Rasgos biográficos de hombres notables de Chile · Capítulo real 2 de 4
XXIII
Texto completo de esta unidad literaria, reunido aunque el lector la divida en 18 tramos técnicos para mejorar el rendimiento.
XXIII.
DON JOSÉ MIGUEL INFAME.
Este hábil tribuno i eminente patriota nació en Santiago el año de 1778, Fueron sus padres don Agustin Infante i doña Rosa Rojas, ambos de familias distinguidas del país.
Infante fué uno de los primeros que, en la época dé la revolución, se alistó en las filas de los revolucionarios para combatir el despotismo español ilibertar a su patria. En 1810, como procurador de ciudad, contribuyó eficazmente a la creación de la primera junta gubernativa. El 18 de setiem-
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bre de este año, en la sala del tribunal del consulado, él fué el primero que, con este motivo, pronunció un elocuente i caloroso discurso hábilmente preparado para insinuar en los ánimos la necesidad de aquella importante medida.
Instalada esa junta, Infante solicitó de ella la convocación de un congreso, elejido popularmente que representase la soberanía de la nación í diese a ésta una existencia propia;- í no habiendo sido atendida su solicitud, se presentó entonces al cabildo pidiendo que requiriese a aquella corporación para que llevase a cabo la medida indicada. Este congreso hubo de reunirse el 4 de julio de 1811,
En 1813, habiendo sido nombrado Carrera jeneral en jefe de las fuerzas que debían rechazar lá invasión de Pareja, se hizo necesario la organización de una nueva junta gubernativa, la cual fuérejentada por Infante.
Entre las varías providencias que esta junta espidió, no podemos dejar de citar laque se refiere a la creación de un pabellón tricolor que anunciase la nacionalidad chilena i sirviese al soldado en el campo de batalla de norte seguro para la victoria; i la qüe tuvo por objeto la fundación del instituto nacional. El señor Infante contribuyó eficazmente a la realización de estos dos pensamientos, no ménos que a la creación de escuelas primarias en las ciudades i villas ¿ costeadas por los propios i arbitrios de cada localidad.
En 1814, habiendo sido disuelta la junta en que figuraba Infante i nombrado director supremo don Francisco de la Lastra, pasó aquel a Buenos-
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Aires a subrogar a don Francisco Antonio Pinto en la comisión que éste desempeñaba.
Vuelto a Chile, en 1818 fué nombrado ministro de hacienda por el director O'Higgins; i aunque permaneció poco tiempo en aquel empleo, introdujo en la hacienda pública importantes mejoras. Su delicadeza misma le obligó a dejar este puesto. Demasiado puro i demasiado honrado, no conocía en política otro norte que la justicia , i no admitía el éstraviadó principio, tan válido en toda época i tan funesto siempre, de que hai circunstancias i conveniencias socioles que hacen necesario el sacrificio de aquella.
Algunos desaciertos cometidos por el director O'Higgins, causaron el descontento délos hombres mas importantes i se empezó a trabajar por la caída de su administración. Infante, Eizaguirre i otros combinaron los medios de concluir con ella , dirijiendo para estola opinión del pueblo elocuentemente pronunciada. En la reunión -que con este objeto, celebró el vecindario de Santiago el 28 de enero de 1823, en el mismo lugar en que se inauguró la primera junta gubernativa en 1810, In- . íante hizo, como entonces, oir el primero su elocuente, palabra en defensa de las libertades públicas .
Habiendo O'Higgins, a consecuencia de esta reunión, abdicado el mando supremo, lo depositó en manos de una junta, de que Infante fué su primer miembro. Entre las medidas dictadas por esta junfa merece citarse la que se refiere a una amnistía jeneral que puso olvido a los odios i rencores que ajitaban la sociedad.
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En 1823, designado el jen eral Freiré para presidente de la república i establecido un señad* lejislador. fué llamado el señor Infante para componerlo; i durante el corto período de las sesionede este cuerpo, presentó una moción que bastaría por sí sola para darle un título a la veneración de su nombre: hablamos de la lei dictada en 24 de julio del mismo ario que abolió para siempre la esclavitud en Chile i declaró libres- a todos aquellos que con este triste carácter pisaban nuestro territorio. Esta lei fué el complemento de las medidas- parciales oue en anos atrás se habían tímidamente j.
dictado.
Infante recordaba con emoción profunda este hecho de su vida pública; decia siempre: ((Después de muerto, no querría otra recomendación para la posteridad, ni otro epitafio sobre la lápida de mi sepúlcro, que el que se me llamase autor de la moción sobre la libertad de los esclavos. »
En 1825, cuando el jeneral Freiré partía de Santiago para ir a mandar en persona el ejército que por segunda vez espedieionaba sobre Chiloé,. donde aún flameaba el pabellón español, sostenido por Quintanilla, se nombró un consejo directoría! que debia gobernar la república durante su ausencia, compuesto de los ministros de estado i presidido por Infante. Funcionando este directorio se espidió el decreto de espatriacion contra el obispo don José Santiago Rodríguez, partidario entusiasta del rei de España i enemigo acérrimo de la causa porque aún combatian los chilenos. Esta medida de Infante fué aplaudida por todos los hombres que conocían a fondo las tendencias i los procederes de aquel prelado.
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El congreso de 1826 quiso constituir el país en república federal, impulsado por el asombroso adelanto de los Estados-Unidos de Norte- América. Infante era el que con mas calor apoyaba esta idea; i no contento con sostenerla en la tribuna i en el gobierno, descendió a la prensa. El 1° de diciembre de 1827 publicó el primer número de su Valdiviano Federal, de que no solo fué su redactor, sino rejente i primer industrial de la imprenta en que se imprimia. Hasta la víspera de su muerte sostuvo la publicación de este periódico, qué llevó solo i sin ayuda de otro.
En 1831 Infante alcanzó un asiento en el congreso de plenipotenciarios* pero asiento que hubo de abandonar forzosamente pronto, desde que alzó la voz para defender un proyecto que tendía a restituir sus grados a los militares que habian sido despojados de ellos por los mismos hombres que contribuyeron a su elección en el congreso. Esta cuestión fué la última en que Infante ocupó la tribuna parlamentaria.
En 1843 Infante recibió testimonios déla con^ sideración que merecía. El gobierno de aquella época le nombró ministro decano de la suprema corte de justicia, i miembro de la facultad de leyes déla universidad de Chile. Ambos destinos los renunció, como había renunciado en 1823 el ser ministro del tribunal superior.
En la consagración de Infante a la vida pública no habia tenido cabida otro móvil que no fuera el mas ardoroso amor a su patria. La severidad de sus costumbres, la rijidez de> su vida i la sencillez de su habitación demostraban al repúblico espartarno.
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Una fiebre que le atacó violentamente puso término a su vida el 9 de abril de 1844. A las nue • ve de la mañana del dia en que los restos de Infante se condueian al cementerio, arrastraba el carro fúnebre la juventud de Santiago, turnándose con los militares, los artesanos, que acudieron en gran número, i los viejos soldados llamados infantes de la patria.
. Esta manifestación pública bastaba para recompensar a Infante de sus pasadas fatigas. Decía siempre, i lo decia con ternura: «No quiero los honores que prodigan los gobiernos, porque son injustos; quiero las manifestaciones populares, porque el pueblo tiene el instinto de la justicia.)» Sí! el pueblo, obedeciendo a este instinto, fué a pagar al hombre que mas le habia amado su tributo de reconocimiento.
Al padre de la patria don José Miguel Infante,
Cuando el vil yugo Chile sacudia, Que por tres siglos doblegó su frente, Tu libre voz al pueblo independiente En patrióticas llamas encendía.
