Santander · Unidad 103 de 158

Unidad 103 · SANTAN DER

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SANTAN DER

tada de negro, dice en letras amarillas: Creo en Dios Padre ^ creo eii Dios Hijo, creo e7i Dios Espiritu Santo. || Amo d Dios Padre y amo á Dios Hijo^ amo á Dios Espiritu Santo. || Espero en Dios Padre^ espero en Dios hijo, espero e7i Dios Espiritu Santo. || Santo Dios, Santo Fuerte, Santo Inmortal; ¿ibranos Señor de todo mal.

Dos arcos gemelos, apuntados ya y compuestos por un baquetón y su correspondiente moldura, — hacen patente á la izquierda obras posteriores á la de la imafronte, las cuales desfiguran la planta del primitivo edificio sin duda; apóyanse dichos arcos en sendas columnas, cuyos capiteles proclaman en su figura y acento la era ojival del siglo xiv, y cuyas volutas, salientes, se hallan formadas de hojas características, sustentadas por un vástago que se ata en el centro de las caras principales, ostentando el conjunto de este cuerpo ó agregado, maltratado y denegrido, las señas todas de vetustez que tanto impresionan aun á aquellos que se confiesan ajenos á este linaje de estudios arqueológicos. Semicirculares son los tres ábsides, que aparecen en pos de un cuerpo saliente de moderna estructura y que ha alterado también por su parte la planta del templo de la Santa Cruz; semicirculares y peregrinos, de grande interés por la decoración que los enriquece, resplandece en ellos con todas sus galas el estilo románico, y no bizantino, como algunos erróneamente han supuesto, — así en las impostas de ajedrezada labor, como en los ventanales, estrechos y de arco redondo, en las columnas y en los capiteles; y en los pronunciados canecillos, donde con la expresión propia de la época á la cual semejante orden de exornos corresponde, surgen representaciones de animales, hojas, vichas, y otros varios elementos decorativos, puestos á contribución con tanta frecuencia por los entalladores del siglo XII, á cuya centuria pertenece con efecto, — bien que quizás ya en sus postrimerías, — el monumento primitivo y tan sensible en su exterior desfigurado, sobre el cual se alza « la cuadrada torre del crucero, aligerada con impostas, capiteles ricos en las

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ventanas y canes de variado dibujo», dando «elegante aspecto al edificio» (i).

Abierta y franqueada la principal entrada, al paso te salen, lector, en aquel recinto que sólo reposo y conmovedora quietud respira, dos pilas para el agua bendita, ambas pequeñas y de hechura de cuenco, con una cruz incisa la del un lado, estrellas de relieve y dos caras toscamente labradas en la parte inferior, y agallonada la del otro lado, muy gastada ya, con la cruz de Santiago y apariencias de corresponder á la XIII. centuria; después, á la vaga luz que incierta y como indecisa penetra por los estrechos ventanales, alumbrando sombríamente el sagrado recinto, advertirás «pobreza como afuera»; y prescindiendo del «mal gusto propio de la rustiquez de estas gentes», — como dicen los escritores de la Montaña, — de «la Virgen con bata, lazos y papalina», de «un Santo Cristo... con zaragüelles», de «los soldados de la Pasión con botas y gregüescos», y de otras varias cosas que, cual genéricas en las humildes iglesias de la provincia, mencionan los autores en ella nacidos (2), y que no tendrás siquiera tiempo de reparar si en esta Colegiata de Castañeda existen, — tu atención entera será desde un principio cautivada por los caracteres arquitectónicos que irás notando á compás que tus ojos, llenos de la luz del sol que al aire libre derrama sus rayos de oro, se vayan acostumbrando á la misteriosa penumbra que allí reina. Descubrirás de un solo golpe de vista la iglesia toda ella, en su primitiva planta de cruz latina, como las de su tiempo, con una sola nave de mediana longitud, desornada pero interesante, dividida en tres diferentes tramos de igual anchura, y tan distinta de los demás templos visitados hasta aquí, y reputados cual románicos en Santander, en Santoña y en Laredo, que experimentarás espontáneo regocijo al encontrarte

(1) Escalante (D. Agabio\ El Espolique artista, en t\ áXhum De Cantabria, pág. 102.

