Rimas · Unidad 20 de 27
LIBRO QUINTO — parte 1
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IMITACIONES Y TRADUCCIONES
I
EL SALMO DE LA VIDA
(_De Longfellow_)
LO QUE EL CORAZON DEL JÓVEN DICE AL SALMISTA
Oh! no me digas que la «vida es sueño» Triste salmista en tu cantar amargo, Porque el alma no vive en el letargo Que es de la muerte pálido diseño.
La vida es real y su destino es sério, Y no es su fin en el sepulcro hundirse; Que «ser polvo y en polvo convertirse» No es del alma el divino ministerio.
Ni es del hombre la senda ó el destino El reposo, el dolor ni la alegria, Sino la accion, para que cada dia Avance una jornada en su camino.
Que la ciencia es muy larga, el tiempo estrecho, Y el corazon mas varonil y fuerte, Bate el fúnebre paso de la muerte Cual velado tambor dentro del pecho.
En el vivac del mundo, alza tu escudo! En el campo de accion, arma tu diestra! Sé un héroe de la vida en la palestra, Y no el rebaño que se arrea mudo!
Del porvenir los pasos son inciertos: Vive y obra sin tregua en el presente, Tu corazon en tí, Dios en tu mente! Deja al pasado sepultar sus muertos!
Los héroes que en tu mente divinizas Te muestran que la vida es noble y bella, Y ellos te enseñan á estampar la huella Del tiempo en las arenas movedizas.
Tal vez algun hermano fatigado Náufrago de los mares de la vida, Recobre aliento en su alma dolorida Al encontrar tu paso señalado.
De pié, en accion, con varonil pujanza! Y el corazon dispuesto á todo evento, Sigamos de la vida el movimiento Guiados por el Trabajo y la Esperanza.
II
EL CEMENTERIO DE CAMPAÑA
(ELEGÍA DE THOMAS GREY)
Resuena el bronce al apagarse el dia, Muge el rebaño en torno del vallado, Y el labrador regresa á su alqueria Dejándome de sombras circundado.
Ya se borra el paisage entre las nieblas: Callada está la atmósfera tranquila: El insecto murmura en las tinieblas, Y se oye el éco de lejana esquila.
Allí en la torre que vistió la yedra Su luz derrama la naciente luna, Y el buho errante de una en otra piedra Con su queja las ruinas importuna.
Aquí á la sombra de olmos y de abetos En tumbas que la grama festonea, Duermen en tierra, ya por siempre quietos, Los rústicos abuelos de la aldea.
Ya no irá á despertarlos en su lecho La brisa matinal embalsamada, Ni oirán cantar en su pajizo techo El gallo anunciador de la alborada.
Ya no recibirán junto á su hoguera De la esposa solícitos cuidados, Ni sus hijos despues de larga espera En sus rodillas se verán sentados.
Ellos la mies ante su hoz rindieron, Y el surco abrieron en la dura gleba, Ellos al bosque secular vencieron Y á par del buey se ataron á la esteva.
De la ambicion insana preservados Su vida oscura fué, sus penas leves... Mas no por esto sean despreciados Del pobre los anales simples, breves!
Del orgullo la pompa deleznable, La opulencia, el poder y la belleza, A todo llega su hora inevitable: De la gloria el camino va á la huesa.
Sobérbios de la tierra! nada importa Que estas tumbas no ostenten un trofeo, Ni que en templo que mármoles soporta No se eleve en su honor un clamoreo.
¿El sepulcro y el busto cincelado Puede acaso dar vida al polvo inerte? Resuena acaso el canto levantado En los oidos sordos de la muerte?
Cabezas que animó fuego sagrado, Manos dignas del cetro y de la lira, Yacen talvez en túmulo ignorado En este campo que ninguno admira.
No leyeron el libro portentoso Que enriquece del tiempo la corriente: La pobreza con soplo silencioso Congeló de sus génios el torrente.
Así la mar en su insondable seno Guarda la perla honor de una corona; Así la flor lejos del prado ameno Da su fragancia en solitaria zona.
Tal vez aquí hay un Hampden sin historia Que afrontó de su campo á los tiranos, O algun Milton sin cantos y sin gloria, Ó un Cromwell puro, con incruentas manos.
No dominó su voz en el Senado, Ni fué su lote ruinas y despojos, Ni leyeron su fin predestinado De una nacion en los inquietos ojos.
Pero si el crímen no marcó sus pasos, Si al sólio entre matanzas no se alzaron, Ellos al mundo con impíos brazos De la piedad las puertas no cerraron.
