Por mares, por tierras · Unidad 12 de 82

Unidad de lectura 12

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indirectos separando a muchos de las profesiones parásitas. Hablando con el señor presidente le hice grandes elojios de estos establecimientos con toda conciencia, pues su dirección a cargo del señor Rene F. Le Feuvre, del señor Julio Resnard director de la parte zootécnica i de otros profesores mui competentes, nada deja que desear ni en lo teórico ni en lo práctico. El acuario bien construido pero poco poblado; no se ha podido aclimatar en él á pesar de varias tentativas, el salmón. El Í7istituto de vacuna animal, que provee del precioso virus a todo Chile, está mui bien tenido; nunca falta vacuna i la que hai es exelente, obtenida con escrupulosos cuidados. Se cultiva también el virus contra el carbunclo que da notables resultados, i ahora tratan de hallar el remedio contra los tubérculos en los animales i el virus para destruir las ratas, produciendo en ellas enfermedades mortales que por contajio las esterminen. Todo esto es digno del mayor encomio. El Museo de pintura i escultura, mui pobre ; hai entre otras obras un grupo representando el descendimiento, premiado en París ; su autor es el señor Virjinio Arias, chileno. Yo encuentro en los detalles anatómicos varios defectos; señalaré uno solo: el Cristo a quien se ha clavado las manos con clavos gruesos, no presenta una herida, sino una simple entalladura, no hai ni la hinchazón ni las desgarraduras consiguientes; al ver esas manos uno piensa que Jesucristo acaba de sacarse los guantes. Otro tanto puede decirse délos pies; verdad es que debe haber licencias esculturales como hai licencias poéticas! En un taller de escultura, en una ciudad que no quiero nombrar, vi una dolorosa cuyo corazón tenia el ventrículo izquierdo a la derecha ; item mas, el mencionado corazón no tenia aurículas. I aquí concluyo con la Quinta normal i su contenido.

La Universidad, el Instituto Nacional i su Biblioteca son establecimientos que se corresponden i completan. En la Universidad se enseña leyes, matemáticas i huma-

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nidades. Las aulas, los gabinetes i laboratorios responden a sus fines, aun cuando las colecciones de aparatos e instrumentos no son completas. El Instituto es un colejio nacional en grande escala, concurrido por mil doscientos alumnos, de los cuales algunos son internos. Sus programas son estensos i su gabinete de física bastante completo. La biblioteca del instituto podría desempeñar sin dificultad el papel de biblioteca pública, por la variedad i número de sus obras.

El instituto pedagójico , instalado en un edificio especial, prepara profesores para liceos, es decir, bachilleres en ciencias i artes. Entre sus alumnos figuran mujeres que reciben la misma instrucción que los varones. Tiene anexa una escuela de aplicación para la práctica. .

El conservatorio de música ocupa una gran casa donde están las aulas. Hai también en ella un pequeño teatro mui bonito, casi lujoso. En el Conservatorio estudian cuatrocientas niñas i trescientos varones.

La Sociedad de Fomento Fabril i el Instituto de mineralogía, merecen mención especial, i como su nombre lo indica tienen grandes atinjencias con las diversas industrias del país. Cada una de estas reparticiones posee un mostruario de productos.

La Escuela de Medicina, con casa propia, ofrece grandes comodidades para la enseñanza. Está dotada convenientemente de museos i laboratorios para todas las clases; tiene varias salas de disección ; sus aulas son grandes, ventiladas i con buena luz. El programa de los estudios i el cuerpo de profesores, responden a las exi-

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jencias de la sociedad para con los médicos en los modernos tiempos. Posee un completísimo museo de reptiles.

