Rimas · Unidad 14 de 27
LIBRO SEGUNDO — parte 2
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Castelli desnudó su fuerte espada, Y á los cielos la vista levantada Sereno meditó: Cruzó su frente signo misterioso, Y á los libertadores dijo ansioso Con alta inspiracion:--
«Compatriotas! se acerca el fausto dia, «De ventura, de paz y de alegria, «De vivir ó morir: «Despues que revolquemos en la tierra «Al tirano feroz, no habrá mas guerra «Y se podrá vivir.
«Soldados! un antiguo veterano «Que esta bandera sustentó en su mano, «Os convoca á la lid. «Insensibles sereis á su llamado, «Y al gemido doliente y prolongado «De la Patria infeliz?
«Como serlo! Ya el bravo miliciano «Monta á caballo, y con el sable en mano «Se apresta á combatir! «Ya el pueblo entero se alza como un hombre, «Invocando de Patria el santo nombre «Con éco varonil!
«A las armas valientes argentinos, «Venid á decidir vuestros destinos «Con grande corazon. «Paisanos á las armas! derroquemos «Al infame tirano á quien debemos «Llanto y desolacion.
«De lo alto del pirámide sagrado «_Libertad!_ por tres veces ha clamado «El arcángel de Dios. «En su cumbre despues de esta cruzada «La bandera argentina laureada «Pondremos con honor!»[6]
Viva la Patria! Viva! Guerra al tirano! guerra! Por todo el llano y sierra Se siente retumbar. Tres mil libertadores Por la cruz de su espada A la Patria adorada Juraron libertar.
Castelli, Rico y Olmos Al frente de sus bravos A los torpes esclavos Prometen humillar. Y en alto los aceros _Al combate!_ gritaron, Y al combate volaron Al son de himno triunfal.
En su entusiasmo de héroes, En sus nobles facciones, Conoceis los campeones De Salta y de Maipú? Son ellos, que atrevidos Con grande fé en el alma Adornarán con palma El estandarte azul; Ó morirán como héroes Legando un alto ejemplo, Que brillará en el templo De la inmortalidad. Honor para la Patria Si rompen sus cadenas! Honor si de sus venas La sangre solo dan!
VII
CHASCOMUS
Mirad la extensa laguna De Chascomús: magestuosa Sobre la pampa reposa Bajo esa bóveda azul. Allí fué que en otros tiempos Sobre el indio fugitivo, Llegó el español altivo Y alzó la gigante cruz.
Quién atronando su orilla Con acento furibundo, Turba el silencio profundo Que reina en la soledad? Por una parte, un gran pueblo Que sus derechos reclama; Por otra, turba que infama Á Dios y la humanidad.
Hoy la víctima y verdugo Se han mirado frente á frente, Y van en batalla ardiente A deslindar la cuestion. ¡Oh señor, tú que los orbes Sustentas entre tus manos, Dispénsale á mis hermanos Tu divina proteccion!
Toca el clarin á la carga Y cargando á los esclavos Se arroja el pueblo de bravos Con alientos de titan. _Viva la Patria! Victoria! Muera el tirano!_ clamando, Van las legiones segando Á sable, lanza y puñal.
Mas ¡ay! sus nobles cabezas Se doblan ensangrentadas, Y se miran pisoteadas Por la meznada feroz. ¡Será, gran Dios, que tu diestra Mi patria infeliz azota, Y que su bandera rota Sea alfombra al opresor!
Mas no, del fuerte Castelli En medio de la pelea El azul penacho ondea De los sicarios terror. Recorriendo va á galope Las legiones desbandadas Gritando: «Tenéis espadas; «Venid, morid con honor.»
Sereno á su lado marcha Crammer, valiente soldado, Hijo de un pueblo esforzado, Y de grande corazon. Los cobardes no se ponen Al alcance de la lanza, Porque siembra la matanza Como el rayo destructor.
Tambien cayó su cabeza, Mas al descender marchita Tembló la turba precita, Y despavorida huyó: Los esclavos van cobardes Cruzando por los desiertos, Y los libres quedan muertos Sobre el campo del honor.
Gloria y honor y laureles Al que muere batallando, Y que sus ojos cerrando Aun exclama: _Libertad!_ Gloria eterna á los que alzaron La bandera de esperanza, Y elevaron en su lanza Los dogmas de la Igualdad.
