Tratado fisiológico y psicológico de la formación del lenguaje · Capítulo real 2 de 14

CAPITULO I

Texto completo de esta unidad literaria, reunido aunque el lector la divida en 4 tramos técnicos para mejorar el rendimiento.

CAPITULO I

Historia de los vanos trabajos é inútiles esfuerzos que se han hecho para la formación de una lengua universal y su xiso práctico en todos los puntos habitados del globo.

Antes de la revolución francesa, la lengua universal no era mas que una idea, un deseo, un pensamienlo que vivía y se agitaba en la mente y en la conciencia de algunas almas que se creen privilegiadas, de esas que anticipan á su siglo en las concepciones, como vive j se agita en el claustro materno el feto, desemvolviendose allí para ver la luz, al fin cuando le llega su día, y elevarse á la categoría de ser humano. No había nacido aun ese pensamiento ; no estaba en sazón, no era de todo tiempo tal tentativa, no hubiera podido ser mas que un aborto prematuro

é informe; el engendro no era viable y era necesario aguardar sus ulteriores evoluciones para adquirir todos los requisitos de capacidad vital. Mas desde que el estruendo do la gran revolución despertó lus espíritus aletargados ; los grandes sentimientos en su fondo conmovidos se escaparon vigorosos de las conciencias que se creían oprimidas, y entre ellas se levanto, como un gigante, el de la fraternidad universal: Sentimiento eminentemente cristiano y del que han abusado algunos hombres para proclamar las teorías mas absurdas é inmorales que han visto los anales del error y de la prostitución.

A la grandiosa aparición de esta nueva fraieniidad los hombres de todos los países se fueron considerando cada día mas como ciudadanos de una misma nación, como iudlvidn.os de una misma familia, fN:)mo hijos de una misma madre, como realmente son todos los hijos de Eva; y á la generalización de esta gran verdad que cada vez se ha ido arraigando en los corazones, la lengua universal sintió llegada la hora de su labojúosa gestación; de su alumbramienio dificil; j'' desde entonces del;ia empezar su nueva vida al esterior, en el mundo pi-áctíco, en el terreno de ¡03 hechos. Las vastas ►comunicaciones del globo civilizado, las vías forreas, los barcos de vapor, los telégrafos, los cables submai-inos, las esposiciones de industria universa!, los congresos científicos, el raudo vuelo de las ciencias, que han echado abajólas ñontei-as; las literaturas nacionales hasta aquí ignoradas en el templo do la gloria y que aspiran á salir del i-edncido perímetro del país, donde sus bardos las crearen; las tendencias do la política u hermanar todas las naciones }' las del comercio, industria y agricultura á tener puestos, factorías y mercados en todos los puntos del globo ; al mismo tiempo que están pidiendo á voz en cuello im medio intelectual y moral de comunicación, tan vasto y tan profundo, como lo es el material ya realizado, le facilitan su cooperación para realizarle, pues, á tantos auxilios vino al mundo la len-

gua universal con aplauso de las célebres Academias del mundo, con festejo real de Isabel II llevada del brazo poderoso del Exmo. Sr. D. Francisco Martínez de la Rosa, seguida del Exmo Sr. Marques de Corvera, presentada por el Sr. D. Bonifacio Sotos Ochando y mantenida á costa de la real hacienda quien sin duda creería que por tal medio pudiera venir á ser reina de ambos mundos. Declamen, ahora, cuanto quieran los retrógrados y los acatarrados amigos del tiempo viejo y para siempre caducado, contra los males sin-cuento, que según ellos, ha ocasionado h la sociedad moderna la gran revolución, que dark un carácter eterno al siglo de la vasta Enciclopedia con el parto de una nueva lengua nunca hablada en 'las retrogeneraciones.

Este parto, como se puede creer ha debido ser forzosamente muy laborioso, esponiendo k la neo-infanta á que pereciera en su cuna, ya que no en el regazo mismo de la madre que le acaba de dar el ser, y se conserva todavía en un estado tal cual de vegetación ; pero su constitución es muy raquítica, sus pedagogos parece que la abandonan en su propia infancia, y lo peor es que Herodes busca el alma de esa niña recien nacida, y por tanto conviene que se refugie á Egipto hasta que Dios se acuerde de ella, y nosotros nos vayamos k ocupar de la verdadera genealogía histórica de la lengua universal.

El primer Proyecto grave y atendible de lengua cosmopolita, después de las vañas teorías de Platón, Aristóteles, Lucrecio, San Gregorio de Nissa, Quintillano, de los Nominalistas de la edad media, de Bacon y Descartes, en los cuales se advierte alguna idea que puede referirse á la creación de una lengua universal, de Carlos de Brosses, Condillac, Voltaire, Copineau, Court de Gébeliu y del escocés Burnett ó lord Munboddo, á los cuales hay que mentar en la historia de los tanteos hechos para la formación de la lengua universal, como igualmente la Enciclopedia del siglo pasado, Smith, Hervás y Panduro con otros mas mo-

deraos, y fundados en JI09 principios que deben servir de base para el lenguage, es el que presentó Delormel á la Convención nacional en 1795.

Para hacer mas aceptable su Proyecto Delormel, hizo resaltar, antes que todo, la indisputable utilidad del mismo, y la grande oportunidad de su empeño, cual otro Colon al descubrir un nuevo mundo, merced á lo favorable de las circunstancias que le rodeaban : hecho lo cual se expresa de esta manera : « Las lenguas nunca han tenido mas que principios á posterior^ por lo cual no han podido luego reformarse, se componen de palabras tomadas al acaso, por cuyas dos razones estkn plagadas de irregularidades sin número, que las vuelven difíciles de aprender con largo tiempo. Hay sin embargo un medio, el único capaz de evitar esos males, y que nunca se ha empleado. Nadie ha imaginado siquiera una lengua conforme aun cuadro de los conocimientos humanos, trazado por la reflexión ; tampoco se ha imaginado ninguna, cuyas espresiones tuviesen todas entre si un carácter capaz de recordar los conocimientos y distribuirlos en dos clases, que recordaran por si mismas esas espresiones. Con diez cifras se tiene el secreto de espresar los números en todas las lenguas, pero solo los números. Pues bien, formar con las letras del alfabeto una lengua mas sencilla y enemiga de escepciones ; la que, lo mismo que la numeración, esté fundada en seiúes, y de consiguiente bastante fácil, y por lo mismo atractiva para que los pueblos se den á aprenderla, y puedan, sin que por eso dejen de hablar la suya respectiva, llegar fácilmente k entenderse en todas las materias; hé aqui en que consiste mi Proyecto. »

Dejando á parte aquellos principios á posteriori y aquella serie de conocimientos humanos, por la falsedad evidente de aquellos y la inoportunidad de esta en la formación del lengjiage, error en que cayeron todos los fautores de la lengua universal, es cierto que el punto de partida de Delormel al adoptar las diez cifras no

podía ser mas acertado, si el, como los •que le precedieron y siguieron despuesv hubiera conocido cuales eran estas diea cifras ó caracteres y comprendido su veí* dadero oficio y significación ; en e«e caso las bases en que se hubiera apoyado no habrían podido ser mas sólidas ni mas estables, como ya lo estaba columbrando Leibnitz en la teoria de una lengua vei- •daderamente filosófica k pesar de otras muy erradas preocupaciones en esta materia. No es un error, como se ha creido, tener por análogos los signos aritméticos y los alfabéticos y ver ciertas semejanzas entre el método matemático y el lenguage ; el error consiste en no conocer esta analogía y su verdadera aplicación ideológica en la formación de la palabra.

