Tratado elemental de economía política · Sección preliminar
Portada y preliminares
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Cruchaga, Miguel, 1840-1887.
Tratado elemental de economía política, por Miguel Cruchaga. 2. ed. cor. Santiago, Impr. de “El Independiente,” 1870.
376 p. 23'-".
1. Economics.
Library of Congress
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iUTADO ELEMENTAL
ECONOMÍA POLÍTICA
NOCIONES PRELIMINARES.
I; Déla tendencia de los estudios económicos.— II; Definición de la Economía Política.—111: Del objeto deesta ciencia; i del movimiento i del ideal económico. IV: Délos diversos nombres que se han dado a esta ciencia.— V; De la principal división de los estudios económicos.— VI: De la importancia de la Economía Política Vil; De la relación de la Economía Política con las demás cien-
cias, i del método propio para esponer sus doctrinas.— VIII: Do la división d«
osta obra.
Con el nombre de Economía se designaba en la antigüedad el arte de administrarlos bienes de la familia. Reducíase entónces a la esposicion de algunas reglas ordenadas con el fin de obtener el aumento de la fortuna individual, mediante el ahorro, el órden i la buena dirección de la casa. Así los estudios liechos en esa época con relación a la riqueza no salian de los límites de un mero arte ni tenían ma» yor importancia que el conjunto de reglas o consejos conocido hoi con el nombre de Economía Doméstica.
En los últimos siglos, cuando la tendencia de este arte no se encaminaba a organizar el sistema de impuestos o en jeneral, la hacienda pública de un pais, se dirijia solo a in-
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creinentar la riqueza de la nación por medio de disposiciones lejislativas o de administración. Jeneralizada la opinión de que el progreso de un pais debia ocasionar una decadencía equivalente en otro, los escritores se esforzaban por indicar vanos procedimientos que, en su sent.r, tendían a la creación de la riqueza. Aconsejaban unos (¡ue se prestara atención a la agricultura: otros, que se dieran a los productos nacionales salidas forzadas, escluyendo en todo caso a los estranjeros; muchos, que se atendiera mas a la industria manufacturera o comercial; i todos que se procurara atraer, aun a costa de medidas estremas, la mayor cantidad posible de metales preciosos, los cuales constituían para ellos la riqueza por escelencia, si no la única. Mui diversos eran los medios propuestos; pero todos partían de una misma base, la necesidad de una organización de la industria debida a los gobiernos; i tendían a un mismo fin, el acrecentamiento inmediato de la riqueza nacional por
medio de cierta organización que se estimaba la mas adecuada.
Para formular procedimientos que incrementaran la riqueza nacional, era menester ante todo estudiar los objetos que se quería reglamentar i someter a planes determinados; para organizar convenientemente la industria i la actividad de los individuos, era menester apreciarlas i observailas. De las combinaciones artificiales, en su mayor parte caprichosas, se pasó naturalmente al estudio de los hechos, i se observó que, así como en las demas relaciones del hombre con la materia, hai en la industria ciertas leves constantes i naturales que el hombre no puede destruir ni olvidar, si no quiere que la fuerza de los hechos se sobreponga a su voluntad. Vióse también que ese órden natural, a mas de necesario, era mui superior a todas las combinaciones aitificiales anteriores, por bien meditadas que parecieran; i la tendencia de los estudios cambió, apartándose de los propósitos de reglamentación artificial, para dedicarse mas a la esposicion de los hechos observados i de las leyes naturales descubiertas. Se reconoció que las relaciones de
hombre con la materia no estaban abandonadas al acasoque, bajo el aspecto esterior de un desarreglo aparente,^ había un órden completo; que, en vez de alterar ese órden con procedimientos arbitrarios, se debían respetar esas leyes naturales que no era posible contrarrestar; i que la obra de quien deseara contraerse a estos estudios no podía ser otra que el investigar i esponer esas reglas para deducir de ellas mismas las consecuencias i aplicaciones a que racionalmente se prestaran.