Ajeno a la ambición i a la falsía, Fué la patria tu amor puro i ardiente, I tu palabra resonó elocuente Do quier que el pueblo en la opresión jem'a.
La nación que a lo grande encaminaste, Tus cívicas virtudes recordando, Conserva reverente tu memoria;
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Así al sepulcro como el sol bajaste. La fama de tu nombre iluminando Con el fulgor de tu pasada gloria!
Octubre 25 de 1863,
(Enrique del Solar.)
5 810.
¿ Mil ochocientos diezl ¡ario de gloriaLevántate del fondo del pasado, I ven hoi que te evoca la memoria De sangrientos laureles coronado.
En tu tiempo mostráronse valientes Mil héroes de este suelo americano, Gritando libres al alzar las frentes: •No haya de hoi mas ni esclavos ni tirano!
¡Mil ochocientos diez! tuviste entonces, Hombres en un propósito constantes, A la lucha llevar cuerpos de bronce, De corazón i espíritu jigantes.
Ni al seductor halago ni a la muerte Esas almas enérjicas cedían; En la feliz i en la contraria suerte Solo ser libres o morir querian.
Con su sangre regaron esta tierra Por el triunfo .de un noble pensamiento; ;Sin armas se lanzaron a la guerra; Pero llenos d té, llenos de aliento!
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Ellos dieron la vida i la fortuna A la lucha gloriosa que emprendieron: En el campo de honor i en la tribuna, La libertad de Chile sostuvieron.
Ellos un triunfo espléndido alcanzaron En las batallas esponiendo el pecho. — Mas, de esa libertad que nos legaron, Los que después llegamos ¿qué hemos liécho?
Indolentes! nos hemos conformado Con vivir sin señores i sin reyes; Pero hemos ¡miserables! conservado Los códigos sangrientos de sus leyes.
Nuestros padres negaron vasallaje I combatieron a un tirano injusto: Hoi a nosotros ¡hombres sin coraje! Cualquier vil tiranuelo nos da susto.
De ese antiguo vigor nada tenemos: Débil el cuerpo, el corazón mezquino, Ni amar con fe, ni combatir sabemos, í del honor perdemos el camino.
¡Sombras de nuestros padres venerados! Bien estáis en la tumba que os encierra! ¡Débiles vuestros hijos i menguados, Turban la paz i temen a la guerra.
Juguetes de mezquinos intereses, Doblan a sus pasiones la rodilla, I así pasan los dias i los meses En fútil lucha i tenaz rencilla.
No hierve vuestra sangre en nuestras venas; I bien pueden alzarse los tiranos. Sin que hubiese talvez almas serenas, Dispuestas a sufrir por sus hermanos.
I puede ser que ese pendón sagrada Que con el aire de setiembre ondea, No llegue a ser como antes, saludado Con. los ecos del triunfo en la pelea.
¡Mil ochocientos diez, de alta memoria!; ¡Vete a hundir en los tiempos mas lejanos; Porque nos avergüenza tanta gloria Mirándonos tan débiles enanos!!
(Eusebio Lillo.)
XXIV.
DOS JOSÉ GREGORIO ARG0MED0.
Este célebre tribuno i distinguido patriota nació en San Fernando el año de 1767. Descendiente de una ilustre familia, recibió la educación que correspondía a su clase.
La revolución de 1810 le encontró rodeado de una brillante reputación de abogado, adquirida con justicia, i en una posición bastante espectable. Sin vacilar un instante, Argomedo se alistó en las filas de los revolucionarios.
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En aquel año, a consecuencia de la orden de destierro dada por el presidente Carrasco contra los respetables vecinos Rojas, Ovalle i Vera, Argomedo fué el primero que, como procurador de ciudad, se presentó al presidente reclamando con enerjía la libertad de los reos.
El doctor Argomedo tuvo también mucha parte en la deposición de aquel mandatario. Como hombre de ideas reformistas, presentó entonces un proyecto en que, entre otras cosas, estaba formu- ■ lado el gran pensamiento de un congreso americano, de que jamas se habla hablado. Se asegura que mas tarde el mismo Bolívar, profundo conocedor de la época , declaró que el autor del pensamiento que él se proponía realizar, era el doctor* Argomedo.
Habiendo el presidente Carrasco entregado el mando al conde de la Conquista don Mateo de Toro Zambrano, el doctor Argomedo fué elejido pana uno de sus secretarios, i en este puesto fué el alma de la revolución. Mas tarde fué también eleiijido secretario del gobierno que formó Carrera.
El doctor Argomedo tuvo en literatura conocimientos bastante completos. Las piezas que nos ha dejado merecen un lugar distinguido entre las de aquella época, i aún podrían colocarse ventajosamente entre las producciones dehoidia. Suvq fué el oficio en que se dió cuenta a la rejencia de España de la instalación de la primera junta, i suya la convocatoria para el primer congreso nacional. La facilidad que tenia para redactar era proverbial en aquel entonces.
A consecuencia del desastre de Ranea gua, el
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doctor Argomedo, como oíros muchos patriotas1, tuvo que emigrar a Mendoza; aquí estableció su estudio de abogado i no solo pudo sobrellevar las miserias de la proscripción, sino que fué útil a muchos de sus compatriotas,
Después de la gloriosa jornada de Chacabuco, volvió al seno de su patria, i fué nombrado fiscal de rentas públicas. Por este tiempo se enajenaron los terrenos de Maipo, i cuando O'Higgins le propuso i aún le rogó que se quedase con alguna hacienda en aquel lugar en razón, le decia, de que la nación le era deudora de sacrificios personales i pecuniarios, el doctor le contestó: «Los empleados, los jueces no deben hacer negocios.»
O'Higgins honró a Argomedo con los destinos *mas honoríficos. Le hizo oficial de la Lejion de Mérito, posteriormente ministro de la corte de apelaciones, i por fin miembro del supremo poder judiciario, que conocía de l^s recursos de injusticia notoria, tribunal que compusieron algunos de los hombres mas distinguidos de aquel entonces.
A fines del año 22, el gobierno de O'Higgins dio plenos poderes al doctor Argomedo para que transijíese con el jeneral Freiré que se acercaba a la capital con el propósito de derribar aquel gobierno. Colocado Freiré en el mando supremo, nombró igualmente a Argomedo su primer consejero de estado, i durante el período constituyente tuvo este varias veces el cargo de vice-presidente.
Desempeñó igualmente los importantes cargos de presidente de la corte suprema de justicia, rector déla universidad do San Felipe, diputado al congreso i senador.
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Su muerte, que fué tranquila i digna de un grande hombre, tuvo lugar el 5 de octubre de 1830, a los 63 anos de edad.
Al padre de la patria Doctor don José Gregorio Jkrgomedo.
El amor de la patria fué la llama Que iluminó su noble inteiijencia; Acusa a los tiranos i en la Audiencia Para su patria Libertad reclama.
Empéñase la lid; al pueblo inflama Con el sublime ardor de su elocuencia; I majistrado ilustre i de conciencia, Lega su nombre al libro de la fama.
La Union del Continente él la concibe; I la lección del noble ciudadano, El inmortal Bolívar la recibe.
¡Surja cuanto ántessu grandiosa idea, I el nombre del ilustre Americano, Siempre bendito ele los pueblos sea! Octubre de 1863.
(J. A. SoFFIA.)
XXV.
DON BERNARDO VERA I PINTADO.
Este eminente patriota nació en la ciudad de
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Santa Fe de la República Arjentina el ano de 1780. En 1799 vino a Chile acompañando al capitán jeneral don Joaquín del Pino, que estaba casado con una herma.ua de su madre, í que mas tarde fué promovido a virei de Buenos-Aires.
