Verdadera historia de los sucesos de la conquista de la Nueva-España (3 de 3) · Unidad 46 de 56

CAPÍTULO CCV. — parte 1

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DE LOS VALEROSOS CAPITANES Y FUERTES SOLDADOS QUE PASAMOS DENDE LA ISLA DE CUBA CON EL VENTUROSO Y MUY ANIMOSO CAPITAN DON HERNANDO CORTÉS, QUE DESPUES DE GANADO MÉJICO FUÉ MARQUÉS DEL VALLE Y TUVO OTROS DITADOS.

Primeramente; el mismo marqués D. Hernando Cortés murió junto á Sevilla, en una villa que se dice Castilleja de la Cuesta.

Y pasó don Pedro de Albarado, que despues de ganado Méjico fué comendador de Santiago y Adelantado y gobernador de Guatimala y Honduras y Chiapa; murió en lo de Xalisco yendo que fué á socorrer un ejército de españoles que estaba sobre el peñol de Cochitlan, segun lo he dicho y declarado en el capítulo que dello habla.

Y pasó Gonzalo de Sandoval, que fué capitan muy preeminente y alguacil mayor, y fué gobernador cierto tiempo en la Nueva-España cuando Alonso de Estrada gobernaba. Tuvo dél grande noticia, y de sus heróicos hechos, su majestad, y murió en la villa de Pálos yendo que iba con don Hernando Cortés á besar los piés á su majestad.

Y pasó un Cristóbal de Olí, esforzado capitan y maestre de campo que fué en las guerras de Méjico, y murió en lo de Naco degollado por justicia, porque se alzó con una armada que le habia dado Cortés.

Estos tres capitanes que dicho tengo, fueron muy loados y alabados delante de su majestad cuando Cortés fué á la córte, porque dijo al Emperador nuestro señor que tuvo en su ejército, cuando conquistó á Méjico y Nueva-España, tres capitanes que podian ser tenidos en tanta estima como los muy afamados que hubo en el mundo. El primero que dijo fué D. Pedro de Albarado, que, demas de ser esforzado, tenia gracia en su persona y parecer para hacer gente de guerra; y dijo por el Cristóbal de Olí que era un Héctor en el esfuerzo para combatir persona por persona, y que si como era esforzado tuviera consejo, fuera muy más tenido en el esfuerzo que suelen decir de Héctor, mas habia de ser mandado; y dijo por el Gonzalo de Sandoval que era tan valeroso y esforzado capitan y de buenos consejos, que podia ser uno de los buenos coroneles que ha habido en España, y que en todo era tan bastante, que osara decir y hacer.

Y tambien dijo Cortés que tuvo muy buenos y valerosos soldados, y que peleábamos con muy gran esfuerzo; y lo que sobre este caso propone Bernal Diaz del Castillo es, que si esto que ahora dice Cortés, escribiera la primera vez que hizo relacion á su majestad de las cosas de la Nueva-España, bueno fuera; mas en aquel tiempo que escribió á su majestad, toda la honra y prez de nuestras conquistas se daba á sí mismo, y no hacia relacion de cómo se llamaban los capitanes y fuertes soldados, ni de nuestros heróicos hechos; sino escribia á su majestad: «Esto hice, esto otro mandé hacer á uno de mis capitanes;» é quedábamos en blanco hasta ya á la postre, que no podia ser ménos de nombrarnos.

Volvamos á nuestra relacion: pasó otro muy buen capitan y bien animoso, que se decia Juan Velazquez de Leon, murió en las puentes.

Pasó D. Francisco de Montejo, que despues de ganado Méjico fué Adelantado de Yucatan, murió en Castilla.

Y pasó Luis Marin, capitan que fué en lo de Méjico, persona preeminente y bien esforzado, murió de su muerte.

Y pasó un Pedro de Ircio, era ardid de corazon y de mediana estatura é pasicorto, é hablaba mucho que habia hecho y acontecido en Castilla por su persona, y lo que viamos é conociamos dél no era para nada, y llamábamosle que era otro Agrajes, sin obras; fué cierto tiempo capitan en la calzada de Tepeaquilla en el real de Sandoval.

Y pasó otro buen capitan que se decia Andrés de Tapia, fué muy esforzado, murió en Méjico de su muerte.

