Viage al Parnaso La Numancia (Tragedia) y El Trato de Argel (Comedia) · Unidad 25 de 27

JORNADA III.

Texto completo en español de una edición de dominio público con fuente y huella registradas.

_Salen_ IZUF, SILVIA, _y_ ZARA, _y un_ MORO.

IZUF.

Dexad, Silvia, el llanto ahora, Poned tregua al ansia brava, Que no os compré para esclava, Sino para ser señora. Mira que imagino y creo Que vuestra gran desventura, Para daros mas ventura Ha traido este rodeo. Con vos fortuna en su ley No usa de nuevas leyes, Que esclavos se han visto reyes, Pero vos sois mas que rey. Limpiad ya esos bellos ojos Que sujetan quanto miran, Y al tiempo que se retiran, De alma llevan los despojos. Y no cubra el blanco velo Esa divina hermosura, Que es como la nieve pura. Que impide la luz del cielo.

SILVIA.

Esme ya tan natural, Señor, el llanto y tormento, Que si me dexa un momento, Lo tengo por mayor mal; Aunque sí estoi y estaré Alegre al obedeceros, Pues distes tantos dineros Por mí, sin saber por que. Porque os prometo, señor, Que de miseria y pobreza Tengo quanto de riqueza, Si la riqueza es dolor. Y de dolor soi tan rica, Quanto por darme pasion Este caudal, la ocasion Por puntos le multiplica.

IZUF.

Silvia, vives engañada, Que yo no quiero de tí, Sino que quieras de mí Ser servida y regalada. Que el provecho que yo espero, Silvia, de haverte comprado, Es ver tu rostro estremado, Y no doblar el dinero. Que el amor que se mejora En mostrar su fuerza brava, Me ha hecho esclavo de esclava, Esclava que es mi señora. Y quedo tan satisfecho De perder la libertad, Que alabo la crueldad Deste crudo y nuevo pecho. Y porque lo que aqui digo Lo entiendas, Silvia, mejor, Nunca me llames señor, Sino siervo ó caro amigo.

SILVIA.

Aunque tamaña mudanza Ha hecho el cielo en mi estado, No entiendas se me ha olvidado El termino de crianza. Bien sé como he de llamarte, Y sé que es de obligacion, Que en lo que fuere razon, Procure de contentarte.

IZUF.

Tu habla tan comedida, Tu donaire, y gracia, y ser Claro me dá á entender Que eres, Silvia, bien nacida. Y aunque pudiera esperar De tí un rescate crecido, A tal termino he venido, Que tu me has de rescatar. Mas entanto que á la clara Veas quanto hago por tí, Ven, Silvia, vente tras mí, Verás á tu ama Zara.

SILVIA.

Vamos, señor, en buena hora.

IZUF.

Silvia, no tanto señor, Pues la ventura y amor Os ha hecho á vos mi señora.

ZARA.

Seais, Izuf, bien llegado: Cuya es la esclava?

IZUF.

Mia.

SILVIA.

Vuestra soi, señora mia.

IZUF.

Vuestra es, yo la he comprado.

ZARA.

Por cierto la compra es bella, Si qual hermosa, es honesta. Decid, señor, quanto cuesta?

IZUF.

Dado he mil doblas por ella.

ZARA.

Espera ser rescatada?

IZUF.

De muy rica tiene fama.

ZARA.

Su nombre?

IZUF.

Silvia se llama.

ZARA.

Es doncella, ó es casada?

SILVIA.

Casada soy, y doncella.

ZARA.

Cómo es eso, Silvia, dí?

SILVIA.

Señora, ello es ansi, Que ansi lo quiso mi estrella. El cielo me dió marido No para que le gozase, Sino para que quedase Yo perdida, y él perdido.

MORO.

Izuf, á llamar te invia El Rey apriesa nuestro Azan.

IZUF.

Dónde está?

MORO.

En el Duan, Metido en grande agonia. Amés, Xemí, Zaragá, Y los Balucos Baxies, Y todos los Debaxies, Y el Daxés están allá. Hanse juntado á consejo Sobre que se ha averiguado Que el Rey de España ha juntado De guerra grande aparejo. Dicen que va á Portugal, Mas temese no sea maña, Y es bien que tema su saña Argel, que le hace mas mal. En la guerra hay mil ensayos, De fraudes y astucias llenos, Acullá suenan los truenos, Aca disparan los rayos.

IZUF.

Vamos, que el cielo que toma Por suya nuestra defensa, A España hará con su ofensa Sujeta y sierva á Mahoma. Y vos, señora, ordenad A Silvia lo que ha de hacer; Y vos, Silvia, á su querer Sujetad la voluntad.

ZARA.

Cristiana, de donde eres? Eres pobre, ó eres rica? De suerte ensalzada ó chica? No me lo niegues, si quieres; Porque soi qual tú muger, Y no de entrañas tan duras, Que tus tristes desventuras No me hayan de enternecer.

SILVIA.

Señora, soi de Granada, Y de suerte ansi abatida, Qual lo muestra el ser vendida, Y á cada paso comprada. Dicen que fui rica un tiempo, Pero toda mi riqueza Se ha vuelto en mayor pobreza, Y ha pasado con el tiempo.

