Tradiciones argentinas · Unidad 212 de 252

Unidad 212 · 328 TRADICIONES ARGENTINAS

Texto completo en español de una edición de dominio público con fuente y huella registradas.

328 TRADICIONES ARGENTINAS

transformaciones, pero el mobiliario fué siempre en igual colocación dispuesto. El de la pieza contigua al comedor en Brunoy había sufrido ligera modificación de cuando le visitaron los señores Várela (D. Florencio, 1844) y Sarmiento, cinco años después. Trasladado á Boulogne-surMer, fué restablecido en Brunoy como le describimos en 1872, y reconstruido hoy en nuestro Museo con toda fidelidad, según el croquis de la Casa Grande Rué, 105, Boulogne-sur-Mer, departamento del Pas de Calais, donde murió. Entrando á la derecha, por la puerta que abría el jardín, en el cuarto de Boulogne, donde aparece la chimenea, estaba el sencillo toilette, y en la cabecera contigua, al lado de la baja cama deshierro, un pequeño velador. En la pared que sigue, donde señálase una puerta, había un armario y dos sillas á uno y otro lado del sofá; sobre ese mismo muro y á los costados del paisaje de Chacabuco, dos pequeñas marinas. En el otro testero, frente á la cama^ un escritorio; sobre éste el retrato de Bolívar, grabado, y arriba el de San Martín, al óleo, envuelto en la bandera y debido al pincel de la profesora de su hija (Bruselas, 1832). Una silla frente á cada ventana ocupaba el cuarto costado, decorando el primitivo muro de entrada cuatro marinas, principales episodios del combate de Abukir.

Sobre la chimenea, en el centro de esta pared (entrada al jardín en Brunoy) y en el muro de enfrente^ antes y después de la muerte de San Martín se veía el reloj de mármol coronado por la estatua en bronce de Napoleón, entre dos pequeños candeleros del mismo metal. Al centro de la habitación la pequeña mesa cubierta de paño verde, y en su testero el sillón. Cerca de ella, todas las mañanas se ocupaba con suma prolijidad en limpiar sus chismes de guerra, como llamaba á la espada, pistolas de arzón y otras viejas armas. Sobre el alto escritorio, la caja de cigarros y pajuelera.

Entre los cuadros que adornan el aposento restaurado en el Museo, falta una pequeña aguada de su pincel (tan aficionado el padre á las marinas, como la hija á retratos al óleo), representando el combate en que su regimiento de Murcia se batió contra el mismo Nelson en el Mediterráneo el 12 de febrero de 1792.

¡Reservado estaba á otro 12 de-febrero hacerle célebre en Chacabuco!

El cuarto del más grande de nuestros guerreros refleja la sencillez de sus costumbres en lo modesto de su mobiliario, llamando sólo la atención algunos objetos por lo que recuerdan. Así en los pasadores y cerradura de la puerta de entrada, se lee: Luis XVI me fecit, de propias manos del rey