No negaron su oido á la conciencia, Ni el pudor sofocaron torpemente, Ni tributaron culto á la opulencia Con inciensos quemados en la mente.
Lejos de la contienda fratricida Sus deseos jamas se descarriaron, Y á lo largo del valle de la vida Una quieta existencia atravesaron.
Sus huesos protegidos del insulto Descansan bajo rudos monumentos, Y un epitafio pide en verso inculto Un suspiro al viagero, unos momentos.
Es su edad y su nombre aquí esculpido Una elegía para el tosco aldeano, Y un texto por el tiempo carcomido Conforta al moralista comarcano.
¿Por qué el despojo de este ser inquieto No se resigna al misterioso olvido, Y el mundo deja con pavor secreto Mirando atras con ojo amortecido?
Es porque el alma en nuestro ser revive Guardando el ojo una piadosa gota, Que hasta en la tumba la natura vive Y el fuego estinto de cenizas brota.
Oh tu! que cantas la honradez sin gloria En estas líneas que inspiró la muerte, Tal vez alguno guarde tu memoria, Y quiera un dia averiguar tu suerte.
Feliz entonces si un pastor anciano Pueda decir:--«La estrella matutina «Le vió mil veces recorrer el llano, «Sorprendiéndole el sol en la colina.
«Allí, á la sombra de la encina añosa «Pasaba el abrasado mediodia, «Y allí, sentado en su raiz nudosa «El rumor del arroyo le embebia.
«Al cruzar por el bosque silencioso «En sus ojos las lágrimas brillaban, «Murmurando con tono lastimoso «Voces que amor ó pena revelaban.
«Un dia no le ví sobre el collado, «Ni sentado de su árbol á la sombra, «Ni en el bosque, ni arroyo sosegado, «Ni entre el brezal que la pradera alfombra.
«En fúnebre ataud al otro dia «Le ví llevar al campo de los muertos: «Llega, y leerás en esa losa fria «El epitafio de sus huesos yertos:»
EPITAFIO
Yace envuelta en el polvo la cabeza De un jóven que vivió desconocido: Puso en su frente el sello la tristeza Y el estudio su tinte indefinido.
En su alma la bondad tuvo un abrigo, Dió á la miseria simpatía y lloro, Colmó Dios su ambicion con un amigo, Y así partió su amor y su tesoro.
Sus virtudes no pongas en balanza En la mansion solemne del terror: Yace en brazos de trémula esperanza, A los piés de su Padre y su Señor!
III
EL APÓSTOL DE BERANGER
(DEDICADO Á LAMENNAIS)
¿Á dónde vas?--Voy á salvar al mundo Propagando de Dios la ley de amor. --Apóstol, tu labor será infecundo, Ven al festin, y enjuga tu sudor. --No, no: yo voy á emancipar el mundo De Dios, siguiendo santa ley de amor.
¿Á dónde vas?--Á predicar al hombre La justicia, la paz, la caridad! --No corras ¡ay! en pos de un vano nombre Que jamas se convierte en realidad. --No, no: yo voy á predicar al hombre La justicia, la paz, la caridad!
¿Á dónde vas?--Á las humanas almas Voy á enseñar la senda de los cielos. --Busca otro triunfo entre gloriosas palmas Consagrando á la musa tus desvelos. --No, no: yo voy á las humanas almas A enseñar el camino de los cielos.
¿Á dónde vas?--Á alzar en las campañas Templos al Dios que cria la gramilla. --Huye del precipicio en las montañas, Teme de bandoleros la gavilla. --No, no: yo voy á alzar en las campañas Templos al que bendice la gramilla.
¿Á dónde vas?--En medio á las ciudades Voy á purificar los corazones. --Deten, que si al impío no persuades La rabia exaltarás de las pasiones. --No, no: yo voy en medio á las ciudades Á curar los viciados corazones.
¿Á dónde vas?--Buscando al aflijido Para decirle: Solo Dios es fuerte! --¡Ah! teme al poderoso envanecido, Y que el esclavo contra tí despierte! --No, no: yo voy buscando al afligido Para decirle: Solo Dios es fuerte!
¿Á dónde vas?--Á recorrer la tierra Confortando creyentes que flaquean. --¡Qué! la edad, las fatigas y la guerra No han domado tus sienes que blanquean? --No, no: yo voy á recorrer la tierra, Y á confortar creyentes que flaquean.
