Sangre nueva : impresiones de un viaje á la America del Sud · Capítulo real 20 de 35

Capitulo XX

Texto completo de esta unidad literaria, reunido aunque el lector la divida en 1 tramo técnico para mejorar el rendimiento.

Capitulo XX

Visita al Presidente del Uruguay.-^ Su orig-en catalán. El Uruguay, hinterland brasileño-argentino. — Su ideal fuera ser la Suiza de América. —La conveniencia y las circunstancias podrán inducirle á confederarse con la Argentina. — El Uruguay se rezaga. — Saladeros. — Diques. —El puerto de Montevideo llamado á ser el intermediario de la América del Sud. — Regreso á Buenos Aires. — Compendio de impresiones en la banda oriental.

¡coMPAÑADos del Secretario 'de la Legación Española, Sr. Benítez, que no escaseó su persona para facilitar nuestras tareas, en ausencia del Ministro, fuimos recibidos por el Presidente de la República, Sr. BatUe.

El actual Presidente es hombre de gran estatura y corpulencia, mostrando excelente vigor físico, que es una de las condiciones más esenciales para los hombres de Estado, sometidos á ruda labor y constante fatiga. Nos acogió afablemente, simpatizando con el objeto de nuestro viaje, sin prodigar palabras, á fuer de hombre poco expansiyo.

En su rostro cetrino, encuadrado por negra barba, se delinean los rasgos característicos de

— 248 —

la energía, velando su expresión una sombra ' de tristeza mal avenida con la fruición del Poder. El Presidente BatUe tiene razón para sentirse preocupado: sucede á un Presidente asesinado, Juan Triarte Borda, y á otro en el destierro, Juan L. Cuestas. Para mantenerse en su sitio necesita inspirar una política honrada y manifestarse implacable y dispuesto á no transigir con los alardes revolucionarios. La opinión alaba su gestión y reconoce su probidad; su voluntad fifme anuncia el propósito de no dejarse imponer, sin arredrarse por la necesidad de acudir á la fuerza.

El padre del actual Presidente, general Lorenzo BatUe, fué el 7.o Presidente constitucional del Urugay, firmándose durante su gobierno la paz con la revolución, acaudillada entonces por D. Timoteo Aparicio.' Era el general Batlle hijo de la pintoresca villa de Sitges, encanto de la costa catalana, y el Presidente nos recordó complacido su origen, que aviva sus simpatías á nuestra patria.

El recuerdo de su padre, que, al dejar la Presidencia después de haber transcurrido el período constitucional, volvió al hogar llevando con la pobreza el respeto de todos, ha influido de una manera indudable en la designación del actual Presidente, tras de períodos de despilfarro y nepotismo.

El Ministro de Negocios Extranjeros, Doctor Romeu, descendiente del Vendrell, estudió la ca-

— 249 -

rrera de Medicina en Barcelona y nos habló de varios condiscípulos suyos, cuyos nombres son ventajosamente conocidos en la capital catalana.

Visitamos luego la Jefatura Política y la Cámara Legislativa, encontrando doquiera afable recibimiento, sin llegar, sin embargo, á aquel interés y solicitud que despertamos en los hombres que representaban la acción oficial argentina, sencillamente porque allí la idea económica y la política exterior se han enseñoreado de la opinión y del Gobierno, en tanto aquí se perciben soplos de revuelta y los hombres que rigen los destinos del país viven esclavos de las preocupaciones de la política interna. Al recorrer el territorio, en las conversaciones, en los artículos de la prensa, en la actitud de las gentes, en el aspecto social y en un no sé qué que deja traslucir los sentimientos de la colectividad, se vislumbran asomos de conspiración y preludios de graves acontecimientos.

