Tratado fisiológico y psicológico de la formación del lenguaje · Sección preliminar
Preliminares
Texto completo de esta unidad literaria, reunido aunque el lector la divida en 4 tramos técnicos para mejorar el rendimiento.
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TRATADO
FISIOLÓGICO Y PSieOLÓGICO
DE LA
FOEMACION DEL LEIÜAGE
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EL S" PRESBÍTERO D. MIGUEL A. MOSSI
AUTOR
de la CLAVE HARMÓNICA, del ÁRBOL DE LA VIDA ó TEOLOGÍA MÍSTICA, del ENSATO
SOBRE LAS EXCELENCIAS T PERFECCIÓN DEL IDIOMA KHECHUA, de la
GRAMÁTICA y DICCIONARIOS de la misma, impresog an Sucre,
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IMPRENTA DEL PUEBLO
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FIMOE.OeiCO Y PISICOIiOGICO
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FORMACIOIV DEL LENGUAGE
POR
ELSr. presbítero D. MIGUEL A. MOSSI
AUTOR
de la Clave harmónica, del Árbol de la vida ó teología mística, del Ensayo sobre las excelencias y perfección del idioma khéchua, de la Gramática y Diccionarios de la
misma. Impresos en Chuquisaca.
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que dedica á su Sra. Illma. y Rma. el Sr. Dr. D. Federico Aneyros Obispo de Aulon Dean y Vicario Capitular en Sede vacante de la Arquidiócesis de la Santísima Trinidad de Buenos Aires.
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Imprenta del PUEBLO.
Al limo* y Ruto. Neñor Dr* D. Federico Aiiclros, Obispo de Auloii, Dean de la Santa Iglesia ]fIeti*oiiolltaiia Vicario Capitular en Sede vacante de la Arqui«llócesls de la SS* Trinidad de Buenos Aires*
lUruQ. y Bmo. Señor.
Sobre las alas de mi pensamiento me siento transportado hacia la tierra de Qinián, penetro en el centro en lo mejor de la posesión del pueblo de Israel, cerca de Nazaret patria del Redentor del Universo, sobre las fecundas riveras del Jordán (Scheira-el-Kibir) que desciende de tres manantiales del monte Hermon situado en los confines de la tierra prometida hasta el lago'deGenesaret que poruña línea de 27 kilómetros Norte Sud se cuela pacífico en el hermoso valle de Aulon hasta á mezclar sus aguas cristalinas con las azuladas del mar muerto.
El hombre contemplativo no puede menos que descubrir en tan sublime contraste una figura de la grandeza humana y recordar al mismo tiempo aquella espresion del profeta Isaías : Omnis caro foenum etomnis gloria ejusqiíasiflos agri. Cap. 40, V. 1. ® El Arnon, el Kedron y el Zared pagan tributo á este mar, como el Hieromax, el Taphuah y elJaboc han contribuido con el Merom á engrosar los raudales del Rio-Dan desde su primer nacimientoPero hemos penetrado en el hermoso valle de Aulon, que se extiende sobre ambas riberas del Jordán después de Genesaret, lugar ameno, ícrtíl y abundante en
toda producción, cuyo título ánecso al oficio pastoral de V. Sra. Illma. debe serle muy grato por haber sido el campo que mas de una vez pisó la planta del Dios humanado, y en que descansaría sus miembros fatigados por la, predicación de su doctrina.
Aquí me paro, aquí contemplo, y me quedo absorto en un profundo silencio. Pero no: si es verdad que el Sabio por antonomasia nos aconseja entrar en lo mas íntimo de nuestro corazón para formar allí nuestros conceptos, y buscar en el retiro de la soledad los consuelos de la verdadera filosofia;es cierto también que no puede contenerse en lo interior de nuestro espíritu el fuego de un discurso premeditado, como dijo al Santo Job su amigo Elifaz Príncipe deTheman: Concepium sermonemtmerequispoterit? Job. á.v.l.
Es imposible guardar con sociego en el seno de la mente el ardor de las ascuas encendidas sin sentirse vivamente penetrado del dolor mas agudo que obligue al hombre á su despecho á dar un fuerte sacudimiento y despertar de su flojedad é indolencia.
El hombre que está poseído de una idea y profundamente convencido de una verdad, de un bello pensamiento, cuyas ventajas sean evidentemente conocidas como idóneas para producir un efecto saludable
en la sociedad con quién trata, conversa, y de la cual disfruta lo mejor que posee, se halla en la forzosa necesidad de comunicarle, propalarle y ponerle al alcance de todos aquellos que se sienten animados del deseo de aprovecharse y prestar sus servicios á la mísera humanidad. Callar en tal caso no seria sino otorgar el egoísmo que no deja coiTer sus aguas á beneficio del vecino: Dad gratuitamente aquello que graciosamente habéis recibido, dice el Evangelio ; y el Sabio dice : Deriventtir fontes fui foros; y no quieras forcejear contra la corriente, no sea que te an-astre consigo.
Es pues en cumplimiento de este sagrado deber, Illmo. y Rmo. Señor, que yo emprendo la publicación del Tratado Fysiológico Psy cológico de la formación del lenguage bajo los auspicios de V. Sra. Illma. con el objeto de hallar en ella un firme apoyo á mi propaganda, seguro de que todo cuanto va expuesto en dicha Obra es lo mejor y mas digno que pueda ser presentado á su alta comprensión y sublime' inteligencia, para que el público lo sepa, lo entienda, lo estudie y lo aproveche.
No puedo por tanto, en conciencia y sin
faltar al deber mas sagrado, callarlo, no puedo ocultarlo, ni permitir que se quede ahogado bajo la fría lápida sepulcral de un eterno silencio; y ya que está por ver la luz este parto de la fecundidad intelectual de una alma ardiente, nadie mejor que V. Señoría Illma. puede ser destinado para Padrino, á fin de que sea presentado con honor, brillo y decoro á la consideración del mundo literario y sea recibido con las demostraciones de júbilo y alegría en los candidos albores de su primera infancia.
Confiado, pues, en la justa idea que tengo preconcebido de la elevación de su bello talento y generoso corazón no trepido en persuadirme que V. S. Illma. favorecerá mis débiles esfuerzos para lograr la realidad de mi deseo en querer ser útil al público con la Obra que dedico á V. S. Ulma. de quien me protesto humilde y atento capellán.
Miguel A. Mossi
Elmo. y Knio. Señor.
ChasGonjáa, Diciembre 8 de 1872.
Disciii'iíio lilstórico sobre la variedad de las lenguas que sirve de liitrodiiceloii al siguiente Tratado.
La divina oculta mano que sabiamente voltéala máquina del universo habiendo dispuesto los principios de toda la creación, formó al hombre á imájen y semejanza de la Divinidad, paiti que, como dice* San León, fuese imitador del Ser Supremo que lo crió: Si fideliter, düedissimi, atque sapienfer creationis nostree intélligamus exórdium,'inveniemus hóminem ideo adimáginem Deiconditum, ut imitator sui esset autoris: et hancesse naturalem nostri generis dignitafem, si ih nóbis, quasi in quodam spéculo divines henigniiatis forma respíendeat ( Sermol® de jejun. X. Mensis).
