Viaje crítico alrededor de la Puerta del Sol · Capítulo real 2 de 8

CAPÍTULO PRIMERO

Texto completo de esta unidad literaria, reunido aunque el lector la divida en 4 tramos técnicos para mejorar el rendimiento.

CAPÍTULO PRIMERO.

Puerta del Sol anti§^ua y moderna.— La fuente.— Traída de aguas á Madrid.

No os extrañe, benévolos compañeros de viaje, que entremos por la Puerta del Sol como Pedro por su casa, sin llamar á su aldabón ni que nos detenga un curioso cancerbero.

La Puerta del Sol tuvo por nombre en el siglo XIII un pequeño postigo abierto en la tapia que rodeaba á Madrid y que debió, por conjeturas, ocupar el sitio en que hoy se encuentra la fuente, mirando á lo que hoy es Carrera de San Gerónimo y entonces era un incómodo camino que guiaba al monasterio de dicho nombre y á la ermita de Atocha, antiquísima en los fastos madrileños.

La tapia y el postigo han desaparecido: el nombre vive y vivirá mientras Madrid sea Madrid.

En vez de una puerta encontramos una plaza: admitamos la sustitución, y así estaremos más anchos.

¿Qué perdemos con el cambio? Aunque no hay datos para juzgar lo que pudo ser el postigo, no es aventurado asegurar que seria mezquino é incómodo por demás. La plaza que conserva su nombre es, en cambio, espaciosa y elegante.

Pero ¿qué llama la atención de mis acompañantes?

;Ahl ya lo veo; el soberbio surtidor que brota de su fuente central y cae en menuda lluvia, que el viento conduce hasta nuestros rostros, refrescándolo^^ tal vez excesivamente.

El espectáculo es digno de fijar vuestra atención, y la historia de esa fuente merece que nos detengamos en referirla. Procuraré hacerlo con la posible brevedad, para que nos quede tiempo de examinar otras muchas cosas que solicitan nuestra vista.

Estadme atentos.

El dia 24 de Junio de 1860 la Puerta del Sol vio elevarse en su centro un soberbio surtidor de 30 metros de altura y 14 centímetros de diámetro, que por su elevación, y especialmente por su abundancia, podia competir con los más notables de Europa y excedía al de la Fuente de la Fama, gloria de los jardines de San Ildefonso.

La Mariblanca debió avergonzarse aquel dia en su solitaria plazuela de laf? Descalzas.

Para lograr aquel resultado habia sido necesario hacer una sangría considerable al rio Lozoya. No pretendemos apartarnos de nuestro objeto haciendo una excursión hasta dicho rio y siguiendo las aguas del mismo hasta su entrada triunfal en Madrid, verificada en 1858; pero vamos á permitirnos entresacar algunas ligeras noticias de la Memoria facultativa fechada en 31 de Diciembre de 1860 y firmada por el ingeniero director de las obras, D. Juan de Ribera.

En el mes de Noviembre de 1856 se habia inaugurado la primera sección del canal, que comprende 35 kilómetros desde el Pontón de la Oliva hasta el rio Guadal ix;

estaba terminándose el depósito del Oampo de Guardias y la ancha galería subterránea de la calle de Fuencarral, y habia construidos más de dos kilómetros de alcantarillas en el interior de la población. Estos trabajos hablan costado la friolera de reales 96.094.492 con 95 céntimos para que el demonio no se ria de la mentira.

En la primavera del siguiente año, 1857^ se dio simultáneo impulso á ocho acueductos, apenas sacados de cimientos , entre los cuales los hay de 13, 15 y 17 arcos, con alturas de 20, 25 y hasta 28 metros. Al mismo tiempo se trabajaba en cuatro subterráneos, en el gran sifón de Bodonal, de cerca de kilómetro y medio de longitud, y en las construcciones accesorias al Depósito de recepción.

Todas estas obras estaban casi completamente terminadas al espirar el año y con ellas hubiera podido decirse que lo estaba el Canal de Isabel II (hoy del Lozoya), si no hubiese venido á ocasionar nuevas dificultades y nuevos gastos la reaparición de las mismas filtraciones que desde el año 54 venían presentándose cerca de la Presa, á

pesar de los esfuerzos empleados para contenerlas, y que formaban un verdadero cauce subterráneo que daba salida á todas, las aguas del rio.

Con el objeto de cerrar exteriorraente la boca de este cauce, que se hallaba á muy corta distancia del orificio que de igual manera se había cerrado el año anterior, se procedió primeramente á dejar en seco la escavacion practicada entonces al pié de la Presa por su parte exterior, y dentro de la cual brotaba el agua. Para conseguirlo se empezó á romper desde el fondo de este cuenco una mina de desagüe de más de 1.000 metros de longitud, abierta la mayor parte en peña, y cuya boca de entrada estaba 7 metros más baja que el fondo natural del rio. Eíi esta construcción preparatoria, que ofreció grandes dificultades, se trabajó todo el año 57 y parte del siguiente.