¿Á dónde vas?--Á quebrantar los yugos Con que oprimen al pueblo los tiranos. --¡Tiembla! te entregarán á los verdugos, Y el pueblo inerme batirá las manos. --No, no: yo voy á quebrantar los yugos, Con que oprimen al pueblo los tiranos.
¿Á dónde vas?--Á confesar mi culto En presencia del Juez y sus lictores. --Se perderá tu voz en el tumulto Que alzarán los serviles oradores. --No, no: yo voy á predicar mi culto En presencia del juez y sus lictores.
¿Á dónde vas?--Voy á entregar mi cuello Sobre el cadalso donde Dios me aguarda. --Dí una palabra y de tu gracia el sello Pondrá la mano que las leyes guarda. --No, no: yo voy á doblegar mi cuello Sobre el cadalso donde Dios me aguarda.
¿Á dónde vas?--Entre ángeles divinos Á descansar en brazos de mi Dios. --Tú nos conviertes; sigue tu destino! En tu sepulcro llorarán! ¡Á Dios! --Sí! sí: yo voy entre ángeles divinos Á descansar en brazos de mi Dios!
IV
LO QUE ES AMOR
(IMITACION DE V. HUGO)
Al principio, el amor es un espejo, Do la coqueta busca su reflejo Llena de vanidad: Mas tarde al corazon dá grata calma É inoculando la virtud en el alma La impregna en castidad: Y luego es un abismo en que la mano Un borde de que asirse busca en vano, Y resbalan los piés: Como sucede al niño, que inocente, Se contempla y se baña en una fuente, Y se ahoga despues!
V
VIVO EN ELLA
(IMITACION DE BYRON)
Hay un hilo misterioso Tan unido al de mi vida, Como liana entretegida De grueso tronco al redor; Nunca el hacha del destino Conseguirá separarlos, Que á los dos ha de cortarlos Ó conservar á los dos.
Hay un ser en cuyo rostro Mis ojos se han detenido, Y en su mirada han bebido Felicidad y placer; Este ser, durante el dia Me encanta con su belleza, Y cuando la noche empieza Viene á encantarme tambien.
Hay una voz armoniosa Cuyos mágicos acentos Despiertan los sentimientos Que guarda mi corazon; Y no quisiera escuchar De serafines un coro, Si esa voz que tanto adoro No se uniera con su voz.
Hay un rostro celestial, Que si el rubor lo colora El corazon enamora, Y espresa el mas puro amor; Pero en cada despedida Palidece su semblante, Y mas que su lábio amante Me dice su turbacion.
Hay un seno todo mio Donde reclino mi frente, Cuando el dolor inclemente Viene mi pecho á turbar; Hay lábios que solo se abren Á mis lábios con encanto, Y ojos que vierten un llanto Que al mio se vá á mezclar.
Hay dos puros corazones Tan estrechamente unidos, Que de los dos los latidos Se responden á la par: Unos mismos sentimientos Á los dos á un tiempo agitan, Y si á un tiempo no palpitan Cesarán de palpitar.
Hay dos almas que se buscan Y que en un amor se encienden, Ellas tan bien se comprenden, Que al llegarse á separar... ¡Separarse! No es posible! Que si lo estuvieron antes Esas dos almas amantes Hoy forman una no mas.
VI
¡ADIOS!
(IMITACION DE BYRON)
¡Adios, adios! si el ruego del que adora Llega al oido que mi voz implora, Tu nombre subirá al trono de Dios, Y en alas de los ángeles llevado Mientras al cielo suba atribulado, Murmuraré en la tierra ¡adios, adios!
Los ojos secos y sin voz los lábios No recuerdo del mundo los agravios, Que agravios nunca ha habido entre los dos; Pero al tenderte cariñosa mano Acuérdate que te he adorado en vano Para decirte al fin ¡adios, adios!
VII
LA SANTA ALIANZA
(IMITACION DE BERANGER)
La paz hermosa descendió á la tierra Sembrando su camino de oro y flores Apagando del genio de la guerra Con su aliento los rayos destructores. «¡Ah! dijo ella en el valor iguales «Hijos todos del mundo americano, «Pueblos, formad una Santa-Alianza «Y presentaos la mano.
«¡Infelices! el odio va á mataros: «Sufris penoso y agitado sueño: «Abandonais el bien para amarraros «En el carro triunfal de vuestro dueño. «Inmenso es vuestro hogar, y en él hay sitio «Para el rico y el pobre y el anciano. «Pueblos, formad una Santa-Alianza «Y presentaos la mano.