Pero el hombre constituido en tan alta dignidad, poco menos que un angelen los dones, y colocado en un paraíso de deleites para su entretenimiento y recreo, por un fatal desconocimiento abatiéndose k si mismo al Ínfimo grado de los brutos, se hizo semejante á ellos, oscureciendo en si mismo aquella fuente de luces que vibrara en su seno el rostro hermosísimo de la Divinidad.
Este principio funesto, como en el orden de la gmcia, asi en el déla naturaleza, dio márjen a todas las miserias de que es susceptible la misera humanidad. La ignorancia después de la culpa ocupó el primer asiento en la inteligencia del hombre; y el que ingrato á las divinas influencias no quizo reconocer el arreo inestimable degradas con que le vistiera la mano benéfica del que todo lo puede, en
justa recompensa fué despojado del alto dominio que ejercía sobretodo el universo, privado del claro conocimiento de si mismismo, del perfecto señorío de sus pasiones, y fué hasta desconocido del suelo que pisa : Maledicta térra in opere tuo. (gen. cap. 3.).
Desterrada del paraíso de las delicias por el empuje de su primer desliz, la mísera humanidad se precipitó de abismo en abismo hasta quedar sumeijida bajo la mole inmensa del universal cataclismo. En medio de las encrespadas olas y del contraste del embravecido elemento levanta, como por última vez, sus moribundas pupilas, y para colmo de sus males pretende disputar la gloria de aquel que vibra sobre su cabeza la espada de dispersión : Erat autem térra labii unius et sermonutn eorumdem .... Venite, faciamus nohis civitatem et turrim, cujus culmen pertingat ad codum: et célébremus nomen nostrum antequam dividamur in universas térras, (gen. cap. 11.).
Necio proyecto é la verdad fué el que formaron los fabricadores de la torre de Babel porque mereció el divino reproche en aquella sentencia de humillación pronunciada por el mismo Dios : Venid y confundamos allí la lengua de ellos para que el uno no pueda entender la voz de su vecino : Confundamus ihi linguam eorum ut non an.diat unusquisque vocem proximi sui.
Desde aquel momento dividida la masa del género humano en setenta y dos hordas errantes, empezó hablar una lengua de nueva formación, quedando abatida por ella su arrogante soberbia al par que llevaba cifrada en tanta diferencia de idiomas la filosofía del universo. Pues si la creación de los diferentes idiomas en la dispersión de las naciones fué la humillación del hombre vinculada á la debilidad é impotencia que resulta naturalmente de la división de las fuerzas repartidas en muchas familias separadas por formas distintas de gobierno y modo de hablar; fué igual y principalmente la manifestabion de la divina sabiduría cifrada en elh 's; de manera que esta varidad de lenguas que choca á primera vista con las ideas de la Providencia, es talvez la principal demos tracion de la creación j unidad del género humano, y unagarantiadela independencia de las naciones.
Efectivamente, si consultamos la historia desde la dispersión hecha por Dios en el Campo del Senaar referida por Moyses ; hallaremos que al paso que los conquistadores estendian sus dominios, iban propagando con ellos sus propias lenguas, y que la diferencia de los imperios fué la causa de la multitud de dialectos que se observan en el dia; así como la decadencia de los unos fué la ruina de los otros.
En el capitulo décimo del Génesis,Nemrod pone el primer cimiento del reino de Babilonia ó de los Caldeos. Entre los demas reyes sus predecesores y á la vuelta de algunos siglos empieza á distinguirse Nabucodonosor, quién en poco tiempo con sus armas siempre victoriosas sujeta á su dominación todos cuantos reinos y señorios particulares se conocían en el Oriente. El idioma de los Caldeos es el idioma de la Corte y por consiguiente el mas api-eciado, el mas aplaudido y el mas estenso en todas aquellas provincias. Dario, hijo de Asnero, de oríjen Medo, por la muerte de Baltasar Caldeo, se sienta en aquel tro' no é introduce en aquella corte su propio idioma.
Lo propio hace Ciro persa sucesor de Dario, hasta que Alejandro, vencido Dario
Codomaiio, abre las zanjas al nuevo imperio que se ha de constniir sobre los tres idiomas Caldeo, Medo y Persa,
Este nuevo imperio, que empezó en Seleuco es precisamente el de los^Griegos, llamado después reino de Siria, que como diverso del primero en extensión, en gente, en riqueza, en leyes, en religión y costumbres, lo fué igualmente en la lengua ; pues que en toda Asia eomo en Egipto empezó luego k hacerse común la de los nuevos dominantes. Y ¿qué diré ahora del imperio romano y de la rápida propagación del idioma latino por todo el mundo?
Nadie ignoi-a que esta nación dominó sobre toda la tierra conocida en aquel tiempo ; y por esta misma razón puede decirse, que solo el idioma latino tiene elprevilejío de haber sido la lengua universal de las naciones después de la dispersión de Babel. *Pero asi como el idioma Caldeo, Medo, y Persa juntamente con el Griego foei-on en decadencia en la ruina de s«s imperios, por la misma razón ya casi ha desaparecido el idionta latino con ladestniccion y ruina del imperio romano, quedando solo como lengua muerta sepultado bajo los estantes de las biblioteca».
Es muy notorio el suceso ruidtwo del Siglo V. de la Era cristiana, la iiTupcíon que llaman de los bárbaros del Norte, que á manera de un impetuoso toiTcnte inundó y arruinó todas las provincias del imperio romano. Desde aquella época todo fué confundido: desde aquel momento y á consecuencia del destrozo general de aquel imperio quedando dividido el terreno en tantas partes cuantas fueron aquellas bárbaras gentes que salieron del Norte de la Europa, se formaron tantos reinos cuantos idiomas llevaban consigo, los cuales mezclados en seguida con los asiáticos y africanas por medio del tráfico, del comercio y de ulteriores conquistas dieron lugar á la vai-iedad de dialectos que se nota en toda la Euiopa. ¿Qué maravilla, pues, que el estudio y el cultivo del idioma latino haya decaído tan miserablemente, cuando apenas nos queda ima triste memoria del imperio romano ?
A esto debiau haber reparado Leibnitz y otros sabios que diei-on en el ridículo y vano empeño de formar un lenguaje universal ; pues ante todo deberian preparar el terreno por medio de un solo gobierno en todo el mundo; cuya realización seria imposible en el caso que no esté contenido en los designios déla divina Providencia; la cual se valió ya en otro tiempo del arbitrio de coníkndir las lenguas para castigar el orgullo humano y hacer inútil tal empeño con la división de las naciones. Además nadie piense que los idiomas sean mas perfectos, mas hermosos ó mas filosóficos porque son mas extensos en las naciones, mas aplaudidos en las Cortes, mas antiguos ú mas modernoá ; porque como quiei'a que se supongan, ellos siguen siempre la fortuna de los conquistadores, como s© puede demostrar por infinidad de hechos ya antiguos, ya modernos de que nos habíanlas historias.
