Santander · Unidad 138 de 158

Unidad 138 · + KALENDARV MARCII _pECIM0 ; IN HONORE SÜE MARIE FACTA EST HVI(z;s) ECCLIE_DEDICACIO (sic): A lÓHE L

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+ KALENDARV MARCII _pECIM0 ; IN HONORE SÜE MARIE FACTA EST HVI(z;s) ECCLIE_DEDICACIO (sic): A lÓHE LEGI...

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La importancia de esta inscripción, abierta en el año de 1409, en el cual hubo de ser nuevamente reformado el templo, evidente resultará, lector, para ti, si atentamente la consideras, pues ella te declara que en la era de 1 280, año 1242 de la Encarnación, y reinando en Castilla por consiguiente el santo hijo de doña Berenguela, el rey conquistador de Córdoba y Jaén, don Fernando III, en fin, — fué la iglesia, reconstruida á la sazón por el Maestro Covaterio, dedicada á Santa María por Juan obispo de León (i),

( I ) Según el Catálogo de los obispos de León, publicado por el P. Mtro. Fr. Manuel Risco en el tomo XXXV de la España Sagrada, habiendo muerto en i6 de Enero de i 242 el obispo don Martín, hubo de sucederle desde el dicho año hasta el de 1252 don Ñuño Alvarez, arcediano que había sido de aquella santa iglesia

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hallándose presentes don Gutierre (1), abad de Sahagún, y el prior del Monasterio de Piasca, don Pedro ( 2 ), y habiendo permanecido sin duda incompleta, fué esta obra perfecta, es decir, terminada, el año 1409, siendo prior del propio Monasterio otro don Pedro (3) y maestros de las obras Juan Fernández, de Aniezo, y Cristóbal ó Toribio de Cambarco (4). Si ha de ser á este epígrafe concedido el crédito que al parecer merece,— viénese por él en conocimiento de la exactitud de nuestras anteriores afirmaciones respecto de la época en la cual fué erigida la fábrica actual de la iglesia de Santa María la Real de Piasca, y de la eficacia alcanzada por la tradición en el arte de construir, y principalmente en los entallados adornos que ennoblecen y autorizan su portada, dando por ello origen á supuestos erróneos, y extraviando á quienes, fundados únicamente en los caracteres distintivos de dichos exornos, de buena fe proclaman ser aquella demostración irrefutable de que en su totalidad corresponde á la era románica.

Inmediato al primer inferior cuerpo de esta fachada, corre ancho bota-aguas en toda su latitud ; y entre dos ventanas desornadas y rectangulares, modernamente abiertas, ofrécese pere-

(pág. 30S). Quizás se halle mal escrito ó hayamos interpretado mal el epígrafe de Piasca, y con nosotros cuantos hasta aquí lo han leído, pues no puede tildarse de apócrifo.

(1) Entre don Guillermo, abad de Sahagún en i 239, y don García que lo era en I 246, no hay documento del año 1242 de los publicados en el Indice referido, por el cual se menciona al abad Guterio ó Gutierre.

(2) En los documentos del Monasterio de Sahagún, aparece este prior desde el año I 209; escritura n° 1822, pág. 4 i 8 del Indice ya citado. En 1252 era prior Juan Moniz (escrit. n.° 1923, pág. 44 i ).

(3) Era prior todavía en 1 4'5 "5 , según el documento n.° 2 264, inserto á la página 52 1 del Indice memorado.

(4) Llórente Fernández al publicar este epígrafe, incurrió en varios errores, entendiendo: Kalendarum Marci décimo: in honore sacrce Marice facía est huic Ecclesice dedicatio: Alfonso Lesiónense Ej>iscopo^ presente Abbale sui FA^(20N. ORDO.GOFRIO, el priore huic loci domno Petro el covanlerio operis magislro: bis quince digni simul el ler sepitiageni iliiis veram compomi7tl lemporis eram: á quam bis dennos, removelo bixo DaVvoo^ opera isla fuilprefecla era dominiMCCCCXXXIX por Donnus Pelrusi^. fhs Tirso de Aniezo de Fixo. Xps. X. T.° de Cambarco me fizo (Op. cit. pág. 132).