Mientras se hacían en el Pontón de la Oliva estos preparativos, se terminaba en Madrid el gran depósito de recepción con sus correspondientes compuertas y llaves de entrada , de distribución y de desagüe;

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se edificaba la casa partidor para la separación de las aguas que se destinan al riego y las que entran en el depósito para el surtido de Madrid, y en lo interior de la población se continuaban con actividad las galerías subterráneas para los tubos principales de la distribución, y se empezaban en multitud de calles hs abantarillas para el desagüe de las cañerías y para el curso de las aguas inmundas.

Los gastos en este año ascendieron á 22.502.840 rs. 32 cuntimos.

El año de 1858, en que se ejecutó la importante mina de desagüe de que queda hecha mención, y se adelantó extraordinariamente la distribución interior de Madrid es notable especialmente por haberse verificado en 24 del mes de Junio la inauguración oficial, según manifestamos poco há. Gastáronse en este año 15.594.196 reales.

Grandes dificultades hicieron creer que pudiera aplazarse por largo tiempo el suspirado consumo de aguas por los habitantes de Madrid; pero la actividad con que se emprendieron las obras del acueducto del

Guadalix en 1859, hizo que pudiera terminarse este antes del mes de Julio, dando grandísimo impulso á la terminación del canal.

La longitud de dicho acueducto, cuya conveniencia habia sido reconocida desde 1855, pero que no se planteó hasta Febrero de 1859, según dijimos, es de 3.805 metros, de los cuales hay 198 en minas taladradas en peña cuarzosa de excesiva dureza; tiene tres pontones y una alcantarilla. La caja del agua es rectangular, de 42 centímetros por 55, y la pendiente de 1 por 1.335, pudiendo conducir 110 litros por segundo, que equivalen á unos 3.000 reales fontaneros.

La presa para la toma de aguas es de sillería caliza, y tiene 4 metros de altura desJe su cimiento, y 26 de longitud. El agua entra por mina en el acueducto, y se regula con una compuerta de hierro, y á corta distancia hay un pequeño depósito cubierto, donde se sedimentan las arenas arrastradas por el agua. El acueducto desemboca en el Canal en la casa de entrada del sifón del Guadalix, y sus aguas surtie-

ron durante el verano de 1859 á la fuente de la Red de San Luis, á todas las de vecindad que estaban colocadas entonces, y á algunas suscriciones particulares; llenando así el principal objeto para que se construyó, y sirviendo de grande utilidad, siempre que por cualquier motivo se hace necesario interrumpir el curso del agua del Lozoya. El caudal de 3.000 rs. fontaneros que suministra este pequeño acueducto es ciertamente escaso, comparado con los 60.000 que puede conducir el canal; pero debe recordarse que esos 5.000 rs. son ocho ó diez veces más de la cantidad de agua con que Madrid ha contado durante siglos para todas sus necesidades.

El coste de todas las obras de la derivación del Guadalix fué solo de673.M6 reales.

La proloagacion del canal constituye un verdadero túnel de 6 579 metros de longitud, abierto paralelamente al curso del rio en lo interior de las escarpadas peñas que forman su margen derecha. 140 bocas de mina ó galerías horizontales, que suman juntas 1 .230 metros, daban entrada al tú-

nei durante su construcción, proporcionando 280 puntos de ataque donde trabajaban s5multáneamente más de 2.000 operarios; y á esta subdivisión del trabajo se debió la terminación de la obra en el corto plazo que se habia prefijado.

Este canal subterráneo, cuya^forma, dimensiones y pendiente son las mismas que en todo el resto de la línea, está revestido en toda su longitud con sillarejos de pizarra en los cajeros y de piedra caliza en la bóveda, excepto un corto trozo que, por estar perforado en roca caliza compacta, no ha necesitado revestimiento. Hay en los 6.579 metros de canal 10 registros ventiladores y dos almenaras de desagüe, de las cuales la primera sirve también para ía sedimentación de las arenas.