Es una desdicha para el Uruguay encontrarse entre dos países dispuestos, más ó menos solapadamente, á favorecer sus revueltas interiores. El deseo de lucro, la existencia en el Brasil y en la Argentina de numerosa colonia oriental y el afán de ganar influencia en la marcha del país, empujan ese laborantismo de una y otra orilla, generalmente contrapuesto. No en vano la República Oriental ha sido ^provincia argentina y provincia brasileña, alternativamente, viniendo en realidad garantida su actual indepen-

-250 —

dencia por la opuesta codicia de entrambas naciones, que, si bien se analiza, tienen en ese hinterland el medio de evitar los continuados rozamientos de sus dos grandes masas en acción.

El ideal del Uruguay fuera ser la Suiza de la América Meridional, y, de no ser esto posible, su conveniencia le inclinara á confederarse con la República Argentina, manteniendo la mayor autonomía dentro del régimen. La raza, la situación y el clima, llegado el caso extremo, la llevarían á ser más hien el satélite de la Argentina que del Brasil. El día que el Río de la Plata, en vez de ser frontera, fuese un mar interior, una y otra orilla, en libre comunicación, se convertirían en muelles de un puerto colosal que llegaría á la más fabulosas cifras en el tráfico marítimo.

Al observador no se le escapa que la República Oriental hubo un tiempo que llevó la delantera á la Argentina. Esto se me ocurría visitando el dique Cibils y los saladeros. El dique Cibils se construyó hace veinte años, acusando una iniciativa poderosaj^ por D. Jaime Cibils, hijo de San Feliu de Guixols, estando dispuesto para recibir á los buques de mayor porte en su época. Desde que se construyeron los grandes diques del puerto de Buenos Aires, está en decadencia.

Los saladeros están perfectamente organizados, y las operaciones se efectúan con una rapidez extraordinaria, desde el encierro y el enlace

-251 -

hasta la confección del tasajo. Además, al lado del saladero se han creado una serie de industrias, para la obtención de grasas finas, extractos, carnes preparadas, fiambres y jabones ordinarios. En Fray Ventos, que no pudimos visitar, se ha llegado ya al colmo en punto á saladeros. Allí está el famoso establecimiento Liebig, que contiene variadas industrias, entre ellas la renombrada de los extractos de carne, que sacrifica en una temporada más de 120,000 toros y vacas.

Realmente los saladeros, en la Argentina, no habían conseguido este desarrollo y perfección, pero en cambio los frigoríficos han llevado allí una verdadera revolución en la ganadería y en los transportes, antes de que en §1 Uruguay se haya instalado imo solo (1). La Argentina ha pasado del aceite á la electricidad, como algunos pueblos de nuestra montaña, y el Uruguay se encuentra con las instalaciones del gas que le impiden realizar la transformación bienhechora.

Esta impresión fué todavía más adentro cuando nos enteramos de la situación del puerto de Montevideo, que, por 'los yacimientos del río, ha desmejorado mucho desde el tiempo de los españoles, en el cual, durante los temporales del Snd, no es posible embarcar ni trasbordar á los trasatlánticos, que fondean á gran distancia.

{i) En los saladeros argentinos se sacrifícaron, durante el año 1901; 403,000 cabezas y en el Uruguay, 633,4(.0.

— 252 —

Montevideo, que se construyó cómo antemural de Buenos Aires, se reveló en seguida como su temible rival, de igual suerte que en otros tiempos Lima lo fué de las demás ciudades del Virreinato.

En 1742, su Cabildo, dirigiéndose al Rey para obtener las mismas franquicias que Buenos Aires, decía que Montevideo era la llave del Reino del Perú.

A fines del siglo xviii, cuando se levantó la prohibición que pesaba sobre el Río de la Plata de comerciar con el Perú, México, Nueva Granada y Guatemala, y se dieron facilidades al tráfico, Montevideo fué el punto obligado de escala de los buques que iban y venían del Pacífico, y el puerto de trasbordo para Buenos Aires, á donde se llevaba la carga en lanchas llamadas changadoras.