Pasó un Juan de Escalante, capitan que fué en la Villa-Rica cuando fuimos sobre Méjico, murió en poder de indios en la batalla que nombramos de Almería, que son unos pueblos que están entre Tucapan y Cempoal; tambien mataron en su compañía siete soldados que ya no se me acuerdan sus nombres, y le mataron el caballo: este fué el primer desman que tuvimos en la Nueva-España.

Y tambien pasó un Alonso de Ávila, fué capitan y el primer contador puesto por Cortés que hubo en la Nueva-España; persona muy esforzada, fué algo amigo de ruidos, y don Hernando Cortés, conociendo su inclinacion, porque no hubiese zizañas, procuró de lo enviar por procurador de la isla Española, do residia la audiencia Real y los frailes jerónimos que estaban por gobernadores, y cuando le envió le dió buenas barras y joyas de oro por contentalle.

Pasemos adelante: pasó un Francisco de Lugo, capitan que fué en algunas entradas, hombre bien esforzado; fué hijo bastardo de un caballero de Medina del Campo que se decia Álvaro de Lugo el viejo, señor de unas villas que están cabe Medina del Campo, murió de su muerte.

Y pasó un Andrés de Monjaraz, capitan que fué cierto tiempo en lo de Méjico; estaba muy malo de bubas y dolores que le impedian harto para la guerra; murió de su muerte, y pasó un su hermano que se decia Gregorio de Monjaraz, buen soldado, ensordeció estando en la guerra de Méjico, murió de su muerte.

Y pasó Diego de Ordás, capitan que fué en la primera vez que fuimos sobre Méjico, y despues de ganada la Nueva-España fué comendador de Santiago y fué al rio de Marañon por gobernador, donde murió.

Y pasaron cuatro hermanos de don Pedro de Albarado, que se decian Jorge de Albarado, fué capitan cierto tiempo en lo de Méjico y en la provincia de Guatimala, murió en Madrid en el año de 1540; y el otro su hermano se decia Gomez de Albarado, murió en el Perú; y el otro se llamaba Gonzalo de Albarado; Juan de Albarado era bastardo, murió en la mar yendo que iba á la isla de Cuba á comprar caballos.

Pasó Juan Jaramillo, capitan que fué de un bergantin cuando estábamos sobre Méjico, y este es el que casó con doña Marina la lengua; fué persona preeminente, murió de su muerte.

Pasó un Cristóbal Flores, hombre de valía, murió en lo de Xalisco, yendo que fué con Nuño de Guzman.

Y pasó un Cristóbal Martin de Gamboa, caballerizo que fué de Cortés, murió de su muerte.

Pasó un Caicedo, fué hombre rico, murió de su muerte.

Y pasó un Francisco de Saucedo, natural de Medina de Rioseco, y porque era muy pulido le llamábamos el Galan; decian que habia sido maestresala del almirante de Castilla, murió en las puentes.

Pasó un Gonzalo Dominguez, muy esforzado y gran ginete, y murió en poder de indios.

Y pasó un Francisco de Morla, muy esforzado soldado y buen ginete, natural de Jerez, murió en las puentes.

Tambien pasó otro buen soldado que se decia Fulano de Mora, natural de Ciudad-Rodrigo, murió en los peñoles que están en la provincia de Guatimala.

Y pasó un Francisco de Bonal, persona de valía, natural de Salamanca, murió de su muerte.

Pasó un Fulano de Láres, bien esforzado y buen ginete, murió en las puentes.

Pasó otro Láres, ballestero, tambien murió en las puentes.

Pasó un Simon de Cuenca, que fué mayordomo de Cortés, matáronlo indios en lo de Xacalango; tambien murieron en su compañía otros diez soldados que no se me acuerdan sus nombres.

Y tambien pasó un Francisco de Medina, natural de Aracena, fué capitan en una entrada, murió en lo de Xicalango en poder de los indios; tambien murieron en su compañía otros quince soldados que tampoco me acuerdo sus nombres.

Y tambien pasó un Maldonado, que le llamábamos el Ancho, natural de Salamanca, persona preeminente, y habia sido capitan de entradas, murió de su muerte.

Y pasaron dos hermanos que se decian Francisco Álvarez Chico y Juan Álvarez Chico, naturales de Fregenal; el Francisco Álvarez era hombre de negocios y estaba doliente, y murió en la isla de Santo Domingo; el Juan Álvarez murió en lo de Colima, en poder de indios.

Y pasó un Francisco de Terrazas, mayordomo que fué de Cortés, persona preeminente, murió de su muerte.

