indíjenas i criollos, le contesté.

Doña Emilia conoce a los hombres mas conspicuos de la América latina, que han estado en Santiago i aun a los que no han venido jamás a Chile. Ha tenido a muchos arjentinos en su casa: Sarmiento le ha dejado una infinidad de retratos tomados en Águila, donde ha pasado largas temporadas. Mitre, López, Irigoyen, Saenz Peña i muchos otros personajes arjentinos, han mantenido o mantienen correspondencia con ella.

« Mi método para escribir lo que pienso, dice la señora, es representarme a la persona a quien escribo, en frente, i creer que estoi hablando con ella; entonces digo

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lo que se me ocurre sin correcciones ni rectificaciones i con la espontaneidad del que habla. »

La señora Emilia tiene un poco de vanidad de estos hechos; los refiere con gusto i los hace amables a su interlocutor, presentándolos con toda naturalidad.

Conocidas son las relaciones de esta señora con los hombres públicos de su país. Los presidentes, ministros, diputados, senadores i funcionarios en jeneral, eran sus amigos desde lejanos tiempos i muchos de ellos miraban su casa como propia. Allí por consiguiente, se mantenía vivo el fuego sagrado de la propaganda de actualidad i se preparaba virtualmente la materia prima de futuros debates.

Sus amigos gozaron siempre de influencia en la administración i cuento entre ellos a sus propios hijos, que a su tiempo ocuparon i ahora ocupan posiciones distinguidas. Domingo Toro, el mayor, es consejero de estado i director de la Casa de Acuñación de Moneda ; otro de ellos, Santiago, puede dividir en lejiones sus amigos i convertir la casa de la digna matrona en un club, donde se reúnan por centenares los afiliados.

Como elementos personales para irradiar sus propósitos, tiene la señora Emilia, su jenerosidad, su bondad i su hospitalidad. A su casa van los huéspedes por bandadas, sin aviso previo i todo arjentino que llega al país, cometería una falta si no fuera a pasar por lo menos una semana al fundo de Águila, durante el verano, o no se constituyera en visita diaria en la ciudad, durante el invierno.

Como elementos intrínsecos mencionaré su círculo de asiduos comensales, sobre los que, por los mas complicados i diversos motivos, ella ejerce una lejítima influencia.

Alguien estrañará esta singular situación de una dama, pero toda estrañeza desaparece cuando se tiene en cuenta que el tiempo ha consagrado estas peculiaridades, aceptadas ya como una situación tradicional i crónica por los habituados a pensar en armonia con la antigua e intelijente amiga.

La organización de la vida de Da Emilia, su casa, sus hábitos, su círculo, sus hijos, sus nueras, sus relaciones i

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su conocimiento de las cosas i de los hombres, contribuyen a darle la posición característica que mantiene en esta sociedad, posición producida por un conjunto estraño de hechos i de circunstancias de antiguo oríjen o de moderna data.

Yo no conozco otra Emilia Herrera en parte alguna.

Sus hijos, educados en el estranjero, son cultos, de un comercio facilísimo, amables, altruistas, serviciales, caballeros en toda la estension de la palabra. Adoran i obedecen a su mamá sin observación ni sacrificio : es el dominio consentido, aceptado, sancionado por el tiempo, natural ya i por lo tanto, imperceptible.

La señora Emilia con todo, es un poco autoritaria. Yo no he podido descubrir sin embargo el resorte por el cual esa tendencia se hace esterior: no la he visto mandar, pero la he visto ser obedecida.

Iba yo a caer a pesar de mi absoluta falta de veneración por la autoridad, en la atmósfera en cuyo circuito el poder de atracción de la señora Emilia ejerce su imperio, cuando me vine de Águila, donde he pasado cinco dias deliciosos.

Merced a ese esfuerzo de emancipación, puedo ahora escribir estas pajinas con toda independencia i con toda sinceridad.

Lo único que ha sembrado imborrablemente en mí, la señora doña Emilia Herrera de Toro, es un gran afecto para ella i para su familia.

