Rimas · Unidad 9 de 27

INTRODUCCION

Texto completo en español de una edición de dominio público con fuente y huella registradas.

En la region andina que libertó Bolívar Reposa la cabeza del mártir esforzado, Que en sus membrudos hombros potente ha sustentado La inmensa pesadumbre de gran revolucion. Robusto como el pino que bate la tormenta Sus ramas han crujido con ímpetu violento, Y hoy yace por el suelo tendido y sin aliento... Tendido y sin aliento, pero domado nó!

Donde un mortal sucumbe, un héroe se levanta, Sus formas luminosas se animan lentamente.... Relámpagos y nubes coronan su alta frente A par de los gigantes que doman la creacion: Los Andes, atrevidas pirámides del mundo Vestidas por la pompa severa del invierno; Inmensos pedestales que levantó el Eterno De pedestal le sirven y de eternal panteon.

Cual página mas grande para inscribir su nombre Que esas gigantes moles que mundos equilibran, En cuyas canas frentes los huracanes vibran Como arpas misteriosas que pulsa el vendabal? Atleta americano lanzóse de su cumbre Por conquistar á hierro la libertad de un mundo, Y de su altivo paso se vé surco profundo Que el tiempo despeñado se para á contemplar.

Su vida fué un invierno, sañudo, interminable: Envuelto por el hielo, luchando brazo á brazo, Y el fuego de la patria guardando en su regazo Para encender la antorcha de gloria y libertad. Por eso para libro de sus heróicos hechos Los Andes han abierto su inmensurable seno, Como para la tumba del inmortal Moreno Bastar pudo tan solo la inmensidad del mar.

EL CENTINELA

Trémula brilla en la celeste esfera La blanca antorcha que sucede al dia, Y de la noche la mortaja fria Sus anchos pliegues tiende en derredor. Soberbia en tanto entre la espesa bruma Se vé la cumbre de los altos Andes, Donde un gran pueblo con alientos grandes La alta bandera de igualdad clavó.

Sordo fragor en sus entrañas ruge Al despeñarse el agua del torrente, Cual si arrastrase en rápida corriente De un mundo el esqueleto colosal. Y allá en su cima los eternos hielos Brillan como el almete de un guerrero, Cuando cubierto de fulmineo acero Se vé atrevido su creston ondear.

Y en ancho mar de blanquecina nieve Solo una forma humana se elevaba: La de un fiel centinela que velaba Apoyada la mano en su fusil. Blancos cabellos su cabeza orlaban, Hondos surcos cruzaban su semblante, Y su mirada firme y penetrante Revelaba un aliento varonil.

Era una sombra de las grandes huestes Que de Mendoza al Ecuador partieron, Y que del grande San Martin siguieron Por entre abismos la pisada audaz; Era un guardian de la ignorada tumba De los caidos sin legar su nombre, Que esperaba á los héroes de renombre Para dar á otro mundo la señal.

Asi velaba en medio de dos mundos Los vivos y los muertos custodiando, Cuando un rumor los ámbitos llenando La montaña en su base conmovió. _¿Quién vive?_ preguntó, y tristes voces «_Quien murió por la Patria_,» contestaron, Y cuarenta adalides avanzaron Alzando un desgarrado pabellon.

Negros los rostros y la frente roja, La mano herida y como sierra el sable Llevaba aquella hueste formidable, Fugitiva del campo del honor. Envueltos en banderas argentinas Conducian los restos de un soldado, Y brillaba en su cráneo descarnado La aureola que al mártir coronó.

El centinela comprendió que á un héroe Aquellos huesos frios sustentaron: Sus lágrimas ardientes resbalaron Y su fusil al hombro levantó. ¿Quién es el héroe? preguntó, y un jóven De veinte Mayos é inspirada frente, Doblando la rodilla reverente En discurso elocuente respondió:

DISCURSO

«Su nombre está escrito del pueblo en el seno, De sus altas glorias el mundo está lleno, Su frente circuye laurel inmortal; Atleta de Mayo, venció los esclavos, De un pueblo de siervos rompiendo los clavos Bañó su cabeza con óleo de paz.

«Los Andes le vieron alzarse á su cumbre, Y allí derramando magnética lumbre De América el mundo con ella alumbró; Le vieron soberbio venciendo á los Reyes, Llevando el programa de glorias y leyes Grabado en el sable que grillos trozó.

«Con lanza enristrada cruzó como rayo Llevando la enseña del pueblo de Mayo Del Plata á los Andes y ardiente Ecuador; Y reales diademas, y tronos y cetros Se hicieron pedazos, cual viejos espectros, Crujiendo á las plantas del gran lidiador.»

* * *

El centinela alzó la noble frente Que súbito relámpago cruzó; Y atónito, el fusil resplandeciente Ante los huesos frios presentó.

* * *

«Alzóse en su patria soberbio tirano, De libres la senda mostrónos su mano Y heróico el primero por ella cruzó. Y justos principios alzando en su espada Llevó el estandarte de santa cruzada Que en rota y victoria seis veces se vió.

«Pero él en su espada, con nervio pujante La patria y sus glorias sostuvo constante, Y nunca cobarde su espalda dobló: Miró su bandera de polvo cubierta, Miró de la lucha la arena desierta, Y entonces su frente soberbia rindió.

«Su grande destino la muerte ha cortado! La causa camina, pero ¡ay! está helado El soplo de fuego que vida le dió! Así en otros tiempos en circo estendido El fuerte guerrero yacia caido Y el carro que hollaba seguir triunfador!»

* * *

El centinela atento le escuchaba Y el corazon guerrero arder sintió, Y aquel fusil que al frente presentaba Rendido hasta sus plantas abatió.

* * *

«Envueltos sus restos por patria bandera Encuentren al menos en tierra estrangera La tumba que al mártir su patria negó. Sus fieles soldados cavando su fosa Cubrirán de tierra con mano piadosa La frente laureada que el mundo admiró.

«Al pié de su tumba que calle la envidia! Su espíritu noble preside á la lidia Que aun arde en nosotros su llama inmortal. Apóstol y mártir su pueblo le nombra, Y grande y serena su pálida sombra De dulce esperanza levanta el fanal.

«Un dia los hijos del pueblo argentino Orlando sus sienes con lauro divino, Darán á sus manes sagrada ovacion, Y entonces nosotros los Andes cruzando Vereis que volvemos en triunfo llevando Los huesos proscriptos del grande campeon.»

* * * El centinela contempló aquel muerto Que un huracan del mundo arrebató, Y arrodillado sobre el suelo yerto Humilde ante su gloria se postró.

* * *