En nuestra Clace armónica hemos probado que no hay mas de diez letras fundamentales en todas las lenguas del mundo, tres vocales simples a, *, «, y siete consonantes A, 7, m, n, r, .<?, t, cuya significación ideológica corresponde á diez categorías ó definiciones generales que son A.— extensión; L— atingencia ; U.— sustancia; K.— existencia; L.— sutileza; M. — unión; N.— entidad; R.— división; S.— volumen; T.— junta» Con estas diez letras ya simples ya compuestas se forman todas las palabras de todas las lenguas aplicadas unas después de otras en sentido directo ó inverso como el número, y de esa diferente combinación salen todas las difiniciones radicales aplicables ala significación de la palabra» De manera que la lengua está hecha á priori y la aplicación de los objetos a los que se acomoda la significación radical está hecha áposterioriv. gr: la significación de fluir en hebreo está determinada por la difinicion que resulta de la combinación de las letras en la radical dahar, cuyo sentido es este: división de substancia de atingencia de junta. Esta difinicion de la acción de fluir cualquier filósofo la comprende ; pero es preciso saber que la palabra fluye, que la peste fluye, que las praderas ó dehesas fluyen para que con un mismo nombre dabar, débher ó dihhrai verba, puedan ser apellidadas todas

esas cosas realmente diversas, pero que todas convienen en el atributo de fluir que es la rasson porque así se llamaroa en hebreo*

El sistema decimalj pues, es solo w^lícable á aquellas diez letras y á ninguna otra fuera de ellas, á no ser en sentído doble ó mixto, como sucede con lo9 diptongos y compuestas, de las que volveremos á hablar en su propio ítígar ; y como el Señor Delormel admitió en aa Proyecto diez vocales, cinco delgadas y cinco llenas a, e, «, o, u, au. c», oí#, en, é abierta; con además veinte consonante», con lo cual resultó un alfabeto de treinta letras con un valor diferente del que naturalmente tienen y generalmente se conoce, claro está que no le fué posible atinar con su verdadera colocación y naucho menos con su legitima &ignificacio% porque las palabi*a& no s>ignifiicaD series de conocimientos científicos, sino series, por decirlo asi, de relaciones físicas ques existen en las cosas.

No solo no avanzó por esos días el proyecto de una lengua universal, apesar délos esfuerzos que llevo mencionados, sino que en la fé pública fué perdiendomucho terreno, y acaso todo lo que se había ganado con las bellas teorías de algunos' escritores acabó de perderse con tanteos tan desdichados, como la pasigrafia de Maímíeux y la poligrafía de Hourwítz, y como eco de ese descrédito, en que la lengua universal cayó por esos días, puede citarse á Destutt de Tracy, que la declaró imposible, al colocarle entre los adversarios de eáe pensamiento.

En 1816, Lanjuinaís, en la adición que dio de la Historia de la palabra por Court de Gébelín, reprodujo las ideas y hasta frases de Destutt de Tracy, y en vista de los hasta entonces estériles esfuerzos para formar una lengua univei-sal, la combate como proyecto irrealizable. Sin embrago en ese escrito no deja de consignar estas palabras: «Si algunos escritores han naufragado en ese mar peligroso, ó no han alcanzado todo el éxito de que se hicieron mas ó menos dignos; sin que tengamos una fé demasiado e;^tensa en la

perfectibilidad indefinida del hombre, puede esperarse que se hallen otros navegantes mas felices. »

No obstante esta ancla de la esperanza, que les dejó en medio del mar peligroso Lanjuinais, el proyecto de una lengua universal ha. sido desechado por de Maistre j Bonald, quienes se declararon adversarios de la lengua universal. El conde de Maistre es, en lingüistica, lo que en política. Dios es origen y autor inmediato de todo. Como es la fuente única de toda autoridad en la tierra, teniendo por representantes á los Soberanos y aristócratas, lo es también de los idiomas. Según el ilustre conde, el lenguage humano no es hechura de los hombx*es. El vizconde de Bonald afirma, y én ello descansa todo su sistema filosófico, que el hombre piensa su palabra antes de hablar su pensamiento. Lejos de ser la palabra el producto del pensamiento, aquella es el principio de este. De consiguiente, si la palabra es anterior al pensamiento, ¿ de donde puede venir si no de Dios ?

Parece, pues, que a golpes tan recios debia haber socumbido el proyecto de una lengua universal; pero no; Volney, aunque parece que solo se ocupaba en el origen del lenguage y del alfabeto universal, quizo decir también que era posible la formación de una lengua nueva, ya que la consideró además como necesaria é inevitable en su Discurso sobre el estudio filosófico de las lenguas, leido en la Academia francesa en 1819, en donde decia: «Está ya para siempre probado que el hombre por si solo, con sus medios naturales, ha podido inventar muchas lenguas. Esta verdad resulta de diferencias marcadísimas entre diversos sistemas gramaticales; algunos de los cuales son verdaderamente muy estmños. Los sabios filólogos están de acuerdo en reconocer mas de treinta idiomas originales ó lenguas madres, y basta que una de ellas sea la invención del hombre para concluir que todas pueden serlo. » Hé aqui una linda conclusión: pero deseamos saber cual es aquella, que es una

de ellas, que ha sido la invención del hombre : hasta ahora no nos han mostrado nuestros filólogos universales mas que bosquejos imperfectos ó abortos de esa nueva invención. Repetiremos pues las palabras del mismo autor que van en seguida: «Esplicar lo que no se concibe por medios mas inconcebibles todavía, es un proceder estravagante ; imaginar que un hombre puede recitar súbitamente vocea de que no tiene hábito, ni necesidad y que serian signos de ideas que no ha tenido todavía, es una contradicción que por si sola califica á sus inventores y h los que los han seguido. * ¡Brillante confesión!

Después de estos, y á pesar de tantos adversarios, igualmente que del éxito poco satisfactorio que hasta entonces se habia alcanzado, no faltaron otros navegantes, que se lanzaron audaces á cnizar por ese mar lleno de escollos. Mr. Carlos Nodier en sus Nociones elementales de lingüísticay. que dio á luz pública enl834,3e ocupa en )a lengua universal. Ello es verdad que ni comprendió las condiciones, ni el carácter, ni el papel, ni la tendencia de esa lengua, por falta de estudios graves sobre la materia ; pero no dejó de emitir algunas ideas relativas, ni de entreveer la posibilidad de la formación de dicha lengua, y se quedó con ellas en el reino de las cosas posibles. No menos afortunado fué Mr. Le Mesl con su Obra titulada: Consideraciones filosóficas sobre la lengua francesa, seguidas de un ensayo de una lengua bien hecha. Penetrado del espíritu de Descartes, Leibnitz, Condillác y otros ingenios aunque declara que no conoce los trabajos de sus antecesores, se hace superior á todos ellos en lo vasto y profundo de su concepción, abracando en ella el conjunto de las necesidades y facultades del hombre. Considera que una lengua reúne tanto mas perfecciones, cuanto mas onlológica, eufónica j lacónica es, é indica los medios de alcanzar esas cualidades. Nadie ha desarrollado antes que él, con mas claridad, las condiciones de una lengua filosófica, ni nadie habia hecho resaltar mas sus ventajas. Discm-re perfec-

lamente sobre la necesidad de una buena clasificación de nociones, y la adopción de formas agradables, fáciles y lo mas l)reve posible, adecuada á esa clasificación; la establece procediendo de lo general á lo particular, de lo abstracto á lo concreto, de lo compuesto á lo simple, de la sintaxis á la análisis, y hecho este trabajo, se dispone á la formación de las palabras. Asi, la filiación de estas estarla en razón de las ideas, y los seres de la naturaleza y de la razón estarían agrupados por familias.