Los Incas del Perú conocían muy bien esta verdad, por cuyo motivo trataban de introducir en todas sus conquistas la lenguadel Cuzco penetrados de la convicción de qne seria imposible conservar largo tiempo la posesión de un reino en donde los individuos y las provincias conservasen sus lenguas naturales. Verdad que siguieron después los Ingleses en el norte y los Españoles en el Sud de la América, Alonso el Sabio en España, Napoleón 1 ^ en Italia y últimamente año de 1835 en la Polonia los Rusos prohibieron bajo severas penas el uso de la propia lengua en todos los establecimientos, aunqije se tenga por una ley despótica y bárbara.
La lengua hebrea déla cual me ocuparé principalmente en este discurso corrió la misma suerte que las anteriores, sin embargo de quéporunprivilejio especial de la divina providencia se nos quedó escrita en los libros de la ley, profetas, y demás escritos sagrados; pues por lo que toca al autógrafo ú original del Pentateuco escrito por Moyses por mandamiento to espreso de Dios en el Sinaí, y que estuvo por mucho tiempo depositado en el Arca de la alianza en el templo de Jerusalem, como consta de la Sagrada Escritura,
se perdió varias veces en los distintos encuentros que tuvieron los israelitas ya posesionados de la tierra prometida con los que habitaban sus confines, en cuyo poder llegó á quedar alguna vez el Arca Sagrada no sin graves plagas de los que detentaron con mano impia tan sagrado depósito que siempre fué recobrado y tenido en grandísima veneración hasta los tiempos de Manases en que, subrogándose la idolatría al verdadero culto de Dios, estuvo perdido ó mal cuidado por el espacio de setenta años hasta que fué purificado el templo de las abominaciones por el Sacerdote Helcias, quien encontró el' perdido tesoro y lo entregó á Saphan para que le presentase al rey Yosias, el cual sacó de él copia para guardar en su real depósito y meditar en el día y noche y no separarse de él á derecha ni á izquierda.
Para nuestro objeto seria mas que suficiente el Pentateuco de Moyses que incorporado con los demás libros sagrados ha llegado hasta nuestros dias sin detrimento alguno; pues no consta que se haya vuelto k perder este sagmdo depósito de la revelación después de los tiempos del Sacerdote Helcias ; antes por el contrario consta de la Sagrada Escritura que Jezrah, salido del cautiverio de Babilonia, presentó al pueblo la ley del Señor escrita por Moyses ^er manum Moyses; pero además del Pentateuco, como queda dicho, que Jezrah hizo copiar á los sacerdotes y levitas y esplicaba al pueblo, consta positivamente que se aumentó el número de los libros santos escritos por varones inspirados divinamente al escribir historias, profecías, loas y máximas de la mas sublime sabiduría. Estos escritos que llegaron hasta el número de veinte dos en los tiempos siguientes se llamaron Miqdoda ó Santuario^ entre otros motivos por el aparato y purificaciones con que se debía llegar á ellos, no solo para meditarlos, sino aun para desenvolverlos y leerlos, mucho mas para transcribirlos: Siphrai Baqdoce ó Ubros santos por la santidad de sus autores, de la materia, preceptos y orácu-
los que contienen y ele la lengua en que se escribieroli originalmente, esto es la hebrea; también se llamaron Miqra ó lectura, nombre acaso el mas recomendable de todos, pues que ya Nehemias los denomina asi, para inculcar al pueblo la obligación de leer, retener y copiar aquellos veinte y cuatro libros que se contaban ya en su tiempo por haber separado el libro de Ruth del de los Jueces^ y los Trenos del de Jeremías.
Esta ilfí^ra pues, que vino copiándose por escribas y doctores, por los reyes y por toda cabeza de familia desde el rey Yosias hasta el cautiverio del pueblo en Babilonia por Nabucodonosor^rey de los Caldeos, casi habia desaparecido durante los setenta años en que estuvo el pueblo cautivo; pero al cabo de ellos salió este por orden de Ciro, rey de Persia, conquistador de Babilonia y volvió á Jemsalem acaudillado por Zorobabel. Recobrada su libertad civil y religiosa, el pueblo reedificó el templo y la ciudad Santa de Jerusalem, y en el año séptimo de Artagérges rey de Persia Jezrah acompañado de gran multitud de doctores, sacerdotes y levitas hasta el número de ciento veinte varones respetabilísimos por su saber y virtudes, entre los cuales, según dice Isaac Ábarbanel en el prefacio de su libro Herencia de los padres^ Hageo, Zacarías, Malaquias, Zorobabel, Mardoqueo, .... yNehemias, formó el gran Concilio ó Sinagoga de Jerusalem con el objeto de espurgar el libro de la ley de las impurezas que se introdujeran en él durante el cautiverio, reglamentar el Canon de los libros sagrados y fijar de un modo inalterable la Miqra ó lectura según que la recibieran de los profetas y estos de los ancianos, y los ancianos de Josué, como se lee en el libro PraqaiAhaut ó fragmentos de padres ;\a. cual conservada liasta nuesti-os postremos dias por una cadena no interrumpida de famosos rabinos en su Masorah, Targum, Talmud, Cabala y en los comentarios, gramáticos, lexicógrafos y catequistas, tiene á su favor unos documentos intachables de su pureza y originalidad sobre cuantas len-
guas existen el dia de hoy. Desde esa fecha data la antigüedad de los códices que han llegado á nuestra noticia y aun á nuestras manos mediante transuntos fidelísimos, que no han vuelto ya á tener alteración, ni podrán tenerla según la escrupulosidad con que procedió aquel gi-an Concilio y los masoretas que siguieron hasta el siglo XII de nuestra Era.
El códice mas antiguo y de mayor reconocimiento, por el cual se han venido copiando todos los que han llegado hasta nosotros, fué él llamado hileliano^ por haber sido escrito por Hilel, doctor ó escriba peritísimo que vivió por los años treinta antes de Jesucristo. Los críticos de mejor nota creen que este códice no existe, aunque los franceses suponen tenerlo entre sus manuscritos hebraicos de la Sorbona, y los dominicos de Bololonia en su famosa biblioteca ; mas todos convienen en que de él tienen origen los mejores que existen en distintas bibliotecas del mundo, y todos los Sepher-torah de las sinogagas judaicas. R. Hüel fué presidente del Sanedrín y escuela de Babilonia, cuyo cargo y dignidad se perpepetuó entre sus descendientes por mas de diez siglos : fué muy estimado del pueblo por su piedad y pericia en la ley y en la tradición; lo cual le dio ocasión y posibilidad para emprender con el mejor suceso la escritura, puntuación y corrección del Códice mejor escrito, puntuado y correcto que hubo en el mundo después de los tiempos de Jezrah.
