Viage al Parnaso La Numancia (Tragedia) y El Trato de Argel (Comedia) · Unidad 24 de 27

JORNADA II.

Texto completo en español de una edición de dominio público con fuente y huella registradas.

_Salen_ AURELIO _y_ IZUF.

IZUF.

Trescientos escudos dí, Aurelio, por la doncella, Y estos dí al turco, que á ella Alma y vida le rendí, Y es poco, segun es bella. Vendiómela de aburrido, Diciendo que no ha podido, Mientras la tuvo en poder, En ningun modo traer Al amoroso partido. Pusela en casa de un moro, Sin osarla traer acá, Y alli está donde ella está Todo mi bien y tesoro, Y quanta gloria amor da. Alli se ve la bondad, Junta con la crueldad Mayor, que se vió en la tierra, Y juntas sin hacer guerra Belleza y honestidad. No pueden prometimientos Ablandar su duro pecho; Veme en lagrimas deshecho, Y ofrece siempre á los vientos Quantos servicios la he hecho. No echa de ver su ventura, Ni como el dolor me aprieta Poco apoco suspirando, Antes quando yo mas blando, Entonces ella mas dura. A casa quiero traella Para entregarte en tu mano Mi gozo mas soberano, Quizá tu podrás movella, Siendo como ella cristiano. Y desde aqui te prometo, Que si conduces á efeto Mi amorosa voluntad, De darte la libertad, Y serte amigo perfeto.

AURELIO.

En todo lo que quisieres, He, señor, de complacerte, Por ser tu esclavo, y por verte Que melindres de mugeres Te traigan de aquesta suerte. De qué nacion es la dama Que te enciende en esa llama, Sin mirar en su interes?

IZUF.

Española dicen que es.

AURELIO.

El nombre?

IZUF.

Silvia se llama.

AURELIO.

Silvia? Una Silvia venia A donde yo me embarqué, Y segun que yo miré, No en tanto alli se tenia.

IZUF.

Esa es: yo la compré.

AURELIO.

Si es esa, yo sé decir Que es hermosa sin mentir, Y que no es tan cruda, altiva, Que su condicion esquiva A ninguno haga morir. Traela á casa, señor, luego, Y ten las riendas al miedo, Y tu verás si yo puedo, Como á mis manos y ruego Amaine el casto denuedo.

IZUF.

Yo voy, y mientras se ordena Su venida, por estrena Del contento que me has dado, Yo dire á mi renegado Que te quite esa cadena.

_Vase_.

AURELIO.

Qué es esto, cielos, que he oido? Es mi Silvia? Silvia es cierto; Es posible, hado incierto! Que he de ver quien me ha tenido Vivo en muerte, en vida muerto? Esta es mi Silvia, á quien llamo, A quien sirvo, y á quien amo Mas que todo lo del suelo. Gracias hago y doy al cielo Que á los dos ha dado un amo. Tregua tengan mis enojos Entre tanta desventura, Pues por estraña ventura Vendrán á mirar mis ojos Tan singular hermosura. Y si della está rendido Mi amo, está conocido Que el que la acertó á mirar, Era imposible escapar De preso, ó de mal herido. Y pues tan lascivos brios El descubre en sus amores, Si nos vemos, sus dolores Se encubrirán, y los mios Le diré que son mayores. Y mientras pudiere ver Su hermosura y gentil ser, Templaré mi desconsuelo, Hasta que disponga el cielo De los dos lo que ha de ser. _Vase_.

_Salen_ DOS MERCADERES.

MERCADER.

Al fin, Aydar, que en Cerdeña Habeis hecho la galima?

AYDAR.

Sí, y no de poca estima, Segun salió en la reseña.

MERCADER.

Dicen que os dieron caza De Napoles las galeras.

AYDAR.

Sí dieron, mas no de veras, Que el peso las embaraza. El ladron que va á hurtar, Para no dar en el lazo Ha de ir muy sin embarazo, Para huir, para alcanzar. Las galeras de cristianos, Sabe, sino lo sabeis, Que tienen falta de pies, Y que no les sobran manos. Y la causa es, porque van Tan llenas de mercancias, Que aunque vogasen seis dias, Un ponton no alcanzarán. Nosotros á la ligera, Y sueltos como el fuego, Y en dandonos caza, luego Pico al viento, ropa fuera, Las obras muertas abaxo, Arbol y antena en crugia, Y ansi hacemos nuestra via Contra el viento, sin trabajo. Pero alli tiene la honra El cristiano en tanto estremo, Que asir en un trance el remo Le parece que es deshonra. Y mientras ellos allá En sus trece estan honrados, Nosotros dellos cargados Venimos sin honra acá.

MERCADER.

Esa honra y ese engaño Nunca les salga del pecho, Pues nuestro mayor provecho Nace de su propio daño. Un mozo de poca edad De esos Sardos, comprar quiero.

AYDAR.

Ya los trae el pregonero Vendiendo por la ciudad.

_Entra el_ PREGONERO _moro vendiendo los dos_ MUCHACHOS, _y la_ MADRE _y el_ PADRE.

PREGONERO.

Hay quien compre los chiquitos, Y el viejo que es el grandazo, Y la vieja y su embarazo? Pues á fe que son bonitos. Deste me dan ciento y dos, Deste docientos me dan. Pero no le llevarán. Pasa acá, perrazo, vos.

JUAN.

Qué es esto, madre? por dicha Vendennos aquestos moros?

MADRE.

Sí, hijo, que sus tesoros Les crece nuestra desdicha.

PREGONERO.

Hay quien á comprar acierte El niño y la madre juntos?

MADRE.