Este es el vano delirio de Mr. Le Mesl : Cualquiera comprende que esa clasificación es muy á proposito para enseñar la filosofia universal, para escribir un tratado, como lo hacemos nosotros ; pero la filosofia no tiene gramática, es una pura ciencia y no arte ; la filosofia califica las cosas pero no las nombra, es muy reducida la espresion con que se llaman las cosas para poderlas esplicar filosóficamente, la palabra hombre no esplica la filosofia del hombre, es preciso recurrir á otros principios h otros medios para formar el lenguage. Afortunadamente, dicho autor se contentó con indicar el modo como deberla hacerse esa lengua, pero no la hizo: Se detuvo en la teoría, mas no pasó á la práctica; y es de sentir que no lo hiciera, puesto que tan bien concebida tenia la idea de ese idioma, porque asi se hubiera desengañado, y hubiera abierto los ojos á otros muchos que andan por esos rumbos, como sucede de ordinario ; pues es muy verdadera la experiencia que hace conocer nuestras ilusiones, cuando esa facilidad que se advierte en las concepciones al pasar á la práctica se desvanece por falta de previsión relativa á ciertas circunstancias que son necesarias para el buen éxito. Mientras que nuestros filólogos no salgan dé este laberinto y no se acomoden vclis nolis al orden que Dios tiene establecido en la naturaleza de las cosas no hay que esperar nada.

Sin embargo, y esta sea toda la honra que merece la teoría de Mr. Le Mesl, cuando la Sociedad lingüistica de Paris

se ocupo en la formación de la lengua universal, y estableció las base^, sobr^ las que debia construirse; adoptó los principios filosóficos y las bases perfecr tamente concebidas y puestas por ese autor, que al fin y al cabo son las misma» que las del Proyecto del Sr. I). Bonifacio Sotos Ochando, como ya vamos á> ver.

Entretanto en los años 1837 y 1838 aparecieron otros dos Proyectos de la lengua universal anónimos con título, el primero de: Bosquejo de una lengua universal ; y el segundo: Sistema de una lengua universal^ cuyo lema eva: ratione una, iina sil lingua; ambos corrieron igual suerte; cayeron ambos en el pozo de Ayllon para nunca jamas salir á ver la luz de este mundo. En 1844 apareció la lengua universal y analítica de M. Vidal, la que por de pronto hizo mucho ruido, gracias á un. artículo del Mereurial de Aix, que habia puesto en las estrellas esa Obra antes que viera la luz pública, y en virtud de que la Sociedad de ciencias, artes y bellas letras del departamento del Var, habia dicho en una de sus actas, que Mr. Vidal se estaba ocupando en resolver el problema de la lengua universal. Se publicó por fin el tan anelado Proyecto de la lengua universal, en el que su autor habia trabajado, como se cree, por espacio de treinta años, y visto que era \in puro plagio de la pasigrafia de Maimieux, con algunas ideas de Delormel, y un embrollO' y confusión todavía mayor que el proyecto del primero de esos autores, fué trasladado desde la cuna al sepulcro.

A Vidal sucedió Letellier de Caen,, otro autor dé uJi Proyecto de lengua universal de los mas modernos, espuesto en una Obra muy voluminosa compuesta de cuatro tomos, donde hay una erudición inmensa y donde las ideas, aunque un tanto oscuras, están espuestas con un vigor tal de argumentación que fascina al primer ímpetu ; pero es sumamente complicado ; le falta la claridad en muchas partes; abre una fuente inagotable de equívocos; el sistema de clasificación,, adoptado por el autor, e* vicioso y hay

facrtes dudas acerca de la posibilidad ■de su práctica ó realización ; en fin, no ofrece nada que sea laudable, pudiéndose colocar bajo este punto al nivel de los que le precedieron eñ esa mai-cha de lamentable esterilidad.

En 1858 se ha publicado en Burdeos otro Proyecto de lengua universal titulado: Gramáikú, primUiva de una lengua comtm á todos los ptvcblos^ destinada á facilitar ias relaciones internacionales en las cinco partes del mundo. El autor de esta Obra es Luciano de la Rudelle, cuyo trabajo no deja de hacerse recomendable por la erudición y conocimientos lingüísticos que revela, igualmente que por el ingenio del autor qui«n ha tenido bastante habilidad de hacer un todo al parecer compacto con elementos heterogéneos. Las principales palabras de esta lengua improvisada tienen, su base en el latin, el griego, el francés, el italiano, el español, el portugués y los dialectos del medio dia de Francia, La composición y el arreglo de las fi-aces están deducidas de lo que encierran de menos complicado y mas tógico las teorías de esas lenguas, asi como de algunas otras que el autor ha sabido hacer contribuir, como el inglés, el alemán y el ruso, dando un detalle de lo que ha tomado de cada una de las diez lenguas y dialectos que le han servido de ejes para componer una lengua.

Por uno y otro estilo fueron forjados todos los Proyectos de lengua universal y todos fueron á parar al deposito de las obras muertas por faltarles el despacho de aduana de la Sociedad lingüística, quien se han arrogado el privilegio de la ittfcdibüidad en sus juicios y sentencias con la necia pretencion de que la lengua universal ha de ser del todo nueva ab oco, y una creación del talento del hombre, el cual hasta el dia de hoy no ha podido apreciar aun la lengua que usa para emitir tan erróneas teorías sobre las lenguas existentes. Pero ya es tiempo que empecemos hablar de la Sociedad internacional de lingüística de París, fundada y establecida con el objeto de ocuparse en todo lo relativo á la

formación y generalización de la lengtw universal, y trazar rápidamente sus tareas y el juicio que ha formado de todo cuanto hasta aquí se ha hecho y mm particulai-mente del concepto que le mereció el Proyecto del Sr. D. Bonlfaño Sotos Ochando: no nombraremos sus miembros que la componen, porque, aunque entre ellos hay muchas notabilidades, nosotros, como ellos, no ereemos á la palabra del maestro, somos positiviS' tas, y queremos ver hechos, y hechos que satisfagan, persuadan y convenzan de la verdad de esa filosofía xmiversal que se pretende en el lenguage.

Uno de los primeros trabajos que emprendió la Comisión de la lengua universal perteneciente á esa Sociedad, fué el examen de todos los proyectos que se le presentai'on, dando, como era natural, la preferencia á sus propios miembros y entre ellos descolló el abate Latonche, uno de los lingüistas mas sabios de nuestra época el cual espuso su sistema sobre la clasificación, antes de formar la lengua, sostuvo que todas las voces se refieren á tres fundamentales, á saber, cortar, transportar y juntar, las cuales están representadas en lengua hebrea por onomatopeyas, y concluyó diciendo que no podía hacerse una lengua universal sino con elementos onomatopédlcos, tomados de la lengua hebrea primero y luego de todas las demás que de ella se derivan. El sistema de Latouche fué desechado, después de un reñidísimo debate, en el que cada vez fué perdiendo mas terreno dicho sistema, y con razón, porque en la lengua hebrea no hay tal onomotopeya ni aquellas solas tres voces fundamentales que menciona, pues las voces dé una lengua son todas fundamentales en su raíz piopla y peculiar de cada una.

La Sociedad ya no se ocupó mas en el sistema de abate Latouche, y pasó á examinar la doctrina de Mr. Deheaux, que dló también realce á no pocos buenos pensamientos del sabio abate. En un bellísimo discurso que produjo piofnnda sensación, propuso que se llamara á concursó para el trabajo Íi que sé habían

comprometido, ó que tuvieran en cuenta á todos los que hubieran liecho adelantar la lingüistica, á los lingüistas especiales, á los filólogos, h los gramíiticos, á los filósofos, y aunque recomendaba el , eclecticismo en todo y en particular á lo relativo al origen del lenguage, se le vio al fin inclinarse por el origen divino. A tal anuncio cayó como piedra en pozo ; esta manifestación suscitó otro debate no menos luminoso que el primero, en el que tanto Erdan como Henricy, pronunciaron discursos -llenos, al parecer, de irrefragables razones á favor del origen humano del lenguage, y desde entonces las ideas de Deliaux quedaron al mismo livel que las de Latouche ; la comisión las desechó.