Nada importa una derrota: No hay que plegar su bandera! El tigre del Plata muera! O ser libres ó morir! Argentinos, á caballo, Y mil veces mas, vencidos, Otras mil veces reunidos, Volvamos á combatir.
VIII
CASTELLI
Por los llanos inmensos de la pampa Vaga Castelli triste y silencioso, Y en su semblante pálido y ansioso Está grabado el sello del dolor: Fiel adalid de un pueblo generoso Cayó con él en medio del combate, Mas la derrota que al cobarde abate No ha destemplado el varonil valor.
Lleva la mano al puño de su espada, Y en la patria cautiva, piensa el bravo: No vé sino al tirano y al esclavo, Al verdugo y la víctima infeliz. A espectáculo tal, cae de rodillas Con la vista clavada al firmamento, Y prorumpiendo en dolorido acento: «Oh Patria mia, mísera de tí!»
Oyese entonces en el vecino bosque El fuego de las armas estridente, Y apretando la espada fuertemente Con ademan resuelto se erguió; Y vió venir á él, husmeando sangre, Los feroces lebreles del tirano, Como á la hambrienta jauría que en el llano A su víctima acosa con furor.
«Muere salvaje!» rugen los bandidos, Y él les contesta:--«Moriré peleando; «Si no triunfé en el campo batallando, «Con mi muerte, de todos triunfaré.» Y á Dios encomendando su alma fuerte Traba con todos vigorosa lucha, Y circundando, con tezon relucha, Repitiendo:--«Peleando moriré.»
Al suelo cayó al fin apuñaleado, Como gigante mole desprendida, Grande como en su vida en su caida Murió abrazando el Argentino altar, Y los cobardes tigres carniceros Cortaron su cabeza noble y santa, Y profanaron con inmunda planta El cadáver del héroe popular.
Y su busto sangriento y palpitante Pusieron por escarnio en la picota; Y su sangre que cae gota por gota Marcando está las horas del dolor. El pueblo le contempla con asombro Y de su labio cárdeno y helado Parece que esperase atribulado El grito de _Esperanza y Redencion_.
Clavada está en un palo su cabeza Cual pendon que concita á la venganza, Como faro que alienta la esperanza Para un tiempo de paz y libertad; Que si hoy como trofeo al despotismo Se mira torpemente escarnecida, Un dia llegará en que bendecida La circunde aureola celestial.
Héroe del Sud, tus pálidas cenizas Por la pampa se encuentran dispersadas, Pero de todo un pueblo veneradas Tienen sepulcro en cada corazon; En la inmortal memoria de tu pueblo Que nunca el heroismo ha renegado, Tu nombre como en bronce está grabado, Tiene tu noble espíritu mansion.
IX
LOS EMIGRADOS
Los rotos escuadrones Salvados del cuchillo, Buscando otro caudillo Volviéronse á reunir; Y en el Tuyú cercados, Con varonil fiereza Juraron con firmeza Libertad ó morir.
El vencedor sobérbio Cubierto de humor rojo En su brutal enojo Esto llegó á decir: «Rendireis vuestras armas «Y sereis mis esclavos.» Y responden los bravos: Libertad ó morir!
Olmos y Rico dicen A todos sus guerreros: «Valientes compañeros, «Ya vamos á partir; «El fuego de la Patria «En el alma llevemos «Y por ella juremos «Libertad ó morir.
«Para salvar las armas «Dejamos este suelo; «Buscando con anhelo «Campo en que combatir: «Y sea nuestro grito «Al dejar esta playa, «Y al entrar en batalla «Libertad ó morir.»
«Busquemos otro campo!» Mil voces contestaron..... ¿Pensais que derramaron Un llanto femenil? En mísero abandono Sus hogares dejaban, Y tan solo esclamaban: «Libertad ó morir!»
Antes que como infames Doblegar la cabeza, Supieron con firmeza Sus cabezas erguir. Y dejaron la Patria Y á las naves subieron, Y otra vez repitieron: Libertad ó morir.
«Adios, Patria, decian «Llenos de fé ardiente, «Pronto el tambor batiente «Nos llamará á la lid; «Que si tus caras playas «Hemos abandonado, «Es porque hemos jurado «Libertad ó morir.»
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