Proposiciones relativas al porvenir de la filosofía . Presentadas a la Academia de filosofía y letras · Unidad 12 de 13
Unidad de lectura 12
Texto completo en español de una edición de dominio público con fuente y huella registradas.
Será una superación de todas las formas de experiencia, pues todas lindan con problemas inexperienciales; se admitirá la perfectibilidad indefinida de las hipótesis metafísicas y la sustitución de los sistemas cerrados ' por un sistema abierto; será antidogmática y excluirá toda verdad reputada absoluta e infalible; todas sus hipótesis serán esencialmente críticas, es decir, rectificables cuando contradigan a los resultados experienciales; será cada vez más impersonal, obra de gru-
— 144
pos O escuelas, que colaborarán a la legitimación creciente de las hipótesis entre si.
\^..
Proposición octava
Un lenguaje no sirve ya a sus fines cuando las palabras que lo componen dejan de ser uniformemente comprendidas; todo idioma es, por definición, impersonal.
Sin traducir a términos precisos la vaga terminología actual, es imposible plantear con exactitud los problemas metafísicos, condición preliminar para que ellos puedan ser hipotéticamente resueltos. Plantearlos bien, importa evitar la mayoría de las hipótesis ilegítimas.
'Es posible que una escuela, capaz de realizar una renovación total de la filosofía, consiga imponer a sus sucesores un nuevo vocabulario filosófico, en que cada término sólo tenga una acepción precisa y en que se excluyan todas las acepciones figuradas.
La exactitud de todo proceso lógico está condicionada por la exactitud de los térmi-
— Í45 -^
nos; la imperfección del lenguaje científico, y la mayor del lenguaje filosófico, depende de que sus términos tienen su origen en las experiencias necesariamente imprecisas de nuestros sentidos imperfectos. Con términos imperfectos no ha sido posible construir una lógica perfecta.
Mientras lo experiencial no se exprese en términos perfectos (a lo que debe aspirar el lenguaje de las ciencias) no es concebible que pueda expresarse en términos perfectos lo inexperiencial (a lo que debe aspirar el lenguaje de la metafísica). Una aproximación a ese ideal es deseable; el primer paso será reemplazar el viejo léxico incomprensible por otro comprensible : comprendiéndolo, sería más fácil corregir progresivamente sus imperfecciones.
Proposición novkna
En el siglo XIX se acentuó la disgregación de la filosofía, que dejó de ser la ciencia universal, para convertirse en un grupo de
.^-Ut.
— Í4é — -
ciencias con objetos y fines particulares. Todas las ramas del derecho natural se desprendieron, para no volver a figurar en ella; la teodicea fué desapareciendo de los tratados y programas; la lógica, la ética y la estética han iniciado ya su constitución como ciencias, con objetivos experienciales.
La cómoda costumbre de llamar "ciencia, morales" o "ciencias del espíritu" a esos gajos desprendidos del clásico tronco filosófico, permitió constituirlas como ciencias, sm pronunciarse sobre los correspondientes problemas metafísicos; pero dejó suponer que no eran ciencias como las demás y pudo creerse que ellas se sustraían a ciertas condiciones metodológicas de cuya legitimidad nadie necesita dudar en las otras ciencias. Es una capciosa transmutación de las dos verdades. Desprendida de esas ciencias, el objeto propio de la filosofía será la metafísica, compuesta por las hipótesis inexperienciales.
Las ciencias psicológicas, de la misma manera que todas las demás ciencias, dejarán a la metafísica el estudio de los problemas que exceden a sus experiencias respectivas. Todas
— 147 —
contribuirán a enriquecer la metafísica, que será así un verdadero sistema integral de hipótesis explicativas de los llamados enigmas del universo.
Es posible prever que en el curso del siglo XX se continuará la transmutación ya iniciada en la arquitectónica de la filosofía, libre de géneros convertidos en ciencias, y constituida en género único: la metafísica, constituida en toda la filosofía, comenzando a elaborar sus hipótesis en el punto mismo en que todas las ciencias fijen los límites de su horizonte experiencial. No habrá dos verdades contradictorias, sino un sistema armónico de verdades perfectibles y de hipótesis legítimas, incesantemente renovables.
Proposición décima
Con el nombre de ideales suele designarse las hipótesis inexperienciales elaboradas sobre el dominio propio de las ciencias psicológicas, llamadas ''morales'' o del "espíritu". Estas hipótesis no difieren de las que exce-
~ 148 —
den a las demás ciencias ; su común carácter metafísico consiste en que no tienen, ni pretenden tener, demostración experiencial.
Las condiciones de legitimidad de los ideales son las mismas que las de todas las hipótesis semejantes; están, como ellas, condicionadas por la experiencia y evolucionan en función del medio experiencial. Su valor, como instrumentos de acción, está proporcionado a su legitimidad ; los ideales más legítimos son los que concuerdan con el devenir de la experiencia, anticipándose hipotéticamente a la realidad que deviene.
Son hipotéticos arquetipos de perfección, abstraídos de la experiencia, verdaderos cánones de la experiencia lógica, moral y estética. Todo ideal tiende a expresar una perfección de lo natural ; carece de realidad actual, porque es una hipótesis; todo lo que siendo real se le aproxima, lo consideramos más próximo a la perfección en su género.
En el porvenir, estas hipótesis que llamamos ideales llegarán a formularse en perfecta harmonía con las que parten de todas las ciencias. Un sistema que intente ex-
— 149 —
plicar lo inexperiencial sin engendrar dos géneros de verdades discordantes — una filosofía de la Naturaleza y una filosofía del Espíritu—-realizará la unidad sintética que en todo tiempo ha sido la aspiración de una metafísica legítima.