A consecuencia de esos sientificos, pero siempre infructuosos debates, la Comisión determinó establecer bases para la formación de una lengua universal y las condiciones que esta habia de tener para ser aceptada, y convino en señalar como tal que fuese á un tiempo clara, fácil, sencilla racional, lógica, filosófica, rica, armoniosa, y además elástica, para prestarse á todos los giros. A esta resolución, el abate Latouche se retiró de la Sociedad; y bien hecho, porque una lengua como se pide, no es lengua para ser hablada, sino una ciencia mas bien para el estudio, como ya vamos á ver.

Puestas las bases, y establecidas las condiciones, se discutió sobre si la lengua universal debia ser formada á priori ó áposteriori; y visto que ninguna lengua conocida, ni antigua, ni moderna, ni tales como están, ni reformadas, pueden servir para el caso, en atención á que ninguna tiene las condiciones establecidas, se resolvió que debia formarse una lengua completamente nueva, á prion:'¡Aqui te quiero ! Esta resolución fué tomada después de un filosófico discurso pronunciado por Mr. Silbermann, quien sostuvo que todos los sistemas apoyados en radicales, eran forzosamente malos, porque el estado rudo de los primeros pueblos no les permitía hacer especificaciones filosóficas ; que era necesario

empezar por clasificar los seres bajo un punto de vista objetivo y bajo el sujetivo, esto es, por su naturaleza y por la impresión que nos hacen, no debiendo ser la lengua universal mas que una gran nomenclatura correspondiente á esa clasificación. En seguida adujo, como pruebas prácticas de lenguas á prioñ, la aritmética, el íiljebra y la nomenclatura química. Estas ideas fueron adoptadas en tales términos que la Comisión las tuvo como suyas ; pero faltaba aun la clasificación tan pretendida por los inventores del nuevo modo de hablar, faltaba un faro y la brújula tan necesarios para no naufragar en ese mar dificil, sembrado de escollos y restingas, y hete aqui al Dr. Chouippe, uno de los miembros mas sabios y uno de los espíritus mas positivos de la Comisión, edificó ese faro y construyó esa brújula, presentando' un cuadro con el título de origen y laso de los conocimientos humanos.

Oigamos, pues, h este gran Salomón, el cual empieza por el ser representable (orden de exitacion) y del ser apto para representar (orden de la ^ sensibilidad), y llega por la relación que existe entre la escitacion sentida y la sensibilidad escitada á la representación, esto es, á las impresiones recibidas y transmitidas por los sentidos, las cuales se dividen en dos grandes clases, la, de los radiantes y centrípedos y la de los centralizantes y centrígufos. Los de la primera clase se subdividen en internos y extemos, y luego vienen los signos que corresponden^ á estos divididos en fugitivos y fijos. Los sentidos internos de la primera clase que son los radiantes y centrípedos son: 1.° mucoso, 2.'^ visceral; estos están al servicio délos instintos. Los externos son: 1.°" la vista (luz); 2'^ el oido (sonidos); 3.° el olfato (olores); 4 ° el gusto ( sabores ) ; 5 ° el tacto (contacto ) ; estos sirven para las representaciones. Los sentidos de la segunda clase, centralizantes y centrífugos, comprenden; 1.° el ganglionar (centro del instinto de, conservación); 2° el cerébeloso (centro del instinto de reproducción);

3° el raquidiano (centro de la sensibilidad y del movimiento); 4° el cerebral (centro múltiple de las relaciones representadas por las ideas ). A los dos primeros pertenecen los instintos autonómicos ó propiamente tales, y los instintos modificados por representaciones, esto es, los sentimientos. El raquidiano es el centro de la vida. El cerebral centro múltiple de las relaciones representadas por las ideas, se subdivide en nueve, h saber: 1.° sentido recepíor (percepción); 2° sentido guardador (memoria); 3.° sentido ajustador (comparación); 4.° sentido constructor {]u\c\.o)', 5° sentido decorador (imaginación); 6° sentido ítivestigador {xe^Q:K.\on); 7,° sentido verificador (razonamiento); 8*^ sentido exipeditor (voluntad); 9° sentido transportador (transmisión).

Estos nueve sentidos son las fuentes del pensamiento, de la inteligencia, del entendimiento humano y de los conocimientos; y corresponden íi relaciones fundamentales, irreductibles, de materia escitante á materia sensible, las que son como sigue: 1.° el míwzero (unidad, pluralidad, composición, descomposición); 2. ° la cualidad ( semejanzas, difei-encias, especies, géneros) 3° la posición (foi-ma, extensión, espacio); 4^ la sucesión (movimiento, tiempo ) ; 5. ° los modos ( cambio, anterioridad, actualidad posterioridad); 6.° la causalidad ( fuerza ) ; 7 ° la finalidad ( tendencia). Luego vienen los signos que corresponden a. los sentidos y categorías precedentes, subdivididos en fujitivos y fijos. Los primeros comprenden, los sonidos inarticulados, esto es, la voz; los articulados, esto e% las palabras; y bajo de estas cualquier lengua o gesto que es el lenguage de los mudos. Los segundos ó fijos, son los signos gráficos, la escritura ó lenguas escritas. Partiendo de esas relaciones irreductibles y aplicándolas sucesivamente á la vida, esto es, á los sentidos y á las representaciones, se hallan en ellos todas las ciencias. Tal es el bosquejo del cuadro clasificador del doctor Chouippe, muy bueno y aceptable para formar un tratado de om-

ni-ciencia antropoiugica, pero absolutamente nulo pai-a foimar una lengua cualquiera, cuya razón principal la daremos cuando nos ocupemos en el proyecto del Sr. D. Bonifacio Sotos Ochando, y por ahora nos bastará, advertir que este Sr. doctor padeció algún equívoco en su clasificación, por ejemplo, cuando atribuye al sentido ganglionar, los instintos y sentimientos. Estos dos órdenes de fenómenos psíquicos pertenecen á moral, y buscarles un origen en el gi-an simpático, en los ganglios, propios de. la vida vegetativa, es reproducir la doctrina de los que consideran como centro de las pasiones las visceras del pecho y vientre, lo cual es un error grave que ningún fisiólogo moderno, que sigue los vuelos de la ciencia, ya profesa.

La subdivisión que hace del sentido cerebral adolece de un defecto análogo. Hay una supuesta existencia de facultades que la observación no da. Se toman por facultades redicales actos de algunas de ellas, por ejemplo el juicio, el i-azonamiento, los cuales no son mas que actos de las facultades reflexivas, comparación y causalidad. La reflexión se toma por otra facultad, cuando esa voz es de sentido colectivo, abraza la causalidad y la comparación. Tampoco pueden llamarse sentidos todas las facultades del hombre, por que esa voz tiene su sentido propio, y denota cierta clase de potencias muy diferentes de las demás ; se puede ver en ellas algún resabio de Condillac ; y sobre todo no es exacto, ni da una idea cabal de las funciones : pero de. jemos esta materia á quien le pertenezca. La comisión, pues, puso su visto bueno áeste proyecto descabellado, le halló aceptable, altamente filosófico y como el mejor de cuantos se conocían, recomendándole para cuando se tratase de clasificar las nociones del entendimiento humano y pasó á consagrar su atención sobre el'exámen de otros proyectos de lengua universal que se remitieron y de los que llegaron de cualquier modo á su noticia con el ahinco y tezon de quien busca la piedra filosofal para conver-

til* las piedras en oi'o; pero inútilmente.

