Santander · Unidad 101 de 158
Unidad 101 · ÑERO • CLAVDIVS • DIVICLAVDI- F. C^SAR. AVGGER • PONT - MAX - TRIBPOTESTATE • VIII - 5 IMP. IX. COS.
Texto completo en español de una edición de dominio público con fuente y huella registradas.
ÑERO • CLAVDIVS • DIVICLAVDI- F. C^SAR. AVGGER • PONT - MAX - TRIBPOTESTATE • VIII - 5 IMP. IX. COS. IIIIA . PISORACA • M. 7 CLXXX
En una de las caras del pedestal, se lee en diez y seis líneas la declaración de que esta coluna se hallaba || en Otañes junto á su her- || -mita de la Trinidad de fines || del siglo último que la re I -cogió D. Antonio de Otañes || en aquel valle. El Ayuntamiento II de esta villa dispuso colocar- \ la aqui este año de 1826 para jj conocimiento de la antigüedad de || esta población y mayor
do el rey há guerra con los moros ó tiene alguna villa, ó castillo cercado, ó está hy por su persona, é arma flota á su costa en la marisma de Castiella ó de Gallizia, que estonce le han de servir los de la villa de Castro con una nave ó con una galea, del dia que se partiere de Castro á tres meses; é acabados los dichos tres meses que an servido, que finca el cuerpo de la galea para el rey» (Lasaga Larreta, Dos Memorias^ pág. 143).
luz II de la Historia. La inscripción || de la coluna dice asi:
II ÑERO • CLAVDIVS • DIVI • CLAVDI • F • CAE... || ...SAR • AVG • GER • PONT. MAX. TRIB • PO... || ...TESTATE- VIII. IMP • IX. eos . IIII I A PISORACA . M • CLXXX.
«Fué pues erigido á distancia de ciento ochenta millas de Pisuerga, y en el año noveno de su imperio, por el César Augusto y Pontífice Máximo Claudio Nerón Germánico, hijo del divino Claudio, después de haber ejercido ocho veces la potestad tribunicia y cuatro la consular» (i), según escribe ilustrando este monumento el escritor montañés, á quien tantas veces llevamos citado. «¿Dónde — pregunta, — estuvo el millar cuando señalaba distancia á caminantes del siglo primero de la era cristiana?» «Medía un camino que los emperadores romanos tendieron sobre la raya cántabra, como cadena destinada á ceñir y sujetar los lomos de una fiera indomable, cuyo irritado resuello amedrenta á su opresor y dueño, y cuyos extremecimientos le sobresaltan», como lo había practicado ya y lo seguía practicando con las demás regiones españolas, que hubieron de sucumbir bajo la pesadumbre de ia fuerza. «Bajaba la vía, — prosigue, — desde las márgenes del Pisuerga á las del Océano, y cerraBa por Oriente el anillo en que cogía la indomable tierra Roma, señora del mar, apostada sobre los páramos de Castilla», donde para dominar á los naturales necesitó de toda su astucia y su perfidia, «y segura de los asturianos, enervados por su codicia, despierta al golpe del legón minero.» «Subsisten, — añade, — sus hitos terminales en Castro y en Herrera; mas desaparecieron los intermedios, los que pudieran ayudarnos al cabo de siglos á plantear de nuevo el curso y desarrollo de la estratégica vía.»
( i) «Según Muratori ( Annali d'Ital.), Nerón Claudio entró á ejercer la autoridad imperial en el año 54 de J. C. : corresponde, pues, el noveno de su gobierno al 6 de nuestra era, durante el cual fué labrado el millar de Castro, que cuenta de edad,— decía en 1871 el Sr. Escalante,— mil ochocientos ocho años» (Costas y Montañas, pág. 4$, nota).
«Pocos años después, — continúa, — daban los Flavios nombre á una colonia establecida á inmediación de aquella carretera, y un siglo más tarde», á juzgar por las monedas halladas en la argamasa de ellas, «restablecía sus murallas, ó las levantaba de raíz Castro, que... no es otra que la misma Flaviobriga. » Con el miliario, descubrióse también «y en un mismo paraje, en Otañes, cerca de Castro, sobre el camino de Castilla, piedras é inscripciones; de ellas un millar labrado, en el cual no llegaron á esculpirse las acostumbradas letras, porque quizás las gentes que en la obra se ocupaban, hubieron de abandonar la tierra sin poner remate á su civilizador trabajo», ó por otra causa ni conocida ni determinada. «No lejos de aquellos sitios había sido hallada una alhaja de labor singular, un plato argentino de forma circular, esculpido en relieve, supuesto voto ó memoria de algún enfermo al manantial de aguas que le dieron medicina y remedio.» «Así lo describe en sus Memorias la Academia de la Historia: «en la parte superior se ve una ninfa que vierte de »una urna el agua que cae entre peñas.» «Un joven coge de »ella para llenar una vasija; otro le da con un vaso á un enferimo ; otro está llenando una cuba colocada en un carro de cua- »tro ruedas, á que están uncidas dos muías.» «A los dos lados »de la fuente hay dos aras en que se ofrecen libaciones y sacri- »ficios, y en el contorno la inscripción salvs vmeritana.»
«El hábil orfebre, queriendo acaso indicar la fisonomía y vejetación del terreno donde el celebrado manantial brotaba, dibujó á uno y otro lado de la personificada fuente dos troncos con hojas de castaño.» «El indicio convendría á la comarca donde sucedió el hallazgo; pero ¿cuál de los varios lugares de ella donde corren salutíferas aguas, da cabida en su etimología á la raíz umeri^ana?» — «Y ¿quién sabe si allí quedó enterrado en la confusión y sangre de militar sorpresa?» (i). Mas sea como quiera, y reconocida la filiación de todos estos monumen-
(i) Escalante, Costas y Montañas, págs. 44 á 50.
tos, no vienen sino á corroborar la demostración de que extendieron sagaces los romanos su autoridad y su influencia por estas comarcas, y que en realidad, como sospecharon ya el P. la Canal, Cean Bermúdez y Sabau, — Castro-Urdiales fué un tiempo, aún no exactamente con el emplazamiento mismo de la villa, la Colonia que quiso llamarse Flaviobriga, y cuyos vicos ó arrabales hubieron de dilatarse á raíz del agua hasta el peñón característico y eminente, donde levantaron entonces, y fueron luego en varias épocas reconstruidos, el templo y el castillo; aquél, amparado y defendido por la fortaleza de los dobles muros y las cavas que hubieron de circundar el propugnáculo, y éste por lo imponente de la fortificación misma que le dió la naturaleza ayudada del arte, no siendo por tanto de maravillar que, alcanzando estos beneficios á la que un tiempo fué cabeza de la Hermandad de las villas del Cantábrico, inspirase Castro á sus habitadores este mote significativo, que recuerdan los escritores montañeses:
«Con las peñas que tenemos / Por fundamento en la tierra, Daremos al mundo guerra» (i).
(ij AsSAS, monograf. cit., pág. 2158 del t. I del Museo Esp. de AnUoüedades.