Vera principió su educación en la universidad de Córdoba, donde se distinguió notablemente por su talento, i vino a concluirla a la de San Felipe cor* no menor brillo hasta graduarse de doctor en teoíojía i en leyes. Los individuos de aquel tiempo que aún viven, recuerdan con complacencia que, habiéndose mandado proveer por real cédula todas las cátedras de la universidad de San Felipe, el doctor Vera fué capaz de hacer oposición a todas ellas, teolojía, leyes, cánones i artes, i arrancó unánimes aplausos en los diversos actos que tuvo que desempeñar con dicho objeto,
Pero don Bernardo Vera no era solo un consumado doctor, sino también un literato que habia leído, releído i aprendido de memoria los clásicos latinos, i a demás un poeta que componía versos e improvisaba en los convites brindis sobre toda especie de materias , talento especlalísimo i mui raro entonces.
Esta diversidad de aptitudes habia granjeado a Vera una gran nombradla, haciéndole respetado por su ciencia i amado por su gracia i agudeza . Pero su popularidad e influencia en Santiago, no solo resultaban de. los sobresalientes dotes de su espíritu, sino también délas prendas de su carácter jen eroso, franco i servicial.
Patriota de corazón, tomó una parte mui activa en la revolución de la independencia. Ligado con
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les revolucionarios de Buenos- Aires, entre los cuales se contaba su primo político el célebre Rivadavia (1), mantenía con ellos una correspondencia sostenida i les servia de intermediario con los patriotas chilenos. Al mismo tiempo atizaba en Santiago el descontento i procuraba sacar provecho en favor de su causa de las circunstancias difíciles en que la invasión francesa colocaba a la metrópoli.
El gobierno realista no tardó en notar el papel de ajitador que habia tomado Vera, yendo de casa en casa, a manera de gaceta viva^ para esparcir noticias i promover discusiones desfavorables alas autoridades reales, i naturalmente le colocó entre los patriotas que., en 1810, fueron a
(1) Este ilustre arj entino nació en Buenos-Aires de una ramilla mui distinguida i fué educado en el colejio de San Cárlos de aquella ciudad, en el cual estudió leyes aunque no practicó la abogacía.
Casó con una hija de don Joaquin del Pino, virei de Buenos-Aires; i en 1811 fué nombrado secretario de la junta del gobierno revolucionaria, i mas tarde fué enviado a Inglaterra con el jeneral Belgrano para celebrar tratados con el gabinete de San James. Vuelto a su país, fué nombrado en 1825, secretario de estado bajo el gobierno de Rodríguez; i sus importantes servicios le granjearon un puesto mui distinguido entre sus conciudadanos.
En -1826 fué elejido presidente de la república, cuyo empleo desempeñó hasta fines de 1827 en que fué reemplazado por el coronel Dorrego, que gobernó hasta 1.° de diciembre de 1828.
Don Bernardino Rivadavia es uno de los mas grandes políticos que ha tenido la nación arjentina; i en su carácter privado manifestó siempre gran fuerza de conducta, un ardiente amor a su patria i el mayor interés i consecuencia con sus amigos. La educación de" la juventud le mereció los mas constantes desvelos; i como Belgrano, fundó varios establecimientos de educación que don Juan Manuel Rosas hizo cerrar mas tarde.
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parar a un castillo de Valparaíso por ocien del presidente Carrasco.
Establecido a los pocos dias de este hecho un gobierno nacional, Vera volvió a la capital; i con un desprendimiento i un patriotismo ejemplares, puso al servicio del nuevo orden de cosas sus bienes, su talento, cuanto valia.
En 1811 fué nombrado por el gobierno de Buenos-Aires ájente diplomático para entenderse con las autoridades chilenas en todos los asuntos relativos a la revolución. El tino i la actividad con que desempeñó este empleo, hicieron concebir a los gobernantes bonarenses una idea tan elevada de Vera, que le instaron para que se trasladara a Buenos- Aires; pero él rehusó las ofertas que se le hacían, i prefirió quedarse en Chile, donde se había desposado con una distinguida señorita.
En 1814, a consecuencia del desastre de Rancagua, se vio obligado, como tantos otros de los patriotas chilenos mas comprometidos, a trasladarse a Mendoza, para librarse de las encarnizadas persecuciones de los realistas.
En 1817 volvió a Chile de secretario i auditor jeneral de guerra en el ejército de los Andes, habiendo conservado este empleo hasta después de la batalla de Maipo.
Desde esta época, Vera se dedico esclusivamente a la enseñanza, al foro i a la prensa. Aunque fué diputado al congreso en 1824 i su presidente, tomó siempre una parte poco activa en las contiendas civiles que siguieron a la lucha contra España. El único partido por el cual se acaloró i
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comprometió cuanto valia, fué el de la independencia de Chile.
Este ilustre patriota, este ciudadano apreciable i benemérito falleció en Santiago el 27 de agosto <ie 1827, a los 47 años edad i cuando el país aguardaba mucho todavía de su ciencia i bastos conocimientos. Terminaremos este estracto biográfico con algunas de sus composiciones poéticas.
Al Dr. don Bernardo Vera i Pintado.
Cuando débil, esclavo i sin aliento Jemia Chile en duro despotismo, Desafiando al temor i al fanatismo Brotó de su alma un atrevido acento.
Eco fué de esa voz el noble intento De quebrantar el férreo servilismo. La santa libertad i el p^riotismo Siempre fueron de su alma el pensamiento.
Animando los pechos al combate. Digno primer cantor déla victoria. La sagrada misión cumplió del vate.
Hoi a la voz de la imparcial historia, Que ensalza lo inmortal, lo innoble abate. Se alza tu nombre al templo de la gloria! .Octubre 28 de 1863,
(Ricardo Ceuzat.)
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Estrofas de la canción nacional antigua.
Dulce patria, recibe los votos Üúñ que Chile en tus aras juró. Que o la tumba serás de los libres?. O el asilo contra la opresión-
Ciudadanos-, el amor sagrado De la patria os convoca ala lid; Libertad es el eco de al amia, La divisa: triunfar o morir!
Habituamos quisieron tres siglos Bel esclavo a la suerte infeliz, Que al sonar de sus propias cadena ¿v Mas aprende a cantar que a jemir.
Pero- el fuerte clamor de la PATRIA Ese ruido espantoso acalló: I las voces de la independencia Penetraron h&sta el corazón..
En sus ojos hermosos la PATRIA Nuevas luces empieza a sentir: I observando sus altos derechos, Se ha incendiado en ardor varonil
BE HOMBRES NOTABLES DE CHILE.
De virtud i justicia rodeada, A los pueblos del orbe anunció, Que con sangre de Arauco ha firmado La gran carta de emancipación.
IV.
Por el mar i la tierra amenazas Los secuaces del déspota vil: Pero toda la naturaleza Los espera para combatir.
El Pacífico al Sud i Occidente^ Al Oriente los Andes i el Sol, Por el Norte un inmenso desierto, i en el centro libertad i unión.
Yed la insignia con que endiacabuco Al intruso supisteis rendir, I el augusto trice-lor que en Maipo JEn im di a de triunfo os dio mil.
Yedle ya señoreando el Océano I flameando sobre el fiero león: Se estremece a su vista el Ibero, ^Nuestros pechos inflama el valor,
Ciudadanos, la gloria presida De la patria el destino feliz, 1 podrán las edades futuras A sus padres así bendecir.