Con todo no han faltado hombres en el siglo pasado que dieron poco crédito á los libros sagi-ados en esta materia de filología para resolver sus problemas, y asi intentaron grandes esfuerzos é hicieron profundas indagaciones en todo ramo de ciencia natural con el objeto ya de esclarecer la verdad ya también de impugnarla. Grupos de filósofos de las mas esclarecidas Academias fueron enviados por todas las partes del mundo en busca de luces al travez de las tinieblas que oscurecían los monumentos de la historia y de la antigüedad ; al paso que otros mes cuerdos buscaban en el sagrado depósito
de las Santas Esci-ituras aquella vei-dadera sabiduria que solo jiuedc hallarse en aquel que es camino, verdad y vida, y que ilumina á todo hombre que viene á este mundo. Unos y otros cojieron el fruto de sus trabajos: los primeros desvanecidos y deslumhrados por el brillo de sus aparentes sistemas, dieron al travéz de la ciencia y de la verdad, después de haber abandonado el norte de la revelación, que únicamente podia servirles de guia en sus gloriosas empresas : los segundos que no perdieron jamás de vista esta luminosa estrella, llegaron h hermanar de un modo admirable lo mas distante y encontrado, el cielo y la tierra, la razón y la revelación, el hombre y la religión en sus esplendidas elucubraciones. En efecto, causa rubor que unos filósofos gentiles como Platón, hayan atribuido á la divinidad mas que algunos filósofos cristianos, salva la reverencia que por otra parte se les debe. El autor del artículo lenguas de la Enciclopedia de Mellado del 51, como sino hubiera leído la Sagrada Escritura, en la que se dice con términos bastante espresivos que Dios habló á Adam, ya sea por sí, ya sea por medio de un ángel que nada importa, que este habló con Dios y puso nombre á todos los animales ó conoció como se habían de llamar según el conocimiento que recibiera del mismo Dios, que llamó á su muger con vocablo derivado de su propio nombre porque fué tomada de él, que Eva habla con la serpiente, no por convención de signos, sino por medio de un lenguage bien sabido ; en fin que desde la creación todos hablan perfectamente sin que intervengan aquellos signos mímicos de un mono; seria muy para escusado el emitir tales opiniones ó adoptar tales sistemas, como el honibre estatua de CondíUac ; pues que al refutar el famoso dilema de Rousseau pide que se le otorgue y conceda lo que está en cuestión, á saber: « —que las lenguas no han « sido formadas de repente y que ningu- « na ha salido ya perfecta del cerebro hu- « mano, que el.lenguage y la civilización « son dos cosas esencialmente progresi-
t vas de suyo, que desde el principio han <t caminado paralelamente y apoyadose « mutuamente. »
Para convencerse dé la falsedad de tales opiones basta recorrer la historia de las lenguas madres en sentido lato, coniío son la hebrea, la teutona, la vascongada, la khechua y slava ; todas estas lenguas en su principio, en su origen, en su fuerza, muy perfectas, muy sonoras, muy suaves, muy elegantes, muy espresivas, y lo que es mas notable muy análogas, en sus radicales y etimologías, sin que les falte un punto, una coma, una tilde para su completo desarrollo, para su juego y mecanismo; consideradas en sus hijas, que no son otra cosa qxie partos de ilegítimos enlaces, han perdido todo su brillo, toda su fuerza ó energía, y en fin toda su analogía para sujetarse k una multitud de irregularidades y bastardías que afean en estremo la nobleza de su origen ; llegando algunas de ellas á tal punto de confusión, que apenas manifiestan pequeños rastros de las huellas de sus propias madres al pasar por tierras estrafias.
El hombre siempre habló ; no solo con la facultad de hablar, sino con un lenguage perfecto, y tanto mas perfecto cuanto n\as antiguo; no en acto primo, sino en acto segundo, es decir, en pleno uso del lenguage desde la creación del hombre ; y como este no se cria como los hongos en la espesura de ima montaña, sino con el mayor cuidado y cariño de sus padres, al menos hasta los años de la discreción; si la naturaleza no le niega la facultad de peder hablar, don tan precioso y que le distingue de todos los animales, el hablará siempre la lengua que exista en su familia ó población ; y como todas las famüias y pueblos se reduzcan á una sola cabeza del genero humano, en último análisis se ha de dar con una lengua que sea madre de todas las lenguas, lo cual se puede probar con los argumentos siguientes:
1.^ Argumento: La historia de España referida por la Enciclopedia de Mellado del 51 en Madrid, desmiente su sistema del origen. de las lenguas.
2.^^ Argumento: Los argumentos que trae Astarloa para probar la antigüedad y pureza de la lengua yascongada, y que son incontestables por la certeza de la historia que los apoya, desmienten su sistema de la formación sucesiva del lenguage del hombre primitivo.
5. '=' Argumento : La pureza absoluta del lenguage primitivo tal cual nos la presenta la lengua hebrea desmiente la formación sucesiva de la lengua madre en el sentido de nuestros adversarios.
á."^ Argumento: El no haber podido los hombres en ningún tiempo inventar una sola palabra, cuyo origen, no se pueda asignar á alguna de las lenguas j)reexistentes ¿primitivas, desmiente la proposición : que el lenguage no ha sido formado de repente y que no ha salido perfecto según todo su mecanismo desde su principio.
5. "=• Argumento: Demonstrado que todos los idiomas convienen en un solo principio elemental formal, cual es el numero, valor y significación de las letras, queda probado también que todas las lenguas son portes de un solo autor.
6."^ Argumento: Demonstrado que el Jiomhre-estatua, ni aun el mas sabio filósofo, es capaz de formar una combinación tan maravillosa de sonidos y letras que conserven siempre su radical significación cou analogía ú su asignado, no en una sola lengua, sino en todas las que se conocen, lo cual se pondrá de manifiesto en esta Obra, queda igualmente probado que el lenguage es de origen divino en toda su e?:tension.
Al concluir estas muestras veo que algunos frucen las cejas y esclamau llenos ^e admiración: hoc opus-lúclabor !
Pero tenemos valor para resolver estos y otros aun mas difíciles problemas hasta la evidencia: pretendemos demonstrar que el lenguage no ha salido del cerebro humano, sino de la inspiración divina en la creación del primer hombre ; y las demas lenguas madres que existen después de la dispersión del Sennaar han sido creadas por Dios cuando quizo abatir el orgullo del nombre en la construcción de
la torre de Babel ; y que por ultimo 1» civilización no ha hecho mas en este punto que cooperar á los designios de la Providencia en la formación de tantos dialectos que se usan hoy entre las naciones, los cuales, lejos de ser mas perfectos que sus madres, han quedado algunos en. punto de quedar casi desconocido su orígen.