grina decoración que sirve de complemento á esta parte del edificio. Hállase formada por tres ornacinas de distinta hechura y en un solo cuerpo, con otros tantos arcos, de menor altura las laterales, que son de tres lóbulos, y á modo de arrabaá aparecen recogidos y encuadrados por saliente lambel de dientes de sierra labrados, y algún tanto peraltado el central, provisto de resaltada periferia, en la que se extingue, á la una y á la otra parte, el lambel antes mencionado. Apóyanse en cuatro recias columnas de cilindrico fuste, rojizas, y con capiteles notables, pintados por desventura, siendo el del extremo de la izquiezda, bajo abaco de grandes hojas rizadas, calado, y de estructura semejante á los cordobeses; como en la portada de la iglesia de San Sebastián de Hojedo, los dos capiteles de las columnas centrales fingen la cabeza de un monstruo de ojos prominentes, el cual tiene asido el fuste con los dientes, y el cuarto y último, en el extremo de la derecha, se compone de floridas espigas, resaltando en las ornacinas las efigies de San Pedro en la de la izquierda, obra de talla que hace semblante de corresponder á la época de la imafronte, la de la Virgen titular en la del centro, teniendo á su Divino Hijo en los brazos, y pareciendo ser posterior á este tiempo, y por último en la lateral de la derecha, la figura de San Pablo, con la mano izquierda levantada, ya porque le falte la espada característica, ó ya porque con ella dé paz, y llevando en la derecha un libro en cuya tapa se lee en letra incisa el nombre de PAVLVS.

Desolado es el aspecto que, prescindiendo de la humilde espadaña con la cual tiene la fachada remate, — presenta el edificio por su parte septentrional, cubierta de espinos, de ortigas y otras plantas, maleza allí crecida espontáneamente y que oculta piadosa las ruinas del monumento por este lado, brindando en cambió en el oriental con sorprendente espectáculo. Es éste el de los dos circulares ábsides, que, construidos de desiguales sillarejos, conserva de los tres con que hubo de contar primitivamente el templo, adulterado el principal por moderna

construcción levantada sobre la zona de canecillos y con cubierta de dos vertientes, dándole sin embargo apariencias pintores-

PIASCA. — Ábside central de la Iglesia parroquial de Santa María

cas, á lo cual contribuyen por su parte las muchas hierbas de todo género nacidas en torno del monumento, y cuyas ramas llegan hasta el primero de sus retallos, amparándose en las pie-

dras, y haciendo aquellas reliquias dignas del pincel de los artistas de la Montaña. Grande y apuntada fenestra se abre entre los dos robustos estribos en que apoya este ábside; rasgada y de pronunciada periferia, contiene en ella desordenadamente acomodados significativos relieves de palmas orientales, pájaros en varias actitudes, y con otros exornos, un centauro á la izquierda, disparando el arco sobre un ave. La imposta que hace oficio de abaco, es de enroscados vástagos que forman cierta especie de medallones, dentro de los cuales destacan hojas de profijndos nervios, y mientras el capitel de la izquierda es largo, y de reticular labor, el contrapuesto es de grandes y revueltas circulares hojas; de cinco dovelas consta el intradós, escociado, y dentro de él, ya tapiada, ajimezada y elegante se dibuja la ventana, teniendo encima de cada arquillo circular medallón con una estrella de seis puntas en relieve, y al medio, se distingue, deformado y casi cubierto por la cal, otro exorno asemejable y compuesto de círculos.