Yenturosas mil veces las vidas Con que Chile su dicha afianzó: Si quedare un tirano, su sangre De los héroes escriba el blasón.
(Bernardo Yera.}
Himno.
Ya de Chile los jeníos ilustren Le preparan las sendas de honor, I resuena con noble entusiasmo De la patria la intrépida voz. * Conociendo sus altos derechos Los proclama con fuerza i valor, I al gran día de su independencia Se apresura con paso veloz.
II.
¡Oh projenie de Arauco gloriosa. Respirad heredado valor; Que el ocaso del vil despotismo Es la aurora del mas bello sol. De su vuelta tercera en memoria El gran pueblo triunfos decretó, I en los fastos de sagrados ritos De setiembre el Dieziocho escribió.
(1810.)
(Bernardo Vera.)
XXVI.
DON JOSÉ GASPAR MARIN.
Este patriota i virtuoso ciudadano nació
DE HOMBRES NOTABLES DE CHILE. 141
1772 en la ciudad de la Serena, provincia de Coquimbo, de una de las mas ilustres familias que existían allí desde el tiempo de la conquista. Fueron sus padres don José Fermín Marin i Aguirre, rico encomendero, i doria Francisca Esquive! i Pizarra, señora de distinguido mérito.
Colocado el joven Marín en el colejio de San Carlos, que em donde se educaba la nobleza de aquel tiempo, hizo en él progresos ítmí notables mediante su aplicación, su entendimiento despejado i una memoria feliz. Muí joven aún, obtuvo el grado de licenciado i doctor en teolojía i de bachiller en sagrados cánones i leyes. Mas tarde obtuvo por oposición la cátedra de Decreto, i, con ■ formándose a los usos entonces establecidos, se doctoró en las facultades de sagrados cánones i eyes. En este mismo tiempo fué presidente déla academia de abogados., i enseñó Instituía a varios individuos que hoi contribuyen con sus servicios a la prosperidad de la patria.
En 1808 obtuvo la asesoría del consulado, desempeñándola siempre a satisfacción del público i de las personas que componían aquel tribunal.
En 1810, habiendo sido depuesto del mando el presidente Carrasco i elejido en su lugar don Mateo de Toro Zambrano, éste nombró para su asesor al doctor don José Gaspar Marin.
Elejida, en 18 de setiembre del mismo año, laprimera junta gubernativa, se confirió al señor Marin el empleo de secretario de aquella, con voto informativo en todo jénero de asuntos. Habiendo tomado posesión de su destino, trabajó con ahinco en uniformar la opinión , reprimir la auda-
eia de los contrarios, arreglar la parte administrativa i zanjar, en fin, los fundamentos de nuestra rejeneracion política.
En 1811, instalada la segunda junta gubernativa, fué elejido el señor Marín para presidirla; i en este puesto contribuyó eficazmente a la convocación del primer congreso lejislativo. Pero, disuelto este cuerpo por un movimiento anárquico i reconocida por Marin la imposibilidad de servir can provecho a su patria, viendo que su voz se perdía entre el rumor de los disturbios i ajitaciones populares, aunque aclamado de nuevo por el pueblo para continuar en el mando, se retiró de la escena pública, deplorando los males que no le era dado remediar.
En 1814, a consecuencia del desastre de Rancagua, el doctor Marin hubo de emigrar a Bueüos--Aires, donde, impelido de su celo infatigable por la causa de la independencia, trabajó cuanto le fué posible en unir los ánimos de sus compatriotas, estraviados por el espíritu de partido, que tan funesto les habia sido.
Yuelto de su destierro, se mantuvo por algún tiempo retirado de la escena pública, aunque siempre sirviendo a su país i prestando gustoso el auxilio de sus luces cuando era consultado por tos gobernantes.
En 1822, hallándose ocupado en su profesión de abogado, fué llamado por el director O'Higgins a servir la fiscalía que se hallaba vacante; pero él rehusó admitir este destino por razones que es fácil inferir. El señor Marin estaba persuadido de ejue los hombres de bien no deben tomar parte
DE HOMBRES NOTABLES DE CHILE. 143
m las administraciones tenebrosas, en que los derechos del ciudadano no se hallen suficientemente garantidos.
Reunido el congreso constituyente de 1823, esta corporación llamó al señor Marin para que ocupase ün lugar entre los ministros de la suprema corte de justicia, destino que admitió lleno de la mas pura satisfacción i a que consagró todos sus talentos i desvelos.
En 1825 fué llamado a ocupar un asiento en el congreso reunido en aquel año, como diputado por el departamento de San Fernando. Disuelto violentamente este cuerpo por el director Freiré, se espidió un decreto por el cual se ordenaba la espatriacion de algunos de sus miembros, sin formarles causa ni dar oído a sus justas reclama - ciones. Se procuró difundir el rumor de que eran conspiradores, pero no se produjo ningún dato, ni se exhibió la menor prueba. El señor Mariri fué aprendido, puesto en prisión i remitido con escolta armada al lugar de su destierro. Ausente el director Freiré a causa de la espedicion a Cbiloé, el gobierno provisorio alijeró el destierro del señor Marin, permitiéndole pasar a la provincia de Coquimbo; i posteriormente el congreso, de su espontánea voluntad, le restituyó a su casa, persuadido sin duda de su inocencia. Pero no bastando esta satisfacción indirecta a la delicadeza de Marín, se justificó victoriosamente después ante la lejislatura nacional por medio de una representación enóijica, que contiene una multitud de hechos interesantes, poco conocidos aún en aoAuel tiempo, i que ponen en claro su inculpabilidad.
14-í RASGOS BIOGRAFICOS.
Nuestro virtuoso ciudadano continuó, como era justo, mereciendo la confianza de sus compatriotas; i en 1827 fué elejido diputado al congreso nacional. En él contribuyó poderosamente al acuerdo que concedió honores fúnebres a los malogrados Carreras i mandó conducir á su patria las cenizas de estas tres víctimas infelices de propias i ajenas pasiones. En este mismo congreso presentó una moción para que- se hiciesen iguales honores a los restos del ilustre don Manuel Rodríguez, i otra en el congreso de 1836, a que también perteneció r para que se le restituyesen sus honores al capitán jeneral den BernardoO'Híggíns, i se te abriesen de nuevo las puertasde la patria.
El señor Marín fué uno de los diputados que firmaron en 1828 la constitución mas liberal que haya tenido Chile; pero r descontento en jeneral del orden de cosas que existia , perteneció por susopiniones al movimiento revolucionario que siguió; a la promulgación de aquel código.
Poco después, habiéndose convocado un nuevo? congreso para llevar a cabo la reforma de esa constitución, el señor Marín fué elejido diputado-: pero celoso, como lo fué siempre, de las libertades de sus conciudadanos , miró dicha reforma como un verdadero atentado i votó siempre en contra de todos los artículos alterados.
A fines de 1837, sintiendo el señor Marín debilitar su salud de dia en dia, pidió su jubilación, la cual le fué concedida en atención , a sus relevantes méritos i acendrado patriotismo. El ilustrado chileno don Mariano de Egaña, fiscal entón-
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ees de la suprema corte de justicia, le llamo en su vista — nno de los fundadores de nuestra libertad.
Este ilustrado ciudadano i patriota distinguido murió en Santiago el 24 de febrero de 1839, después de una penosa enfermedad i a la edad de 61 años.
Al señor don José Gaspar Marín ,
De opresión en el caos lastimero r La libertad soñabas inspirado, I a la patria serviste donodado, Con alma grande i corazón sincero.
Sin ceñirte la espada del guerrero Nobles triunfos también has alcanzado. Ya del pueblo tribuno firme, osado. Ya recto juez, valiente caballero.