Ningún escritor, de cuantos se conocen desde Tot ó Moyses hasta el presente, ha dejado consignado en ningún libro que exista o que se liaya conocido, los principios fundamentales del lenguage, y por los varios sistemas y en-adas teorías que nos han dejado todos los filósofos anteriores á nosotros, podemos asegui-ar que desde la torre de Babel hasta los últimos Erro, Astarloa y Condillac ninguno de ellos ha sabido que cosa es el lenguage. Y ¿será posible enseñar la Aritmética sin conocer el valor de las diez unidades? O ¿Se habrá creído que el lenguage es un puro artefacto y no una ciencia de las mas exactas? Y ¿Podrá darse una ciencia V. g. : la Música, la Ai-quitectm-a, la Filosofía, la Teología, la Moral sin principio ni base fundamental por donde puedan tirarse las demás líneas de todo el edificio y las mas remotas conclusiones del arte y de la ciencia?
Ahora bien, esto es lo que nos pi-oponemos hacer en esta Obra : determinar de un modo incontrastable la primitiva significación de las letras de todos los alfabetos del mimdo conocido; fijar su número y decifrar sus varias complicaciones en los diptongos y letras compuestas ; y de aquí sin perdernos con los sistemas de los etimologistas, radicalistas, ideologistas, simbologistas ó cabalísticos proceder á la formación natural y legítima de las voces ó palabras de todas las lenguas sin desviarnos un ápice de nuestros principios fundamentales, buscando no la onomatopeya, que no la hay en la lengua articulada, sino la analogía de las letras y vocales con sus asignados, sin detenernos en la corteza de los objetos, sino en su íntima naturaleza y físicas relaciones que vienen indicadas por las letras alfabéticas de to-
dos los idiomas con la misma verdad y certeza que nos presentan en sus tonos y cálculos la Música, la Aritmética, la Física y la Poesía; con lo cual quedará demonstrado que todos los idiomas existentes y que pueden existir füosóíicamente dependen de aquel primero en substancia, aunque no en su forma y construcción. Esto es lo que se llama enseñar el lenguage bajo el punto de vista de la ciencia mas profunda que en este asunto se haya descubierto hasta al presente.
No hay cosa nueva debajo del Sol, se nos dirá con Salomón, al presentar al público esta Obracomouna novedad. Ni puede decir alguno: Ved aquí esta cosa es nueva, por que ya precedió en los siglos que fueron antes de nosotros. Eso es una verdad que yo no intento combatir, antes por el contrario pretendo confirmarla en mi Obra contra los rudos ataques que han dirigido los filólogos modernos en contra de la misma cuando se han persuadido ó han querido persuadir á los demás que el lenguage natm-al del hombre es obra de muchos siglos, de pura casualidad ó convención arbitraria entre los hombres desde la época de su instalación. La lengua vino al mundo con el hombre mismo, como dice Salomón: Deus dedit homini linguam. Y esta lengua, tanto material como formal, no ha sido ni puede ser obra de la casualidad, ni del capricho del hombre, por cuanto se halla basada sobre las leyes inmutables de la naturaleza, quiero decir por su eminente filosofía y perfecta correspondencia con las leyes de la física, y de la psicología: por cuya razón debe ser considerada bajó' ambos aspectos para ser bien tratada, bien comprendida y mejor estimada. '
Y porque para la enseñanza clara de una materia se ha de principiar por su definición, vamos á darla brevemente, diciendo: que el lenguage en su primera institución es una ciencia que enseña al hombre las relaciones que existen entre laideay lacosa representada por el sonido articulado de la voz con arreglo k las leyes inmutables de la naturaleza. Esta definición por consiguiente escluye toda arbi-
trariedad, toda casualidad, toda combiuccion convencional que no diga relación al modo de ser de las cosas en su estado lógico y físico segim se hallan al presente en toda la creación aunque pocos la conozcan.
Es verdad que la inteligencia ó comprensión de las relaciones físicas expresadas por el lenguage humano admite mas 6 menos extensión según el orden ó naturaleza de las cosas á que se aplican; asi en las cosas divinas se habrían de entender de una manera diferente que en las cosas humanas, como dice San Dionisio Areopagita; pues Dios y sus atributos se entienden mejor por lo que no es que por lo que es; es decir, que Dios está puesto sobre toda inteligencia y sobre toda creación ; por eso de Dios no podemos hablar con propiedad, porque nuestras ideas no alcanzan hasta á lo infinito, y ninguna cosa criada puede por consiguiente servir de término perfecto de comparación; como si dijéramos que la a significa extensión; en el orden divino pudiera aplicarse á la eternidad ó inmensidad de Dios, qite es una extensión sin límite ó infinita á parte ante y á parte post^ como dirían los filósofos : Si la i significa atón^renm, pudiera aplicarse á la divina sabiduría ó al poder de Dios, según frase déla Escritura: Attingens áfmeusque ad finem^ fortiter suaviterque disponens omnia : Si la u significa substancia, pudiera indicar la esencia divina, ó como dicen los teólogos ipsuní csse De¿, que es el ente á se, ó la divina substancia; pero estas ideas no son comprensibles igualmente para todos y son siempre imperfectas con respecto á la realidad de la cosa á que se aplican, y el lenguage debe ser mas técnico y usual puesto al alcance de los mas rudos para su inteligencia y expresión.
Por tanto daremos principio á su esplicacion por el método sintético y á priori cosa que hasta ahora se ha tenido, por imposible por carecer de los conocimientos precisos acerca de los elementos constitutivos de la voz articulada y de la significación pri.:nitiva ó natural impresa por el Creador al formar el lenguage de nuestros primeros padres; mas para nosotros que ya comprendemos
plenamente esta materia y eu toda su extensión es un hecho incuestionable, el mas cierto y positivo. El lenguage se compone de solo diez elementos o letras cuando está escrito, y sonidos cuando hablado. Estos son todos simples é indivisibles; pero pueden combinarse los unos con los otros y producir letras y sonidos igualmente compuestos; de donde nace esa multitud de alfabetos de que usan las naciones esparcidas por el universo.
Los elementos simples son a, i. u. c. 1. m. n. r. s. t. La combinación de la ai produce la e; la de au produce la o; de aquí proceden las cinco vocales a, e, i, o, u. Estas vocales hechas consonantes producen la 7i, t', &, 2h f) ?/i hebrea ; á las cuales se deben añadir a y e en hebreo cuando son radicales, y no mociones, porque en este ceso dejarian de ser consonantes. La omega de los griegos es un diptongo au francés igualmente que la y jayin de los hebreos, de diptongo hecha consonante y radical, como se demonstrará mas adelante, La combinación de las consonantes produce th ó d; g 6 ch; z 6 ts; mas el zain hebreo ó árabe no es sino la j francesa V gr: jamáis lee samé. La permutación de la h, g, 3^c,j, castellanas se hace abusivamente en términos gramaticales; pevo en psicología son equivalentes porque en su origen tienen la jnisma sigi^ificacion, aunque procedan de diferentes radicales, como lo haremos patente hablando de la formación general del lenguage. El sin ó Scldn de los hebreos TÍO pertenece á la s sino á cli ó ce ci. La letra q no es otra que cu. Con esto queda formado el alfabeto de casi todas las lenguas conocidas sin que quede arbitrio de interpretar de otro modo los signos representativos de la voz articulada con que se expresa el lenguage humano sopeña de desconcertar ti'do el orden lógico y físico de las cosas manifestadas ])or él y perderse en el caos de la ignorancia y confusión.