II.
^ Observados los acontecimientos naturales bajo el influjo
I de las ideas anteriores i desde fines del siglo pasado, ha
llegado a adquirir verdadera importancia este ramo de las ciencias sociales a que hoi se da el nombre de Ec nomía Política i que podría definirse «el estudio de las causas jeii^s que infiuyen en que los hombres puedan apropiar mas o ménos i con mas o ménos facilidad la 'materia a la satisfacción de sus necesidades, i de los medios que tienden a facilitar o aumentar esta apropiación.»
Algunos escritores han definido la Economía Política «la ciencia de la riqueza;» otros, procurando concretar
mas la base del estudio, la lian llamado «la ciencia de la industria.»
La primera definición ofrece el grave inconveniente de no dar una idea clara del objeto a que se dirijen las investigaciones económicas, pues no determina bajo que punto de vista se estudia la riqueza, i hace suponer que mas se trata de conocer la estadística de los productos que de in- \estigar el oríjeu, el desarrollo i el poder de Jas fuerzas productoias. Parece que tratara de olvidar al hombre para ocuparse solo de la materia.
La última, sujerida por la inexactitud de la primera, imprime sin duda a los estudios un carácter mas determinado; pcio no alcanza a dar una idea clara i completa de lo que
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debs comprender laciencia% Admitida esta nocion, l&s investigaciones habrían de contraerse h la producción, prescindiendo de las demas relaciones del hombre con la materia.
111.
De nuestra definición resulta que el objeto de los estudios económicos es el estado de riqueza de los individuos i de la sociedad, o, lo que es lo mismo, el estudio de las causas jenerales que influyen en que el hombre pueda apropiar mas o ménos i con mas o ménos facilidad la materia a la satisfacción de sus necesidades. Admitida esta base, se comprende fácilmente que, para tener una idea clara de los principios económicos, es necesario observar una por una las causas jenerales que pueden modificar la acción del hombre sobre la materia considerándola en todos los órdenes de relaciones, en la producción, en la distribución i en la destrucción de las riquezas.
Junto con el estado de riqueza, estudiamos el movimiento económico de los individuos i de la sociedad que es la sene incesante de los diversos estados de riqueza porque /jasan, obteniendo, ya mas productos con menor trabajo o en menor tiempo, ya menor cantidad de productos o con mas trabajo. Así el ideal económico es el satisfacer la mayor suma de necesidades a costa del menor trabajo posible. Tal es también el principio fundamental que debe tenerse en mira en los estudios posteriores, i que toman en cuenta todas las ciencias que se ocupan, ya de fuerzas materiales^ como la mecánica, ya en jeneral, de todos los elementos de producción, como la Economía Política.
IV.
Diversos nombres se han dado a la ciencia cuyo estudio emprendemos. Algunos la han llamado Phisiocracia o cien-
cia del orden natural; otros Economía Social (1) o Industrial (1); pero el mas antiguo i mas jeneralmente conocido
es el de Economía Poliiica (2), que equivale a lei de los bienes de la familia política o de la nación. Este nombre indica con alguna exactitud el objeto de la ciencia i está consagrado por un largo uso. Por lo demas, lo que importa no es tanto que la etimolojía corresponda a las materias de que la ciencia se ocupa, cuanto que se determinen claramente su objeto, su estension, sus principios i su verdadera importancia,
Siendo el arte una colección de preceptos- prácticos cuyo cumplimiento permite hacer con ventaja una cosa cualquiera, i la ciencia el conocimiento de algunas verdades deducidas de la Observación de un objeto (3) , la Economía Política, que al principio fué un mero arte, participa ahora de un doble carácter. Gomo ciencia, observa, espone i estudia el estado de riqueza cual ántes se ha definido; como arte, dirije i da reglas para mejorar este estado de riqueza de los individuos o de la sociedad o, lo que es lo mismo, para aumentar o facilitar la apropiación de la materia. De aquí resulta la división natural de los estudios en dos partes diversas, una teórica i otra práctica, la primera esclusivamente de esposicion i observación, la segunda de aplicación de las verdades observadas i conocidas.