Y pasó un Cristóbal del Corral, el primer alférez que tuvimos en lo de Méjico, persona bien esforzada, fuese á Castilla y allá murió.

Pasó un Antonio de Villa-Real, marido que fué de Isabel de Ojeda, que despues se mudó el nombre de Villa-Real y dijo que se decia Antonio Serrano de Cardona, murió de su muerte.

Pasó un Francisco Rodriguez Magarino, persona preeminente, murió de su muerte.

Y Francisco Flores pasó ansimismo, que fué vecino de Guaxaca, persona muy noble, murió de su muerte.

Y pasó un Alonso de Grado, y era hombre más por entender en negocios que guerra, y este, con importunaciones que tuvo con Cortés, le casó con doña Isabel, hija de Montezuma, murió de su muerte.

Pasaron cuatro soldados que tenian por sobrenombres Solíses: el uno, que era hombre anciano, murió en las puentes, y el otro se decia Solís, y porque era travieso le llamábamos Casquete, murió de su muerte en Guatimala; el otro se decia Pedro de Solís Tras-de-la-puerta, porque estaba siempre en su casa tras de la puerta mirando los que pasaban por la calle, y él no podia ser visto; fué yerno de Orduña el viejo, vecino de la Puebla, y murió de su muerte; y el otro Solís se decia el de la Huerta, y nosotros le llamábamos Sayo de seda, porque se preciaba mucho de traer sayo de seda, y murió de su muerte.

É pasó un esforzado soldado que se decia Benitez, murió en las puentes.

É pasó otro muy esforzado soldado que se decia Juan Ruano, murió en las puentes:

Y pasó Bernardino Vazquez de Tapia, persona muy preeminente y rico, murió de su muerte.

É pasó un muy esforzado soldado que se decia Cristóbal de Olea, natural de tierra de Medina del Campo, y bien se puede decir que, despues de Dios, por este salvó la vida Cortés la primera vez en lo de Suchimileco, cuando se vió Cortés en gran aprieto, que le derribaron los indios mejicanos del caballo, que se decia el Romo, y este Olea llegó de los primeros á socorrerle, é hizo tales cosas por su persona, que tuvo lugar Cortés de cabalgar en el caballo, y luego le socorrimos ciertos soldados que en aquel tiempo llegamos, y el Olea quedó mal herido; y la postrera vez que le socorrió este Olea, cuando en Méjico en la calzadilla le desbarataron los mejicanos y le mataron sesenta y dos soldados, y á Cortés le tenia ya engarrafado un escuadron de mejicanos para le llevar á sacrificar, y le habian dado una cuchillada en una pierna, y el buen Olea con su ánimo tan esforzado peleó tan bravosamente que se le quitó, y allí perdió la vida este esforzado varon; que ahora que lo estoy escribiendo se me enternece el corazon, é me parece que ahora le veo y se me representa su presencia y grande ánimo como muchas veces nos ayudaba á pelear; y de aquella derrota escribió Cortés á su majestad que no fueron sino veinte y ocho los que murieron, y como he dicho, fueron sesenta y dos.

Y para que bien se entienda esto que escribo del Olea, y no digan algunas personas que salgo de la órden de lo que pasó, sepan que el uno es Cristóbal de Olea, natural de Castilla la Vieja, y este que he dicho; y otro fué Cristóbal de Olí, que fué maese de campo, natural que fué de Úbeda ó de Linares, porque estos dos capitanes casi que tienen un nombre.

Volvamos á nuestro cuento: que tambien pasó con nosotros un buen soldado que tenia una mano ménos, que se la cortaron en Castilla por justicia, murió en poder de indios.

Pasó otro soldado que se decia Tuvilla, que cojeaba de una pierna, que decia él que se habia hallado en la del Garellano con el Gran Capitan, murió en poder de indios.

Pasaron dos hermanos que se decian Gonzalo Lopez de Jimena y Juan Lopez de Jimena; el Gonzalo Lopez murió en poder de indios, y el Juan Lopez fué alcalde mayor en la Veracruz y murió de su muerte.

Y pasó un Juan de Cuellar, buen ginete; este casó primera vez con una hija del señor de Tezcuco, la cual se decia doña Ana y era hermosa, murió de su muerte; y pasó otro Fulano que se decia Cuellar, deudo de Francisco Verdugo, vecino de Méjico, murió de su muerte.