Infatigable fuiste en tu carrera; I a la patria le es grata la memoria Del hijo que ilustró su edad primera,
Virtuoso Marín, tu pura gloría, Exenta de odio i ambición rastrera, Clara i sin mancha brillará en la historia.
Octubre 24 de 1863.
(Quiteria Varas.)
XXVII.
DON FRANCISCO ANTONIO PEREZ.
Este ilustre chileno ha figurado en la revolución de la independencia desde los primeros momentos en que se inició esa gran lucha, ya obrando en el mismo foco del movimiento revolucionario, ya regularizando ese movimiento después de la victoria.
Nació el señor Pérez en Santiago el año de 1769, siendo sus padres don José Pérez García i doña María del Rosario Salas, notable aquel como autor de una de las mejores historias de Chile, hechas durante el coloniaje, i de cuyo trabajo fué colaborador don Francisco Antonio.
El señor Pérez, hijo, era ya una notabilidad en el foro antes de la revolución, uno de los abogados mas acreditados, i relacionado ademas con una de las mas antiguas familias de la colonia; siendo cuñado del célebre canónigo don Vicente Larrain, que, cual otro Cortés Madariaga en Venezuela (1), representó en Chile un papel tan importante en la revolución de la independencia.
El señor Pérez, desde algunos años antes de aquella época, era secretario del cabildo. Ademas de los servicios que prestó en este puesto, desempeñó varios cargos, de importancia en el primer
fl) Véase mas adelántenla biografía de este célebre chileno.
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período revolucionario. Cuando fué sofocado el motín de Figueroa p..0 de abril de 1811), se le nombró asesor de la junta que juzgó aquel, i merced a su influencia i a su humanidad fué que los oidores de la real audiencia no salieron complicados en el proceso. Abolido este tribunal, Pérez fué electo miembro de la cámara de justicia, que lo reemplazó. Fué igualmente diputado al primer congreso nacional, i en 1813 presidente de la junta gubernativa que se instaló al tiempo de la invasión de Pareja. Después de la jornada de Rancagua, Pérez fué desterrado a Juan Fernández, donde corrió la suerte de los demás ilustres patriotas.
Restituidos éstos a sus hogares después de la jornada de Chacabuco, Pérez volvió a ocupar su asiento en la cámara de justicia. Fué entonces electo senador i miembro de la junta en que delega O'Hio-crins el mando en ISIS.
Si fué importante el papel representado por Pérez antes de la revolución, no lo fué ménos despues. Tomo parte en la lojia que se formó por aquella época i dirijió O'Higgins en los principios de su administración; pero, cuando notó que aquella sociedad tendia a la oligarquía i que O'Higgins avanzaba al despotismo, se separó de ambos i se unió a Freiré, que dio al suelo con la dictadura 1823^ .
Durante la presidencia del jeneral Freiré, dirijió la política de su administración, principalmente en los cuatro primeros años; i es constante que a él debió el país, en mucha parte, esa bella era de libertades i de garantías que por desgracia no se ha repetido posteriormente,
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Como miembro de la cámara de justicia de que fué también rejente, se hizo notar siempre por la rectitud de sus fallos, i por un talento certero para fijarlas cuestiones jurídicas. Bondadoso i humano por naturaleza, se cuenta que temblaba al firmar una sentencia de muerte. Deseoso de conocerla pena de carrera de baqueta a que habia condenado varias veces, quiso una ocasión presenciar una; pero antes que el reo llegara a la mitad de la carrera, hizo suspender el castigo.
Este escelente majistrado falleció en Santiago el año de 1828, i ántes de presenciar los horrores de la guerra civil, que terminaron con la infausta batalla de LircaL *
XXYIII.
DOMARIANO DE EGAÑA.
Este eminente estadista i sabio jurisconsulto nació en Santiago el 1.° de marzo de 1793. Fueron sus padres el benemérito i esclarecido don Juan deEgaña i doña Victoria Fabres, personaje notable aquel por sus escritos, saber i talentos. Dedicado Egaña desde mui joven a la carrera de las letras, manifestó luego las buenas cualidades que tan recomendable le hicieron durante su vida.
Su juventud, que a la época de la revolución déla independencia no contaba diez i ocho anos, fué
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causa de que no apareciese de un modo especia" ble entonces; mas no por eso deja de ser cierto que tomó en esos trabajos, en unión de su padre, mas parte de la que, atendida su edad, hubiese podido esperarse.
En el primer proyecto de constitución que en 1811 redactó su padre don Juan, debió tener don Mariano una parte no despreciable, pues aparece escrito de su puño i letra. En medio de las agitaciones políticas propias de la época, el joven Egaña continuaba sus estudios con gran lucimiento, i a los diez i ocho años de edad era ya abogado.
En 1813, contando apenas veinte años de edad, fué llamado a servir uno de los primeros destinos del país : la secretaría de la junta representativa de la soberanía de Chile. Se hizo justicia a su ya notorio mérito, el que se aumentó por los buenos servicios que prestó a su patria para corresponder a tan honrosa distinción. Reconquistado el país por los españoles a consecuencia del desastre funesto de Rancagua, una de las primeras víctimas fueron don Mariano i su padre, que tuvieron que marchar al destierro.
En 1817, vuelto al seno de su familia por la victoria de Chacabuco, el señor Egaña fué nombrado secretario de la intendencia mayor de alta policía, en atención, dice su título, a su decidido patriotismo , probidad e instrucción. Mas duró bien poco en este destino; pues al mes siguiente pasó a desempeñar el cargo de ájente fiscal del tribunal superior de apelaciones; i en diciembre del mismo año comenzó a ejercer el de secretario de la junta de economía i arbitrios.
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En 1820 fué elejido miembro de la municipalidad de Santiago, i también de la comisión que en marzo del mismo año nombro el senado para repartir una contribución con que llevar a efecto la espedicion al Perú que se trataba de realizar.
En 1822 principió a servir el cargo deteniente asesor letrado de la intendencia de Santiago; i en enero del año siguiente se le autorizó para que como tal entendiera en el despacho de todo lo contencioso i de hacienda. En este mismo año (1823) fué nombrado secretario de la junta de gobierno que entonces mandaba el país; mas tarde, en abril de 1824, el supremo director del estado le hizo su ministro en los departamentos de gobierno i relaciones esteriores. En todos estos destinos Egaña prestó servicios de alta importancia.-
En 1824 fué nombrado ministro plenipotenciario i enviado estraordinario cerca de varias cortes de Europa. En esta comisión el señor Egaña hizo lo posible por llenar los deseos del gobierno que se la había conferido; ocupándose en ella hasta 1829 en que volvió a Chile.
En 1830 se le nombró ministro del interior; mas parece no haber aceptado aquel cargo. En abril del mismo año se le llamó a servir la fiscalía de la corte suprema de justicia.
En 1831 fué electo diputado al congreso naciefe nal por el departamento de Santiago; i la gran convención- instalada en el mismo año, contó al señor Egaña entre sus miembros i le tuvo de presidente.
En 1836 fué nombrado ministro plenipotenciario cerca del gobierno del Perú, que nos habia
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inferido ciertos agravios; i después de agotadas todos los medios prudentes a fin de impedir la guerra, la declaró a nombre de Chile al gobierno del jeneral Santa Cruz (1).
En 1837 fué llamado a servil el ministerio de justicia, culto e instrucción pública, recien creado entonces, i al segundo año fué nombrado por segunda vez ministro plenipotenciario cerca del gobierno del Perú.
