Tradiciones argentinas · Unidad 63 de 252
Unidad 63 · DOCTOR P. OBLIGADO 10 1
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DOCTOR P. OBLIGADO 10 1
nuel de Azomor y Ramírez, en 1784, sucedió en 1797 el Dr. D. Pedro Inocencio Bejarano; y el último obispo godo de ingrata memoria, doctor D. Benito Lúe y Riega, confirmó la primera generación de patriotas desde 1802 á 181 2.
Con largo intervalo de sede vacante fué nombrado primer obispo argentino, después de la independencia de la madre patria y de la Iglesia de España, el Dr. D. Mariano Medrano y Cabrera, obispo de Aulón en 1829, vicario apostólico en 1830 y obispo de Buenos Aires el 2 de julio de 1832, hasta el 7 de abril de 185 1, en que, á su fallecimiento, Rosas le hizo enterrar con gran pompa en la iglesia de la Piedad. De ésta fué cura, y hasta hoy descansan sus restos al lado de los de su piadosa madre.
En 1854 el Dr. D. Mariano José de Escalada, ya desde 1832 obispo de Aulón; y elevada la catedral de Buenos Aires treinta años después al rango de iglesia metropolitana, se le proclamó primer arzobispo de la Monseñor Federico Aneiros, : • i 1 j o^ segundo arzobispo
nueva archidiocesis el 4 de marzo de 1865,
falleciendo en Roma el 28 de julio de 1870, durante el último concilio, en que por vez primera estuvo representada la Iglesia argentina. Tercer obispo de Aulón, fué el doctor Federico Aneiros, segundo arzobispo, desde el 24 de julio de 1873, poco ha fallecido y sinceramente sentido. Correspondía el número veinte entre los mitrados de esta catedral al piadoso doctor Castellanos, desde 1895, y cuatro años más tarde el muy virtuoso prelado limo. Sr. Dr. Espinosa gobierna sabiamente la católica grey argentina.
No obstante sus defectos arquitectónicos, es la catedral el más grande y hermoso templo entre los mil veinticinco consagrados en la República, que como relicario sagrado guarda los más queridos recuerdos.
Bajo sus altas bóvedas muchas generaciones se han congregado á dar gracias á Dios, colgando de cornisas y pechinas los trofeos de nuestras primeras victorias, ó implorando la protección divina en sus horas de tribulación. Arca santa de una religión que, cual árbol de origen divino, penetran sus raíces en lo más profundo de la tierra; y creciendo y elevándose da sus flores en los cielos; á cuya sombra siempre encuentra el hombre consuelo que alienta en la vida.