Santander · Unidad 104 de 158
Unidad 104 · SANTA i\DER
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(2} Escalante les llama con el P. Nitro. Flórez fundadores^ aña.áiv.ndo: «fundadores de la colegial, que la iglesia existía un siglo acaso antes de que el linaje de Manrique se ilustrara y hacendase en Castilla», pues como expresa por nota, «Manriques y Guzmanes, según los genealogistas, proceden de estirpe implantada en España por aventureros venidos en el siglo xi de allende el Pirineo á guerrear en nuestras comarcas» (pág. 404 de su ya cit. libro). Olvidando que en páginas anteriores estimaba el templo como labrado «cuando el mundo entraba en su undécimo centenar», resulta que aquí le atribuye dubitativamente al siglo x, siendo como es, en su parte primitiva, de fines del siglo xii. Está Colegiata tuvo un abad y seis canónigos, y aunque en varias ocasiones reclamó contra el conde, al fin «se estableció el sistema que actualmente rige, reducido á cinco beneficiados para toda la jurisdicción, iguales entre sí en cargos y preeminencias y sin superioridad ninguna, y debiendo residir y asistir uno al pueblo de Socobio, otro al de Villabáñez, dos al de Pumaluengo, y el otro al de Cueva » (Assas, art. citado).
(3) Escalante (D. Amós), loco laudato, tomándolo de Flórcz, Esp. Sagrada, t. XXVII, cap. I, en que trata de la Colegiata de Aguilar de Campóo, pág. 2.
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toresco Valle de Toranzo desde el empalme de Vargas, — pueblo de recuerdos prósperos para la milicia de Santander en la
vacas, y suenan sus esquilas al compás lento con que pacen golosas la grama», allí jugosa y abundante; y traspuesta «una primera garganta, cuya formación y naturaleza, así como la de las
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rocas grises que encauzan el río», — el famoso río Pas, que también, según el P. Mtro. FIórez se llamó Renuela (i), como se dijo Rionela y Rionella en escrituras de los siglos xiv y xv, acaso por denominarse Sierra de Nela una de las que circunscriben el Valle, y linda ya con la provincia de Burgos, — «prometen hervideros termales; y efectivamente, á una revuelta del camino aparece Viesgo, su puente todo ojos», sólido y de un arco, con dos óvalos á derecha é izquierda para dar salida á las aguas en tiempo de avenidas, «su iglesia maltratada y pobre, los baños sobre el Pas, y el caserío amontonado en la avenida del puente, ó asomando al camino á beber la constante polvareda que mantienen en alto volando llantas y herraduras» (2).
La carretera, abriéndose paso por entre los edificios del pueblo, y dejando á su izquierda el puente y el moderno balneario, tan incoloro como las medicinales aguas, — «sube siempre faldeando la montaña, opuesto al río, que baja» y se desliza silencioso por su anchuroso cauce, erizado de rocas desgastadas. «Por su ladera el uno, por su pedregal el otro, porfiando á quién hace más recodos ó da más vueltas, se acercan y se separan sin atravesarse nunca». «El río, venido de las nubes para tornar á ellas, pasa la vida mirando al cielo, siendo espejo fiel de sus mudanzas, gozando de la poesía de la creación, y es poeta, canta y llora, consuela sedientos, lava miserias, fecunda arideces; el camino va pegado á la tierra sin erguirse jamás, falto de voz, de acción y abrumado del peso de tanta picardía humana como le trilla y le pasea»... «Comienza á ensanchar el valle; en la otra orilla un nido de nogales encima del lecho de las aguas, es Co-
(1) España Sagrada, t. XXIV, pág. 45.
(2) Escalante, Costas y Montañas, pág. 412. Las aguas minerales de PuenteViesgo, nacen al pie del estribo derecho del puente; son clorurado sódicas, bicarbonatadas, cálcico-magnésicas nitrogenadas, incoloras, inodoras y sin sabor apreciable en el momento de la emergencia, y tan templadas, que sólo alcanzan 35° centígrados de temperatura, empleándose en los reumatismos, afecciones nerviosas, desarreglo de las funciones gástricas, infartos crónicos de la matriz, catarros vesicales, y cólicos nefríticos y biliosos.
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rrobárceno». «Luego pasa el viajero por Aes», cerca de dos kilómetros de Puente- Viesgo, y á poco más de uno, se abre en Puente del Soto el camino, que es la carretera de segundo orden de Burgos á Peña-Castillo, cruzando el río por cuidado puente
Convento del Soto en el valle de Toranzo
de piedra, y tomando la carretera de tercer orden del Convento del Soto á Selaya.
«Enfrente, pasado el río, una torre robusta, cuadrada, dentro de un cerco de almenas, señala el lugar de Penilla, torre de los Bustillos, que en vez de apoyarse en el monte, parece que el monte se apoya en ella; tal es su fortaleza». «Más allá, se espacia una tendida vega», á medio kilómetro del Puente, y aparece el Soto, en cuya plaza, y «arrimado á un bosquecillo de alisos», levanta erguido su octogonal y elegante campanario el notable convento de franciscanos de aquel título; plantado sobre
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Torre del convento del Soto en el valle de Toranzo
grande y cuadrada torre del siglo XVI, que da entrada á la iglesia, — el c am p a nario, con sus dos cuerpos de rasgados ventanales, y sus columnas adosadas en toda la altura de los ángulos, ofrece
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