Y pasó un Santos Hernandez, hombre anciano, natural de Soria, que por sobrenombre le llamábamos el Buen Viejo, ginete batidor, murió de su muerte.

Y pasó un Pedro Moreno Medrano, vecino que fué de la Veracruz, y muchas veces fué en ella alcalde ordinario, y era recto en hacer justicia, y despues fué á vivir á la Puebla; fué hombre que sirvió muy bien á su majestad, ansí de soldado como de hacer justicia, murió de su muerte.

Y pasó un Juan de Limpias Carvajal, buen soldado, capitan que fué de bergantines, y ensordeció estando en la guerra, murió de su muerte.

Y pasó un Melchor de Gálvez, vecino que fué de Guaxaca, murió de su muerte.

Y pasó un Ramon Lopez, que despues de ganado Méjico se le quebró un ojo, persona preeminente, murió en Guaxaca.

Pasó un Villandrando, que decian que era deudo del conde de Ribadeo, persona preeminente, murió de su muerte.

Pasó un Osorio, natural de Castilla la Vieja, buen soldado y persona de mucha cuenta, murió en la Veracruz.

Pasó un Rodrigo de Castañeda, fué naguatato y buen soldado, murió en Castilla.

Pasó un Fulano de Pilar, fué buena lengua, murió en lo de Cuyoacan cuando fué con Nuño de Guzman.

Pasó otro soldado que se dice Granado, vive en Méjico.

Pasó un Martin Lopez, fué un muy buen soldado, este fué el maestre de hacer los trece bergantines, que fué harta ayuda para ganar á Méjico, y de soldado sirvió bien á su majestad, vive en Méjico.

Pasó un Juan de Nájara, buen soldado y ballestero, sirvió bien en la guerra.

Y pasó un Ojeda, vecino de los zapotecas, y quebráronle un ojo en lo de Méjico.

Pasó un Fulano de la Serna, que tuvo unas minas de plata, tenia una cuchillada por la cara, que le dieron en la guerra, no me acuerdo qué se hizo dél.

Y pasó un Alonso Hernandez Puertocarrero, primo del conde de Medellin, caballero preeminente, y este fué á Castilla la primera vez que enviamos presentes á su majestad, y en su compañía fué D. Francisco de Montejo ántes que fuese Adelantado, y llevaron mucho oro en granos sacado de las minas, y joyas de diversas hechuras, y el sol de oro y la luna de plata. Y segun pareció, el Obispo de Búrgos, que se decia D. Juan Rodriguez de Fonseca, Arzobispo de Rosano, mandó prender al Alonso Hernandez Puertocarrero porque decia al mismo Obispo que queria ir á Flandes con el presente ante su majestad, y porque procuraba por las cosas de Cortés, y tuvo achaque el Obispo para le prender porque le acusaron al Puertocarrero que habia traido á la isla de Cuba una mujer casada, y en Castilla murió; y puesto que era uno de los principales compañeros que con nosotros pasaron se me olvidaba de poner en esta cuenta, hasta que me acordé dél.

Y tambien pasó otro muy buen soldado que se decia Alonso Luis ó Juan Luis, y era muy alto de cuerpo y le deciamos por sobrenombre el Niño, murió en poder de indios.

Y pasó otro buen soldado que se decia Hernando Burgueño, natural de Aranda de Duero, murió de su muerte.

É pasó otro buen soldado que se decia Alonso de Monroy, é porque se decia que era hijo de un comendador de Santisteban, porque no le conociesen se llamaba Salamanca, murió en poder de indios.

Y vamos adelante, que tambien pasó un Fulano de Villalóbos, natural de Santa Olalla, que se fué á Castilla rico.

Y pasó un Tirado de la Puebla, era hombre de negocios, murió de su muerte.

Y pasó un Juan del Rio, fué á Castilla.

Y pasó un Juan Rico de Alanis, buen soldado, murió en poder de indios.

Y pasó un Gonzalo Hernandez de Alanis, bien esforzado soldado.

Pasó un Juan Rico de Alanis, murió de su muerte.

É pasó un Fulano Navarrete, vecino que fué de Pánuco, murió de su muerte.

Pasó un Francisco Martin de Vendabal, vivo le llevaron los indios á sacrificar, y ansimismo á otro su compañero que se decia Pedro Gallego, y desto echamos mucha culpa á Cortés, porque quiso echar una celada á unos escuadrones mejicanos, y los mejicanos se la echaran al mismo Cortés y le arrebataron los dos soldados, y los llevaron á sacrificar delante de sus ojos, que no se pudieron valer.