Hospitales. — Vecino a la escuela de medicina está el hospital de San Vicente de Paul, es uno de los mas grandes i bien tenidos que yo he visto ; su sistema es de pabellones ; cada sala está aislada entre dos patios, tiene una salita anexa para desahogo i que sirve de comedor a los enfermos en convalecencia. Entre la sala i su accesorio circula un pequeño ferrocarril para el reparto de la comida, medicamentos i útiles de curación i limpieza. La botica es como la mejor de las públicas; ocupa ella sola una casa entera; posee una droguería i un laboratorio. El hospital es servido por veintiséis o veintiocho médicos i otros tantos practicantes. Se asiste en él como ochocientos enfermos. Para los fines de la clínica, se construye al lado un hospital de mujeres, con todos los adelantos del dia, aun cuando hai otro no inferior al que acabo de bosquejar, mui bien atendido. El departamento para el lavado de ropas en este, es mas completo que el actual del de San Vicente, donde recien se está instalando las nuevas máquinas i calderas.

El Seminario. — Educa trescientos alumnos en un estenso, hijiénicos i bien tenido local. Algunos de los estudiantes son becados por el mismo Seminario. La instrucción es teolójica i de ciencias naturales. Los gabinetes son pobres; en cambio, la biblioteca es un modelo en su jénero. Los alumnos tienen a su disposición parques, jardines, jimnasios i un gran estanque para natación.

Casa de huérfanos. — Es una comarca entera, no sé

cuantos patios, corredores, salones i dormitorios tiene.

Ella es al mismo tiempo una escuela de artes i oficios.

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Allí se recibe al recien nacido que fué depositado en su puerta, i se le cria i educa hasta una edad en que pueda ganarse la vida. A pesar de la índole del establecimiento, reina en él la paz i la alegría. Lo habitan como 700 huérfanos entre hombres i mujeres; los varoncitos de cierta edad pasan a una escuela de artes contigua, rejida por clérigos, en la cual aprenden el oficio de zapatero, sastre o carpintero; las mujercitas aprenden labores, se emplean en la cocina o en el lavado de ropas ; esta sección, la del lavado, es curiosa; en ella he visto por primera vez una esprimidora de ropa fundada en la fuerza centrífuga, mui útil en toda gran casa.

Observaciones particulares. — En Santiago las mujeres son mayorales en los tramways; estos se llaman carritos i es propio de aquéllas estar de mal humor. El correo está mui bien atendido. Hai un número de diarios suficiente para hacer la felicidad pública. No llueve sino en invierno. Todo hombre medianamente significativo se ocupa de política. Los diputados i senadores no tienen sueldo. En el Congreso figuran oradores de nota. La jente es en jeneral mui relijiosa ; en las iglesias se ve casi tantos hombres como mujeres. Las mujeres se ponen un manto negro para ir a misa i para salir por la mañana ; con el dicho manto las bonitas parecen mas lindas i las feas horribles. Hai muchos incendios. Los chilenos son mui obsequiosos i hospitalarios, i escesivamente patriotas. Ni con las mayores atenuaciones he podido yo intercalar una sola broma contra las ideas de patriotismo, que, como tu sabes son ideas copiadas de los gatos mui imperfectamente ; — el verdadero patriota solo se encuentra en la raza felina domesticada i la prueba es de que ningún hombre metido en una bolsa con la cabeza tapada i transportado a otra patria se volvería a la suya sin conocer las calles.

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Costa del Pacífico-Perú Lima

(Diálogo mantenido en la capital arj entina el 10 de mayo de 1895, dia del regreso a ella de uno de los interlocutores, quien relata algunas observaciones de su viaje hasta Lima, i lo que en dicha ciudad hiso o vio hacer.)

Núm. I — Ave María purísima. Núm. 2 — Sin pecado concebida. I — ¡ Qué relijioso has vuelto ! 2— ¿Y tú?

I — Yo siempre lo he sido. 2 — Salvo error u omisión. I — También usas términos de factura. 2 — De todo debe haber en la viña del Señor. I — Amen.

2— Dios te haga un santo.

I — No le costaría gran trabajo, ya tengo mucho adelantado.

2 — Entonces vas a ser el primer santo periodista.

1 — No ; ya hai cuatro en el cielo. 2 — Mostrad cómo.

I— San Lúeas, San Marcos, San Mateo i San Juan, evanjelistas.