Vuelto al ministerio de justicia cuyo empleo habia retenido, lo desempeñó hasta 1841, en que
(1) El jeneral don Andrés Santa Cruz nació en la Paz en los últimos diez años del sígío pasado, í fué hijo de la inca Guarina. Abrazó primero ia causa áel rei de España i figuró como teniente coronel en las filas de los realistas; peí© en 1820, a consecuencia de una derrota sufrida en Pasco por el jeneral español O'Reiily, Santa Cruz se pasó al servicio de los patriotas, con una partida de realistas.
En 1822 mandó una división peruana en ía batalla de Pichincha, ganada por el ejército patriota, a las órdenes del jeneral Sucre. En 1823, habiéndose retirado del mando del ejército peruano el jeneral Arenales í embarcádose para Chile, fué encargado Sunta Cruz del mando en jefe del mismo. En abril del propio año fué promovido al empleo de jeneral de división. Santa Cruz logró poner el ejército en un escelente estado en número i disciplina, i por primera vez los soldados peruanos se vieron mandados por un compatriota, circunstancia que produjo un sentimiento nacional sumamente provechoso para la causa de la independencia.
Santa Cruz alcanzó varias victorias contra los ejércitos realistas, i en 1826 fué nombrado presidente del conseje/ de gobierno del Perú. Elejido mas tarde presidente de Bolivia, su intervención en los negocios del Perú i su actitud i medidas hostiles respecto de Chile, hicieron que el gobierno de este país mandara una segunda espedicion en 1838, i cuyo ejército, a las órdenes del jeneral Búlnes. venció al de Santa Cruz i lo derrotó completamente en la batalla de Yungai el 20 de enero de 1839. El titulado protector se embarcó para Europa, de donde volvió mas tarde a su país.
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fué nombrado para subrogarle don Manuel Montt. Numerosas e importantes fueron las disposiciones que se espidieron por este ministerio durante el tiempo que lo desempeñó el señor Egaña. La administración de justicia i la lejislacion recibieron bajo sus auspicios útilísimas mejoras, i la instrucción pública i los asuntos eclesiásticos fueron también debidamente atendidos i mejorados.
El señor Egaña fué también oficial de la Lejion de Mérito de Chile, i prestó ademas otros importantes servicios que, en obsequio de la brevedad, no consignamos en este estracto. Ha sido uno de los estadistas mas célebres de Chile; i su gran talento, su notable instrucción, i su moralidad a toda prueba, le granjearon el respeto i la admiración de cuantos le conocieron.
Este benemérito patriota, este hombre bajo todos aspectos estimable i sobresaliente, murió en Santiago el 24 de junio de 1846, a los cincuenta i tres años de edad.
Al señor don Mariano de Egaña.
Alzó Chile la faz descolorida, Destrozando sus míseras cadenas, I en las almas brotó de fuego llenas La noble audacia a la virtud unida.
Egaña,. tu alta mente así encendida En patriótica llama, en las arenas De Juan Fernández sueña las escenas, Do vertió tu palabra luz i vida.
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Calle la indiferencia, que pretende Oscurecer las glorias del pasado I nombres olvidar que no comprende.
La patria con amor los ha grabado, I aun resuena dulcísima en su oído La voz de su orador esclarecido!
(Mercedes Marín de Solar.)
Octubre 24 de 1863.
XXIX.
M\ FRANCISCO RAMON VICUÑA.
Este patriota benemérito nació en Santiago el ano de 1775, siendo sus padres don Francisco Vicuña e Hidalgo i doña Carmen Larrain, mui conocidos por la piedad i virtudes que hicieron reflejar sobre sus hijos i familia.
La primera educación del joven Vicuña fué la mas esmerada que entonces pudiera darse en Chile; i los talentos naturales de que dio muestras desde luego, indicaron no solo que sus progresos serian mas aventajados a la situación política de su patria, sino también un carácter particular que le pondría al lado de cualesquiera acontecimientos estraordinarios, en que la justicia i la razón pudieran aunarse.
Entusiasmado con la sublime idea de la indc-
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pendencia i libertad de la patria, se puso siempre al lado de su tio don Joaquín Larrain, fervoroso patriota, que, dotado de una almaenérjica, desechaba todos los partidos medios.
El primer servicio que el señor Vicuña presto a la patria en los primeros pasos de su emancipación, fué el de organizar una fábrica de fusiles en que se hicieron algunos nuevos nada inferiores a los estranjeros, i se compusieron todas las armas que el tiempo había inutilizado. Su contracción para llenar debidamente las esperanzas de la patria, que veía en la recomposición de las armas el único medio de repeler la invasión que se anunciaba, le atrajo una enfermedad peligrosa que alarmó a su familia.
El primer congreso que tuvo Chile en 1811 contó en su seno al señor Vicuña, i en los ensayos de una reforma que el cambio de gobierno hacia necesaria, sus ideas, demasiado ilustradas, quizá caminaban adelante de la verdadera posición de su patria.
Acusado de conspirar contra los Carreras, fué preso i perseguido i también su numerosa familia. Destituidos aquellos por la junta de gobierno quehabiaido a Talca, i centralizada poco después la autoridad en un solo individuo bajo el título de director supremo, efectuaron una nueva revolución en que el señor Vicuña fue preso i desterrado .
La funestá noticia del desastre de Rancagua encontró al señor Vicuña en el destierro. Vuelto de éste después de la victoria de Chacabuco, el gobierno de O'Higgins le dió la importante comí-
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sion de ir a representarlo en todo el norte de la repúblicá, autorizándole para nombrar gobernadores e intendentes, como también todas las autoridades judiciales. Esta confianza estraordinaria era debida a su crédito, a su honradez i a las virtudes republicanas que siempre fueron el norte de todos sus procedimientos.
El señor Vicuña desempeñó esta* comisión, no solo a satisfacción del gobierno que se la confirió, sino también de los pueblos que admiraron su tino en la elección de mandatarios. A su vuelta a Santiago, el pueblo le elijió municipal.
Cuando la sorpresa de Cancha-Rayada, el señor Vicuña no tomó como los demás el camino de las Provincias Arjentinas; sino que, después de haber depositado en un monasterio a su familia, se presentó ai jeneral San Martin i le ofreció sus servicios como coronel de milicias. El jeneral le destinó con un destacamento a guardar el puente de Pirque con orden de cortarlo, si el enemigo intentaba el paso del Maipo por aquel punto. Cuando su comisión fué jra inútil, se unió al ejército; i si no peleó como guerrero, fué testigo de aquella espléndida victoria que tanto iba a influir en los destinos de la América española.
El aspecto siniestro que después de la victoria de Maipo tomó la política de O'Higgins, indujo al señor Vicuña a separarse de los negocios públicos i ocuparse de sus intereses particulares. Derribado O'Higgins del mando supremo, volvió el señor Vicuña a la escena pública. El congreso de 1823 le contó entre sus mas distinguidos miembros. Elejido diputado al congreso constitu-
156 HASGOS BIOGRAFICOS
yente i mui luego presidente de la comisión de constitución, el. señor Vicuña abrazó con calor i entusiasmo, como otros patriotas, el pensamiento de la federación, que fué abandonado después como irrealizable i quimérico.
En 1829, el señor Vicuña ejerció provisoriamente dos veces el alto cargo de jefe supremo de Ja nación, como presidente del senado. Después de los acontecimientos políticos que terminaron con la funesta batalla de Lircai, i en los cuales tomó una parte bastante activa, el señor Vicuña se retiró a la vida privada (1830).
Este insigne patriota i distinguido ciudadano falleció en Santiago el 13 de enero de 1849. Su nombre pertenece a la historia de su patria; sus servicios, sus virtudes i su patriotismo, le señalarán en nuestros anales una pajina brillante.