Al fin del ano 59 quedaron empezadas las obras accesorias, y concluidos más de 4.000 metros de Canal revestido. Quedaron igualmente echados los cimientos de la presa de toma de aguas y sentadas las cuatro primeras hiladas de sillería. Esta obra, que es de mampostería en su interior y de grandes sillares de piedra caliza en lo ex-

terior, tiene 53 metros de longitud, 5 metros de altura y 10 de ancho en su base. La toma de aguas se hace por dos compuertas de hierro, colocadas en un edificio elevado sobre la línea de las mayores avenidas, á fin de que en ningún tiempo se imposibilite su manejo. Un dique aspillerado permite la entrada del agua, deteniendo las piedras arrastradas por la corriente y los cuerpos flotantes que suele acarrear el rio en las. crecidas; y por último, un portillo abierto en la presa, con su correspondiente compuerta, impide los aterramientos, y mantiene el fondo del río á un nivel constante, í.a presa, con todas estas construcciones accesorias, ha costaio 696 836 rs., y todas las obras de la prolongación del Canal, cuyo presupuesto aprobado importaba reales 9.430.853, han ascendido á 9.796.997 reales. Duraron estas obras 19 meses, se hicieron por administración, v trabajaron en ellas 83 destajistas con 1.200 peones y mamposteros, y además el presidio del Pontón con 900 plazas.

Estas Y otras muchas obras ejecutadas en el interior de Madrid, no podrían hacer-

se sin grandes gastos, y así vemos que los del año 1859 ascendieron á la suma de 20.29o.64l rs. vn.

En el siguiente de 1860 se verificó, según dejamos dicho, la inauguración de la fuente de la Puerta del Sol: las aguas del Canal recorrieron además gran número de calles de la población y Madrid escribió en el libro de su historia las fechas de sus temibles sequías, y el principio de su riqueza.

No seguiremos detallando las obras del canal de Isabel II, obras que siempre harán recordar á los madrileños dicho reinado: también recordará en sus fastos los nombres de los señores que formaron el consejo de administración de dicho Canal, y fueron los siguientes:

Comisarios regios: Excmo. señor marqués del Socorro; Excmo. Sr. D. Manuel Cantero; Sr. D. José María de Nocedal.

Representantes del ayuntamiento: Excelentísimo señor duque de Sexto; Excmo. señor marqués de San Saturnino, Sr. D. Isidoro Seco Rodríguez.

Representantes de los suscritores: Exce-

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lentísimo Sr. D. Alejandro Olivan; señor don Antonio Orfila.

Director facultativo de las obras: Señor don Juan de Rivera.

Secretario: Sr. D. Francisco Martin y Serrano.

El personal facultativo de dichas obras, fué el siguiente:

Director: el ya mencionado D. Juan de Rivera.

Subdirector: Sr. D. José Morer.

Ingeniero: Sr. D. Rafael López.

Ayudantes de primera y segunda clase: Sres. D. Francisco Echevirría, D. José Prieto, í). Martin Rlanco, D. Antonio Ruiz de Salces, D. Andrés Serrano, D. Vicente Dubignao, D, Valeriano Arizala y D. Francisco Iturbe.

El total de los fondos distribuidos por la junta, desde Julio de 1851 á Diciembre de 1860, ^é elevó á' 184.108.591 reales 99 céntimos.'

La cantidad, como Vds. ven, no es muy pequéñh que digamos; pero en cambio,' ía actual fuente de la Puerta del Sol arroja en un minuto más agua que arrojaban en un

.'•-.OOITIJIO a (.A

!9 mes las antiguas para surtido de las cubas de los aguadores, que hasta no hace muchos años ocupaban el centro de Madrid.

¡Lástima que tan soberbia fuente no sea un monumento artístico y que el pilón provisional haya revestido un carácter definitivol ¡Lástima que las artes no hayan entrado para nada en la construcción de una fuente, que recuerda uno de los trabajos más grandes ejecutados en nuestra patria en lo que va de siglo!

Prescindiendo del caudal de agua, más artística que la fuente actual era la humilde Mariblanca!

CAPITULO lí.

La Mariblanca.— El Buen-Suceso. —Reforma de la Puerta del Sol.— Coste de laS obras.

— ¡Mto! dirá al llegar aquí algUQo de mis acompañantes. Ya se ha nombrado varias veces á la Mariblanca. ¿Quién fué y dónde para dicha señora?

— La Mariblanca, curioso compañero, ei una pequeña estatua de mármol, representando una Venus, que durante largos años estuvo coronando la fuente churrigueresca de la Puerta del Sol, y que hoy se conserva sobre la fuente ie la plaza de las Descalzas. La etimología de su nombre es una circunstancia que ignoro , así como también la causa de que la profana diosa

del Amor esté hoy entre dos teaipioí?, y antiguamente junto á la iglesia del Buen-Su- •ceso.

— ¿El Buen-Suceso estaba en la Puerta del Sol?