Recorre la superficie circular del ábside en la zona superior, resaltada imposta, en la que, bajo la moldura, se desarrolla cierta decoración de menudas piedras facetadas á manera de mútulos, y sobre cada estribo descansan apareadas y sólidas columnas de capiteles historiados, las cuales simulaban soportar la cornisa, laboreada, y con resaltados é historiados canecillos, figurando ya un ciervo, ya aves, ya cabezas humanas, ya florones. No son estos, sin embargo de su riqueza, los únicos exornos del ábside central, pues en la zona inferior y debajo de la gran ventana referida, corre otra imposta general, compuesta de escociada moldura apometada, y labor ajedrezada, viniendo á resultar por tal camino evidente la lucha que á la sazón sostenían los entalladores de la XIII. ^ centuria con el prestigio logrado por las influencias ojivales, y el de la tradición por ellos seguida religiosamente, acreditándolo así la ventana que en la cara SE. tiene este ábside, la cual es pequeña, de arco de herradura lobulado, pero de cuyos lóbulos queda ya sólo parte.

De menor elevación es el ábside lateral, inmediato por el costado de Levante, ofreciéndose recorrido por la misma imposta, apometada en la parte superior y en la inferior ajedrezada, y enriquecido por igual linaje de canecillos y el propio tejaroz que el principal, del que se declara hermano, rasgándose en este cuerpo del edificio pequeña ventana ajimezada á la que falta ya el parteluz, con cierta manera de arra-

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PIASCA. — Ábside lateral de la Iglesia parroquial de Santa María.

baá circular de labor ajedrezada, y soportado por dos columnillas ornamentales, con un rosetón de tres lóbulos, hoy tapiado, en el tímpano.

Triste impresión producirá, lector, en tu ánimo el interior de

aquella iglesia, tan rica en su exterior y tan interesante, á despecho de cuanto la deforma, y del estado ruinoso en que se halla: de su pasada grandeza, apenas queda ya recuerdo en los tres irregulares tramos en que se divide su longitud, el inferior ú occidental destinado á coro, ancho y espacioso el segundo, al cual da el pulpito, adosado á uno de los pilares, de planta de cruz, y el último que señala delante de la Capilla absidal los brazos del crucero, pues tuvo el templo planta de cruz latina, como todos los de su edad y estilo. De fuertes nervios son las bóvedas del crucero mencionado; impostas laboreadas le recorren, mas con tan desdichado acuerdo coloridas, como las bóvedas, que da pena considerar las consecuencias del piadoso extravío que condujo á tal extremo, así como á blanquear la iglesia, hecho conmemorado por la inscripción que encima del arco de ingreso al crucero declara qué fue aquello hecho en 1853 ó 1855. A los lados de la Capilla Mayor, y por bajo de la imposta, distingüese dos arcos gemelos, de capiteles historiados cubiertos de cal y de pintura. Es apuntada su periferia, y de tres lóbulos, como los laterales de la ornacina exterior en la imafronte, son los dos arquillos, resto de la primitiva decoración arquitectónica, que desaparece cubierta por el barroco retablo, si no es que ha sido destruida de propósito para colocar aquella armazón incolora é insignificante.

Ya no tampoco se autoriza con los retablos con que la enriquecieron en la XVI. centuria sus piadosos priores; el estado ruinoso del edificio movió á venderlos con la autorización del Prelado leonés, á cuya jurisdicción pertenece este distrito lebaniego, para atender á la reparación de la fábrica; pero allí quedan á la una y otra parte de la Capilla Mayor en el crucero, llagas dolorosas, los huecos ocupados, un tiempo por las flamencas tablas. Consagrado á San Miguel el del lado del Evangelio, aún conserva un madero, colorido de rojo, donde en letras doradas monacales , en extremo borrosas , podrás entender, lector, que

túix üirra (la del retablo) mixÍTo liar: bo Jim írt )3oWacio, jjrior ^it tÚR CUBR, año be mil

En el lado de la Epístola, la falta del retablo consagrado á San Benito y San Pedro ha dejado al descubierto un arco apuntado y apometado, y allí, sobre el ara huérfana, queda también el madero, en el que por igual manera se declara:

t%tt XX : t ': hhk : mnnho : hm : frai ptórü b^/Z/ZZ/prior : bcsta : casa • Ijacabos^ l^m [ d ana be mil b

Delante del pilar izquierdo del presbiterio, advertirás como cosa curiosa la lápida sepulcral colocada en el pavimento, y que expresa en las diez líneas de que consta :