El primero que examinó fué el de Mr. Letellier de Amiens, otro de los individuos de la Comisión, el cual fundó su sistema en el mal principio, ya condenado, de que se tomará por base el celta, el galo y la vieja lengua francesa, tronco de todas las demás, en especial del latin, del griego, del hebreo y del sánscrito. Este proyecto fué unanimente rechazado, y Letellier no pareció mas á participar de las faenas de la Sociedad. Igual suerte corrió el proyecto de otro individuo de • la Sociedad Mr. Gagne titulado Monopanglota compuesto de palabras tomadas de todas lenguas vivas y muertas, proporcionalmente á su importancia respectiva, para no dar celos ó lugar á funestas rivalidades; su declinación en los sustantivos era como la del latin rosa y dominus, y como prudens en los adjetivos con una sola conjugación como la del verbo amare. Con su Proyecto desapareció también el autor de las aulas de la Sociedad, ni se le volvió á ver el pelo en las sesiones. Puede decirse que se perdían tantos miembros, cuantos eran los proyectos rechazados. Pero anduvo mas cauto otro sabio lingüista, Mr. Vaillant de Beuherest al presentar á la Sociedad su sistema, en el que se esforzaba en probar que la lengua universal existe, y que no hay mas que ir recogiendo sus elementos esparcidos aquí y allá. La Sociedad sometió al juicio de la Comisión ese sistema, poro el autor no quiso someterse á esta, teniéndola por incompetente, como efectivamente lo era; pues nadie puede juzgar aquelloqueno conoce y de consiguiente quedó la Sociedad con el deseo de saberlo hasta el dia de hoy.

La Comisión no se acobardó por este desaire tan bien merecido ; antes por el contrario fué examinando algunos otros . proyectos de mas ó menos importancia, simples esbozos los unos, vagos ó incompletos los otros ; y entre ellos uno de Mr. Grosselin, individuo también de la Comisión, y que no fué tomado en cuenta, como los demás, hasta que al fin y al

cabo vino á ocuparse en dos que parecían corresponder ya en parte, ya en todo, á las condiciones establecidas por la Sociedad. Uno de esos dos proyectos fué él de Letellier de Caen del cual hemos hablado ya; y el otro fué el del Sr. D. Bonifacio Sotos Ochando, del cual únicamente nos queda para hablar en esta materia, para acabar de convencernos de que una lengua, no digo universal, que no la hay ni puede haber, sino aun 'particularísima, hecha por los hombres no puede ser sino una verdadera monada.

El Secretario general de la Sociedad lingüista, Casimiro Enricy, hablando del Sr. Sotos, en la Tribuna de los lengüis-' tas, dice : « Ya no nos resta hablar mas que del proyecto del Sr. Sotos Ochando. Será la parte mas fácil y mas agradable de nuestra tarea;» y después de haber apurado todo su talento para ensalzarle sobre todos cuantos se habían presentado hasta entonces, dio por cierta la preferencia que este se merece sobre todos ellos. Y hete aquí formado el óvolo que ha de dar al mando el medio único de comunicación científica, filosófica y universal, y que pasando por el Canal de Suez, por el estrecho de Bering, por el istmo de Panamá y por el. cabo de Hornos ó por el estrecho de Magallanes se volverá á su cuna nativa por el estrecho de Gribaltar sino quiere naufragar entre Scyla y Caribdis antes de haber conquistado todo mundo. El activo autor de ese proyecto, no podía contentarse con sus gestiones hechas en Francia, aunque las considerarse convenientes y hasta necesarias; creyó que debía hacerlas también en España, de donde era natural; comunicó cus ideas á rarias personas inteligentes y de algún valor en la república de las letras, y tuvo la gran suerte de ser favorablemente acogido. Algunos escritores se ocuparon en su proyecto, los periódicos hablaron de él, como era de esperar de sus ilustrados directores; el Ateneo científico y literario de Madrid se prestó sin titubear á las indicaciones del Sr. Sotos ; su proyecto fué tomado en

mucha consideración, y para empujarle hacia su reclinación práctica, se organizó la Sociedad de la lengua universal, la cual ha estado y está trabajando asiduamente para que se acerque el dia de la realización de ese gran progreso.

Las Cortes constituyentes de 1855, declararon el proyecto del Sr. Sotos, digno de la atención del gobierno, y del apoyo de la nación. El gobierno se ha puesto en armonía con esa declaración de los representantes del pais, dispensando al* Sr. Sotos la protección que la importancia de su grande empresa necesita y nombrándole un catedrático, el Sr. D. Lope Gisbert, para que le ayude en sus •tareas. Las Cortes de 1860 han presupuestado á la Sociedad una cantidad suficiente para los gastos de la misma ; en el 61. D. Pedro Mata catedrático de la Universidad central de Madrid dio su curso de lengua universal en el Ateneo científico y literario de la misma ciudad; D. Lope Gisbert publicó el Boletín de la Sociedad de la lengua universal ; y un dia la nación española podrá tener el orgullo de decir á las demás naciones: «nosotros también sabemos trabajar para el progreso de los pueblos. » Dr. P. Mata Ibidem. pag. 330.

Cuando aparece una gran fogata en la vecindad, los ciudadanos y estrangeros deben acudir prontamente con un valde de agua para que si fuese necesario, no se propague el incendio y queden libres de daño los que no hayan tomado parte en atizar el fuego de la devastación ; antes los mism.os que han promovido la quemazón deben ser los primeros á tratar de apagarla. En efecto, estando en Madi-id, el que escribe estas lineas, en casa del mismo Sr. D. Bonifacio Sotos Ochando año de 1864, he sabido que el Dr. D. Pedro Mata estaba ya pesaroso de las once lecciones que pronunció en el Ateneo el año 61, y casi convencido de la inutilidad de su propaganda ; quizá la Clave armów¿caque se estampó enaquellos dias habrá quitado de sus ojos algunas cataratas que le impedían ver con claridad lo. que hay de positivo en las lenguas hechas, como

se dice, por hombres nidos é ignorantes de tanta filosofia cual se pide para formar una lengua universal; pero es el caso que hasta ahora, ninguno de nuestros sabios los ha podido imitar siquiera para poder formar un nombre ó un verbo apoyado sobre algún principio racional ó sobre algún sistema que no haya sido condenado como un delirio por la sana razón y buena filosofia, como lo es el del Sr. Sotos Ochando del que nos vamos á ocupar con la mayor concisión.

Este benemérito español, hombre no estraño, en otros dias, ni á los asuntos públicos, ni á las ciencias y su enseñanza, estaba persuadido, como Delormel, como Le Mesl, como la Sociedad internacional lingüista de Paris, que, para formar una lengua, destinada á ser universal, era necesario hacerla filosófica, puesto que solo de esa manera habia de conseguirse una lengua fácil, clara, sencilla ai-moniosa, rica^ elástica y eminentemente analítica. Y para hacerla filosófica y con todas esas condiciones, era á su vez necesario formarla á priori, completamente nueva, sin mendigar nada á las demás, muertas ó vivas, antiguas 6 moderaas, sin ir á buscar en ellas i-aices, ni antojadizas onomatopeyas, ni otra clase de elementos por el estilo, para que su sistema no pasase, como los demás, de su cuna al panteón del olvido.