— Lo estuvo hasta que se pensó en la reforma de la plaza , y ocupaba el sitio en que hoy se ve ese magnífico café de tres fachadas. El hospital é iglesia del BuenSuceso fueron fundados en 1 438, y reconstruidos un siglo más tarde por el emperador Carlos V. En el hospital tenian albergue los soldados y criados de la casa real, y en cuanto á su título fué debido á la imagen que figuraba en el altar mayor, encontrada entre unas peñas, inmediatas á Tortosa, por dos obregones, y presentada por los mismos al Pontífice Paulo V, con cuyo objeto fueron hasta Roma á pié.

—¿Y subsistió el templo?...

—Hasta que se verificó la reforma de la Puerta del Sol. Pero este es asunto que merece también ser tratado con alguna detención.

La Puerta del Sol antes de su reforma no correspondía á la alteza de sus destinos.

La población había aumentado considerablemente, las calles céntricas ostentaban construcciones del mayor lujo y los palacios de la Carrera de San Gerónimo y calle de Alcalá oscurecían con su grandeza á los edificios del corazón de Madrid. La Puerta del Sol reclamaba imperiosamente una reforma; pero los gastos que había de ocasionar retraían de emprenderla á todos los gobiernos. Finalmente, la ley de 28 de Junio de 1857 tuvo cumplimiento y aquel recinto, grande solo en el nombre, cuajado de habitaciones mezquinas y al que afluían numerosas calles estrechas é insalubres fué trasformado en una plaza anchurosa, de la que parten anchas y ventiladas calles, habiendo sufrido entre ellas un cambio completísimo la de Preciados, convertida en una de las mejores de Madrid. La innegable importancia de la reforma de la Puerta del Sol, nos mueve á ofrecer á continuación algunos de los datos referentes al coste de las obras.

Empecemos por la sección administrativa.

Los sueldos del secretario, contador,

auxiliares y portero de la secretaría del Consejo importaron 278.232 reales y 52 céntimos.

El del abogado consultor, 87.000.

El material de gastos de oficina 217.098 reales y 85 céntimos.

En la sección facultativa citaremos las principales partidas:

Honorarios del director 100.000 reales.

Sueldos de ayudantes 117.875.

Gastos de viajes á las canteras 2.972.

Encargado de la sección de dibujo, delineantes, sobrestantes y escribientes 175.140 reales 59 céntimos.

Material de las secciones de dibujo y escritorio 162.445 reales 53 céntimos. ^ Satisfecho por tasaciones á los peritos, arquitectos auxiliares, delineantes y operarios 118.541 reales 85 céntimos.

Satisfecho por indemnización á los propietarios, industriales, peritos de los dueños y terceros en discordia y á la Hacienda 54.481.296 reales 86 céntimos.

Gastos causados por los derribos 9.149 reales.

Por la esplanacion, demarcación de ca-

lies, empedrados, aceras, desagües, alumbrado, fuente central y otros gastos, 2.869.414 rs. 57 cents.

Modelos de yeso y madera para las fachadas 11.720 rs.

Sumando estas partidas tendremos un total de 58.541.886 rs. con 75 cents., y como quiera que los ingresos de fondos destinados para la reforma de la Puerta del Sol y sus calles afluyentes, desde la instalación del Consejo en Julio de 1857 hasta su disolución en Noviembre de 1862, ascendieron á 64.053.901 rs. 92 cents., resulta que después de cubiertos los gastos á que nos hemos referido; de entregarse además por pensiones é intereses á los dueños de censos y casas apropiadas la suma de 388.282 reales y 58 cents.; de consignarse en la Caja de Depósitos por casas expropiadas y por cargas de otras, que no aparecían redimidas, 2.851.655 rs. 37 cents., todavía pudieron reintegrarse al ministerio de Fomento 2.272.077 rs. y 22 cents.

No debe olvidarse, por otra parte, para demostrar que la reforma de la Puerta del Sol no ha sido en realidad tan costosa al

£stddo como pudiera suponerse, el aumento notable que han tenido los ingresos del Erario por la mayor contribución territorial que los propietarios de las fincas nuevamente construidas en la zona de expropiación satisfacen , comparándola con la que se satisfacia antes de la reforma. No podia menos de ser así, atendidos los crecidos alquileres que se están pagando por los arrendatarios de las habitaciones y tiendas en las nuevas casas construidas. Un dato para cerrar estos apuntes: el solar que ocupó el Buen-Suceso y hoy el gran café Imperial, fué rematado en 6.001.000 rs. Solo el solar. Vayan Vds. edificando encima. En las obras de la Puerta del Sol se invirtieron cinco años, y aun nos parece poco tiempo, considerando lo que es el carácter españoL

CAPITULO IIL

El Café y los cafés. — La parroquiana. — Aspecto general. — Diálogos al vuelo— Datos estadísticos.

Ahora, si hemos de tomar aigun descanso, ruego á mis acompañantes que me sigan al «Gafe Imperial,» que es un verdader coche parado.

