Verdadera historia de los sucesos de la conquista de la Nueva-España (3 de 3) · Unidad 33 de 56
CAPÍTULO CXCIV. — parte 2
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Dejemos esto de la carta; que no me acuerdo bien si volvió Cortés á Méjico para dejar recaudo á las personas á quien habia de dar los poderes para entender en su estado y casa é cobrar los tributos de los pueblos de su encomienda; salvo sé que dejó el poder mayor al licenciado Juan Altamirano y á Diego de Ocampo y Alonso Valiente y á Santa Cruz burgalés, y sobre todos á Altamirano; é ya tenia llegado muchas aves de las diferenciadas de otras que hay en Castilla, que era cosa muy de ver, y dos tigres, y muchos barriles de liquidámbar y bálsamo cuajado y otro como aceite, y cuatro indios maestros de jugar el palo con los piés, que en Castilla y en todas partes es cosa de ver, y otros indios bailadores, que suelen hacer una manera de ingenio, al parecer como que vuelan por alto estando bailando; y llevó tres indios corcovados de tal manera, que era cosa monstruosa, porque estaban quebrados por el cuerpo y eran muy enanos; y tambien llevó indios é indias muy blancos, que con el gran blancor no veian bien; y entónces los caciques de Tlascala le rogaron que llevase en su compañía tres hijos de los más principales de aquella provincia, y entre ellos fué un hijo de Xicotenga el viejo ciego, que despues se llamó don Lorenzo de Vargas, y llevó otros caciques mejicanos; y estando aderezando su partida, le llegaron nuevas de la Veracruz que habian venido dos navíos muy buenos veleros, y en ellos le trujeron cartas de Castilla, y lo que se contenia en ellas diré adelante.