Igualmente estaba convencido el Sr. Sotos, de que para la formación de una lengua filosófica ó i-acional dotada de las condiciones mencionadas, era necesaria una clasificación metódica de todas las nociones humanas, y hecha esta clasificación adaptar á ella con igual orden la serie de palabras nuevas destinadas á espresar cada una de esas nociones, como se espresa en la música dóré}vifásól;j\hé aquí la gran filosofia de Ja nueva lengua !

Para formar la clasificación, no tenia mas que buscar siuo un pimto de partida, ya sintético, ya analítico; es decir, á partir de lo general á lo particular, ó de lo particular á lo general, y una vez adoptada una de esas dos marchas, ir arreglando, conforme á ella, todas las series

de nociones, segiin su filiación mas lógica ; y para acomodar á esa clasificación y á ese orden las palabras, le era necesario un alfabeto propio, metódico^ sencillo, y que se prestase á todas las combinaciones que hubieran exigido la eufonía y la precisión: y sobre todo le era necesario una gramática para espresar todas las partes de la oración. La lengua universal, la lengua nueva, la lengua filosófica por excelencia al fin y al cabo habia de ser una lengua particular; por lo tanto habia de tener sus regias especiales y una gramática especial también; y aquí cayó troya con su gramática general y con su lengua universal, lógica, filosófica y original. Esta lengua lo tiene todo, si tiene todo menos el ser filosófica, lógica y universal. No es filosófica, porque sus elementos, que son las letras, no siguen el orden natural, ni significan cosa alguna con relación á la fisiología de la voz, ni á la naturaleza de las ideas ú objetos que espresan sus resultados de combinación, que son las palabras; no es lógica, por que no es consecuente en la asignación caprichosa de los oficios que deben desempeñar en el lenguage; y por último no es universal de hecho ni de derecho, por que nunca será adoptada por todos los pueblos, ni será posible que* ella sola abraze en si el conjunto de todas las demás lenguas, como no sería posible personificar á la humanidad en un solo individuo de la especie humana; la gramática universal no existe sino en las gramáticas particulares, y cuanto mas se pretenda hacer una lengua universal, tanto mas se hace particular, especialisima y singular. Pero ya entiendo que cosa se quiere hacer con la lengua universal, se quiere hacer un tratado de ciencia enciclopédica, no ya por medio de nombres técnicos y puestos al alcance hasta délos niños que saben hablar su propia lengua, sino por otros de nuevo cufio, caprichosos, ridículos y hasta contrarios al orden natural que Dios puso en las cosas para embaucar á los tontos. Y sino vamos á ver las bases de tan decantada como estravagante

composición l.«s Todas las letras en lalenguadcl Sr. Sotos, se pronuncian siempre, y sin excepción alguna del mismo modo, cualquiera que sea su posición y combinación con otras; 2. "^ Se establece para siempre y para todas las materias reglas fijas, constantes y fundadas en la naturaleza de las cosas, escluyendo toda excepción y toda anomalía; 3. '^ la especie de cada una de las voces que la componen, sustantivos, adjetivos, verbos, adverbios, preposiciones, conjunciones, está determinada por su letra final, de un modo tan sencillo y tan seguro que jamás se equivocan ni confunden con otras voces: 4."=* el género, el número, los casos délos nombres, la voz, el' modo, los tiempos y las personas de los verbos, la formación, composición y derivación de todas las palabras, están igualmente establecidas por medios tan sencillos y constante que no puede haber en ellos duda ni equivocación; 5.* la significación de todas las palabras y de cada una de ellas está fijada por el lugar que ocupa en el alfabeto cada una de las letras de que se componen, y además está determinada de una manera tan clara que tampoco puede confundirse con la significación de otras palabras; no hay, pues, ningún juego de baraja que tenga tantos comodines ni tantos ases como esta lengua.

Cuando Platón creía que el alfabeto era una cosa tan superior á las facultades humanas que no podrá tener por inventor mas que;^un hombre divinamente inspirado, y Leibnitz decia, dadme un buen alfabeto y yo os daré una lengua bien hecha; el Sr. Sotos le halló paseándose en las alamedas de Paris, cinco vocales íi, e, i, o, m, con quince consonantes b, c, d, t, g, j, I, w, n, _p, r, 5, t, y, s: he aqui el alfabeto de la lengua universal. Este orden y este número de letras no son arbitrarios, dice elSr. Sotos, sino necesarios para el orden serio de las ideas y para formar con todas esas letras un número infinito de palabras no solo para espresar todas las ideas ó nociones actuales, sino también las

venideras per omnia scecula saeculorum. Amen, y si me preguntareis ¿que significan esas veinte letras? contestaré brevemente; no significan sino aquello que se les quiere hacer significar; v. gr. la vocal a, significa espirüu, áb significara él primer esxñritu^^ovqMd lo, &, es la primera consonante; ah^ pues, significa Dios ó el Espirita Santo. Y no estrañeis esa palabra, pues, es legítimamente hebrea AMa padre: mas siguiendo el orden alfabético y la clasificación sintética de conocimientos humanos ac significa el espirtu segundo, es decir elángel; ad por consiguiente significaríi el espíritu humano; «/■ el espíritu bestial; y podéis imaginar cuantos espíritus hay en el mundo, todos van por orden filosófico, lógico, sintético ó analítico según fuere el punto de partida para la clasificación hasta agotarse todas las letras del alfabeto y empezando de nuevo con sílabas duplicadas o añadidas se formarán todas las subdivisiones hasta el último pelo de barba que se cria enlasnarices del gato; pues por esto se llama lengua universal, por que hay bastantes letras para poner nombre á todas las cosas, y si no fueren suficientes las veinte indicadas y llegaran á tanto las nociones humanas que acabasen con todo el diccionario, el autor permite que se admitan mas hasta á tanto que basten.

El recurso de esta lengua filosófica, lógica y aritmética es inmenso; pues basta trastornar el orden de las letras para que una sílaba que indicaba una cosa pueda aplicarse á otro objeto diferente; pues si en vez de ab decimos ha si queremos que la 6 signifique sentido, para nombrar los cinco sentidos corporales basta decir ha he hi ho &?í; y héaqui que ha, significa ver por que es el sentido mas alto ó el primero en todas las cosas; he significará oir; hi será oler; ho será gustar: y hu tocar: mas si se les quiere hacer verbos se dirá por ejemplo har, hcr, hir, hor^ hur; y si adjetivos han, hen, hin, han, him.

De esta manera se les puede hacer tomar el carácter que se quiera con añadirles al fin una <5 mas letras de las que

podemos llamar significativas in smsu compósito; asi la f indicará una admii-acion haf ¡ he aqui ! hef ¡ oygan ! hif ¡ huelan ! bof¡ gusten !6w/"/ toquen ! T porque no solamente es filosófica, y lógica esta lengua, sino también matemática y algébrica, veamos como seespresaria en este sentido: a. e. i. o. u. seiia^l. 2. 3. 4. 5: ba. be. bi. bo. bu. serian 6. 7. 8. 9. 10; ka. ke. kL ko. ku; serian 11. 12. 13. 14. 15; da. de. di. do. du; serian 16. 17. 18. 19. 20; dua. due. dui. dúo. duu; serian 21. 22. 23. 24. 25; duab. dueb. duib. duob. duub; serian 26. 27. 28.29. 30; También se pudiera contar como en hebreo por decenas haciendo que cada letra las caracterice igualmente que a los centenares hasta mil tomando por base de las unidades las vocales con sus diptongos, aa. ae. ai. ao. au; Este sistema no seria puramente decimal sino mixto de quinaiio y decimal como se puede ver por las letras vocales que no siendo mas que cinco hay necesidad de duplicarlas para completar la decena ó á lo menos hasta nueve; mas como esta lengua debe ser toda nueva el autor no quiere que se parezca á ninguna otra y por esto ya tiene dispuestas las palabras de la numeración de un modo mas filosófico, mas lógico y mas aritmético como se puede ver en la gi-amática de la lengua universal, y asi no teñamos qu# fatigarnos sobre particularizar las foi-mas que se hayan de adoptar; solo podremos ver como esta lengua se prestara para el álgebra del lenguaje, aunque el autor nada dice de ella.

