Tradiciones argentinas · Unidad 202 de 252

Unidad 202 · 312 TRADICIONES ARGENTINAS

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312 TRADICIONES ARGENTINAS

cargado de recoger cada hoja que caía, á gallego por naranjo (invirtiéndose seis mil pesos de jornales diarios), vestido de rojo chiripá, gorro de manga caída, largas rejas entre postes colorados, camino de peatones color borra de vino, enrojecida arena que festoneaba el más amplio de blanca conchilla, línea interminable de soldados, cual roja faja sobre la ribera, formados á la hora de lista, tocando la banda militar el tambor de Palermo, hasta las rojas margaritas silvestres que asomaban tímidamente, como pidiendo disculpa al dueño de aquella mansión que todo lo enrojecía, por nacer en verde prado, á todos lados íulguraban encendidos colores, cual el inflamado horizonte de esas magníficas puestas de sol en Palermo, Del primer galope llegó la cabalgata hasta el rancho del pescador de la Recoleta, y dando vuelta Manuelita á su brioso colorado^ que cintas del mismo color adornaban de la testera á la baticola, subía frente á la antigua quinta Del-Sar, cuando el ministro inglés preguntara:

— ¿Por qué llamar Palermo de San Benito?

De tal interrogación tomó pie la gallarda amazona para dar una lección de historia á galope al británico moscardón que la mareaba como su antecesor con insípida galantería y melosidades á media lengua. Los representantes de Su Majestad británica parecían traer por entonces la doble misión de halagar al tirano y obsequiar á su hija.

— Fué — contestó — porque la suegra de Torrecillas, dueño del primer terreno adquirido por tatita aquí, llamaba Arroyo de Palermo á éste, cuyas excavaciones se han prolongado hasta frente las casas. Habiendo viajado por Sicilia, se le antojaba semejante en algo al de su capital, llegando en su fantasía á divisar cual un pequeño Etna en erupción, al elevarse sobre la torre de la Recoleta humos de quema en los mataderos, y azulado mar de Sicilia en este inmenso río cuya opuesta orilla no se divisa. Desde el regreso de la expedición al desierto acampó aquí la última de sus di. visiones, aumentada cuando el bloqueo de los franceses, por ser campamento estratégico para ocurrir, .ya en defensa de la ciudad, ó en previsión de cualquier desembarque sobre la costa. Torrecillas adquirió el terreno más inmediato á la actual quinta de Unzué, á cuyo costado corría casi exhausto el arroyito Palermo. Hacia el opuesto extremo, sobre la barranca de Corvalán, cerca de la Calera de los Franciscanos, un viejo vecino había levantado la pequeña capilla á San Benito, para que sus negros esclavos no carecieran de misa los domingos.

De la unión de estos nombres encontrados en Igs confines de la propiedad combinóse el de Palermo de San Benito, con que fechaba Rozas su correspondencia, más que de la tradición siciliana que la espiritual Manuelita refiriera al inglés que andaba perdiendo los estribos por ella.