XXX.
DON JOSÉ IGNACIO CIMFUEGOS.
El señor obispo don José Ignacio Cienfuegos nació en Santiago el 2 de octubre de 1762. Descendiente de una de las mas ilustres familias del reino e hijo del señor don Francisco Cienfuegos i de la señora doña Josefa Arteaga i Martínez, recibió la educación que regularmente se. daba entonces a los jóvenes de su clase.
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Desde niño manifestó Cienfuegos un corazón piadoso i una fuerte inclinación a la carrera eclesiástica. Llevado de esta inclinación vistió el hábito de los hermanos predicadores en la Recoleta Dominica de esta capital; pero, habiendo conocida al peco tiempo de noviciado que le era imposible soportar el peso de las ríjídas auteridades a que se sujetan los relijiosos observantes de Santo Domingo, resolvió cambiar el hábito de esta orden por la sotana clerical.
En 1786 recibió la unción sacerdotal, i cuatro años después fué nombrado cura vicario de la ciudad de Talca. Era éste un honor que raras veces se concedía en aquellos tiempos a un sacerdote de la edad de Cienfuegos, lo que prueba su mérito indisputable, puesto que se le juzgó digno, a pesar de su juventud, deponerle al frente de una de las primeras parroquias del obispado. Los hechos comprobaron cuan acertada habia sido esta elección, pues en los veinte i tres años que sirvió aquel curato, reedificó la iglesia parroquial, invirtiendo una_gran parte de sus ingresos i construyó ademas, a sus espensas, una buena casa de ejercicios.
La voz de la patria que en 1810 quería ser libre e independiente de la metrópoli, halló eco en su noble i magnífico corazón; i lleno de esperanzas por la futura dicha de su país, se dedicó a trabajar con empeño en la grande obra de nuestra emancipación.
En efecto, en 1813, hallándose en Santiago ? fué llamado a integrar la junta gubernativa que habia dejado incompleta la renuncia de don Fran-
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< isco Antonio Pérez. Habi< rulo esta junta parado a los ( 'arn ra- del mando del ejército i Hombrado ¡moral en jefe al coronel don Bernardo O'Higgins, fin* enviado ( '¡enfilólos a ( onoopcion ,
donde aquellos se hallaban, ton <| caráctélf de plenipotenciario para allanar las dificultades i cota* ciliar todos loe inimos; i merced a su prudencia i tino, consiguió el objeto de bü misión.
En premio de >u< méritos i servicios el p>l»ierin) del jeneral Lastra presentó al señor Cienfuegos
para la canonjía do na iv< d. \acantc p<>r fallecimiento del (píela servia. Empero, no gozó mucho tiempo de su prebenda; pues a consecuencia del desastre de Ranea gua, fajé desterrado por Osorio a! presidio de Juan Fernánd* /.
Vuelto del destierro, fué elevado a la dignidad de arcediano de esta iglesia, cuyo gobierno le fué también confiado por la separación del señor obispo Rodríguez Zorrilla. Despúesde háber gobernado mas de cuatro aRós este obispado, partió para Europa en calidad de ministro plenipotenciario de este gobierno cerca de la corte romana. En la capital del mundo católico fué recibido i tratado con toda- las consideraciones debidas a su alto rango.
A su regreso de Roma trajo COttsigO al vicario apostólico don Juan Muzzi 1 . arzobispo de Filipis, investido de amplias facultades para tratar con nuestro gobierno. Por este tiempo ascendió a la primera dignidad del coro de la catedral de esta diócesis.
(1) El señor Muzzi trajo de secretario al car.ónigo don Juan Masttai Fenetti, hoi Pió XT.
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Kn 1824 volvió a ponerse a la cabeza del gobierno eclesiástico, el cual, habiéndole ocasionado amargos disgustos, hubo de renunciarlo en 182o; pero imii pronto reasumió por ten-era vez la autoridad episoopal, a consecuencia delaespatriaeion del señor obispo Rodríguez.
En 1827 emprendió un nuevo viaje a Roma con el fin do vindicarse ante el Santo Padre de ciertos <rraves caraos que le había hecho el nuncio apostólico Muzzi; i sa vindicación debió haber sido rnui completa i satisfactoria, puesto que volvió consagrado obispo de Rétimo i auxiliar de las A me ricas, condecorado ademas por la Santidad de León XII ron los honoríficos títulos ele prelado doméstico i asistente al solio pontificio.
Kn 1N32 fué instituido obispó de la Concepción, cuya iglesia gobernó hasta 1838, en que se retiró a esta capital a pasar sus últimos días en el soeiego déla vida privada. En ésta, como en SU vida pública! no dejó de hacer el bien que pudo a sUS semejantes. El hospital de Talca le cuenta en el número de sus mas jenerosos bienhechores. Lególe en su testamento ocho mil pesos, a mas de cuatro mil que le había dado en vida.
La instrucción pública le es también deudora de sus favores. Contribuyó a la planteacion del instituto literario de Talca, destinando a este objeto como albacea del historiador Molina, su deudo, i de don Santiago Pinto, la suma de 32,900 pesos que estos señores dejaron para obras pias. Destinó también 2,000 pesos de su peculio para el sosten de una clase de relijion en el mismo
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Instituto. En su segundo viaje a Europa compuso i publicó un Catecismo de la Relijion Cristiana que a su vuelta repartió gratuitamente por toda Ja república. En Chile hizo imprimir también, para el uso de las escuelas primarias, un Catón cristiano político, que aún se adopta en algunas de aquellas.
La muerte de este eminente prelado i distinguido patriota tuvo lugar en Talca el 8 de noviembre de 1845, a los 83 arios de edad.
Al señor obispo de ia Concepción don José Ignacio
Cienfuegos.
De aquella relijion pura i divina Que al esclavo le abrió puerta sagrada, Fuiste ornato, Cienfuegos, ilustrada Tu mente con su lumbre peregrina.
En tu senda de honor, la cruda espina Brotó del infortunio i mas osada Tu alma grande se alzára alborozada Al blanco a que la suerte la encamina.
Tu alto civismo, clara intelij encía; Tu libre voz, tu paternal desvelo, Tesoros eran de virtud i ciencia.
Dios i lá libertad fueron tu anhelo, I al terminar tu plácida existencia El ánjel de tu patria te abrió el cielo.
Octubre 25 de 1863.
(Mercedes Marix de Solar .}
AL SALVADOR.
PLEGARIA.
Dios clemente i justiciero, Luz de luz. Dios eternal, I Dios de Dios verdadero , Tu misericordia espero Para mi alma criminal.
Tu sangre preciosa diste I espiraste en una cruz; A los hombres redimiste; Mas ¡cuánto, Señor, sufriste Para mostrarnos la luz!
Fué un misterio tu agonía, Pues fuiste hombre siendo Dios: El hombre en la cruz moría; Mas siempre Dios existia I no iba del hombre en pos.
Tú existias espirando En tu inmenso padecer, Tu sangre estaba brotando, I tú morías pensando En la redención del ser.
¡La redención! el bautismo De la vida terrenal, La luz que enseñó el abismo, Consuelo que el cristianismo Dio a una raza criminal!
Señor, ¿por qué necesario Fué tan inmenso dolor! Espíritu humanitario, Por qué alzastes un calvario Para probarnos tu amor!
¿Tu voluntad no bastaba Para al hombre redimir? Tu mirada no salvaba? Mas. ... Señor, escrito estaba I tú debías morir.
¡Morir tú, vida en esencia I luz de la humanidad! ¡Morir quien da la existenciai Ai! Señor, mi intelijencia Se pierde en tu eternidad.