Supongamos, pues, que las letras r, significa un cuerpo orgánico, la a, un espíritu, la h, sensible, la o, un miembro ó parte de un todo, la n, característica de adjetivo; todo junto dice: r ta f 6 f o t «, :í á rabón, es decir una bestia con cola pelada ó cortada; T hé aqui una palabra no solamente filosófica, lógica y aritmética sino también ajustada alas reglas del álgebra linqüística universal y de nueva invención. Tales son las ventajas de una lengua universal. Estudien pues, esa lengua, y yo les aseguro que cuando acaben de comprenderla toda ha-

brán acalDado de aprender todas las artes y ciencias del mundo y serán mas filósofos que el divino Platón, mas que Aristóteles, y mas angélicos que santo Tomas.

Hasta ahora, parece que hemos cumplido solo por broma, pero de aquí en adelante hablaremos sobre serio, y por lo que toca á la numeración debo advertir, por el estudio que hice de varias lenguas, que los khéchuas, aymarás, huaranis, hebreos, caldeos, árabes y todos los europeos cuentan por el sistema decimal, excepto los vascos que cuentan por el sistema vigesimal en esta forma: uno, dos, .... diez, diez y uno, diez y dos, .... diez y nueve, veinte, veinte y uno, veinte y dos, .... veinte y nueve, veinte y diez, veinte y diez y uno, veinte y diez y dos, .... veinte y diez y nueve, cuarenta, cuarenta y uno, cuarenta y diez y uno, cuarenta y diez y nueve, sesenta, sesenta y uno, sesenta y diez, sesenta y diez y nueve, ochenta, y como los franceses que aprendieron de los vascos, ochenta y diez, cuatre veíngt diz un hasta ciento que son cinco veintes, de manera que los vascos no tienen palabras para espresar el número treinta, cincuenta, setenta, y noventa; la lengua universal puede proporcionárselas si ellos quieren admitirlas en su diccionario. Mas por lo que toca á la gramática universal, séame permitido, como miembro de la Sociedad, título que por ningún título he merecido, y solo fue un favor que me hizo el Sr. Sotos cuando estuve en su casa, considerándome como colaborador de la empresa al hacer estampar la clave ó demostración de la unidad de origen de todas las lenguas de un modo matemático é infalible, séame permitido, repito, hacerle algunos reparos que son de la mayor importancia— Y primeramante el Sr. Sotos admite en su clasificación declinatoria cinco artículos para indicar cosas de esta manera; la, para nominativo; le, para acusativo; li, para dativo; lo, para genitivo; lu, para vocativo. Cada uno de esos monosílabos se coloca después del sustantivo, formando con él una

sola voz, y para el plural se le añade una z. del modo siguiente v. gr. ihacala, ihacálaz, el varón, los varones; á los adjetivos se les añade solamente la vocal a. e. i. o. te. con la z. para el número plural, como aculan— a, aculan— az, bello, bellos; lo cual viene á ser como una especie de declinación hebrea el varón el bello, ibacala acubana; del varón del bollo, ¿&accílo acuhano; al varón al bello, ilacali acula/ni; y asi del plural. Si la lengua latina no es filosuflca, como dice la Sociedad linqüistica¿ porque se han adoptado los cinco casos' de la declinación latina? Y si se ha escluido el ablativo, por que hi faltan las vocales para las cuatro relaciones secundarias propias del ablativo en, por, con^ de, que son verdaderas preposiciones ó posposiciones en las lenguas ¿porque no se ha exceptuado también el vocativo de las cinco clases primeras, pues que no viene para el caso para indicar las cuatro relaciones primeras como son el agente nominativo, el paciente acusativo; el posesor genitivo, el recipiente dativo? ¿á que viene ese caso chillón, el vocativo ?¿ es casóla esclamacion, oh homo, lia liomlre,ijau runa^ ó runay^ hombre mió, de la lengua khéchua, son artículos de la declinación? eso es no saber jota de la lengua o gramática general.

La lengua mas perfecta, filosófica, lógica, eufónica, poética y cuanto se quiera, entre todas las que se conocen, inclusa la hebrea y vascongada, que son primitivas y originales, la una desde la creación y la otra desde la dispersión del género humano, es la khéchua, ó lengua de los Yucas en el reino Tahuantín suyu ó de las cuatro partes del Perú; en ella, el adjetivo que siempre concuerda con el substantivo por aposición' por ser indeclinable, no tiene artículo en ningún caso porque no lo necesita; el substantivo, como en la lengua huaraní, no tiene artículo alguno en el nominativo; porque no lo necesita, pues que el artículo no es sino una característica de apelativo, y esta se suple por los pronombres uno, cierto, muchos, algunos, este, aquellos, mío, tuyo, suyo y otros semejantes; para el

plural tiene su característica cuna los, las, los; y sobre aquel y sobre esta en el plural forma su declinación del modo mas perfecto que se pueda imaginar; v. gr; runa el hombre, ruap del hombre, runaman al hombre dativo, ruñada al hombre acusativo; he aqui las cuatro primeras relaciones. Las cuatro segundas las espresa de este modo: runapac para el hombre causa final; runaraycu por el hombre, causa eficiente; runamanta del hombre, causa material: runahuan con el hombre, causa instrumental. La preposición del latin cuando se traduce por con, como tomada del hebreo yim con igual significación, se reduce á la causa instrumental; mas cuando se toma en su propio sentido, es un adverbio de lugar, j no una verdadera relación perteneciente á la declinación, aunque se use en latin con el ablativo, por ser un caso obliquo, pero la filosofía del lenguage no pide tal cosa. De la misma manera forma los plurales, ejemplo: runacuna los hombres, runacunap de los hombres, runacunaman á los hombres, runacunacta á los hombres acusativo; runacunapac para los hombres, runacunaraycu por los hombres, runa cuna manta de los hombres, runacunalman con los hombres ó runacunapi, como en latin in funda et lapide con la honda y con la piedra: pero como adverbio hanac—pachapi en el cielo, Tglesia cayllanpi cerca de la Yglesia ó en el cerco de la Tglesia. El sistema del Sr- Sotos tiene, pues, un caso de sobra, el cual en todo caso no se habia de indicar por un artículo sino por una exclamación, que por eso se llama vocativo, á diferencia del nominativo; y asi debía haberse caracterizado ó remplazado el artículo por uno de los tantos fea/", bef, hif, hof, huf, de que abunda el párrafo de las interjeciones masculinas y femeninas. Pero no: vamos despacio. Hasta ahora no hemos hablado todavía del artículo; aquello que parece artículo en otras lenguas articulantes, en la lengua universal no es sino la declinación ó inflexión de los casos; otros son los artículos en esa lengua universal y filosófica; pues para que