Allí, sentados en sus cómodos divanes podremos examinar lo que son hoy los cúífés y apuntar algunos datos curiosos, referentes á los mismos.

Perfectamente, llenos instalados en el local que ocupó la Iglesia del Uuen Suceso.

Seguramente que ninguno de los que me acompañan en mi viaje desconoce lo que es el cafe; pero acaso jio sean tantos lo.>

({ue puedan dar razón de su origen y propiedades. El café no es otra cosa que el infuso de las semillas del árbol Coffea arábica^ después de mondadas, tostadas y pulverizadas. El principio aromático del mismo es debido á su torrefacción, en la cual deben evitarse los extremos, pues si se tuesta poco no se desarrolla el principio aromático y si se tuesta mucho se disipa: lo mismo sucede cuando se hace hervir. El mejor café procede de Moka (Arabia); pero también lo hay excelente en la Martinica, Santo Domingo y otras colonias europeas. Respecto á su preparación, Brillat-Savarin en su célebre obra, tan apreciada por los gastrónomos, aconseja que se eche el agua hirviendo sobre el polvo del café, colocado en un colador, y recojida la infusión se caliente hasta la ebullición y se cuele después. El café es escitante por escelencia, activa la digestión, acelera la circulación y aumenta la traspiración y todas las demás secreciones. Obra muy especialmente sobre el cerebro y ocasiona el insomnio y dispone para las creaciones mentales, mereciendo el dictado de Hipocrene de los sabios que le

(Idn algunos autores. Los efectos producidos por el café se desvanecen á las seis ú ocho horas; pero abusando mucho de esta bebida se producen la debilidad, la palidez, la demacración y las palpitaciones.

Para que no se teman estos funestos efectos advertiremos que el azúcar disminuye sus cualidades estimulantes, que la leche le comunica principios nutritivos y disminuye sus cualidades aromáticas, y que la mayor parte del café que se facilita en los establecimientos públicos es de achicoria silvestre ordinaria.

Pero, así como la Puerta del Sol lleva este nombre, á pesar de no haber puerta en que se funde el dictado, así los establecimientos que llevan el nombre de «cafés» despachan toda clase de géneros menos café. Por fortuna de dichos establecimientos sus habituales concurrentes no reparan en tan poca cosa y toman la infusión que se les facilita sin reparar si procede de Moka ó de Alemania, sin examinar si toman Co/- fea arábica ó Cichormm intybus.

Pero si el café puede calificarse de verdadero contrabando en los establecimientos

que llevan su nombre, en cambio abundan en los mismos las bebidas alcohólicas y refrescos, y gracias á una innovación de época reciente, los almuerzos y cenas de todas clases, pasteles y fiambres.

Esta innovación ha contribuido poderosamente á que los cafés, concurridos antes solo de noche, se encuentren llenos de gente desde las primeras horas de la mañana y con especialidad al medio dia y desde el anochecer en adelante.

El público que concurre al medio dia á los cafés no merece especial estudio: empleados que abandonan sus tareas para despejarse de los trabajos que no han hecho y prepararse para los que no han de hacer; bolsistas que preparan sus negociaciones; cesantes, que cansados de murmurar en pié de los ministros todos, se sientan junto á la mesa de un café para proseguir su ocupación; jugadores que esperan la hora de que se abran los garitos; estudiantes que han faltado á clase y que no han podido acaso aprovechir el dia para pasear, por el viento ó la lluvia; periodistas que buscan noticias para la última hora de sus periódicos;

actores que murmuran de sus empresarios; empresarios que murmuran de sus actores; poetas dramáticos que apuntan un efecto ó planean un acto de una comedia; militares en activo servicio que se cansan de pasear su aburrimiento y descansan de sus imaginarias fatigas: hé aquí la concurrencia constante al medio dia en los cafés de Madrid.

La concurrencia nocturna es en extremo variada, y tiene su principal carácter en la circunstancia de formar parte muy espiecial de la misma el bello sexo.

No hay necesidad de añadir que donde van los astros van sus satélites, y que al lado de una mesa donde se ve alguna mujer, es seguro que se verán no pocos hombres de distintas edades y condiciones.

Un tipo existe en los cafés que merece estudio preferente: el del concurrente asiduo, que toma posesión de una mesa, antes de que se enciendan las luces y no la abandona hasta que los camarero^ le advierten á las dos de la madrugada que sé va á cerrar el café. Existen ejemplares de este tipo en ambos sexos; pero el concurrente hem-

bra es indudablemente más extraño que el varón.