«Dais fuego del vecino á la techumbre «Y el aquilon lo lleva á vuestro lado, «Y al resplandor de la siniestra lumbre «La reja cae del brazo mutilado. «En el límite estrecho que os separa «Nada está puro del licor humano. «Pueblos, formad una Santa-Alianza «Y presentaos la mano.
«En las ciudades do el incendio brama «El cacique con látigo sangriento, «Abusando del triunfo que le infama «Marca y cuenta los hombres ciento á ciento. «Débil rebaño que se inclina inerme «Á un yugo ó deshonroso ó inhumano! «Pueblos, formad una Santa-Alianza «Y presentaos la mano.
«Enmudezca la trompa fratricida «Y cure la piedad vuestros dolores, «Sin prodigar vuestra preciosa vida «Ni á torpes demagogos ni á opresores. «De los meteoros conjurad la influencia: «Disiparánse como el humo vano. «Pueblos, formad una Santa-Alianza «Y presentaos la mano.
«Si, libre en fin, América respire, «Sobre el pasado caiga espeso velo, «Y al son de dulce lira que suspire «Quemad inciensos, fecundad el suelo; «Y la riqueza guiando á la esperanza «Recojerá los frutos del verano. «Pueblos, formad una Santa-Alianza «Y presentaos la mano.»
Así dijo la vírgen adorada Y la tierra de amor se estremeció, Y de brillantes flores esmaltada Como en la primavera se miró. ¡Ah! que se olvide el nombre de estrangero, Que el estrangero sea nuestro hermano. Pueblos, formemos una Santa-Alianza Y enlacemos la mano.
VIII
EL PESCADOR DE PERLAS
(IMITACION DEL FRANCÉS)
Cuando la reina, su soberbia frente Quiere adornar con joya refulgente, De precio sin igual, Le dice al pescador:--«Baja á los mares, Y róbale á sus genios tutelares La perla de sus urnas de cristal.»
Y el pescador con ánimo sereno Del mar se precipita al hondo seno... ¡Al sepulcro talvez! Y por las frias ondas arrastrado Arranca su tesoro al mar airado, Que lleva de su reina ante los piés.
Yo soy el pescador, amiga mia, Tú eres la reina, que si acaso un dia Pidieses á mi ardor Una joya de adorno á tu belleza, Como esclavo, en el mar de mi cabeza Fuera á buscar la perla del amor.
IX
Á UNA MUJER
(IMITACION DE VICTOR HUGO)
Si fuese rey, te diera mi corona, Y mi imperio desde una á la otra zona, Del mar undoso las flotantes quillas, Mis vasallos postrados de rodillas, Por obtener de tí, mujer amada, Tan solo una mirada!
Si fuese Dios, te diera los espacios, Y las nubes de grana y de topacios, Esos astros que pueblan los confines, Y el coro de celestes serafines, El mar, la luz, del cielo el embeleso, Tan solo por un beso!
X
Á COLON
(IMITACION DE SCHILLER)
Voga, voga con ánimo valiente Empuñando el timon con firme mano, Y no te arredre ese murmullo vano Del vulgo necio y del motin rugiente.
Marcha, marcha derecho al Occidente: Allí de un nuevo mundo está el arcano, Que adivinó tu genio soberano, Y que ves con los ojos de la mente.
Fíate en Dios cuando los mares sondas, Que si no existen mundos ignorados, Han de surgir del seno de las ondas: Naturaleza y genio son aliados, Y todo cuanto el genio ha prometido Naturaleza siempre lo ha cumplido.
XI
EL UTOPISTA RIVADAVIA
(FRAGMENTOS TRADUCIDOS DE UN CANTO EN HONOR DE RIVADAVIA TITULADO: «LES BREVIS MERINOS DANS LA RIO DE LE PLATA» POR CÁRLOS PELLEGRINI.)
I
En un tiempo la pobre campesina Erraba por las pampas peregrina, Y era su prole, bendicion del cielo, Una calamidad, un desconsuelo, Que las puertas del rico le cerraba, Cuando sus puertas, trémula pisaba. El avaro veia en la familia Solo bocas hambrientas de vigilia, Y guardaba su estancia y su riqueza Con un gaucho y un perro en la maleza.
II
Oh tú, que con profética mirada Trajiste á esta comarca desolada, El hermoso rebaño, cuyo seno De noble sangre y de riquezas lleno, Vertió á raudales la simiente rica Que nuestra innoble raza purifica!
