Relaciones históricas y geográficas de América Central · Capítulo real 2 de 10
CAPITULO II
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CAPITULO II
DE LA RELIGIÓN DltSTOS VXOIOS, V SACRIFICIOS A sus dioses; HI£RR0RES V srPERSriCIONES
Tienen estos yiulios conocimiciuo de vn Dios, aunque no del verdadero, que gouierna todo el mundo, a quien llaman Noncomala, que crio el cielo y la tierra, que Chlando en tinieblas y sus haui«
tadores melancólicos, se salió á passear A la orília del rio Guaymi, y viendo una hermossa muger, por nombre Rutve, aficionado della la vbo y dexó preñada de dos criaturas, varón y hembra, que a el tiempo de sus nueue meses parió muy vellas; la madre las crió por espacio de doce aftos, al fin de los quales, estando aussente en vn combite, su padre las trasladó al cielo, y al varón dio la claridad del sol, y á la nifia la de la luna, y desde entonces el vno alumbró de día, y la otra de noche.
Aunque Noncomala dicen es Dios universal, se vale de otros en quien reparte el gouiemo de las prouincias, y a quien le cupo el de Guaymi, es un cerro llamado Nubu, que veneran como a su dios, con tan i;ran respecto y temor, que vendóle á hazersus roí»ai¡uas y plcj»arias no se atreuen á llegarse cerca, porque los viejos de sesenta años y caziques le adoran y reuerciicían un quarto de legua distantes del, y los demás a media; embustes del demonio que con el furor de los vientos que en el braman y leuanta, no les da lugar á que la cu riossidad los acerque vn passo más.
Llaman, al demonio Tucla, en su lengua, á quien conocen por malo y como á tal le temen, porque á quien la primera vez se aparece lo dexa el miedo cassi muerto, con cuyo desmayo queda hecho el pacto y es tenido por brujo, que de allí adelante le busca por los montt^s y .soledades mas retirada>, donde le ablan, y como á quien trata con el le temen y aborrecen los demás, por el mal que conocen les puede hacer.
Acerca del Diluuio afirman que Xoncomala,
uuiuersal Dios, enojado con su provincia del Gua}'* mi, la innundo y anegó, y su Dios Nubu guardó la simiente de vn hombre que entre sueños expelió, la qual sembrada por Noncomala ya desenojado, nacieron hombres y mugeres, y de la corrompida desta simiente, los monos.
A los españoles atribuyen por Dios al rayo, que quando en alj»una parte pública de su tierra cae, se juntan en el una grande borrachera en la parte donde el rayo, dios de los españoles, cayó, para aplacarle, a quien juzgan tener enojado, ussando deste bárbaro sacrificio.
Agttgeranse el capullo de su miembro viril conima espina de pescado, guardada para este efecto, y por allí con una cuerda de algodón tan gruessa como medio dedo, se ensartan todos, amarrando los estremos con dos palos que llenan el primero y vltimo de la danza, y cantando con grandes meneos, vissajcs y movimientos conque el cordel corre a vna y otra parte, se dessangran, y lasmugeres, desnudas, entre los ensartados, en vnas pequeñas bateas recogen la sangre, y passándola á otra mayor, con vnas cuentecicas y otras cossas que ellos esliman, la ponen sobre un palo en el lugar y sitio donde cayó el rayo, hasta que el tiempo la consume, y con este sacriíicio piensan quedó aplacado el dios español.
A su Dios Nubu solo hacian sacrificio vna vez al año, y quando se les oírecia acer algún camino largo fuera de su tierra, le hacian de frutos de la tierra, assi como maiz blanco, patatas, yucas y paja blanca, por el buen viaje.
Hauía entre estos yndios quien se tefiut iTssi y
;i oíros al modo qvie los moros y moras, con varías supcrstíciont-s en cada pin tu ni.
Entre otros engaños con que el de;iioiúo tos viene caiitibos y de que saca garande cossecliai es entender que nin^^uno muere í^íno es por maleñcío délos brujas que hablalian con el TuclUt y assi, viendo enfermo de algan graue accidente al§:ano de sus parientes» vtssítándole le preiiuniauan si en sueños Uauian ablado ó visto alguna perssona, ó comido con el, y iX la que decia^ aunque fuesse padre 6 madre del enfermo, los juz^^^auan por brujos, y íue^o los ahorcauan ó mitauan con vn.i macana, y esta era la cura de la enfermedad; y si ii«^ iiMüiti \ i.Tíio el Culcríiiü cíitrc; niücAOs 4i riduíCi echauan suertes entre todos los de cassa y vna lei;ua alrededor, con vnos mayzes, y en quien caya se executaua la muerte, sin respeto ;'i padre, madre ó parientes.
Los hechiceros ó brujos dicen salir á buscar al demonio, con quien tienen pacto, á deshoras A ablar con él, y de quien reciben estos males, y que toman figuras de tigres, leones, lagartos y culebras y otros anim lies fiaros, en los qualcs nacieron, porque en estas tienen que hacer sus maleficios; y dice el autor ha ver confessaüo á algunos picados de culebras, y decían no sor verdadera, ^ino comparteros que hauian tomado aquella semejanza para matarlos, y que embiando a prender un yndio por cassado dos veces, llegando el i.\nQ le iba a prender a él, se le conuirtió en un ícroz tigre, con cuvo miedo vino á la confession
tan atemorizado que le obligó A dalle crédito. Otras veces, dice el mesmo Padre, que llegando a confessar vna yndia poco hauia que estaua buena, echando sangre por la boca, murió, y que luego tubo noticia auer sido bruja y que se transformaba en tigre, cuya forma tomó para matar a vn su enemigo, y el se dio tan buena maña que la alcanzó, y buscando compañeros para traerlo, por entender lo dexaua muerto, quando volvió no lo alió, sino alguna sangre, con que se persuadieron auer sido la yndia muerta, el tigre.