Cuando se da una doctrina por análisis se presenta luego el todo ó compuesto artificial y se va resolviendo y distribuyendo en sus partes y constitutivos; pero
cuando se da una doctrina por síntesis., para enseñar el todo del artificio se empieza por sus partes y constitutivos declarándolos separadamente. Y este es ' el método que seguimos en este Ti-atado por parecer mas acomodado á la materia y á nuestros conocimientos, cuyo resultado no puede ser sino una verdadera demonstracion de la unidad del linage humano esparcido por el tmiverso.
De lo dicho aparece claramente que en esta Obra se tratarán cosas muy metafísicas y abstractas, complicadas con los principios de la Geometria, de la Acústica y otras ciencias que no será fácil comprender á primem vista, especialmente la foiinacion de las vocales y diptongos para los que no saben muy á fondo los principios de la música, como la significación de las diez letras fundamentales pam los que no tienen ejercicio en las cosas de Geometria. Por esto suplico á mis lectores á que tengan la paciencia y la bondad de reconcentrarse hasta llegar á comprenderlas, y no suceda, lo que suele suceder con frecuencia que se tenga en menosprecio aquello que no se comprende.
No hay cosa mas común, ni de que mas se trate, cuanto de la idea: aun cuando no sabemos compi-ender ni distinguii", ó tener cierto conocimiento de alguna cosa, solemos decir, te^igo una idea. La idea, no siendo oti-a cosa que la simple representación de algún objeto existente en la mente, sin embargo nos ofrece mucho que considerar en ella. Porque 1 ° considerada la idea en razón de su origen puede ser innata según algunos filósofos, adventicia y facticia; 2° por causa de su objeto puede ser idea de cosa ó sustancia, de modo ó cosa modificada; puede ser de cosas sensibles, intelectuales y morales; puede ser simple, compleja y compuesta: puede ser universal, común, particular y singular: 3^ con respecto al modo con que se representa la idea puede ser adecuada é inadecuada. La idea adecuada es aquella que representa el objeto bajo todos sus aspectos y con todas sus propiedades : esta idea es solo pro ■ pia de Dios, que conoce todas las cosas de
un modo absoluto: Ui Idea inadecuada representa tan solamente algunas propiedades del objeto; esta idea es propia del homI bre que solo conoce las cosas bajo de algunos aspectos: pues en los objetos mas mínimos existe cierta infinidad de relaciones y propiedades que superan las fuerzas de nuestra inteligencia. Tiene ademas la idea ciertas propiedades, cuyo conocimiento es muy necesario para comprender lo que tenemos que decir en adelante, que son su verdad, su falsedad, su claridad, su. oscuridad, su distinción, su confusión, su comprensión y su extensión.
La mente tiene también tres funciones principales acerca de las ideas, que son: atención, abstracción y comparación. La atención es aquella operación de la mente con la cual detiene las ideas en su presencia para retenerlas y mirarlas con maj^or diligencia. Esta facultad denota la imbecilidad de nuestra mente: pues si de un golpe conociéramos todas las cosas, seria inútil y aun imposible esta atención; así Dios ni atiende ni reflexiona, hablando con toda propiedad, por que no discurre como el hombre. Por tanto la atención y la continua reflexión son el principio de todas las ciencias y de todo acierto, cuya omisión lamenta también el profeta Isaías: «la tierra está toda desolada por que no hay quien piense seriamente. » De aqui resulta también que muchos jóvenes que cursan las públicas universidades, acaban sus estudios sin haber aprendido siquiera los principios de la ciencia que estudiaron, por falta de atención: el campesino y el pastor que pasan toda su vida en medio de infinita multitud de plantas y animales, no admiran los innumerables misterios de la naturaleza que sorprenden á los sabios.
La abstracción ó precisión de las ideas, suspendiendo la atención acerca de las infinitas relaciones y propiedades que existen en los objetos contrayéndose á una sola, no es menos necesaria para el análisis perfecto de las ideas complejas que existen en las cosas. En la naturaleza no hay cosa inútil ó supérílua: el filósofo, el filólogo, el geómetra, el zoólogo,
el astrónomo, deben siempre preguntarse á sí mismos, quidcstltoc? qué es esto? para qué sirve? qué significa? Pero no basta: déla abstracción debe pasar lamente á la generalización. La mente, considerando varios individuos obsei'va en ellos por medio de la abstracción ciertas propiedades ó relaciones que existen en los objetos, con especialidad: mas advirtiendo que las tales propiedades ó relaciones pueden ser aplicables á otros objetos, las colige en una sola expresión y extiende este concepto general á todos los individuos, á los que son comunes las mismas propiedades y de esta manera se forman los géneros y las especies. (1)
Por último, la mente considera estas ideas para ver su conveniencia entre sí y su correspondencia con el objeto repre-
(1) Abstracción, palabra latina compuesta de abs-traherc, tirar afuera y separar. Se dice en psicología 1. "^ la facultad y la operación por la cual el espíritu, separando lo que está naturalmente unido, considera las cualidades independientemente de las sustancias en que ellas residen. V. gr., la blancura sin la nieve; 2. ° la idea que resulta de esta manera de considerar las cosas, también se llama idea abstracta. La abstracción no es facultad distinta de la atención colocada sobre una sola vista de los objetos; la idea abstracta fugitiva por su naturaleza, es fijada por niedio de una expresión con la cual ella queda incorporada. El hombre está naturalmente inclinado á realizar las ideas abstractas : de esta manera los gentiles divinizaron y personificaron la belleza. Venus; la sabiduría, Minerva; la justicia, Thcmis; la juventud, Heve; que Platón y sus discípulos han realizado bajo el nombre de arquetipos de ideas, las esencias de cada género y de cada especie, que los Escolásticos á su vez han multiplicado los universales, vanas entidades que han dado origen á la célebre disputa de Realistas y Nominales; que los filósofos modernos han caído en mil errores realizándolos unos la idea de la sustancia, como Espinosa, los otros las ideas del tiempo, del espacio, del infinito, del absoluto, como los racionalistas Alemanes. Condillac ha demostrado en muchos de sus escritos, especialmente en su tratado de los sistemas, los peligros de las ideas abstractas.
sentado; esta conveniencia en sentido lógico es la compatibilidad de las cualidades en un dato sujeto, v. gr. la idea de extensión con la naovilidad; pero en sentido físico podemos decir que es la existencia real de tales ó cuales propiedades ó relaciones en tal o cual sugeto ó acción ó modo de ser y obrar. Las relaciones generales que pueden existir de esta manera no son mas de diez, según el número alfabético de las letras de todas las lenguas, como l^robaremos en adelante, á saber: A, extensión—I, atingencia— IJ, sustancia— C, existencia— L, sutileza— M, unión— N, entidad—R,division—S, volumen— T, junta. Estas ideas generales son aplicables á los objetos y acciones en particular, del mismo modo que el género entra en la especie y la especie en el individuo, de manera que, aun que su definición sea generalísima, se hace específica y aun individual en todas las cosasparticulares,y el queno comprenda este modo de aplicarlas, deténgase hasta comprenderlo, porque nada entenderá del lenguage primitivo, para cuya inteligencia se hacen estas observaciones.