Santiago, Marzo 26. — Tú conoces Santiago i has podido apreciar el carácter jeneroso i hospitalario de su población. A nosotros nos han tratado con una deferencia i un cariño que nunca olvidaremos i lo mismo han hecho con todos los arjentinos que han venido, por poco que estos hayan estado en condiciones de tiempo i de lugar para tratar la sociedad chilena, abierta quizá con demasiada facilidad, para todos los estranjeros, sin averiguar ni oríjenes ni antecedentes i por pura jenerosidad i confianza.

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En cuanto al Santiago material, nada puedo decir que tome de nuevo a mis lectores. Es una ciudad mui estensa, con casas mui grandes, jeneralmente de un piso, calles coloniales, no mui mal pavimentadas, con muchísimos trenvias i un estraordinario movimiento en el centro, que contrasta con la soledad de cualquier sitio a dos cuadras de la Plaza de Armas en todas direcciones.

Su organización urbana deja mucho que desear. Sus oficinas, reparticiones e instituciones públicas son numerosas i tienden a aumentarse i a ser mejor atendidas.

Santiago progresa visiblemente. Las casas antiguas son reemplazadas por otras mas modernas í mejor edificadas. Así, los techos de teja que tanto afean, están condenados a desaparecer. Se construye en la actualidad un manicomio i un hospital de mujeres, según los mas aceptados adelantos. Se ha rectificado las márjenes del rio Mapocho i se ha echado sobre él nuevos puentes.

Me ha parecido conveniente conocer en todos sus detalles esta ciudad i he empleado un mes en hacerlo.

Pongo en seguida una nómina de todo lo que he visto, con un lijero comentario, para partir la diferencia entre una descripción i la necesidad de dar a los lectores arjentinos que no viajan, una idea de lo que es la capital chilena, interesante sin duda para nosotros.

Biblioteca pública. — Rica sobre todo en libros sudamericanos ; tiene una repartición encargada de la circulación de volúmenes en los domicilios.

Casa del Congreso. — Bastante buena, actualmente en reforma; posee una biblioteca exelente i que crece anualmente, completando sus secciones con libros selectos.

Iglesias. — La Recoleta Dominica hace recordar a San Pablo de Roma, por su estilo ( salvo las diferencias naturales, por cierto ). La catedral está desmantelada por

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dentro i por fuera, los cambios de temperatura han hecho desmoronar muchas piedras. El Salvador, en construcción es un precioso pequeño templo; una vez concluido será el mas atractivo, el mejor decorado i el mas hermoso, con relación a los actuales ; es de estilo gótico.

Ma/iicomio. — Está instalado en un edificio viejo e impropio ( ya he dicho que se construye otro mui bueno ); el actual aloja novecientos i tantos locos ; recorriendo el libro de entradas he encontrado que la embriaguez es la causa casi esclusiva de la locura. Advertiré que los efectos del alcoholismo son aquí mas desastrosos que en otras partes, porque no hai inspección de las bebidas; cualquier alcohol, aun el que contiene productos estraños tóxicos, encuentra fácil salida, sin intervención de ninguna autoridad ni examen de oficina química. ( Esto me han dicho ; no sé si es verdad ).

Cementerio. — He visto uno, el principal, serio, triste, bien arreglado ; no parece como otros, una colección de monumentos, ni una esposicion de obras de arte ; este aflije i enluta el alma. En sus confines, a través de los sauces llorones, de los ciprés i de las tumbas, se vé los cerros a lo lejos, plomizos, grises, agudos, áridos, solos, como nuevas tumbas de jigante, como las pirámides de Ejipto, sepulcros de reyes i emperadores. Las nubes flotantes van huyendo detrás de ellos hacia el infinito como las almas de los mortales ; unas, blancas i puras como almas de vírjenes, otras, oscuras i tenebrosas como las de personajes políticos o mandatarios o diplomáticos. Paseando melancólicamente i meditando sobre el problema insondable de la muerte, llegué a una especie de plantío de cruces, un almacigo como el de un jardín en formación, que abarcaba un gran espacio; todas las tumbas i todas las cruces son iguales, pequeñas, microscópicas i en número alarmante. Me acerco i leo en un rótulo semejante a mil otros, un nom-