Puede asegurarse que la abonada al café es una excepción de su sexo: para ella la casa amenaza siempre ruina, según el empeño que muestra por estar ausente de la misma; no conoce los goces de la familia; ignora el precio de los comestibles y de las hechuras de los vestidos; ha olvidado el punto de la media; desconoce lo que es el bordado y la costura y empieza á olvidarse (le que es mujer. Conoce en cambio en sus menores detalles el servicio interior del café; llama por su nombre á todos los camareros; conoce y refiere á cuantos quieren oiría la historia de todos y de cada uno de los habituales concurrentes al café; lee todos los periódicos que se reciben en el establecimiento y compra La Correspondencia, cuya lectura la ocupa un par de horas; murmura de los ministerios y arregla á su antojo el mapa de Europa y hasta el, para ella, desordenado movimiento délos astros. Suele tener una corte de pretendientes, á los que favorece con su influencia, pues generalmente es persona bien relacionada

ó que finje serlo; habla con entonación elevada y como escuchándose, toma café con algunas gotas de rom todas las noches y paga de una vez cuando cobra su pensión, pues la concurrente asidua suele depender de alguna viudedad ú orfandad que satisface el Tesoro público.

Se desconoce, sin embargo, su estado civil, pues al paso que algunos de su5 conocidos afirman haber tratado á su difunto esposo, que era intendente de provincia ó coronel de Estado Mayor de plazas, otros aseguran que sigue percibiendo la pensión en concepto de huérfana y que pertenece al estado honesto, mal que pese á sus detractores.

No falta tampoco quien colocándose e: un término medio confirma que la parroquiana es soltera; pero que el difunto tuvo cierto parentesco con ella, como de primo ó cosa así.

Sea de esto lo que quiera, la parroquiana no rehuye ciertas conversaciones, que se avienen mal con una doncella, y suele retirarse sola á 5u casa ó á la de dona Jacinta, en la que se reúnen unos cuantos amigos

para pasar el rato, probando su suerte coa el libro de las cuarenta hojas.

La edad es otro de los puntos oscuros de ia parroquiana: casi tanto corno su estado. A primera vista parece tener unos cincuenta años, pero ella que es muy formal, y no dice hoy una cosa y mañana otra, asegura tener treinta y cinco, lo mismo que decía diez años antes y dirá dentro de otros diez. Tal vez consista este fenómeno en que como -tinos amigos la llevan cuatro años, otros seis y otros ocho, la parroquiana ha logrado plantarse en los que dice y llegará á quedarse sin ninguno.

Dichosa ella para quien nada supone la despiadada marcha del tiempo.

Un café, por la noche, presenta un golpe de vista animadísimo é imposible de describir. Hombres que transitan difícilmente por entre las apretadas filas de mesas, buscando su círculo, acudiendo á la cita que les han dado ó recreándose complacientemente contemplando la belleza de alguna hija de Eva; niñas que se abren paso entre los hombres para tomar por asalto un velador; camareros cargados con monu-

VI AJE CRÍTICO. — 3

mentales bandejas, llenas de todo género de refrescos y bebidas; otros qae llevando solo dos cafeteras no han logrado todavía aprender á llenar un vaso ni á distinguir la que es del café de la de la leche; vendedores de bisutería, de corbatas, de pañuelos de hilo, de periódicos y de libros; repartidores de entregas de novelas; pobres que logran penetrar en el establecimiento á pesar de la terminante prohibición del dueño y que van recibiendo en proporción desconsoladora limosnas y malas razones; curiosos, hombres de negocios, militares de todas clases, cuerpos y graduaciones: b.é aquí la concurrencia que llena y anima los establecimientos á que nos referimos.

En ellos se habla en voz alta, sin preocuparse de que el vecino pueda escuchar, y el ruido de las conversaciones es el único que se percibe desde que fué desterrada la música de los cafés del centro de Madrid.

Pero ¿qué trozo de ópera sería equivalenlente á los mil animados diálogos que se escuchan en un café? ¿Qué potpourrí musical podría equivaler á los fragmentos de la& conversaciones que pueden oirse al paso?

—Aquí nos liemos vuelto locos, dice en una mesa un vate melenudo; ya no se aplaude el verdadero mérito; ya no se represeatan buenas comedias ni se escriben libros á conciencia.

— ¡L« Condesital dice un librero ambulante, j La Chulal ¡Los misterios del Saladerol

—¿Pues, y la prensa periódica? replica un compañero. Vea V. el estado del timbre...¿qué es lo que recibe mejor el público? ¿Guales son sus periódicos predilectos?

—¡El Cencerrol ¡J^l Combatel gñia. una vendedora.

—Supongo que vendrá V. con buen fin...

— Sospecha Y. injustamente, señora.

— Estábamos uno al lado de otro; los faroles del Prado lanzaban una luz tan tenue como la que tolera el Ayuntamiento; su corazón palpitaba; la mamá dormía. . .

