Viage al Parnaso La Numancia (Tragedia) y El Trato de Argel (Comedia) · Unidad 15 de 27
JORNADA I. — parte 2
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Madre y querida España, rato havia Que hirieron mis oidos tus querellas, Y si en salir acá me detenia Fue por no poder dar remedio á ellas. El fatal, miserable, y triste dia Segun el disponer de las estrellas Se llega de Numancia, y cierto temo Que no hay dar medio á su dolor extremo. Con Orvion, Minuesa, y tambien Tera Cuyas aguas las mias acrecientan, He llenado mi seno en tal manera, Que los usados margenes rebientan; Mas sin temor de mi veloz carrera, Qual si fuera un arroyo, veo que intentan De hacer lo que tú, España, nunca veas, Sobre mis aguas, torres y trincheas. Mas ya que el revolver del duro hado Tenga el ultimo fin estatuido Deste tu pueblo Numantino amado, Pues á terminos tales ha venido, Un consuelo le queda en este estado, Que no podran las sombras del olvido Escurecer el sol de sus hazañas, En toda edad temidas por estrañas. Y puesto que el feroz Romano tiende El paso agora por tu fertil suelo, Y que te oprime aqui, y alli te ofende Con arrogante y ambicioso zelo, Tiempo vendrá, segun que ansi lo entiende El saber que á Proteo ha dado el cielo, Que esos Romanos sean oprimidos Por los que agora tienen abatidos. De remotas naciones venir veo Gentes que habitarán tu dulce seno Despues que como quiere tu deseo Havrán á los Romanos puesto freno: Godos serán, que con vistoso arreo, Dexando de su fama el mundo lleno, Vendrán á recogerse en tus entrañas, Dando de nuevo vida á sus hazañas. Estas injurias vengará la mano Del fiero Atila en tiempos venideros, Poniendo al pueblo tan feroz Romano Sujeto á obedecer todos sus fueros, Y portillos abriendo en Vaticano: Tus bravos hijos, y otros estrangeros Harán que para huir vuelva la planta El gran Piloto de la nave santa. Y tambien vendrá tiempo en que se mire Estar blandiendo el Español cuchillo Sobre el cuello Romano, y que respire Solo por la bondad de su caudillo El grande Albano: hará que se retire El Español exercito; sencillo No de valor, sino de poca gente, Que iguala al mayor numero en valiente. Y quando fuere ya mas conocido El propio hacedor de tierra y cielo, Aquel que ha de quedar estatuido Por visorrey de Dios en todo el suelo, A tus Reyes dará tal apellido, Qual viere que mas quadra con su zelo: Catolicos serán llamados todos, Succesion digna de los fuertes Godos. Pero el que mas levantará la mano En honra tuya y general contento, Haciendo que el valor del nombre Hispano Tenga entre todos el mejor asiento, Un Rey será, de cuyo intento sano Grandes cosas me muestra el pensamiento: Será llamado, siendo suyo el mundo, El Segundo Filipo sin segundo. Debaxo deste imperio tan dichoso Serán á una corona reducidos Por bien universal y tu reposo Tres reynos hasta entonces divididos: El giron Lusitano tan famoso Que un tiempo se cortó de los vestidos De la ilustre Castilla, ha de zurcirse De nuevo, y á su estado antiguo unirse. Qué invidia, y qué temor, España amada, Te tendrán las naciones estrangeras, En quien tu teñirás tu aguda espada, Y tenderás triunfando tus banderas! Sirvate esto de alivio en la pesada Ocasion, por quien lloras tan de veras, Pues no puede faltar lo que ordenado Ya tiene de Numancia el duro hado.
ESPAÑA.
Tus razones alivio han dado en parte, Famoso Duero, á las pasiones mias, Solo porque imagino que no hay parte De engaño alguno en estas profecias.
DUERO.
Bien puedes de eso, España, asegurarte, Puesto que tarden tan dichosos dias, Y á Dios, porque me esperan ya mis Ninfas.
ESPAÑA.
El cielo aumente tus sabrosas linfas.