Suma y narracion de los Incas, que los indios llamaron Capaccuna, que fueron señores de la ciudad del Cuzco y de todo lo á ella subjeto · Unidad 10 de 15
CAP. XVI.--En que trata cómo Inca Yupanqui reedificó la ciudad del Cuzco, é cómo la repartió entre los suyos. 106 — parte 7
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Y luego allí en su junta los señores señalaron los orejones que habian de ir, é ansí mismo los caciques, los principales que con ellos inviaban; é ansí, se partieron estos orejones y principales á traer las tales comidas y proveimientos. Y los señores caciques salieron de su junta y fueron do Inca Yupanqui estaba, al cual le dijeron lo que ansí habian hecho y ordenado, como [á] ellos habian ordenado y avisado, y que los señalase los sitios y lugares do habian de ser hechos los depósitos, porque los que cada uno de ellos habia de hacer, ya entre ellos los tenian repartidos. Y luego Inca Yupanqui les señaló ciertas _chapas_[40] y laderas de sierras que en torno de la ciudad del Cuzco están y á vista de él, y allí les mandó que luego fuesen edificados los tales depósitos, para que, cuando el tal proveimiento fuese traido, hallasen en qué lo meter. Y luego fueron los señores á los sitios que por el Inca les fueron señalados y pusieron por obra y edificio los tales depósitos. Y tardóse en hacer estos depósitos y repartir las tierras cinco años, porque fueron muy muchos los depósitos que hicieron, los cuales mandaba hacer Inca Yupanqui, por tener mucha cantidad de comida y tanta que no le faltase. Y mediante la comida que ansí tuviese, queria edificar la ciudad del Cuzco de cantería y reparar los arroyos que la cercan; y tenia en sí, que teniendo bastimentos en tanta cantidad que no le faltasen, que podia echar la gente que él quisiese [á] hacer y edificar los edificios y casas que ansí reedificar queria.
Y los depósitos hechos y proveidos, y siendo ya las tierras repartidas y acabadas de repartir, Inca Yupanqui mandó juntar los caciques y señores que, en todo lo ya dicho, le habian hecho servicio, y pareciéndole que era justo hacelles algunas mercedes y dalles algun contentamiento, y siendo ansí juntos, dióles y repartióles muchas joyas de oro y plata que mediante aquel tiempo que en la obra estuvieron las habia mandado labrar; y ansímismo les dió á cada dos vestidos de las ropas de su vestir, é á cada uno dellos les dió una señora naturales del Cuzco, de su linaje, para que fuesen cada una destas mujeres principal del cacique á quien ansí le habia dado, é que los hijos que en las tales hubiesen, fuesen herederos de los tales estados é señoríos que sus padres tuviesen; fundándose Inca Yupanqui por el deudo que con ellos por esta vía habia, que nunca ninguno dellos en sus dias se le rebelaria, é que habria entre ellos é de los de la ciudad del Cuzco perpétua amistad y confederacion. Todo lo cual ansí hecho, y visto por los caciques las grandes _injurias_[41] que les hacia, todos se inclinaron á le besar los piés y á le dar grandes gracias. Á los cuales mandó Inca Yupanqui que se fuesen á descansar á sus tierras, y que dende á un año volviesen á la ciudad del Cuzco, é que en este tiempo, cada uno de ellos en sus tierras hiciesen sembrar muchas sementeras de todas comidas, porque tenia que seria menester, andando el tiempo; é que les encomendaba que en sus tierras no hobiese ociosidad en los mancebos y en las mujeres, porque no fuesen causa las tales ociosidades de tener los suyos resábios de mal ejemplo; que procurasen ejecutar [ejercitar], todo tiempo que no entendiesen en hacer sementeras, en las cosas de guerra, que los [y en los] semejantes ejercicios, como era en saber esgrimir hondas, tirar flechas, jugar con hachas á manera de pelea en batalla, blandir lanzas con rodelas en las manos; todo lo cual habian de hacer en sus tierras los mancebos, haciendo poner tantos á un cabo como á otro. Todo lo cual oido por los caciques, dijeron que ansí lo harian y que los decia lo que era bueno. Y ansí el Inca los despidió, y ellos, haciendo su acatamiento, se salieron y se fueron.