(2) Pereda , E/ saibor rfe /a r/errz/ca, cap. I.

delante de aquel monumento, que no es por ventura el único

de los que dejaron para memoria suya los constructores del siglo XII.'', peroque reputad o como «obra románica de lo más acabado y exquisito», tiene sobre todos « el privilegio de conservar entera, sin adherencias nuevas, porción considerable de la fábrica primera» (I),

Mayor el tramo de los pies del

CASTAÑEDA. — Interior de la Colegiata

templo, hállase en él

establecido el coro, «un coro postizo, labrado á hachazos» según

(i) Escalante (D. Agabio), loco citato.

lo son la mayoría de los coros en las iglesias de la Montaña, con «una mala escalera para subir á él», mientras de menor longitud el segundo, fué labrado para crucero, y excita en gran manera el interés, así en su conjunto como en sus detalles, sobre todo, cuando viene acostumbrado el ánimo á edificios de vulgar extructura, ó á las gallardías ojivales, en que no se muestra parca la provincia, principalmente en las poblaciones de la costa, que obtuvieron inusitado prestigio y singular desarrollo durante los tiempos medios, y contaron con recursos propios para engrandecerse. De planta cuadrada, este segundo tramo se muestra en primer término circunscripto por dos grandes arcos torales desornados, de mucha luz, casi escarzanos, pero en realidad de medio punto, los cuales estriban sobre altas y resistentes columnas adosadas, con capiteles de vichas características, y basas compuestas de su correspondiente plinto, sobre el cual descansa el toro, ancha escocia y por último el saliente anillo; inscriptos en otros dos arcos de igual condición y naturaleza, perfora cada uno de los muros laterales otro de mucho menor cuerda, pero por igual arte dispuesto, cuyas columnas plantan en rectangulares zócalos, elevándose después sobre el paramento de los muros y por medio de pechinas ó alhorarias, formadas por tres arcos redondos y concéntricos, pero en distintos planos, la bóveda central que es esférica y de cascarón, y en la cual se abren las lucernas, en forma de cruz de cabos redondos las de la parte transversal, y sencillas y de arco redondo las laterales.

El ábside central constituye el tercer tramo,, á que da paso el arco de triunfo, y de planta semicircular, hállase en sus dos alturas recorrido por ajedrezada imposta, resaltando á la una y la otra parte, en el cuerpo ó zona inferior, dos arcadas gemelas de listeles, con periferia de pronunciadas palmetas, grandes capiteles románicos, historiados los unos, otros de pencas retorcidas y abundantes, otros de leones, y otros de aves, asidas al collarín con las garras, en actitud de espulgarse, y cuyas cabezas se juntan por bajo de las volutas, haciendo en cada fuste una cara

de resalto el oficio de cartela, al paso que la imposta, á manera de cimáceo descansa sobre el capitel, formada por característica

labor de conchas de conocida filiación románica, siendo cortos, pero gruesos los fustes por los que aparecen apeadas las arcadas. Medio ocultas por el retablo, que no es de malas líneas, aun siendo

fruto de la XVII. centuria,— descúbrese otras arcaturas en las cuales resplandecen las mismas condiciones señaladas en las anteriores, siendo de observar, no obstante, que la archivolta en ellas es ya apuntada, circunstancia que obliga á confesar que esta iglesia, como casi todas las del país, fué erigida « á retazos y por obra de misericordia», y que comenzada á labrar á fines del siglo xii, no hubo de ser terminada sino en el siglo xin, bien que atemperándose con todo escrúpulo los constructores á las tradiciones románicas, á despecho de los cuales la nueva influencia reformadora hubo indefectiblemente de dejarse sentir en ellos, de suerte que apareciendo el ábside al exterior, obra legítima románica, y siendo románicos los elementos todos que al interior se advierte, con

CASTAÑEDA.— Detalle de la Colegiata

ellos y á pesar de ellos, se impuso el nuevo estilo, que debía de gozar de gran preponderancia ya en otras regiones españolas (i).

