Tradiciones argentinas · Unidad 79 de 252

Unidad 79 · DOCTOR P. OBLIGADO 1 25

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DOCTOR P. OBLIGADO 1 25

por lo que sin personificar en Cabello la institución periodística, debemos un recuerdo á su iniciativa y al grupo de intelectuales que le acompañó.

Desde hace cuarenta años proponíamos en El Guardián de la Ley levantar un monumento conmemorativo; en El Nacionalista, cuya imprenta incendió el último caudillo, como remedio más eficaz de extinguir el fuego que a todo caudillaje hicimos; en la oración fiinebre al inaugurarse el panteón de la Sociedad Tipográfica Bonaerense; en el discurso que corre en folleto á la fundación de la primera Bibloteca de campaña; en los artículos de La Nación (enero 12 de 1882), y en cuantas oportunidades nos ha sido dable predicar, propagábamos la religión de la gratitud, que tanto nos obhga á todos á levantar un monumento á la prensa, de la cual recibimos esta luz intelectual que ilumina el camino del peregrinaje en la tierra.

El sábado primero de abril, en el primer año del siglo que acaba, salió aquí á luz ese mensajero de la misma. No se animó á llamarse órgano de la opinión pública, que ni en boga estaba el público, ni había opinión en la minúscula capital de virreinato tan dilatado. Si pequeño era su formato, largo, muy largo fué su nombre: Telégrafo mercantil, rural, político, económico é historiógrafo del Rio de la Plata, agregados los títulos de su fundador y redactor principal Francisco Antonio Cabello y Mesa, estremeño, coronel del regimiento provincial, fronteriza de infantería de Aragón en los reinos del Perú, protector general de los naturales de las fronteras de Jauja, abogado de la Real Audiencia de Lima é incorporado por Su Majestad con los de Su Real y Supremo Consejo de Castilla, llena quedaba la primera de sus cuatro estrechas planas en 4.° menor.

Periódico de miércoles y sábados, tuvo por colaboradores los primeros publicistas argentinos: Vieytes, Labarden, Belgrano, CastelH, Moreno, Rodríguez, García, Monteagudo; peninsulares tan notables como Cabello, Cañete, Cervino, Alsina, Araujo, Casamayor, Montero, Arenales, Leiva, Neira, Perdriel, Muñoz, y como corresponsales: el oidor Cañete en Potosí, el naturalista Hanke en Cochabamba, el poeta Prego de Oliver en Montevideo, y Tuella en Santa Fe.

Si largo fué el nombre de periódico de tan corta vida, más larga fué su gestación, que no nueve meses, sino nueve años duró, antes de obtenerse licencia para su alumbramiento.

Bien que, como queda dicho, de un cabello muy fino pendía su exis-