_CAP. XIII.--En que trata de cómo se juntaron, despues de un año pasado, los señores caciques, y cómo Inca Yupanqui hizo reparar los dos arroyos que por la ciudad del Cuzco pasan; y cómo casó los mancebos solteros que habia, y cómo dió órden en el proveimiento de comidas que en la ciudad del Cuzco eran necesarias y república dél._
Idos que fueron los caciques á sus tierras, aquel año que los tales caciques habian destar en sus tierras é Inca Yupanqui, mediante este tiempo, que no tuviese que hacer, tomó por ejercicio de irse á cazar, lo cual hacia los más de los dias; y otros dias se andaba por la ciudad mirándola y el sitio della, imaginando él en sí la órden que le habia de dar y el edificio é reedificacion que en ella pensaba hacer, como viese que aquellos dos arroyos que la ciudad tomaban en medio, que eran gran perjuicio en ella; porque, como las lluvias viniesen cada año, ellos venian de avenida, é como ansí viniesen siempre, comian la tierra y se iban ensanchando y metiendo por la ciudad, y via que aquello era perjuicio para la ciudad y para los moradores della, y que para hacer sus edificios y casas que en ella pensaba edificar, que era necesario reparar primero las veras de aquellos dos arroyos, y que éstos reparados, podria edificar todo cualquier edificio sin temor que las tales avenidas se los desluciesen.
Y el año cumplido que á Inca Yupanqui le pareció que ya era tiempo que tales señores comarcanos viniesen, invióles sus mensajeros, por los cuales les inviaba á decir, que ya era tiempo que viniesen á la ciudad, como ya él les habia dicho cuando de allí fueron; y que ansímesmo trujesen todos los más ganados que pudiesen, é comidas é mantenimientos, porque era ya llegado el tiempo que dellos é dello ternia necesidad. Todo lo cual oido por los caciques, como ellos tenian ansímismo en cuidado lo que así les mandara cuando dél se partieron, luego se pusieron en camino, porque ellos ya tenian junto todo aquel menester para traerlo, y ansí estaban ya en camino; con todo lo cual se partieron é vinieron á la ciudad del Cuzco é trujeron consigo toda la más gente que pudieron.
É llegados que fueron á la ciudad del Cuzco, hicieron su acatamiento al Inca en esta manera, porque esta era la usanza que se tenia cuando delante dél se vian: que como delante dél fuesen, alzaban las manos é los rostros al sol, haciéndoles sus mochas é acatamientos, é luego ansímesmo las hacian al Inca no ménos; y las palabras que ansí le decian cuando ansí le saludaban, que le decian: "¡Ah, Hijo del sol amoroso é amigable á los pobres!" Esto dicho, poníanle delante sus presentes que ansí le traian, é luego le sacrificaban ciertas ovejas é corderos delante dél con todo respeto é acatamiento, como á hijo del sol; y esto ansí hecho, el Inca los saludaba diciéndoles que fuesen bien venidos, y preguntándoles si venian buenos é si lo estaban ansímesmo sus tierras. Todo lo cual que habeis oido hicieron estos señores caciques con Inca Yupanqui, cuando delante dél se vieron, y él ansímismo dijo lo que habeis oido. É díjoles que diesen aquello que ansí traian á aquellos señores del Cuzco que allí estaban, é ansí se salieron de do el Inca estaba, y ellos y aquellos señores del Cuzco fueron do los depósitos eran, é pusieron todo el mantenimiento que traian á recaudo.