Así como una de las arcadas del lado de la Epístola da paso desde la Capilla Mayor por la derecha á la mísera sacristía, — así en el tramo central el arco del mismo lado da ingreso á cuadrada capilla, de estructura moderna, obrada ya en el último siglo. Tiene la bóveda pintada, con los Evangelistas en las enjutas; y tapiada y sin uso, al parecer, una puerta que da al costado de la fábrica, y es de gusto conocido, con partido frontón, y una lápida de singular ortografía en cada una de las vertientes del mismo, declarando ambas en letra incisa embebida, unas veces capital y otra minúscula que : El Capellán D. Ivan de Fromen || ta Cevallo s i Billegas || hijo legitimo des te da... || ...lie á oíira y gloria de Dio... II ...s Nro. Señor ^ de sv Madre Santisima || y su milagrosa Y... II ...magen del rosari... || ...o sitta en esta Co,.. || ...legiata^ hizo fa... || ...h'icar esta Capilla || sv retablo y ca... \ ... marin á su costa || y de limosna^ año lyoó. Desfigurando por completo la primitiva planta del religioso edificio, el arco frontero en el citado cuerpo central da acceso por su parte no ya

(i) Refiriéndose á esta iglesia dice de ella con galano estilo el Sr. Escalante (D. Amos): «Su mérito está para mí en la edad, su interés en la época á que pertenece.» «Levantáronla hombres de caudal limitado, de no primorosas manos, pero empapados en tradiciones puras, arrancando á la vecina montaña el asperón jalde, blando á la labra, ligero al acarreo, al cual presta el sol meridiano ese rico cálido tinte de oro que baña las almenas y escudos de nuestros solares.» «Su estilo nacía apenas recobrado el universo cristiano del terror de las profecías milenarias: el mundo entraba en su undécimo centenar sin perturbación, sin accidente que á la temerosa espectatiya de su fin respondiese...» «Los artífices de Castañeda no dieron campo á su fantasía,— añade; — emplearon su estilo con la austera sencillez de sus elementos primitivos; corrieron sus bóvedas de cañón á lo largo de las naves, las partieron con arcos de medio punto, y sobre los cuatro torales del crucero trazaron un tosco arquitrabe anular, cubriéndole de un cascarón esférico, sirviéndose para pasar de la planta rectangular al círculo, de aquellas bovedillas de arquivoltas salientes, concéntricas y á descubierto, rudimento y generación primera de la elegante pechina de Bizancio ; pegaron las columnas á los hastiales, coronaron sus fustes con un esbozo de hojas griegas, y sellaron la obra, bordando su coronamiento exterior con cordón de labrados canecillos, y partiendo la seca alzada del ábside con imposta de escaques, y cintas que rodea y dibuja el marco de sus angostas luceras» Costas y Montañas, págs. 401 y 403).

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al brazo del crucero, sino á otra capilla absidal, que da origen á una nave paralela á la primitiva, la cual se dilata hasta medir la longitud total de la iglesia en la imafronte; obscura y falta de luz, hállase en grande abandono, y <á lo largo de sus muros, se dibujan confusamente nichos anónimos, ataúdes gigantes de piedra labrados de misteriosas cifras y señales, digno encierro de heroicos despojos», cuyas «leyendas no son para interpretadas

CASTAÑEDA.— Estatua yacente del abad Munio, en la Colegiata

de buenas á primeras» (i), y entre aquellos, en el suelo se mira la tumbada cubierta de un sepulcro, donde en letras alemanas de relieve, ya harto gastadas, se lee:

aqtó : m^t : i^om : uxxvlcu : kstütóü : qto : finó

m:ü: mtn : ír^ K^mia :txR: mil : t ttc : z f moB {1302 de j. o

En el suelo también, y cubriendo sin duda todavía el lugar . donde reposan sus cenizas, — al lado de la pequeña puerta practicada en el muro de la Epístola á los pies de la nave primitiva del templo, hállase otra cubierta de sepultura; en ella, vistiendo

(i) Escalante (D. Agabio), loco cit.

