Tradiciones argentinas · Unidad 52 de 252

Unidad 52 · DOCTOR P. OBLIGADO 85

Texto completo en español de una edición de dominio público con fuente y huella registradas.

DOCTOR P. OBLIGADO 85

Otro. Vulgar corruptela es gastar el doble de la renta, y él observaba invertir sólo la mitad. Para él no había economía pequeña, y todo gasto superfluo lo creía inútil. Nunca detenía dinero sin redituar, y con tales principios, trabajando con actividad y acumulando con tesón, fué muy lejos, llegando á legar cuantiosa fortuna que puso á cubierto de toda contingencia su primera, segunda y tercera generación que alcanzó.

Previsor, como hemos dicho, compró y conservó cuanto hueco y esquina pudo, hasta ser apodado El señor de las esquinas, perseverando en su idea de conservar cuanto adquiría.

Creía que la subdivisión natural de la propiedad territorial presentábase más fácil y conveniente á la división testamentaria, valorizada por su simple conservación en el transcurso de una generación á otra, repitiendo este su principio económico, que conservar equivale á valori-^ar.

El remate de las haciendas correspondientes á diezmos de Cajas Reales le obligó á adquirir campos hacia los cuatro extremos, y cuando en 1782, por intermedio de fray Pantaleón García, compró el Rincón del Canónigo Andújar, cinco leguas sobre el río Paraná por cinco de fondo, ya contaba en Arrecifes otra estancia con el Sr. Andrade, y diez años antes había comprado al Sur vastos campos en las Brujas.

Ingeniosa fué la adquisición de algunos de ellos. No tenemos noticia que indio alguno de la Pampa llegara á Rusia. Por ambos extremos hemos viajado, extrañándonos la coincidencia de la forma en que hasta el presente se enajena la tierra en algunas estepas moscovitas, por todo lo que se alcanza á caminar en un día.

Así defendiendo los indios la tierra en que nacieron, y teniendo por intrusos en ella á los españoles, en defensa del principio de propiedad, proponían á los más lejanos pobladores venderles la que necesitaran, y como el precio era ínfimo, los más prácticos estancieros convenían pagarles en yeguas aquellas que los indios decían pertenecerles.

Antiguos hacendados, de los que no fueron los únicos López Osornio, Ramos, Anchorena, reconocen el origen de sus fortunas en pactos semejantes, sin que haya ejemplo que en invasión alguna se haya dado malón en tierras así adquiridas.

Encontrándose un día D. Antonio, del otro lado del Salado, con el Cacique negro, le preguntó qué área de campo le vendería.

— De sol á sol, hermano, por doscientas yeguas.

Y al día siguiente, galopando á la par, desde la salida del sol, el más