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bre i enseguida una edad: tres meses, doce dias, un año, once meses i así por todas partes. Estaba en el enterratorio de criaturas pobres. Jamás he sentido una opresión mayor en el corazón! Empiezo mis preguntas a las personas que me acompañaban i sus respuestas me entristecen mas. «En Santiago, me dicen, de cien recién nacidos mueren setenta al año». Espantoso dato estadístico que acusa un grave defecto en la alimentación, en la hijiene jeneral i en el cuidado particular. Felizmente los hombres dirijentes comienzan a preocuparse del asunto i a buscar el medio de evitar tan formidable mortalidad.

Parques. — El de la ciudad, llamado jeneralmente el Parque i por algunos el de Cousiño, por haber regalado esta familia una gran área para formarlo, es el paseo de carruaje consagrado por la moda ; es bonito i estenso. Otros parques particulares he visitado también, invitado galantemente por sus dueños, como el de Macoul, en el fundo de este nombre, perteneciente a la familia Cousigno ; en él don Carlos, uno de los jóvenes mas cultos de esta ciudad, educado en Europa i que ha viajado mu- , cho, nos dio un almuerzo, nos mostró las inmensas bodegas i los animales finos importados o nacidos en sus dominios; fuimos desde Santiago en un mail-coach, tirado por cuatro caballos i en gran equipaje, metiendo un ruido infernal por esas calles de Dios.

El de Soubercaseaux en las afueras de esta ciudad, uno de los mejor cuidados, con muchos árboles de mérito, flores, lagos i vistas preciosas. El de la señora Emiliana Soubercaseaux de Concha, en Pisque, a seis leguas de Santiago, con una casa espléndida, cultivos de forraje, crianza de animales i una gran bodega. El viaje es de lo mas pintoresco; al nuestro no le faltó ni el atractivo de un accidente ; los briosos caballos de nuestro Four in hand casi nos precipitaron por una barranca al rio. Si tal hubiera sucedido, las cultas i distinguidas sociedades de Chile i de la Arjentina, habrían esperimentado la dolorosa pérdida de don Pedro Mont i se-

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ñora, del señor ministro plenipotenciario doctor Norberto Quirno Costa, su exelente esposa, sus preciosas hijitas i el interesante joven Manuel; el señor Rafael Vergara i Montt, nuestro amabilísimo i obsequioso amigo i por finia señora G. O. de W, el doctor Wilde, el cochero i además cuatro caballos de mérito.

El Cerro de Santa Lucia que solamente los estranjeros visitan a pesar de su orijinalidad i su belleza.

Casas palacios. — La de Cousiño con sus grandes i lujosos salones, sus objetos de arte, sus cortinas i muebles, lo mas lujoso en Sud América, dicen, su réjia escalera interna i sus caballerizas montadas a la europea i con un lujo estraordinario. La de don Ramón Cruz: preciosa i comodísima, con grandes jardines i una entrada de parque que le da un bellísimo aspecto.

Quinta Normal. — Conocida en toda América ; lo que mas me gusta de ella es su plantel de árboles viejos, las encinas colosales i otras plantas de igual mérito.

Allí están instalados : El Museo Nacional bastante bueno, dados los tiempos que corren: contiene secciones de zoología, botánica i mineralogía i algo de etnología. El Instituto Agrícola, donde se dá una enseñanza completa de las materias propias de la institución, en buenas aulas i con útiles perfeccionados para la práctica; como complemento tiene la Escuela práctica de agricultura en la que estudian i viven gratuitamente, bien vestidos i bien alimentados, cien alumnos; su situación en verdad es envidiable; los hacen felices para instruirlos, ellos aprenden divertiéndose. Hai en esta repartición secciones de lechería, quesería, bodega, arboricultura, floricultura, colmenas i varios cultivos. Juzgo que esta escuela está destinada a producir grandes beneficios a Chile, directos, formando agricultores i peones instruidos ;

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