sea universal debía tener ambas cosas, artículos y declinación. Como hemos visto el ablativo no tiene declinación porque se halla en sexto lugar, y las vocales no son mas que cinco, y por esto quedó ablativo absohito, dejando á las preposiciones ó posposiciones el encargo de calificarle, ó digamos mejor, queda calificado por el mero hecho de no tener declinación. Los artículos al contrario son monosílabos que empiezan por una vocal y acaban por una 1: todo va por 1. Hay cuatro en el orden siguiente: el 1 ? al, para determinar los nombres propios y distinguirlos de los comunes ó apelativos, y asi se dirá: al— Salomón— la para nominativo; al— Salomón— le para acusativo, según las reglas de la declinación puestas aiTiba. El 2 P eZ, para los nombres tomados en su sentido general, v. gr; él íbacála el varón/ tomado en sentido general pai-a nominativo; él ibacale al varón, pai-a acusativo en el mismo sentido general, quedando el artículo que antecede invariable, porque la lengua tiene declinación, como se ha dicho. El 3? il, pai-a los nombres tomados en sentido determinado ó circunstanciado v. gr: el muchacho que lee, el árbol que planté y equivale á aqiiél, que viene á ser un verdadero pronombre demostrativo, lo cual se conoce por el relativo que se hade seguir en la oración. El 4 ? «n fin oZ, para el sentido indeterminado ya sea de cosas que se cuentan, ya de las que no se cuentan v. gr: compré libros, he visto teatros, que equivale á algunos, muchos, ciertos que son pronombres indetemiinados; y estos artículos tienen la ventaja ó el privilegio de poderse posponer al artículo, de la declinacion,que no es otra cosa, suprimiendo la 7, y quedando solas las vocales a, e, i, o, v. gr: Noélaá nombre propio el Noé, Napoleonlaá el Napoleón; ibacalae el varón en sentido general; ibacalai en sentido detemiinado; iiacálao para sentido indeterminado vir quídam; y asi pi"ogresando por todos los casos de la declinación y por las cuatro características del artícu-

lo ya propio, ya apelativo, ya general, ya particular ó sea determinado é indeterminado, ya en singular, ya en plural, resulta una claridad, sencillez, eufonía ó sinfonía la más lógica, la mas filosófica, la mas poética que han visto ni oido todas las retro— generaciones, y que no verán tampoco las que hayan de venir hasta el fin del mundo: asi cuando se nombre v. gr: á "Waterloo en donde Napoleón perdió los estribos, en el primer sentido se dirá Waterloolaa, acusativo Waterloolea, dativo Waterloolía, genitivo Waterlooloa, es la batalla de Waterloo, vocativo Waterloólua; ó de otro modo y con interjecion ¡ puf— al— Waterloo—luV.l

Pero no nos metamos en tanta profundidad, porque correremos peligro de .naufragar antes de llegar á puerto seguro. Cada uno de por si ya puede formar idea de la declinación articulada ante et retro ó como dirían los filósofos á priori y á posteriori; lo cierto es qu.e el autor permite esa libertad de colocar los artículos del modo que mas acomoda, como igualmente las características de la declinación, v. gr; la ibaca, el varón; le ibaca, al varón acusativo; U ibaca, al varón dativo; lo ibaca del varón genitivo; lu ibaca, oh el varón ! en vocativo; laz ibacaz ó ibacalaz, los varones; y asi de los demás.

Pasemos ahora á ver los géneros de los nombres de la lengua universal, por. que esta ha de ser nmy filosófica y acuñada sobre el molde de la genuina gramática general. Por supuesto, los géneros pertenecen solo á los nombres sustantivos, pues los adjetivos no pueden tener género, por la sencilla razón de que no tienen sexo. En una lengua filosófica no se debe señalar género al nombre de los objetos que se hallan én ese caso, menos aun á los destinados á espresar sus cualidades, los adjetivos espresan estas, y una cualidad no es masculina ni femenina, no tiene sexo. Hay lenguas muy hermosas que carecen de género tanto en los sustantivos, cuanto en loa adjetivos sin dejar por eso de ser

muy filosóficas, aunque en los epicenos suelen uiar de una palabra que distingue el macho de la hembra como en khéchua y huaraní orco para macho y c/wnapara hembra en las bestias; el hombre tiene su nombre particular JGiari varón, huarmi muger; runa, común.

Sin embargo, el Sr. Sotos no ha querido desterrar de la lengua los géneros para los signos que tienen sexo; deseando que su obra tenga todas las ventajas posibles, y si en concepto de alguno, vista la idea que ha llevado el autor, no deberla admitir mas que dos; porque no hay mas que dos sexos, á no ser que el tercero que admita sea para los hermafroditas, que son ambisexuales; es necesario advertir que en muchas ocasiones, al hablar de animales, no se espresa su género, siendo igualmente aplicable el nombre al macho y á la hembra. Esta es la razón del autor, pero sea como fuere, los géneros se espresan también con monosílabos que empiezan por una vocal y acaban por una n. Hay, pues, tres géneros, y de consiguiente tres monosílabos, ari para el masculino, en para el femenino, in para el epiceno ó común de dos. Ejemplos: an arácála el mono, en a/rácdla la mona; an arésu" la el tigre, en arésula la tigra: ya se sabe que aquel artículo final la que lleva el nombre es la declinación Za, le, li, lo, lu, y que los artículos son los cuatro mencionados al el ü ól como se ha visto en la palabra Waterloo: mas á veces sucede que los adjetivos se toman por sustantivos, y parece que deben pertenecer al género neutro, como lo helio, lo malo, lo útil, y para estos casos la lengua nueva establece que se emplee la sílaba on (hebreo— slava) aunque el autor no lo sabia,colocandola delante del adjetivo, v. gr; lo bello, on acuban; lo malo, on agucen; lo útil, ow tijan; ó sino de esta manera, colocando una u antes de la n final, porque todos los adjetivos en esta lengua acaban en n, asi: acuhaun, agoceun, tijaun. I Prescindimos advertir aquí, que en la I nueva lengua, los seres de una misma

especie de diferente sexo, se pueden designar como muchos en castellano por la sola diferencia de una letra, v. gr: varón, ibaca; hembra ibacaa; buej erogo; vaca erogoa; lo cual es análogo h gato, gata, perro, perra: es decir que esta lengua admite también el artículo hebreo femenino a; j o siro-fenicio-giiego-latinofrancés-caslcllano-itálico masculino. T ¿ por que la Sociedad linqüística de París no reclama sobre este punto, supuesto que la lengua universal no debe tomar nada de las otras lenguas por no ser filosóScas como ella quiere? Dicela fábula que habiendo Dios criado al hombro á imagen y semejanza suya, el Demonio Heno de envidia quizo hacer lo mismo y crió al mono.

Preguntará algún curioso ¿ si es lógico ó filosófico poner el artículo al nombre propio para distinguirle de los demíis? Por cuanto yo he estudiado la lógica y la filosofía no le sabré contestar; pero por lo que mira á las lenguas, sé decir que no lo tieucn, y que para él solo usan de la declinación; asi ea hebreo le David á David, a¿í David á David acusati\o, mi David de David ablativo; en cuanto al latin ya se sabe que se declina David, Davidis; en huaraní^ JuaniJe, Pedro ¿jc; á Juan, á Pedro; en vasco Juann,Pedi-or¿;en Kliéchua Juan, Juanita, Juan man^ Juan ta; y para ablativo con las cuatro posposiciones que espresan las cuatro relaciones secundarias Juan pac, para Juan (causa final); Ju. &nraycu,por Juan (causa eficiente); Juan manta, de Juan (causa material); Juan liuan^ con Juan (causa instrumental); lo mismo dígase de las demás lenguas; pero la nueva lengua universal nos ha sobrepuesto un artículo de nombre propio á la partícula de la declinación y á la pre ó pos posición del ablativo, asi se dirá al Noéla, el Noé; al Pedrola, el Pedro; al Pablóla, el Pablo; al Paútala, la Paula; al Paulalo, de la Paula; al Paulali, á la Paula; al Paulalu, ¡ó la Paula! Esta si que es filosofía!!! Pero pasemos á los verbos, después de un I breve descanzo, pues que ya nos senti- I

mos algo fatigados con tanta filosofía,