2 — Esos fueron biógrafos, no periodistas.

I — Lo mismo da ; escribieron para el público.

2 — Cuidado con la verdad histórica ; yo no me atrevería a sostener que escribieron.

I — Y no los has visto pintados con una pluma de ave i un libro ?

2 — Tienes razón ; además, la mejor prueba de que fueron periodistas, es que se contradicen.

I — Vade retro ; los evanjelistas no se contradicen ; difieren en detalles.

2 — Por ejemplo ?

I — Pero hombre, yo no he venido a discutir los evanjelios. ¿ Te has divertido en tu viaje ? ¿ Traes algo que contar ?

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2 — Me ha ido perfectamente bien i contaré lo que se te antoje.

1 — A ver algo del Perú, de Lima, o del trayecto, si vale la pena.

2 — No sé si valdrá, pero para mí todo ha tenido algún interés ; basta que una cosa sea diferente para ser, encierto modo, interesante ; variar es vivir !

I — Según i conforme; morirse es variar i morirse no es vivir !

2 — Quién sabe !

I — Te felicito ; ya vas creyendo en la inmortalidad del alma. Decididamente te han cambiado.

2 — No señor, siempre he tenido vocación por el sacerdocio i habria sido con gusto obispo, confesor i mártir.

I — Dejemos aparte lo último.

2— Pero en verdad, qué chasco seria si hubiera otra vida.

I — Por qué ?

2 — Dos vidas es mucho.

I — Lo que abunda no daña.

2 — -Veo que están de moda los refranes.

I — En política a lo menos: « Si vis pacem para bellum » es el aforismo de actualidad.

2 — La ruina en latin ; así les va en Europa con el « vis pacem para bellum».

I — Con tanta digresión no llegamos a tu cuento.

2 — No sé por donde principiar.

I — Por el principio.

2 — Imajínate una docena de puertos entre Valparaíso i Callao a cuyos habitantes hai que llevarles todo : la carne, la verdura i hasta el agua en ciertas ocasiones ! Uno de mis mayores padecimientos en la navegación larga i aburrida, era ver embarcar i desembarcar ganado vacuno; toros, novillos, bueyes, i vacas. ¡ Pobres animales ! Se les coloca una cuerda en la base de las astas i por medio de una cabria a vapor, se los iza a bordo. No puedo describirte la cara de asombro que pone un buey cuando se ve suspendido entre el cielo i el mar; la figura grotesca, ridicula i desesperante que ofrece con sus patas pendientes, sus manos en semiflexion i sus ojos convul-

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sos i revueltos como si buscara con ellos en algún rincón del mundo, un protector de los animales, un Albarracin (de renombre local) cualquiera por amor de Dios. Cuando la suspensión dura mucho tiempo, uno espera por momentos que el animal perezca o entre en el periodo de agonía. Después lo descargan con torpeza en un piso resbaloso donde la pobre bestia aturdida cae i se levanta repetidas veces antes de tomar su acomodo. I todas estas escenas angustiosas i crueles se desarrollan en medio de gritos i burlas sangrientas de los cargadores. A veces algún toro mal avisado, se suelta del bozal i hace un desparramo a bordo, de lo cual yo me alegro mucho.

Añade a esto el embarque i desembarque diario de gallinas, pollos, gallos, chanchos, corderos, cabras, caballos, muías, burros, patos, gansos, loros, coles, zapallos, cebollas, melones, ají, papas, repollos, zanahorias, camotes, nabos i cuanta verdura conoces, sin contar la fruta de todas clases.

Así la estadia en cada puerto, en vez de ser un descanso, es un tormento.

I — Por fin rompes tu optimismo ; a juzgar por tus cartas todo era bello, bueno i verdadero.

2 — Me haces acordar de Balmes, manual de filosofía; todo cuanto he escrito ha sido sincero, positivo i verídico.

I — Te haré acordar de quien quieras, pero tus panejíricos de ultra cordillera, estaban en contradicción con tu carácter.