ZARA.

Has algun tiempo tenido Enamorado deseo?

SILVIA.

Al estado en que me veo El crudo amor me ha traido.

ZARA.

Fuiste acaso bien querida?

SILVIA.

Fuilo, y quise con ventaja Tal, que apenas la mortaja Borrará fe tan subida.

ZARA.

Fuiste querida primero, U empezó el amor de tí?

SILVIA.

Primero querida fui Del que quise, querre, y quiero.

ZARA.

Es mozo?

SILVIA.

Y aun gentilhombre.

ZARA.

Es cristiano?

SILVIA.

Pues qué moro? No sale de su decoro Quien ha de cristiano nombre.

ZARA.

Y es pecado querer bien A un moro?

SILVIA.

Yo no sé nada, Sé que es cosa reprobada, Y á cristianos no está bien.

ZARA.

Y querer mora á cristiano?

SILVIA.

Eso tú mejor lo entiendes.

ZARA.

Ay Silvia, como me ofendes Y me lastimas temprano!

SILVIA.

Yo, mi señora, en qué suerte?

ZARA.

Escucha, y te lo diré, Que escuchandome, bien sé Que vendrás á enternecerte. Has de saber, ó Silvia, que estos dias, Partieron deste puerto con buen viento Doce baxeles de cosarios todos, Y con prospero viento caminaron, A vuelta de las islas de Cerdeña, Y alli en las calas, vueltas y revueltas, Y puntas que la mar hace y revuelve, Se fueron á esconder, estando alerta De algun baxel de Genova, ó España, O de otra nacion, que no fuese Francesa: Y presto un bravo viento se levanta Que Maestral se llama, cuya furia Dicen los marineros que es tan grande, Que las tupidas velas y las jarcias Del mas recio navio y mas armado No pueden resistirle, y es forzoso Acudir al abrigo mas cercano, Si su rigor acaso lo concede. Las levantadas olas y el ruido Del atrevido viento detenia Los cosarios baxeles en los cabos, Sin dexarles salir al mar á viento, Y en otra parte con furor insano Mostrando su braveza fatigaba Una galera de cristiana gente Y de riquezas llena, que corriendo Por el hinchado mar sin remo alguno Venia á su alvedrio, temerosa De ser sorbida de las bravas hondas; Pero despues al cabo de tres dias Del recio mar y viento contrastada, Descubrió tierra, y fue el descubrimiento De su mayor dolor y desventura, Porque á la misma isla de San Pedro Vino á parar, á donde recogidos Estaban los baxeles enemigos, Los quales, de la presa codiciosos, Salen, y de ardor belico adornados A la galera acometen destrozada, Y de solos deseos defendida: Una pelota pasa en el momento Al Capitan el pecho, y á su lado Del Lusitano fuerte muerto cae Un caballero ilustre Valenciano. El robo, las riquezas, los cautivos, Que los turcos hallaron en el seno De la triste galera, me ha contado Un cristiano que alli perdió la dulce Y amada libertad, para quitarla A quien quiere rendirse á su rendido. Y este cristiano, Silvia, este cristiano, Este cristiano, Silvia, es quien me tiene Fuera del ser que á moras es debido, Fuera de mi contento y alegria, Fuera de todo gusto, y estoi fuera, Que es lo peor, de todo mi sentido. Compróle mi marido, y está en casa, Y puesto que con lagrimas y ruegos, Con suspiros, ternezas, y con dadivas Procuro de ablandar su duro pecho Al mio, que contino es blanda cera, El suyo se me muestra de diamante: Ansi que, Silvia hermana, como has dicho Que al cristiano no es licito dé gusto En cosas del amor á mora alguna, Tus razones me tienen ofendida, Y con aquesas mismas se defiende Aurelio, á quien ha hecho tan cristiano El cielo para darme á mi la muerte.

SILVIA.

Aurelio, dices, que por nombre tiene Ese cristiano?

ZARA.

Ansi se llama.

SILVIA.

La galera que dices segun creo Se llamaba San Pablo, y era nueva, De la sacra religion de Malta, Yo en ella me perdi, y aun imagino Que conozco á ese Aurelio, y es un mozo De rostro grave, y de nacion Hispana.

ZARA.

Sin dubda has acertado, Silvia mia, Quién es este enemigo de mi gloria? Es caballero, ó rustico aldeano? Que todo lo parece en su postura, Y dura condicion, el talle ilustre De la ciudad, la condicion del monte.

SILVIA.

A mí pobre escudero me parece, Segun en la galera se trataba, Que de su hacienda no sé mas, señora.

ZARA.

Ni yo sé que te diga, Silvia mia, Sino que á tal estremo soi venida, Que le tengo de amar sea quien se fuere; Solo te ruego, que procures, Silvia, De ablandar esta fiera tigre Hircana, Y atraerle con dulces sentimientos A que sienta la pena que padece Esta misera esclava de su esclavo: Y si esto, Silvia, haces, yo te juro Por todo el Alcoran de buscar modo Como con brevedad alegre vuelvas Al patrio dulce suelo deseado.

SILVIA.

Dexa, señora, el cargo á Silvia dello, Que tu verás lo que mi industria hace Por gusto tuyo y por provecho mio.