Pero ¿quien no entenderá que de París á Roma hay una extensión significada por la a? ¿Y quién no podrá comprender que entre padre é hijo hay una corj unción ó atingencia significada por la c?.
La- idea del ser es la premisa absoluta del juicio; los axiomas son las condiciones necesarias del acto del pensamiento; los signos del lenguage son los medios indispensables; el fin de la razón es el conocimieto de los objetos coexistentes en el espacio, los hechos físicos y morales que acontecen en el tiempo. Los unos y los otros se reflejan por imágenes en el entendimiento, y la función principal de la razón, el pensamiento, consiste ya en ligar estas imáj enes distinguiendo sus relaciones naturales ó estableciendo entre ellas relaciones arbiti-arias, ya en considerar los hechos en sus causas y resultados.
Ahora pues, la razón no puede obrar inmediatamente sobre las cosas mismas, ni producir afuera sus tipos formados en el entendiiirlento sin caracteres materiales para j-epresentar sus tipos espirituales; se
necesitan signos para expresar, no solo los objetos y sus propiedades, sino también las relaciones de las cosas entre sí.— Tales son los signos del lenguage hablado ó escrito: son estos unas verdaderas cifras que comprenden un valor intrínseco y extrínseco, ya en sí mismas, ya en su posición relativa: ellos coiTesponden á nuestros conceptos y á nuestros pensamientos como estos corresponden á las cosas; y por medio de esta doble abstracción de la forma concreta ó material, y de la imagen individual, el espíritu puede distinguir las cosas mas sutilmente, y de la manera mas pura considerarlas en general en lo que ellas tienen de esencial, y de este modo dar un sentido profundo y un alcance mas extenso á su lenguage. Los signos del lenguage son, pues, doblemente necesarios y como instrumentos de sus operaciones y como medios de su expresión. — Esplicar la formación del lenguage, es, pues, lo mismo que esplicar el desaiTollo primitivo déla razón.— La ciencia y el arte son fundados sobre el lenguage de la naturaleza. En la ciencia el hombre aspira á comprender lo que dice la naturaleza; se esfuerza para esplicar su lenguage con el objeto de distinguir la idea; mas claro, se eleva por medio de la observación de los hechos á las leyes que los rigen, á las causas que los producen, á los principios de donde parten. El arte procede á la inversa aunque fundado sobre el mismo principio: él tiende á manifestar la idea por la fonna, y así él concurre con el desarrollo de la naturaleza aspi*indo á su perfección por medio de Ig idealización: es una imitación del Criador en la cual el hombre se excedió desde su origen queriendo hacer como Dios ó hacerse semejante á él, causa y resultado funesto de su caída.— Solo el hombre es capaz de ciencia y arte en este mundo, porque él solo puede comprender el lenguage de la naturaleza, esplicarle, y reproducirle, ya sea que desenvuelva la idea de la forma por su inteligencia, ya sea que revista de una foi*- ma la idea que ha concebido por medio de su imaginación y por las de su expresión. La diversidad ó multiplicidad de lenguas supone una unidad de la misma na-
tiiralcza, lo que hizo decir a lloussefiu, la palajDra parece haber sido muy necesaria para establecer el uso de la palabra. Efectivamente, el estudio de las lenguas prueba que entre los idiomas mas diferentes hay ciertas analogías fundamentales por las cuales somos conducidos á cierta unidad filosófica ó de principio, y la consideración de varias lenguas conduce á la suposición de una lengua madre, una, y universal. En sus discursos sobre la desigualdad de condicionos prueba largamente Rousseau la imposibilidad en que se halla el hombre de formar por sí mismo el lenguage ó establecer una lengua. Lo contrario es un circulo vicioso. El establecimiento de un lenguage por convención entre los hombres supone una lengua ya establecida.— La filosofía antigua y moderna ha concebido hipótesis absui-- das en este particular suponiendo al hombre en un estado perfecto de civilización y adornado de los dotes mas altos y elevados de la inteligencia, sin el previo auxilio del lenguage, puros delirios de la fantasía ó imaginación, como el Jiomire-estátua de Condillac.
Existe, pues, un idioma primitivo que la tradición como la historia tienen cubierto bajo el polvo de sus carcomidos archivos y que sacaremos á luz con la antorcha y farol de la filología; del cual podemos afirmar con seguridad ser divino por su orígen, humano por su forma y construcion análoga á la naturaleza de las cosas y de los dos términos de comunicación Dios y el hombre; y que asi divino por su sentido, por su espíritu, por la idea, es necesariamente humano por sus signos, por sus caracteres, por su expresión; y bajo este punto de vista podemos asegurar que los elementos de las lenguas son de origen divino como las ideas fundamentales que ellos expresan, bases de la sociedad y de la civilización.
Es muy para admirar la inmensa variedad de sistemas inventados hasta nuestros dias para explicar la formación de los idiomas coexistentes desde la dispersión del
Sennaar hasta el presente, aun entre filó' sofüs cristianos y k pesar do lo que refiere la Historia sagrada de la confusión de las lenguas en la construcción de la torre de Babel.— Seria inútil referirlos todos; pero es muy fácil confutarlos con los mismos argumentos que ellos alegan. Pues ó el hombre es capaz de formar por sí mismo un idioma, un lenguage expresivo, natural, filosófico ó no; si lo primero, caen todos los argumentos del sistema que deriva el origen de lenguage déla divinidad; si lo segundo, así como el hombre por sí solo no pudo formar el idioma primitivo, tampoco pudo formar el segundo, ni el tercero. Y no^se diga que los demás idiomas pudieron formarse por arte humana en la suposición de la preexistencia del idioma primitivo, porque vuelve la misma dificultad: los hombres olvidaron del todo el idioma primitivo, ó lo tuvieron presente en la formación de sus lenguas: si lo primero, vuelve el caso de formar un idioma, perfecto sin tener principio alguno que sirva de norte á su formación; si lo segundo, ni hubo necesidad de variarlo, ni aun parece conveniente dejar un idioma perfecto ya conocido, por otro imperfecto y por conocer. Además ¿quien fué aquel hombre, aquel filósofo que tuvo tanto talento, tanta habilidad para enseñar á personas tan distintas, lenguages tan diferentes sin discrepar un punto en la aplicación de letras, sílabas y palabras con tanta propiedad, con tanta fluidez, con tanta identidad de significación, que siempre y en todos los idiomas las letras conservasen la misma significación, para indicar las mismas relaciones, en los objetos indicados por el lenguage, sin que se note la menor contradicción, en su significado primitivo? Digamos pues, que el idioma primitivo, como todos los demás, son de origen divino., como se verá por la explicación del valor y significación de las letras alfabéticas de todos los idiomas, cuya demostración quedaba reservada para el presente.