—Y qué sucedió después que me marché?

— Poca cosa: seaprobó el aota de Belchite; los republicanos abandonaron el salón; el presidente rompió la campanilla y los porteros despejaron las tribunas. El sistema parlamentario está gravemente enfermo.

— Y morirá, dicen en otra mesa. La última consulta facultativa ha hecho perder toda esperanza: la patria perderá "un buen poeta.

— Pero, qué enfermedad padece?

— No falta quien dice que está envenenado.

— ¿Se habrá comido alguna de sus obras?

— ¿Y no podré saber cuándo me pagará usted aquel pico?

— No deseo otra cosa; pero los tiempos •están muy malos.

—No sé cómo puede V. dormir teniendo tantas deudas.

— Lo que es eso no me preocupa: mis acreedores son los que ignoro cómo pueden dormir.

— ;Si no estuviéramos en un sitio público, yo le enseñaría educacionl

— ¡Caballero, me dará V. una satisfacción!

— Para mi las quisiera.

— ¡Insolente!

Una disputa: alejémonos, no tengan alas las botellas.

—¡Soberbios brillantes! dice una señora á otra.

— ¿Objetos de dublé fino! pasa diciendo un quincallero.

Junto al mostrador acaba de tomar «'siento un antiguo gimnasta, convertido hoy en un obeso empresario.

Un camarero grita á la entrada de la cocina; «¡Un beafteak con muclias patatas! ¡Dos chuletas á la papillot! ¡Una tortilla de jamón! ¡Jamón, con tomate! ¡Jamón en dulce!»

El empresario se dispone sin duda á cenar. • •••• • ••• . •••«•

— No puedo esplicarme lo glotones que

3B son algunos hombres, — dice la mamá de una niña, interrumpiendo la conversación que sigue esta con un mancebo: — yo no he comido hoy y apenas puedo tomarme este café con tostadas.

El novio suspira; pero no toma la palabra en contra. Recuerda sin duda el núme - ro de tostadas que ha pagado á su presunta suegra .

— ¡En el encuentro último vencieron los carlistas!

— ¡En el encuentro último vencieron las tropasl

— iLea Y. La Esperanzal

— ¡Lea V. La Tertulial

— No lo necesito.

— ¡Los carlistas muertos pasaron de ciento!

— A doscientas ascendieron las bajas de las tropas.

— Yo ho visto cartas en que se j^ondera <j1 valor de unos y otros cambatientes. — ¡Pobres madres! —¡Pobres huérfanos!

— ¿Y qué me dice V. de la moderna aristocracia?

— ¿Y de los caballeros grandes cruces?

— Desengáñense astedes, señores: cuando venga D. Alfonso, que será un dia de estos, se arreglará todo.

— ¿Pero V. no es empleado de la re vola • don?

— Sin duda; pero mis simpatías están á favor de la restauración.

— ¿Y si viene antes la federal?

— También es una solución.

—¿Y si triunfa D. Garlos?

— Si triunfa D. Garlos haré valer ios méritos de un tio mió, que murió en el sitio de Bilbao, para que me conserven en mi destino. El verdadero patriotismo consiste en no crear obstáculos á ningún gobierno constituido.

— Y en comer con todos; ¿no es cierto? «••..••.■•••*• •

Pero, Juan, ¿por qué me has traido aquí donde hay tanto señorío?

—No me subleves, Teresa: todos los hombres sernos iguales: cien veces me lo ha dicho el rubio.

— ¿Quién? ¿El mozo de billar?

— El mesmo; y cuando él lo dice, sabido>» se lo tendrá.

— ¡Valiente presonagel Mil veces te hedi- «ho que no te ajuntes con él; es internacional, petreolista y ha estado en el clú extranjero.

—Querrá decir en el Congreso de El Haigal tf

—El mundo está perdido, Sr. D. Frutos: ¡este afán de libertad que caracteriza á la juventud atraerá el castigo del Cielo!

— ¡Qué diferencia de los tiempos en que estudiábamos en el Seminario de Noblesl

— ¡Ya no hay una mala procesión, ni se dan los espectáculos de la Plaza Mayor y sus juicios públicos; en la casa de la Inquisición hay una imprenta; sobre el quemadero un hospital; en la plaza de la Cebada un mercado; la horca en ninguna parte!

—¿Querrá V. creer que el rey pasea sin escolta?

—Pues, ¿y el lenguaje de los periódicos republicanos?

—¿Por fortuna, esto acabará muy pronta.

— ¿Qué me cuenta V.?

— La verdad: los ejércitos de D. Garlos han pernoctado en Alcorcen, Acaso mañana mismo...