Y despues de haberse holgado con el Inca é con los señores del Cuzco cinco dias, en sus fiestas é regocijos, Inca Yupanqui les dijo lo que pensaba hacer, é como queria reparar é fortalescer aquellas veras de aquellos dos arroyos que por la ciudad pasaban, contándoles el perjuicio que la ciudad rescebia; y ellos dijeron questaban prestos para hacer todo aquello que por él les fuese mandado; que les dijese la manera quen ello se habia de tener, porque proveerian lo que para ello fuese necesario. É ansí, Inca Yupanqui les señaló los nacimientos de los arroyos, y desde á donde á él le paresció que habian de comenzar los tales fortalecimientos y reparos, hasta la junta de los dos arroyos, que es el remate de la ciudad do ellos llaman Pumachupa [Pumapchupan], que dice "cola de leon"[42]; é de allí mandó que este fortalecimiento é reparo llegase hasta Muyna[43], ques cuatro leguas desta ciudad. É ansí los señores caciques medieron con sus cordones el espacio que habia desde el comienzo de donde Inca Yupanqui [dijo] que comenzasen, hasta la junta de los arroyos; é ansí medido, repartieron entre sí la parte que á cada uno cabia del edificio que ansí habian de hacer; y esto hecho, mandólos Inca Yupanqui que hiciesen traer mucha piedra tosca, porque de piedra tosca habia de ser el reparo, é que la mezcla que habia de entrar entre piedra y piedra, que mirasen que habia de ser un barro pegajoso, que ya que el agua lo mojase, no lo despegase, y que ántes estuviesen las piedras más asidas unas con otras y el agua no comiese la tal mezcla. Y ansí, los caciques dieron órden en buscar el tal barro é mezcla é traer la piedra tosca que ansí les era mandado todo; lo cual ansí traido, comenzaron su edificio. É mandó que este edificio é fortalecimiento llegase hasta la Muyna[44]; porque, como fuese reparado este arroyo de la ciudad de abajo, por donde las tierras é sementeras eran, y á las lluvias viniesen las tales avenidas, este arroyo no rompiese las barrancas é se entrase por las tierras é hiciese mal y daño en los tales sembrados.
Y esto hecho é proveido, mandó á los señores del Cuzco que para cierto dia queria con ellos comunicar cierta cosa que convenia mucho al bien de la ciudad é su república; á los cuales dijo, como ya ansí fuesen juntos, que habia gran necesidad de hacerse depósitos de ropa en cantidad, y que para aquello queria hacer una gran fiesta á los caciques, en la cual fiesta, viendo él que estaban contentos, que se lo queria decir é mandar que ansí lo hiciesen é lo proveyesen de sus tierras. É los señores dijeron que era cosa muy conveniente é bien acordada, que ellos querian dar órden é mandar que se hiciese mucha chicha; y esto hecho é aderezado, hiciéronselo saber al Inca; el cual, como supiese que todo hecho estaba, dijo que otro dia queria que comenzase la fiesta; é ansí mandó llamar todos aquellos caciques señores, é siendo delante dél, les dijo cómo se queria holgar é regocijar con ellos, y ellos lo recibieron á gran merced.
É otro dia de mañana fué traida mucha juncia y echada por toda la plaza é traidos muchos ramos que hincaron en ella, de los cuales ramos fueron colgados muchas flores é muchos pájaros vivos; é ansí, los señores del Cuzco salieron muy bien vestidos de las ropas que ellos más preciadas tenian, y el Inca juntamente con ellos; é ansímismo vinieron los caciques, los cuales traian vestidos los vestidos que el Inca les diera.