TRATADO
S*ISIOIiÓ«lCO Y PSICOIiéOICO
DE LA
FORMACIÓN SINTÉTICA
lenguage
Cuando un hombre está profundamen^ te penetrado de una verdad, de la realidad de un hecho y de la certeza de un principio; cuando tiene sólidas y arraigadas convicciones respecto de esa verdad, de esa realidad y de esa certeza, honda fé en ellas y fecundas esperanzas de su triunfo ; si para su propagación se decide á dar á esas convicciones y sentimientos una existencia exterior, una forma sensible que pueda comunicarlas á otros entendimientos y á otras conciencias ; contrae el compromiso de adoptar todos aquellos medios que estén á su alcance, para dar k la proganda el mayor perímetro posible, la mas ancha circunferencia, la extensión y profundidad mas vasta é insondable. Para el efecto no basta la conversación, no alcanza el discur-
so, ni es suficiente la prensa periódica, aunque esta última se llame la reina de la opinión, el vehículo de toda idea, el conductor mas rápido y mas vasto de todo pensamiento; es demasiado efímera, pasagera y superficial^ como el telégrafo, para que no merezca se le confie k ella la tutela de una verdad de la mayor importancia en todos los ramos de la filología ; el lenguage tiene un origen demasiado noble, su influencia en las ciencias y en la sociedad es demasiado importante para no poderle dejar á las contingencias de la palabra fugaz y de pocos conocida; es un asunto dé inmenso interés y que demanda al mismo tiempo todos los esfuerzos de la palabraj dé la prensa periódica y del libro para su perfecta estabilidad. Como se vé en esta Obra se trata de
erigir un monumento de memoria imperecedera á una verdad que, hace mas de cuarenta siglos, se halla envuelta en la densa nube de encontradas teorías forjadas por los caprichos de las ilusiones do unas fantasías recalentadas al fuego do una pasión predominante, cual es la ostentación de la propia vanidad; tratase
' también de aterrar una estatua colosal, que hace mas de siglo y medio, se viene erigiendo como un nuevo Dagon al frente del Arca del Señor. Caerá, pues, como aquel á su presencia, hecha pedazos, sin cabeza, sin manos, y sin pies para poderse levantar: y como la Sociedad Iwgüistica internacional de Paris se valió de los tres medios indicados para dar realidad a, sus ideas, y de estos se valió también la Sociedad de la lengua universal de Madrid para propagar su proyecto encabezado por el señor D. Bonifacio Sotos Ochando con descrédito de la verdad, que ya vamos á ilustrar; de los mismos medios es forzoso valemos prácticamente para defenderla y para restituirle su antiguo brillo y esplendor, obscurecido con las espesas nubes de los muy decantados y fantásticos inventos de la moderna ilustración.
La Filosofía moderna, el ^positivismo^ re chaza toda autoridad, y nosotros la dejaremos 'k parte en esta materia sin quitarle un solo de sus ¡H-ivilegios : Se nos piden hechos comprobantes, y nosotros los presentaremos con todo el carácter de su natural verdad; no se da crédito síno á la razón, y nosotros no fundaremos nuestra doctrina sino sobre la razón, la evidencia y el positivismo, según podamos alcanzar con nuestro extenso mo-
- do de entender, sin dar lugar á la sospecha de alguna soperchería, fraude ó engaño. Retrógrados como siempre, cuando se trata de sostener la verdad; filósofos como nunca, cuando se trata de materia puesta al alcance de la observación; filólogos sin iguales, cuando se trata del ' conocimiento de una lengua, no nos apartaremos del terreno de la ciencia, no abandonaremos tampoco la palma de la victoria sino al que tenga el mérito, capa-
cidad ó talento, no ya como Alejandi-o para cortar con el filo de su espada el nudo gordiano, sino como buen filósofo, el de podernos convencer, después^ de haber reducido al polvo y á la nada los inconcusos argumentos que vamos á presentar sobre la materia que nos ocupa, sacados de la intima naturaleza de la fisiología y psicología del lenguage.
Cualquiera podrá ya haber comprendido fácilmente que aquí tratamos de sostener la idea ó jjroposicion que ensena el origen divino-lmmano del lenguage, y combatir como delirios del humano pensamiento la proposición' contraría, reproducida en estos últimos años con motivo de la formación ápriori de una lengua universal tan ridicula cual ningún oti-a de las que actualmente existen cu todo el globo; pues ¿qué mérito jwdrá tener una nueva lengua hecha por un liombre, el mas simple de los hombres, que no conoce que cosa es una lengua y de un candor tal que miró con ojos risueños Ja Clare armónica^ ó demostración de la unidad de prígen de todas las lenguas desde la dispersión del Senaar liasta nuestros días, la que demuestra de un modo incontrastable la superioridad de la inteligencia que presidió ú la formación del lenguage^ impresa en Madrid y escrita en la misma casa del Señor D. Bonifacio Sotos Ochando, por un socio de honor condecorado á. instancias del mismo por el Directorio de la Sociedad de la lengua universal? ¿Qué mérito, digo, puede tener una lengua singularísima, aunque se llame universal, desconocida anteriormente por todos los filólogos, forjada por el antojo de un hombre, y propagada por personas agenas de la ciencia del lenguage de su propia cuna? Si de mU y tantas lenguas que se usan hoy en el mundo por los hombres de todas las ciencias, de todas las artes, de todas las edades, no se halla una que sea lilosófica, moral y digna de ser empleada por los hombres de la presente y futui-a ilustración ¿no seria una verdadera monada, un verdadero espü-itu de vertígine siempre inquieto el pretender hallar otiu mejor formada en los espacios
sin termino de las humanas fantasías? Sin embargo, nuestros lectores podrán oir el oráculo pronnnctado por la Scv-ledad lingüistica internacional de París, la cual visto y exiuninüdo detenidamenie el Proyecto del í?cñor D. Bunifacio ¡Sotos Ochando, ha dicho rotunda y claramente: «La lengua universal ya está hecha; llena todas Vas condiciones que se le pueden imponer; ya no debe trati'rse mas que de trabajar eficazmente para mejorarla, vulgarizarla y hacerla adoptar.» "Este es el oráculo: Boma loqimta est^ causa finita est. La Sociedad linquistica de París ha dado ya su sentencia, la cuestión ya queda resuelta y disueiLO el problema de muchos años; la lengua nnivcr sal es un hecho que no se puede negar sin incurrir en un verdadero anacronismo. Pero ¡que chasco se llevará la Sociedad lingüistica y sus adeptos cuando, con un poco de paciencia, hagamos ver que dicha Sociedad no sabe lo que son las lenguas, y mucho menos lo que es una lengua universal ; que su talento no alcanza á tanto, y que sii pretencion no pasa de una quimera, vanidad ó como diria el Sabio por antomasia, una verdadera presunción de espíritu! Vamos á ello.