Haley te precedió con valentía, Pero víctima fué de su osadía. Su rebaño no bien aclimatado, Fué por ardiente fuego devorado: Al resplandor de rojas llamaradas Se alzan las vacas, y huyen espantadas, Y el toro mujidor, despavorido, Huye y deja al ternero desvalido. Pero la oveja del incendio al brillo, No abandona á su débil corderillo, Y en el círculo ardiente y chispeante Busca á sus compañeras anhelante! Y la majada muere en la llanura, Víctima de su union y su ternura! ¡Ay! no se vé en el herial humeante Sino el rebaño unido y espirante, Y un pastor que entre ruinas se lamenta Cuando los muertos de su campo cuenta! Así arrastra su cruz en este mundo El promotor de todo bien fecundo: Que no alcanzamos nunca un adelanto Que no reguemos con amargo llanto.
III
¡Oh Rivadavia! tu alma generosa Hoy preside esta fiesta deliciosa, Y tu nombre querido, en dulce coro Brota del corazon, húmedo en lloro! Cuán hermosa es tu gloria! Es preferible Al cruento lauro del adalid terrible! Seres virtuosos honran tu memoria, Y sus virtudes son tu eterna gloria: El nuevo habitador de la llanura El bienestar te debe y la ventura, Y el sudor enjugando de su frente Lleva al labio la copa alegremente, Y la madre despues del esquileo A sus hijos enseña el deletreo.
De tu existencia un mínimo segundo Produjo un beneficio tan fecundo! De tu carrera un punto imperceptible Regeneró este pueblo perfectible! ¡Oh, bien mereces ser llamado sabio, Que en tu alabanza se desate el labio, Que tu sepulcro en lágrimas bañemos, Y que tu noble imágen perpetuemos!
XII
AMOR SECRETO
(REMINICENCIAS)[12]
Si te dijese: «¡te amo!» ¿qué dirías «Mujer hermosa de azulados ojos?»-- Quizá encendida contra mí en enojos Con tu crudo rigor me matarías.
Si te dijese:--«En tí tan solo pienso, «Ángel hermoso de cabellos de oro!»-- Al ver brotar de la pasion el lloro ¿Rechazarías mi amoroso incienso?
Si dijese:--«Tu imágen solo veo; «Vírgen pura, de rostro de azucena!»-- Con esa voz que el alma me enajena Me dirías risueña:--«No lo creo.»
Si dijese: «Por tí tan solo vivo! «Esbelta ninfa, la del talle airoso!»-- Tal vez volviendo tu semblante hermoso Me contestáras con acento esquivo.
Si dijese:--«Feliz el que tú adores, «Graciosa niña, de amorosa boca!»-- Abriendo el labio que al amor provoca Me llenarias de ásperos rigores.
Y te amo mas que á las hermosas flores Cuyo grato perfume nos embriaga, Mas que á la brisa que la frente halaga Del estío en los cálidos rigores.
Yo te amo, por tu gracia y gentileza, Por tus ojos azules como el cielo, Por tus cabellos que cual aureo velo, Tiendes sobre tu angélica cabeza.
Mas, te amo en mi interior, sin esperanza, Como á vírgen en ara colocada, En donde la criatura arrodillada De sus pecados el perdon alcanza.
Si es una ofensa amarte en el secreto, Yo rogaré á tu bondad inmensa, Que como Dios perdona toda ofensa Perdones un amor puro y discreto.
Culpa es de Dios que te hizo tan hermosa Si yo te adoro con pasion ardiente, Culpa es de Dios si en mi abrasada mente Vive solo tu imágen amorosa.
Culpa es de Dios de mi alma el estravío... Mas dije mal, la culpa es de tus ojos, En los cuales, brillando entre sonrojos, Amor no busco por no hallar desvío.
Por eso te amo como á blanca estrella Que resplandece en el inmenso cielo, Y que sin alcanzarla desde el suelo, La contemplase siempre pura y bella.
XIII
¡ADIOS!
(LA ÚLTIMA CANCION DE BERANGER)
¡Voy á morir! Ya todo me lo anuncia: Madre adorada, patria mia ¡Adios! Ultimo nombre que mi voz pronuncia, ¿Quién te adoró en el mundo mas que yo? Yo te dí las primicias de mi lira Y al entregar el alma á su Criador, Tu nombre ¡oh patria! con mi acento espira! Por tanto amor una lágrima ¡Adios!