VI.
No obstante que el conocimiento de ias ventajas de un
(1) Say, Quesnay,
(1) Blanqui,
(2) El primér libro eh qué se encüentra este nombre fué impreso en 1615 por Antonio de Montchreüen i lleva por Ululo Tratado do Econonda PoKiicat
(3) DestuU de Tracy. .«Cementos de Ideolojía,— Parde II lotrodu?» cien,
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estudio no puede alcanzarse por completo sino después que ese estudio se ha hecho, no será inútil indicar a la Tijera cual es la que reconocemos en la Economía Política. Esta esposicion servirá principalmente para llamar la atención hácia el conjunto de las materias de que esta ciencia trata; para indicar en bosquejo, pero de una manera clara, su estension i sus límites naturales; para manifestar, en fin, que con su enseñanza no se va persiguiendo el propósito de encontrar el sistema de enriquecer a las sociedades por un procedimiento especial, sino simplemente el de esplicar el órden natural que gobierna las relaciones del hombre con la materia i los medios jenerales, deducidos de la observación del mismo órden, que pueden emplearse en beneficio de la sociedad.
Reconocemos desde luego que el mejor órden posible es el que existe naturalmente i esplicamos cuales son los elementos de producción o las fuerzas que a ella contribuyen i las ventajas o inconvenientes que ocasiona la destrucción de los objetos, segiin el resultado da esta misma destrucción. La observación de estos elementos de producción i de los hechos relacionados con las riquezas, nos revela que hai un órden natural necesario i que en vano se procurará sustituir con ventaja una combinación cualquiera a esa organización que emana de la naturaleza misma. Vemos así que todos los esfuerzos hechos hasta ahora i cuantos pudieran hacerse en busca de un medio artificial de enriquecimiento, jamas podrán producir provecho alguno; i que léjos de eso no llegarán a otro fin que al de desorganizar las sociedades apartándolas de la verdad. De la misma manera, estudiando como se trasmiten i distribuyen los objetos, se comprende que vale mas, en beneficio de las sociedades, dejar que funcione libremente el interes individual que someter el movimiento económico a una organización dictada por la autoridad. De aquí la primera ventaja del estudio de la Economía Política; la formación del criterio para el manejo de los intereses sociales i de los inteí'eaes particulares, a fin de estalílecer un verdadero puntQ
r de partida para la apreciación de las opiniones, de las leyes i de las costumbres.
Con la teoría i el conocimiento exacto de las leyes económicas, se obtienen, a mas de aquella primordial i comprensiva ventaja, muchas otras que de ella se derivan, ya se considere al individuo en cuanto a las funciones particulares i privadas, ya en cuanto a las jenerales i públicas. Del estudio de los elementos de producción se deducen las reglas que deben observarse para hacer progresar a la sociedad, fortificando i desarrollando esos elementos; de los principios del consumo, las reglas que deban observarse para que ese consumo no perjudique al progreso económico; de las leyes de la distribución, el conocimiento de los obstáculos que limitan el progreso individual, la apreciación de los móviles mas poderosos para procurar ese progreso, la necesidad de minorar los obstáculos reduciendo las atribuciones de la autoridad a solo aquello que es necesario. Por último, dedúcense también de este estudio los principios que deben observarse para que la remuneración de las funciones pagada por el impuesto i los fondos públicos sea ménos gravosa a los particulares.
Vil.
Antes de terminar la esposicion de estas consideraciones jenerales que indican las materias a que se contraen los estudios económicos, designan sus límites i permiten apreciar su importancia, conviene determinar la relación de la Economía Política con las demas ciencias i el método que es mas propio para la esposicion de sus doctrinas.