SANTA N i) E R 6oi

traje talar que le diputa de varón eclesiástico, y envuelto en los pliegues de amplio manto que recoge y levanta con la mano derecha, — destaca el bulto yacente de un personaje, barbado, de luenga melena que baja á caerle sobre los hombros, y cuya cabeza descansa sobre toscos almohadones, mientras apoya los pies en la deformada figura de un perro, símbolo déla fidelidad, y ostenta sobre el hombro izquierdo el distintivo de la Cinta. Escultura parece por su aspecto casi contemporánea de la Colegiata, si hubiera sido entonces costumbre semejante orden de representaciones sepulcrales; pero en el machón del arco, inciso y algún tanto trabajoso de leer, se muestra en seis líneas irregulares el siguiente epígrafe, haciendo constar en caracteres ale- . manes como los de la anterior leyenda, que

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• ai : que : fue : ír^ t -- ...asíamba;: aq" - ^xco)%

pxhom : ^it la : ^ra

tit ■ mil : e tcc : kfaiin anos (1331 de j. o d).

(i) AssAS, que parece ser el autor del artículo Castañeda en el Diccionario geográ/ico-estadistico-htstórico publicado bajo el nombre de Madoz, tanto en él, como en el artículo consagrado á la misma Colegiata en el Semanario Pintoresco Español^ tomo de 1857, pág. I 37, copia esta inscripción de muy diferente modo que nosotros, diciendo en el primero: Aquí yace Munio Gonzalo, abad que fué de Castañeda, II (que Dios perdone). \\ Año de la era de MCCCLXVIIII, y en el segundo: Aquiyace Munio González, abad que fué de Castañeda, que Dios perdone. Año de la era de MCCCLXVIIII. Por su parte el Sr. Escalante escribe, después de describir el bulto yacente: Quién es? ¿Las letras abiertas en la pared inmediata, se refieren á éste ó á otro muerto?» «Ciega piqueta las tocó en mal hora, y con idea al parecer de ponerlas todas uniformes y simétricas, alteró los caracteres y mató su sentido )). « Lo que de la inscripción sobrevive, — añade, — dijo así á mis ojos: aquí iace

MUÑO González de Castañeda que Dios perdone. — En la era de M e

CCCLXVIllI AÑOS». « Queda sin leer el apellido que sigue al patronímico. — { Será de Lara?f> «Esta casa tuvo señorío de añejo tiempo en estos parajes». «Y otra palabra, que probablemente indica la dignidad del sepultado, y acaso dice: a¿?a¿¿ » {Costas y Montarías, pág. 400). Ya decimos en el texto que el epígrafe es trabajoso de leer, no por la vulgar corriente forma de los signos, ni de la «ciega piqueta», de que no hemos hallado señales, sino por la obscuridad que allí reina, y la necesidad de valerse de un cabo de vela que, como de cera, es de luz indecisa y de es-

Frente al sepulcro del Abad Munneo, hácese posterior rectangular agregado por la izquierda del templo, al cual corresponden los dos arcos del siglo xiv mencionados en la imafronte, quedando por tal y allegadizo cuerpo, más desfigurada aún la primitiva planta de la iglesia, la cual hubo de experimentar singulares reformas seguramente en la misma centuria en que rigió la Abadía aquel varón Munneo ó Munio de Alés, cuyos restos mortales yacen allí bajo el húmedo pavimento, así con la prolongación del brazo del crucero, como con la edificación de esta última capilla, severa en su decoración, desornada y triste, bien que más clara que el resto del edificio. Fué éste fundación de «los moradores del valle, según parece probado en un pleito que aquella jurisdicción sostuvo contra el conde de Castañeda», al intentar hacerla aneja y dependiente de la Colegial de Aguilar de Campóo (i), y aunque ya en 1073 aparece en el Libro de