Diego de Alvear, en su « Diario », al hablar de dicho puerto, afirmaba que era el único del Río de la Plata y « en él se quedan, añadía, todas las embarcaciones que vienen de España con registro para Buenos Aires y provincias interiores del Reino. El transporte de efectos se realiza luego por medio de las lanchas del Riachuelo, que vuelven cargadas de cueros para el retorno de las mismas embarcaciones ».

En estas palabras se descubre claramente el objetivo que debe perseguir el puerto de Montetevideo, situado maravillosamente para ser el puerto intermediario de la America del Sud, y

- 253-

Ventrepót del Río de la Plata y de sus grandes afluentes. Sus aguas más hondas le hacen apto para el calado de los mayores trasatlánticos del mundo, que tienen vedado el acceso al puerto de Buenos Aires. La naturaleza traza aquí la política á seguir, completando las condiciones naturales con las obras de la inteligencia, creando todos los medios materiales y el ambiente de libre tráfico que exige el desenvolvimiento de un gran comercio de tránsito.

En el año 1802 se construyó el primer muelle, y puede decirse que nada más se hizo hasta el mes de julio del año 1901, en que el Presidente Cuestas colocó la primera piedra fundamental de las obras del nuevo puerto, cuyo proyecto fué aprobado por ley de 7 de noviembre de 1897.

Hasta ahora no se conocen aún los resultados de una obra tan trascendental para la República. Sea por la paralización de los trabajos, sea por los temporales, que destruyeron lo hecho, es el caso que los buques de alto bordo no tienen allí puerto, y en el lejano fondeadero están á merced de los temporales.

La Argentina comprende perfectamente el gran daño que le harájel puerto de Montevideo, cuando reima las debidas condiciones, y se apresura á idear nuevos puertos que suplan la insuficiencia del grandioso puerto de Buenos Aires, imposibilitado, por los enormes yacimientos del río, de mantener el calado que reclaman los modernos trasatlánticos.

-254-

Los hombres se han empeñado, sin embargo, en el Uruguay, en no querer aprovechar las ventajas imponderables que se obstina en ofrecerles la naturaleza.

Hemos regresado á Buenos Aires en el vapor « París », imo de los mejores de la flota Mihanovitch, siendo despedidos por gran número de compatriotas , á quienes expresamos sinceramente el sentimiento de simpatía que había logrado inspirarnos la República Oriental.

Compendiando nuestras impresiones, hubimos de manifestar los lisonjeros presagios que hacíamos respecto al porvenir del Uruguay, pese á su temperamento inquieto y alborotado, fruto quizás de su exuberante juventud. Día vendrá en que templarán su naturaleza impresionable la reflexiva calma y el sentido positivista, que ya se va abriendo paso, y entonces esa raza hermosa, libre del contacto de razas inferiores, que se lleva la palma entre las razas ibero-americanas por su esplendor físico, dará los frutos que son de esperar de un árbol magnífico, plantado en terreno fértil é inexhausto.

Al contemplar la ciudad de Montevideo desde la cubierta del vapor, sentía crecer mis esperanzas, recordando que tan bella y atractiva ciudad, en la última reunión del Congreso latinoamericano, fué proclamada la capital más sana del Continente austral (1); que siu exageración,

(1) El coefíciente de mortalidad en Montevideo, en el periodo que media desde 1893 á 1901, fué de 14'21 por 1000.

- 255 -

puede envanecerse de ser una de las ciudades del mundo que menos analfabetos cuenta, y, por último, que su extraordinaria capacidad comercial corre parejas con su sólida riqueza que, para medirse, echa mano de las mejores monedas del mundo : habla en oro de la más pura ley. El Uruguay, con una superficie que equivale á la tercera parte de la de España, cuenta una población que representa la diez y ochoava parte de la nuestra. Con sólo lograr la densidad de la población de la Península, tendría el Uruguay más de seis millones de habitantes. Esto sólo hace entrever el porvenir extraordinario que está reservado á tan pequeño país, envuelto por los ríos más caudalosos de América, y en el camino de las grandes vías que siguen el comercio y la emigración modernas.