—¡Silencio, que ese de enfrente es un sargento de la milicial

Imposible nos sería dar una idea de los mil y mil diálogos que se cruzan de mesa á mesa y que confundidos en un solo y desacorde rumor aumentan á veces basta asemejarse al rujido de las agitadas olas del mar ó disminuyen repentinamente hasta el extremo de convertirse en un leve rumor comparable al que puede producir el viento al mover los árboles.

Quejas, satisfacciones, disputas, agudezas, declaraciones amatorias, carcajadas, interjecciones de todas clases se mezclan, se confunden y se multiplican. El empleo de la lengua da idea de lo que puede sev el movimiento continuo, buscado en va^ no por la ciencia.

Pero, si la concurrencia de los cafés es digna de estudio, el de dichos establecí-

mieatos, bajo su aspecto mercantil no lo es menos; y se presta á nuevas reflexiones.

La casualidad nos ha hecho conocer algunos detalles del Café Imperial en que nos encontramos y vamos á reproducirlos, como punto de partida para nuestros ulteriores cálculos.

El solar de la casa mide 9.000 pies y fué adjudicado por 6.00 J. 000 rs. según hemos dicho en uno de los anteriores capítulos .

El café ocupa 7.000 pies del cuarto bajo, igual espacio el entresuelo y otro tanto de sótanos.

Importan los gastos anuales del establecimiento:

Contribución 8.000 rs.

Alquiler 280.000

Sueldo de dependientes. . 172.500

Luces de gas 262.800

Renovación de efectos, al respecto de 25 por 100

alano 207.006

Total. . . . 930.900

Es decir, 2.550 rs., 68 cents, diarios.

Su inventario, al tiempo de abrirse al público en 1864, era el siguisnte:

Mesas de billar (tablero de caoba macizo, bandas de palo santo y el resto de palo de rosa) 6.— Veladores de cristal, 71. — Mesas de marmol de Italia, 80.— Sillas de tapicería, 600. — Garapiñeras, 50.— Cafeteras, 100 —Teteras, 100.— Vasos, 5 000.— Tazas, 3.000. — Platillos para el servicio del café, 6.000. — Copas y platillos de cristal, para dulce etc., 1.000.— Botellas de cristal, 800. — Vinajeras, 24. — Jicaras, 700.— Bandejas redondas, 300.— Bandejas de plata para el servicio exterior, lO. — Poncheras y cucharones para cerveza, 100. — Cucharones para servir ponche, 100. — Cucharitas doradas, 90 docenas. — Cubiertos, 30 docenas.— Moldes para hacer quesitos, 2 000.— Paletas doradas para tomarlos, 12 docenas.— Servilletas, 200 docenas.— Manteles, 100 docenas.— Paños de servicio, 500. — Banquetas de tapicería, 30. — Relojes, 10.— Jardineras, 2.

Resumen del valor de los anteriores artículos:

Decoración del establecimiento. 240.000 rs.

Mesas de billar 45.000

Sillería, veladores, mesas y demás servicio. ....... 500.000

Géneros de consumo. . . 240.000

Total 1.025.000

El café tiene 16 o\4: pies de elevación; 20 puertas; 120 luces de gas y 50 dependientes.

No negaremos que el café de que tratamos es uno de los más importantes de Madrid; pero, además del mismo, existen, solo en la Puerta del Sol:

El café Universal.

El café Oriental.

El café de Correos.

El café del Comercio.

El café de Levante.

El café de las Columnas.

Calculando que cada uno de estos cafés sea una mitad del Imperial— i^ov término medio,— tendremos que pagan por con-

tribucfon entre todos 32.000 rs.; por alquileres 1.120.000 rs. ; por sueldos de dependientes 690.000 ; por luces de gas 1.451.200; por renovación anual de efectos 830.400.

O lo que es lo mismo, 10.202 reales diarios.

Calculando en medio real la ganancia que cada concurrente deja, también por término medio, al dueño del café, tendremos que es necesario que asistan diariamente ú los cafés de la Puerta del Sol 20.404 consumidores, únicamente para reintegrarle de sus gastos.

Hemos tomado como término medio el tipo de 50 céntimos de real por concurrente, porque si bien es cierto que muchos de ellos dejan beneficio mayor, no es justo pasar en silencio la corta ó ninguna utilidad que dejan otros muchísimos, que asisten solo para pasar el rato ó cometer el crimen de matar el tiempo tan arraigado en eji carácter español y más principalmente en el madrileño.

Si Moratin viviera podria con mayor raaon que en su época, considerando lo que

son hoy los cafés, repetir con uno» de los personajes de su teatro:

— Yo me hallo bien con la opinión que he seguido hasta aquí de que en un café jamás debe hablar en público el que sea prur dente.

—¿Pues qué debe hacer?

— Tomar café.