É luego fueron sacados allí á la plaza mucha y muy gran cantidad de cántaros de chicha; y luego vinieron las señoras, ansí las mujeres del Inca como las demás principales, las cuales sacaron muchos y diversos manjares; é luego se sentaron á comer todos, é despues de haber comido, comenzaron á beber, é despues de haber bebido, el Inca mandó sacar cuatro atambores de oro, é siendo allí en plaza, mandáronlos poner á trecho en ella, é luego se asieron de las manos todos ellos, tantos á una parte como á otra, é tocando los atambores, que ansí en medio estaban, empezaron á cantar todos juntos, comenzando este cantar las señoras mujeres que detrás dellos estaban; en el cual cantar decian é declaraban la venida que Uscovilca habia venido sobre ellos, é la salida de Viracocha, [é cómo] Inca Yupanqui le habia preso é muerto, diciendo que el sol le habia dado favor para ello, como á su hijo; é cómo despues ansímismo habia desbaratado y preso y muerto á los capitanes que ansí habian hecho la junta postrera. É despues deste canto, dando loores y gracias al sol é ansímismo á Inca Yupanqui, saludándole como á hijo del sol, se tornaron á sentar. É ansímismo comenzaron á beber la chicha que allí tenian, que segun ellos dicen habia muy mucha, y en muy gran cantidad. É luego les fué traida allí mucha coca é repartida entre todos ellos; y esto así hecho, se tornaron á levantar é hicieron, ansímismo como habeis oido, un canto y baile.
La cual fiesta duró seis [dias], en fin de los cuales, el Inca les dijo á aquellos caciques señores, que para el ser del Cuzco convenia que en él hobiese depósitos de ropa, ansí de lana como de algodon; é que ansímismo convenia que hubiese depósitos de unas mantas de cabuya bastas é gruesas, con unos cordeles de á dos palmos en las puntas dellas, con los cuales las atasen á los pescuezos como mejor les paresciese á los indios que ansí se diesen, las cuales se habian de repartir á los trabajadores é obreros que en los reparos de la obra de los arroyos andaban, é á los que ansímesmo en los demás edificios habian de andar, para que en las tales mantas de cabuya trujesen é acarreasen la tierra é piedra que ansí era necesaria para la tal obra, é que como tuviesen estas mantas ya dichas, no gastasen las suyas propias, que eran de lana é algodon, é sus capas con que ellos se cubren. Todo lo cual oido por los señores caciques que allí eran, dijeron á Inca Yupanqui que les placia y holgaban de lo hacer bien ansí como el Inca se lo habia mandado.
É salidos de allí, luego enviaron á sus tierras, pueblos é provincias; é para que hubiese efecto este beneficio, mandaron que luego en sus tierras fuesen juntas muchas mujeres, é puestas en casas y corrales, les fuese repartida mucha lana fina é de diversos colores, y que ansímesmo fuesen puestos y armados muchos telares, é que ansí hombres como mujeres, con toda la más brevedad que fuese posible, hiciesen la ropa que les habia cabido, cada uno por sí, segun la medida del largor y anchor que les fué dada. Y esta ropa ansí hecha é acabada, fué traida á la ciudad del Cuzco; é como allí fuese, el Inca mandó á los principales del Cuzco que la mandasen poner en los depósitos que para tal ropa ansí habian mandado hacer.
Y esto ansí hecho, el Inca é los señores é los demás caciques, anduvieron fortaleciendo y reparando estas veras destos dos arroyos de la ciudad del Cuzco, que ya habeis oido, andando siempre ansí él como ellos sobre los tales obreros que en la tal obra andaban, dándoles la más prisa que podian á que con toda brevedad hiciesen y acabasen los tales reparos y fortalecimientos, en la cual obra estuvieron cuatro años, dándose la brevedad que les fué posible hacer é acabar su obra.
Donde, como fuese acabada, el Inca ordenó é mandó que se hiciese otra fiesta, segun que las que ya os hemos contado, en la cual fiesta participasen é gozasen della ansí los señores como los demás sus súbditos; en la cual fiesta estuvieron treinta dias; en fin de los cuales mandó el Inca que luego saliesen de la ciudad del Cuzco cierta suma de orejones, los cuales fuesen por las tierras de aquellos señores que allí eran é supiesen é le trujesen por cuenta qué suma habia en las tales tierras é pueblos de mancebos solteros é mozas solteras, mandándoles á los caciques é principales que inviasen á hacer saber á sus mayordomos, _llactacamayos_ que ellos llaman, que aquella era su voluntad é mando, é que luego con toda brevedad les dijesen é diesen la cuenta á los tales orejones de lo que se enviaba á saber, los cuales con toda brevedad volviesen; todo lo cual fué ansí hecho é despachado. É habida por los orejones en los tales pueblos é provincias la cuenta é razon de su demanda, volvieron á la ciudad del Cuzco, donde, siendo delante del Inca, le dieron la razon de lo que ansí habian sabido.