Las sombras cercan mi mente í no puedo comprender Cómo un ser omnipotente, Sol de otro Sol refuljente, Quiso aniquilar su ser.
Mas — Señor, jo no desee* Tus misterios penetrar; Yo tu omnipotencia veo I en tu omnipotencia creo.... Nada quiero preguntar.
Si tanto amor nos tuviste Siendo la eterna razón. Señor, consuelo del triste, Dame la luz que encendiste En la santa redención.
DE HOMBRES NOTABLES DE CHILE* 16S
Diríjime, sé mi guia lEn la densa oscuridad, Ilumina el alma mia, I a ella una chispa envia Del sol de tu eternidad.
(Adolfo Valderrama/)
DON MANIEL DE SALAS,
He aquí una de las celebridades mas importantes de nuestro país, I cuya vida no necesita escribirse, pues se halla escrita en el corazón de todos los chilenos. Adonde quiera que se mire se encontrarán las huellas de su gran bondad. Asi, don Manuel de Salas contribuyó eficazmente a la construcción del tajamar, a la fundación del hospicio, de la biblioteca nacional, donde existe su retrato, al establecimiento del instituto:; fomentó el cultivo del cáñamo, introdujo el del lino, la morera, el gusano de seda, 3a higuerilla, la linaza; favoreció la filatura del cáñamo., enseñó la confección del aceite de linaza por medio de máquinas, la fabricación de la loza vidriada, de la jerga, del paño burdo; hizo, en fin , esplotar, en cuanto era permitido a las fuerzas de un particular, las vetas de metales que encierran nuestras cordilleras, sin que le estimulase a ello el mas lijero movimiento &
IGÍ RASGOS BIOGRAFICOS
codicia, sino el mas vivo deseo de la prosperidad pública.
En sus viajes por Europa, la imájen de la patria no se había separado un solo momento de su. vista. Lo había recorrido i examinado todo, siemprecon la idea fija de aclimatar en su país los prodigios de la civilización. Conocía que la causa del atraso i miseria de nuestros pueblos consistía, principalmente en la falta de industria, i por esta se apresuró a plantear varias de éstas tan luego que volvió a Chile.
También logró fundar, con el título de Academia de San Luis, un colejio donde se ensenaban las primeras letras, la gramática^ el dibujo i los ramos mas elementales de las matemáticas. La corte suspicaz de Madrid recibió informes de Chile mismo, que le pintaban este establecimiento como una innovación peligrosa, e impartió órdenes terminantes contra la institución i el fundador.
Después de tales desengaños, don Manuel de Salas convencióse de que la España no haria nunca nada en favor de sus colonias; i desde ese momento estuvo dispuesto a sostener cualquiera empresa que se maquinara contra la egoísta metrópoli. Cuando en 1810 sonó la hora de la revolución, Salas no vaciló. «Venga abajo, dijo, un réjimen social que es un obstáculo invencible para el bien; un réjimen social que deja al hombre sujeto a la miseria en una tierra que es un verdadero paraíso.»
Don Manuel de Salas, cual otro Fránklin, inscribió también su nombre en el libro de oro de los proceres de la revolución. Así, fué miembro del-
DE HOMBRES NOTABLES DE CHILE. 165
primer congreso en 1811, i perteneció a la minoría de los trece diputados exaltados. Bajo la inspiración del buen sentido redactó folletos de estilo popular, como el «Diálogo de los porteros», por ejemplo. Con el auxilio de esos folletos hacia comprender el motivo de la lucha i la santidad de la causa a los individuos de la aristocracia i a las jentes del pueblo; i prestaba de esa manera el mayor servicio al partido qué había abrazado.
En 1814, después del desastre deRancagua, Salas fué a espiar, como otros muchos venerables chilenos, en el presidio de Juan Fernándes, el crimen de haber reclamado contra la injusticia, i no salió de allí hasta 1817, después de la batalla de Chacabuco.
Apenas hubo recobrado la libertad, tornó otra vez a sus perseverantes trabajos por el bienestar del pueblo, por la difusión délas luces. Xo existe establecimiento benéfico de esa época desde la escuela hasta el cementerio, en cuyo fomento o creación no interviniera.
Ocupado constantemente en el bien jeneral, descuidó sus negocios propios, hasta el punto de perderla mitad de su herencia. En recompensa de tanto amor a los hombres tuvo la dicha poco común de recibir el amor de esos mismos hombres que no siempre se muestran tan agradecidos como debieran .
Los personajes mas importantes del país, i aún del estranjero, le trataban con la mayor consideración i respeto. El jeneral don Francisco Antonio Pinto le saludaba como «el mas constante apoyo de la prosperidad de Chile)) i el gobierno
de Colombia le nombró su encargado de negocios cerca del gobierno chileno.
A estos títulos de consideración tan altamente lisonjeros, se agregaba todavía otro que lo era mucho mas. Nadie en Chile le llamaba sino con el nombre de Taita Salas. Esta espresion vulgar de cariño con que todo un pueblo le proclamaba su padre, era ciertamente el mayor homenaje que pudiera concederse a un hombre.
Este virtuoso ciudadano, modelo de patriotismo, de modestia i de bondad, nació en Santiago el 4 de junio de 1755 i murió el 28 de noviembre de 1841, siendo su muerte mui sentida por todos los hombres que conocían sus méritos i virtudes.
A la industria.
(HIMNO COMPUESTO PARA CELEBRAR LA INAUGURACION DEL FERROCARRIL ENTRE VALPARAÍSO I SANTIAGO, I PUESTO EN MÚSICA POR DON FRANCISCO OLIVA.)
Patria mia, la frente levanta , Lauro eterno corone tu sien! Duros hierros la industria quebranta I ennoblece a los pueblos también!
No son leyes ni fama ni historia , Lo que trae a los pueblos la paz. Metéoro brillante es la gloria, Muchas veces sangriento i fugaz.
Rompe el hombre cadenas en vano, Nunca rompe el anillo fatal Si la industria no guia su mano Dando al hombre su esfuerzo inmortal!
Ella abona la estéril campiña, Da a la tierra perenne arrebol: Ella el fondo del mar escudriña í concentra los rayos del sol. Ella sabe burlar las tormentas, Ella sabe anular el dolor; Ella calma las iras violentas I une a todos con lazos de amor!
Forja el hierro i las nubes condensa. Nadie alcanza su marcha veloz; I en los cuentos de grifos se piensa Cuando ruje, en los valles, su voz. No la asombran quebradas ni nos, De su jenio invencible va en pos: Lleva el grano a los montes bravio;* I completa las obras de Diosi
IV.
Va con alia la gloria que anhela El trabajo constante i tenaz. De lo grande, la industria, es la escuel I en los pueblos, lo grande, es la paz. La ignorancia es el yugo que oprime. La ignorancia es la senda del mal! De ese yugo, la industria redime I desvía esa senda mortal!
Patria mia; tus hados son grandes! [ Tus riquezas el mundo va a ver: Ya la industria perfora los Andes I la industria tu fuerza va a ser! Une pronto esa cima a este llano I que venga mas rápido el bien; Lanza naves, oh patria, al Océano! Tu grandeza el Océano es también!
VI.
Así nunca, del crimen la huella, Vendrá, oh Chile, tu suelo a infamar; Ni aun tirano la luz de tu estrella, En bandera de triunfo, a alumbrar! Habrá pueblos que se alzen ufanos Itu gloria será una verdad! ¡Solo hai Héroes donde hai Ciudadanos! ¡Solo hai PATRIA donde hai LIBERTAD!
Agosto de 1863.