casa intensidad; no es de extrañar por tanto, que Assas entendiera Gonzalo y González últimamente, donde dice de Alés con claridad; que tanto este escritor como Escalante leyesen que Dios perdone, donde dice sincopado á quien Dios perdone, que es más gramatical y más propio, y que el primero invirtiese la redacción de la leyenda como lo hace; pero sí que al entendido autor de Costas y Montañas se le ocultase la palabra ^¿'¿•a/, comenzada en la segunda línea ¿'d^' y terminada en la tercera fat), dando origen á los supuestos de que quedara sin leer «el apellido que sigue al patronímico», y de que acaso fuera el de Lara, el nombre que dejó de leer el Sr. Escalante. En cierta Memoria manuscrita, dirigida desde Santander por el entendido arquitecto D. Antonio de Zabaleta en 1 6 de Febrero de i 845 á la Comisión Central de Monumentos, y relativa á la Colegiata de Saníillana, se hace mención de esta de Castañeda, diciendo el Sr. Zabaleta en orden al monumento del Abad y al epígrafe: «Al pie de uno de los pilares hay una estatua de mármol negro como de ocho pies de larga, echada sobre un zócalo como de un pie de alto, con un perro á los pies, y en el mismo pilar hay una inscripción muy derruida que, según pude entender, me parece dice que están allí los restos mortales del Abad Munio González que finó en la Era de i 200 y tantos; no pude entender más». (Arch. de la Real Acad. de Bellas Artes de San Fernando, Santander leg. n.° 52). Por su parte el Sr. D. Agabio de Escalante, haciendo referencia en el mencionado artículo á las lápidas sepulcrales, de no llana inteligencia, expresa: «la de más apariencia han leído varios eruditos como sigue: Aquí yace MuJtio González... de Castañeda, que Dios perdone: en la era de ij6g, otros leyeron, después del patronímico, la palabra abad». «No olvidaré,— añade,— los cirios que gastamos mi capellán y yo queriendo leer los demás; gracias que andaban abundantes por los rincones del templo y sin dueño aparente».

(i) AssAS, art. cit. del Seman. Pint. Esp., tomo de 1857; Madoz, Dicción, s^eoorá/., t. VI, pág. 81.

Regla de Santillana firmando una escritura como testigo cierto Juan, que se titulaba Abad de Castañeda (i), no se remonta á aquel siglo la fábrica actual ni mucho menos, según persuaden sus caracteres arquitectónicos; patronos de ella se decían «los condes de Castañeda, marqueses de Aguilar [de Campóo], de la poderosa casa de los Manriques de Lara» (2), «y en uso de tal posesión, don Juan Fernández Manrique, marqués de Aguilar y conde de Castañeda, embajador de Carlos I en Roma, consiguió del papa Paulo III que se suprimiera la colegial, anejándola el año de 1541, con las de Escalada y San Martín de Elines, á la colegial de Aguilar, villa predilecta del magnate» (3).

Impresionados con la memoria de aquel sombrío, austero é interesante monumento, perdido en la Montaña como tantos otros que no nos será dado visitar no obtante, y con el cual puede enorgullecerse aquella, á pesar de las adulteraciones experimentadas por él con el transcurso de los tiempos, — tomamos de nuevo la carretera, donde, á la sombra de los copudos árboles, y bajo rústica, humilde y abovedada capilla, abierta y solitaria á orillas de la cuneta del camino, salíanos al paso otra Cruz terminal, más pequeña que la de Castañeda, aunque su semejante, pero ya destrozada é informe, penetrando en el hermoso y pin-

(i) Citada por Escalante (D. Amos) en la nota primera de la pág. 404 de Costas y Montañas.