O terribles tristes puntos, Mas amargos que la muerte!

PADRE.

Sosegad, señora, el pecho, Que pues mi Dios lo ha ordenado Ponernos en este estado, El sabe por que lo ha hecho.

MADRE.

Destos hijos tengo pena, Que no sé por donde han de ir.

PADRE.

Señora, dexad cumplir Lo que el alto cielo ordena.

MERCADER.

Quanto dan deste? decid.

PREGONERO.

Ciento y dos escudos dan.

MERCADER.

Por ciento y diez darle han?

PREGONERO.

No, sino pasais de ahi.

MERCADER.

Está sano?

PREGONERO.

Sano está.

_Abrele la boca_.

MERCADER.

Abre, no tengas temor.

JUAN.

No me la saque, señor, Que ella mesma se cairá.

MERCADER.

Piensa que sacalle quiero El rapaz alguna muela?

JUAN.

Paso, señor, no me duela, Tenga, paso, que me muero.

AYDAR.

Destotro quánto dan dél?

PREGONERO.

Ducientos escudos dan.

AYDAR.

Y por quanto le darán?

PREGONERO.

Trecientos piden por él.

AYDAR.

Si te compro, serás bueno?

FRANCISCO.

Aunque vos no me compreis, Seré bueno.

AYDAR.

Serlo heis?

FRANCISCO.

Ya lo soi, sin ser ageno.

MERCADER.

Por este doi ciento y treinta.

PREGONERO.

Vuestro es, venga el dinero.

MERCADER.

En casa daroslos quiero.

MADRE.

El corazon me revienta!

MERCADER.

Comprad, compañero, esotro. Ven, niño, vente á holgar.

JUAN.

Señor, no he de dexar Mi madre por ir con otro.

MADRE.

Ve, hijo, que ya no eres Sino del que te ha comprado.

JUAN.

Ay madre! haveisme dexado?

MADRE.

Ay cielo, quan cruel eres!

MERCADER.

Anda, rapaz, ven conmigo.

JUAN.

Vamonos juntos, hermano?

FRANCISCO.

No puedo, ni está en mi mano, El cielo vaya contigo.

MADRE.

O mi bien, y mi alegria, No se olvide de ti Dios!

JUAN.

Dónde me llevan sin vos, Padre mio, y madre mia?

MADRE.

Quieres que hable, señor, A mi hijo un momento? Dame ese breve contento, Pues será eterno el dolor.

MERCADER.

Quanto quisieres le dí, Pues será la vez postrera.

MADRE.

Sí, pues esta es la primera Que en este trance me vi.

JUAN.

Tenéme con vos aqui, Madre, que voy no sé donde.

MADRE.

La ventura se te asconde, Hijo, pues yo te parí. Hase escurecido el cielo, Turbado los elementos, Conjurado mar y vientos Todos en mi desconsuelo. No conoces tu desdicha, Aunque estas bien dentro della, Puesto que el no conocella Lo puedes tener por dicha. Lo que te ruego, alma mia, Pues ya el verte se me impide, Es que nunca se te olvide Rezar el Ave Maria. Que esta Reyna de bondad, De virtud y gracia llena, Ha de librar tu cadena, Y ponerte en libertad.

AYDAR.

Mira la mala cristiana Que consejo dá al muchacho, Sí, que no estaba borracho Como tú, falsa, liviana.

JUAN.

Madre, alfin que no me quedo? Qué me llevan estos moros?

MADRE.

Contigo van mis tesoros.

JUAN.

A fe que me ponen miedo.

MADRE.

Mas miedo me queda á mí De verte ir á do vas, Que nunca te acordarás De Dios, de tí, ni de mí; Porque estos tus tiernos años Qué prometen sino aquesto? Entre iniqua gente puesto, Fabricadora de engaños.

PREGONERO.

Calla vieja, mala pieza, Sino quieres por mas mengua, Que lo que dice tu lengua Venga á pagar tu cabeza. Destotro hay quién dé mas, Que es mas bello y mas lozano, Que no su pequeño hermano?

AYDAR.

Dí, por quanto le darás?

PREGONERO.

No os he dicho, que trecientos Escudos de oro por cuenta?

AYDAR.

Quiés ducientos y cinquenta?

PREGONERO.

Eso es dar voces al viento.

AYDAR.

Enamorado me ha El donaire del garzon; Yo los doi en conclusion.

PREGONERO.

Dinero, y señal me da.

AYDAR.

Como te llamas me dí.

FRANCISCO.

Señor, Francisco me llamo.

AYDAR.

Pues has mudado de amo, Muda el Francisco en Maami.

FRANCISCO.

Eso no, señor patron, Francisco me has de llamar.

AYDAR.

El palo os hará mudar El nombre, y aun la intencion.

FRANCISCO.

Pues me aparta el hado insano De vos, señor, qué mandais?

PADRE.

Hijo mio, que vivais Como bueno y fiel cristiano.

MADRE.

Hijo, no las amenazas, No los gustos y regalos, No los azotes ni palos, No los conciertos ni trazas, No todo quanto tesoro Cubre el cielo, y sol ha visto Te mueva dexar á Cristo Por seguir al pueblo moro.

FRANCISCO.

En mí se verá si puedo, Pues mi buen Jesús me ayuda, Como en mi alma no muda La fe, la promesa y miedo.

PREGONERO.

O qué cristiano se muestra El rapaz! pues yo os prometo Que alceis á tantico aprieto El brazo, y la mano diestra. Estos rapaces cristianos Al principio muchos lloros, Y despues se vuelven moros Mejor que los mas ancianos.

_Vanse_.