2 — Con el que me atribuyen ; yo soi un descreído intelectual i un iluso sentimental, un escéptico por educación i un injénuo en materias de sentimiento ; mi intelijencia es incrédula, pero mi sensibilidad es enteramente candida; yo, como todos, soi dos individuos ; uno cuando piensa i otro cuando siente. Soi capaz de dar una lección probando que la confianza es un absurdo i al salir de clase cualquiera me engaña.

I— De modo que te han engañado en Chile.

2 — Nadie me ha engañado ; han sido conmigo sinceros i cariñosos hasta el estremo.

I — Al menos tú eres un escéptico intermitente.

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2 — Hablabas de optimismo ¡cómo hablarías si hubieras estado en Tocopilla !

I — Qué es eso ?

2 — Una ciudad con cuatro casas i bastante salitre, cuyos detalles conocerás por la siguiente conversación :

Sube una señora (mayor) a bordo en aquel puerto con su marido ; era una inglesa, rica ; hacia poco que habia estado en Londres, donde pasó una larga temporada. El capitán me la presenta,

— Mrs. H.

— I am very happy etc. . .

— « ¿Cómo encuentra Vd. a Tocopilla?

— No he bajado a tierra, pero si he de juzgar por la muestra de sus habitantes. , .

— Ah ! es deliciosa la vida aquí !

— Muchas diversiones ?

— No, ninguna.

— I Teatro, conciertos. . . la sociedad ? — No hai teatro ni conciertos.

— ¿ Son mui relijiosos en Tocopilla ?

— No mucho ; no hai iglesia, pero el servicio divino se hace en una casa particular algunas veces.

— ¿ Se tratan ustedes con algunas familias del país ? — No nos tratamos con nadie; aquí no hai familias, ni

indíjenas ni estranjeras.

— Pasará usted las noches a lo menos, entretenida.

— Sí, mucho. Después de comer cerrárnosla puerta i leemos un rato antes de acostarnos.

— i Será usted amiga délas flores ; tiene jardin su casa? — En Tocopilla no hai ni puede haber flores.

— ¿ Por qué ?

— Porque no hai agua, pues ; usted lo sabe. — 1 1 qué beben entonces los habitantes ?

— Los estranjeros agua mineral que viene de Europa, i los pobres, agua condensada ; tenemos dos máquinas para destilar el agua del mar.

— De modo que en Tocopilla no hai teatro, no hai sociedad, no hai jente, no hai flores, no hai legumbres, no hai agua, i sin embargo, la vida es deliciosa?

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— Para mí, así es ; en Londres soñaba todas las noches con Tocopilla. »

Testual.

La señora H. tenia, en efecto, las apariencias de ser completamente feliz.

¡ La conformidad humana no tiene límites !

Pero he saltado por encima de Coquimbo i de La Serena, que son el reverso de Tocopilla en cuanto a jentes i a flores.

En Coquimbo nos fué a buscar a bordo el intendente D. Carlos Zañartú acompañado del capitán del puerto señor Sánchez. Tú conoces a Zañartú ; ha estado en Buenos Aires, donde tuvo varias novias ; era i es todavía un joven mui buen mozo, pero ( lo notifico a sus ex-novias) ya no es soltero ; se ha casado con una preciosa niña.

Coquimbo fué visitado debidamente i en seguida tomamos el tren para La Serena, una villa mui agradable, con dos iglesias, seminario, escuela de minería, varios buenos edificios i jardines bien cuidados. La particularidad de La Serena consiste en sus claveles; sin exajerar puedo decirte que cada uno equivale a treinta de los nuestros juntos ; son colosales i mui olorosos. El señor Zañartú nos dio un banquete en la Intendencia, donde nos presentó a su mamá i su hermanita, que hacian los honores : al señor Ossa, con quien discutí sobre ferro-carriles, i a la señora de este caballero, una de las mujeres mas bellas de la buena raza chilena, el orgullo de La Serena, según es pública voz i fama. Si viniera a Buenos Aires i pasara por la calle Florida, iria dejando admiradores estáticos, plantados como postes de telégrafo, a lo largo de las veredas. . .