Y pasaron tres soldados que se decian Trujillos, el uno natural de Trujillo, y era muy esforzado y murió en poder de indios; y el otro, natural de Güelva, tambien fué de mucho ánimo, murió en poder de indios, y el otro era natural de Leon, tambien murió en poder de indios.

Y pasó un soldado que se decia Juan Flamenco, murió de su muerte.

Y pasó un Francisco del Barco, natural del Barco de Ávila, capitan que fué en la Cholulteca, murió de su muerte.

Pasó un Juan Perez, que mató á su mujer, que se decia la hija de la Vaquera, murió de su muerte.

Y pasó otro buen soldado que se decia Nájera el Corcovado, extremado hombre por su persona, murió en Colima ó en Zacatula.

É pasó otro buen soldado que se decia Madrid el Corcovado, murió en Colima ó Zacatula.

Y pasó otro soldado que se decia Juan de Inhiesta, fué ballestero, murió de su muerte.

Y pasó un Fulano de Alamilla, vecino que fué de Pánuco, buen ballestero, murió de su muerte.

Y pasó un Fulano Moron, gran músico, vecino de Colima ó Zacatula, murió de su muerte.

Pasó un Fulano de Varela, buen soldado, vecino que fué de Colima ó Zacatula, murió de su muerte.

Pasó un Fulano de Valladolid, vecino de Colima ó Zacatula, murió en poder de indios.

É pasó un Fulano de Villafuerte, persona de valía, que casó con una deuda de la mujer que primero tuvo Hernando Cortés, y era vecino de Zacatula ó de Colima, murió de su muerte.

Y pasó un Fulano Gutierrez, vecino de Colima ó Zacatula, murieron de su muerte.

Y pasó otro buen soldado que se decia Valladolid el Gordo, murió en poder de indios.

Y pasó un Pacheco, vecino que fué de Méjico, persona preeminente, murió de su muerte.

Y pasó un Hernando de Lerma ó de Lema, hombre anciano, que fué capitan, murió de su muerte.

Pasó un Fulano Suarez el Viejo, que mató á su mujer con una piedra de moler maíz, murió de su muerte.

Y pasó un Fulano de Angulo é un Francisco Gutierrez y otro mancebo que se decia Santa-Clara, vecinos que fueron de la Habana, que murieron en poder de indios.

Y pasó un Garci-Caro, vecino que fué de Méjico, murió de su muerte.

Y pasó un mancebo que se decia Larios, vecino que fué de Méjico, murió de su muerte, que tuvo pleito sobre sus indios.

Pasó un Juan Gomez, vecino que fué de Guatimala, fué rico á Castilla.

Y pasaron dos hermanos que se decian los Jimenez, naturales que fueron de Linguijuela de Estremadura; el uno murió en poder de indios, el otro de su muerte.

Y pasaron dos hermanos que se decian los Florines, murieron en poder de indios.

Y pasó un Francisco Gonzalez de Nájera é un su hijo que se decia Pero Gonzalez de Nájera, y dos sobrinos del Francisco Gonzalez que se decian los Ramirez; el Francisco Gonzalez murió en los peñoles que están en la provincia de Guatimala, y los sobrinos en las puentes de Méjico.

Y pasó otro buen soldado que se decia Amaya, vecino que fué de Guaxaca, murió de su muerte.

Y pasaron dos hermanos que se decian Carmonas, naturales de Jerez, murieron de sus muertes.

Y pasaron otros dos hermanos que se decian los Vargas, naturales de Sevilla; el uno murió en poder de indios, y el otro de su muerte.

Y pasó otro buen soldado que se decia Polanco, natural de Ávila, vecino que fué de Guatimala, murió de su muerte.

Y pasó un Hernan Lopez de Ávila, tenedor que fué de los bienes de los difuntos, fué rico á Castilla.

Y pasó un Juan de Aragon, vecino de Guatimala, murió de su muerte.

Y pasó un Fulano de Cieza, que tiraba bien una barra, murió en poder de indios.

Pasó un Santisteban, viejo, ballestero, vecino de Chiapa, murió de su muerte.

Pasó un Bartolomé Pardo, murió en poder de indios; pasó un Bernardino de Coria, vecino que fué de Chiapa, padre de uno que se decia Centena, murió de su muerte.