La Economía Política, como ciencia, estudia el estado de riqueza o las causas jenerales de la mas o ménos estensa apropiación de la materia a la satisfacción de las necesidades humanas. No procede, a la manera de la Estadística, a dar cuenta do los productos i de los resultados obtenidos; ui, a semejanza de la Tccnolojia, indica los procedí-
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inientos de la fabricación • Solo considera la materia en sus relaciones con el hombre, en cuanto le es útil para ' la satisfacción de sus deseos, o en cuanto es un elemento que Je permite preparar los objetos que han de satisfacerlos. Sus investigaciones se dirijen al individuo i a la sociedad; i figura, por consiguiente, entre las ciencias como uno de los ramos de la social con la Morali con la Lejislacion^ pero sin confundirse con ellas. Miéntras la Moral enseña lo que es justo i debe hacerse i la Lejislacion lo que, a la vez de justo, es aplicable en todos los órdenes de relaciones del hombre, la Economía Política solo indica lo que sucede con relación a la riqueza i las reglas que conviene adoptar para mejorar la condición material de los individuos i de las sociedades. Estas tres ciencias se relacionan entre sí estrechamente i, prestándose recíproco apoyo, forman el conjunto de la ciencia social.
Puede decirse que la Economía Política no tiene un método propio; pero si se la considera separadamente como ciencia i como arte, se acepta para la organización de los principios el método de inducción i para la fijación de las reglas o del arte el de deducción. Los principios que constituyen la ciencia no son, en efecto, mas que el resultado de observaciones continuas, la jeneralizacion de las nociones deducidas de los hechos; miéntras que las reglas prácticas consisten en la aplicación de esos principios a ios diversos casos o materias examinados. Cualquiera que sea el método, se ha menester en este estudio mas que en muchos otros de una atención séria i desprevenida, ya para la formación de la teoría, ya para su acertada aplicación,
VIII.
Para la mayor claridad de la esposicion, dividiremos esta obra en dos partes (1): en la primera trataremos de la teo-
(1) He seguido en mucha parle el órden jcneral de esposicion adoptado por el distinguido profesor don Juan Gustavo Courcello Seneiiü en su Tratado Teórico i Practico de Economía Política a mi juicio UUO dc los mas mclódi^ eos de cuantos hasta hoi se han impreso»
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ría; i en la segunda de algunas de las principales aplicaoiones a que la teoría se presta. Esta clasificación corresponde a la idea que hemos dado de la Economía Política, cuando hemos dicho que, como ciencia i arte, espone principios i deduce de ellos aplicaciones prácticas.
En la parte teórica, la mas importante sin duda, estudiaremos la producción, el consumo i la distribución de las riquezas. Si bien en el órden lójico la distribución precede al consumo, conviene mas para la facilidad de comprensión estudiar las leyes de aquélla, después de conocida la teoría de éste.
En la parte práctica indicaremos algunos de los principales problemas de aplicación a que da oríjen el ejercicio de las funciones de la autoridad i de las atribuciones de loa particulares.
Guiados por los principios fundamentales, pequeños en número, pero considerables por su influencia, estudiaremos cuales son las materias que conviene mas encomendar al interes individual, cuales las que forzosamente han de estar a cargo de la autoridad i cuales las reglas que en uno u otro caso deban observarse con relación a los puntos primordiales para desarrollar los intereses económicos. Formarán, por consiguiente, parte de estos estudios el exámen detenido de las bases de los impuestos, la organización de los empréstitos i de los bancos i la fabricación de la moneda en cuanto influye sobre el movimiento jeneral dc los cambios.
En la parte teórica nos contraeremos a la 'observación de los hechos i a la esposicion de principios absolutos; en la parte práctica, a la aplicación de los principios. De esta manera podrá adquirirse, juntamente con el conocimiento de la teoría, un sistema capaz de guiar en las numerosas aplicaciones a que estos principios se prestan.