Y entendido por el Inca la cantidad de mancebos é mozas solteras que habia en los tales pueblos é provincias, mandó á aquellos señores, sus tres buenos amigos, que luego se partiesen para los tales pueblos é provincias, é que llevasen consigo todos los caciques é señores que al presente allí eran con él, en presencia de los cuales, en cada pueblo é provincia que llegasen, casasen los mozos de una provincia con las mozas solteras de la otra, é las mozas solteras de la otra con los mancebos de la otra; é ansí fuesen haciendo por las tierras é subjeto de aquellos señores caciques que con él eran, para que creciesen é multiplicasen é tuviesen perpétua amistad, deudo y hermandad los unos con los otros. Y esto ansí proveido, el Inca hizo muchas y grandes mercedes [á] aquellos señores caciques, dándoles muchas dádivas; é ansí, se partieron aquellos señores del Cuzco é los demás caciques, y fueron á hacer lo que ya habeis oido.
É ansí, quedó el Inca en la ciudad del Cuzco con los de la misma ciudad é con algunos señores de los pueblos de los que en torno de la ciudad están á una legua, é á media, é á menos; á los cuales mandó, é ansímesmo á los de la ciudad del Cuzco, que luego trujesen delante dél, un señor de aquellos por sí, los mancebos é mozas solteras que ansí en sus pueblos tenian. É siendo traidos delante dél los tales mozos é mozas, el mismo Inca los casó á todos; y esto hecho, mandó sacar de los depósitos la ropa necesaria que á todos estos bastase, y él por su mano la dió é repartió á todos, ansí hombres como mujeres, dando á cada uno dos vestidos; y ansímesmo les dió á cada uno destos una manta de cabuya más de los vestidos que les daba, para que con la tal manta trabajasen sus labores y ejercicios é no gastasen en aquellos los vestidos que les daba; y ansímismo les repartió é les hizo repartir el maíz y carne seca é pescado seco, é ovejas _cupre_[45] é loza con que se sirviesen, é todo lo demás que á él le pareció que necesario les era para tener casa cada uno dellos é lo necesario que les era tener en ella. Y mandó que cada cuatro dias se diese é repartiese á todos los del Cuzco lo que cada uno habia menester de comida é proveimiento, visto y sabido por la casa del [el?] número de servicio [que] cada uno dellos tenia, [é] que ansí les fuese dado el proveimiento que ansí les fuese necesario para sí é para su servicio, mandando que de los depósitos se sacasen los tales bastimentos é comidas, é que dellos se hiciesen en la plaza de la ciudad grandes montones de las tales comidas, y de allí se les fuese repartiendo por su medida, cuenta y razon, dando á cada uno lo que ansí hobiese menester; el cual beneficio mandó que siempre se hiciese é durase el tiempo que la ciudad del Cuzco fuese. Y ansí duró deste señor Inca Yupanqui este beneficio é proveimiento, hasta que los indios fueron subjetos con la entrada de los españoles en estos reinos, con cuya entrada todo esto se perdió é cebsó.
_CAP. XIV.--En que trata cómo Inca Yupanqui constituyó y ordenó la órden que se habia de tener en el hacer de los orejones, y los ayunos, cerimonias é sacrificios que en el tal ordenar se habian de hacer, constituyendo en este tiempo que esto se hiciese, una fiesta al sol, la cual fiesta y ordenamiento de orejones llamó y nombró Raymi._