— ¿ Cómo habrán quedado algunos chilenos en Santiago cuando se te ocurría pasear con tu señora ?

— No hagamos crónica impertinente, continuo :

Para volver a Coquimbo no habia ya tren ; tomamos un coche i por la orilla del mar, atropellando las olas

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atrevidas en algunos sitios, hicimos nuestro camino, completando el agradable dia con este paseo nocturno delicioso.

¿ Tú conociste a Robinet en Santiago ?

Si yo fuera rey de alguna parte, no dejaría de nombrar a Carlos Robinet introductor de embajadores ; ha nacido para eso.

Carlos Robinet, diputado, actualmente, es un joven que goza de una gran popularidad en Chile ; todos lo quieren por atento, servicial i bondadoso. Es el prototipo del altruista; madruga para servir a sus semejantes, aun cuando no los conozca. No hai un viajero de cierta distinción que no deba a Robinet algún servicio o deferencia espontánea i desinteresada, con la particularidad de que su afán de ser útil no deja de procurarle incomodidades i gastos, sin obtener muchas veces, ni el agradecimiento de los estranjeros a quienes colma de obsequios.

Robinet habia telegrafiado a Zañartú que íbamos, sin que nosotros supiéramos, i no contento con esto, hizo telegramas a todos sus amigos de los puertos que debíamos tocar, para asegurarnos una buena recepción. Gracias a sus cuidados i a los de otros amigos, (sospecho que Zañartú fué del número) en Iquique el intendente señor Ruperto Alvarez i el señor Pellati, nos buscaron a bordo i nos invitaron a bajar para obsequiarnos en la forma mas agradable, dadas las circunstancias, llevándonos a almorzar en tierra firme a la orilla del mar, en Cavancha, un paraje encantador de baños, en un restaurant cuyo comedor de verano es una glorieta inmensa cubierta de hojas i flores i construida sobre pilotes clavados en los límites de la alta i baja marea. El almuerzo se compuso de mariscos frescos i otros manjares esquisitos. La señora del intendente presidía la mesa, donde lució él sus dotes de conversador ameno a par de nuestro anfitrión el señor Mac-Iver, diputado i periodista.

Después la concurrencia se dividió en dos grupos ; las señoras se fueron a descansar tranquilamente a casa del

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intendente i los hombres (los caballeros, quiero decir) tíos fuimos a visitar los establecimientos públicos.

La Aduana, inmensa i rebalsando de mercaderías que no contentas con llenar los almacenes, ocupan la calle i los sitios adyacentes.

El Liceo de varones con doscientos alumnos; la Escuela Superior con doscientos cincuenta ; la de mujeres con trescientas niñas i local adecuado ; el Hospital con doscientas camas, el Establecimiento de amalgamación, de Santa Rosa, donde se estrae la plata de los metales ; la Fábrica de hielo, las iglesias, las plazas i paseos. . . en fin el señor Alvarez no me perdonó un solo detalle de su pueblo, llevándome a todas partes, con la crueldad de un propietario que muestra sus fincas, i yo le perdono su ferocidad porque, gracias a ella, conocí bien a Iquique i porque premió mis sacrificios, con una buena comida en su casa, donde conocimos a una hermosa peruana, la señora de Pellatti.

— Pero hombre, tú no has hecho mas que comer i almorzar durante tu viaje.

— ¡ Qué quieres ! así se vive en Chile ; es imposible resistir a la obsequiosidad de esos caballeros. Chile es un inmenso restaurant servido gratis i con buena voluntad i donde se agradece al cliente viajero, el placer de haberlo mantenido.

— Supongo que ahora llegarás a Lima.

— Ya llegamos. El Callao es la antesala de Lima, i aunque merece una larga visita, nadie se detiene a hacérsela, urjido por el deseo de entrar a la ciudad de los reyes, cuanto antes.