Viaje crítico alrededor de la Puerta del Sol · Capítulo real 3 de 8
CAPITULO IV
Texto completo de esta unidad literaria, reunido aunque el lector la divida en 3 tramos técnicos para mejorar el rendimiento.
CAPITULO IV.
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líinisterio de la Gobernación.— El edificio y el arquitecto.— El reloj.— Gabinete central de telégrafos. - Rápida ojeada al piso principal.
Si el célebre arquitecto D. Buenaventura Rodríguez hubiera tenido la suerte de lograr entre sus coetáneos igual fama que en nuestros días ha logrado, el único edificio oficial que existe en la Puerta del Sol no ofreceria el aspecto mezquino que hoy presenta. Por desgracia, los planos que presentó Rodríguez para una casa de Correos fueron rechazados como lo habían sido otros muchos de los suyos y se encomendó la ejecución del actual Ministerio de la Gobernación de España al arquitecto francés D. Jai-
me Marquet, quien llevó á cabo su obra en 1768. No es esto decir que el edificio que nos ocupa sea despreciable bajo el punto de vista artístico; pero sí lamentar que por preocupaciones ó mal gusto de nuestros abuelos no sea lo que indudablemente hubiera sido, ejecutándolo nuestro compatriota D. Buenaventura Rodríguez, que hoy descansa en el Panteón Nacional bajo la bóveda de la iglesia de San Francisco, cuyos primitivos planos fueron hechos también por Rodríguez y asimismo rechazados.
En medio de todo, el arquitecto francés -cumplió como bueno al dirigir la construcción de la antigua casa de Correos, y á no haber sido por que al proyectar el edificio se le olvidó la escalera, como lo comprueba el hecho de hallarse practicada la actual en ios huecos de la pared del patio, con mesillas en los medios puntos del pórtico, la obra hubiera honrado al autor.
El edificio está aislado por sus cuatro fachadas: la principal mira al N. y consta como todas las demás, de un zócalo, piso bajo, entresuelo y principal. El cuerpo cea-
íral sale algo de la fábrica y lo forman un espacioso arco de medio punto que sirve de ingreso al edificio, y el piso principal con un balcón de mucho vuelo sostenido por •cuatro grandes ménsolas con molduras y cabezas de leones en los frentes, rematando con un frocitispicio triangular en cuyo tímpano están las armas reales con leones y trofeos, ejecutados como toda la parte de escultura del edificio por D. Antonio Primo. Las demás fachadas ofrecen muy escaso interés artístico. Vénse en el interior dos patios circundados de un pórtico aobre el que se levanta el piso principal del edificio. Este es de piedra de Colmenar en su mayor parte, granito en los zócalos exteriores «y en los pórticos de los patios y ladrillo fino en los entrepaños de Itis fachadas, y sostiene un reló en una torre cuadrangular, acerca de cuya marcha desordenada durante largos años dijo un escritor epigramático:
—Ese reló tan fatal que hay en la Puerta del Sol, dijo á un turco un español, ¿por qué anda siempre tan mal?
VIAJE CRÍTICO. — i.
El turco, con desparpajo, contestó, cual perro Viejo: —Ese reló, es el espejo del gobierno que hay debajo.
El epigrama se ha hecho antiguo desde que nuestro hábil compatriota el relojero Losada, regaló al ministerio el reló que hoy tiene.
Loque no nos atreveríamos á jurar es que el reló haya seguido respondiendo siempre al carácter de los ministros que hay debajo.
En el piso bajo del Ministerio de la Gobernación y ocupando todas las habitaciones que dan á la calle de Carretas y callejón de San Ricardo, existe el gabinete central de telégrafos, en el que vamos á permitirnos penetrar, acompañados por nuestros constantes compañeros de viaje.
Antes sin embargo, de verificarlo, y á manera de introducción diremos dos palabras del telégrafo, de ese charlatán sempiterno, que tantas y tantas trasmite, sin agotar nunca su elocuencia.
El telégrafo no es un invento moderno,
como pudiera creerse: los antigu ;ii-
pleaban, aunque no con la frecuencia que nosotros, sirviéndose de fuegos, fanales ó banderas, y otros signos convencionales como palos y tablas. Desde luego que estos medios de comunicación distan infinito de la perfección que. tiene hoy el setvicio telegráfico; pero no puede desconocerse que aquellos elementales ensayos fueron el indudable fundamento del telégrafo moderno. Muchas han sido las pruebas hechas antes de llegar a la perfección. El Doctor Hooke en l6o4hizo algunos ensayos. AestossiguieronlosdeKircher, Kester, D' Amontons, RobFlook y varios más. Mr. Chappe inventó en 1793 el primitivo telégrafo francés, llamado de T. por tener la figura de esta letra, cuya invención aventajó extraordinariamente á todos los sistemas anteriores, y con posterioridad se inventaron otros muchos que lo fueron perfeccionando.
Respecto al telégrafo eléctrico, no se sabe positivamente quién fué su primer inventor, pues son varios los países de Eiiropa y América que rechman la prioridad. Mr. Amiot no ha encontrado en las
investigaciones que ha liecho respecto ai particular, noticia más antigua que la que publicó en 1794 el alemán Beisser, dando idea del plan que habia concebido para una correspondencia telegráfica por medio de la electricidad. En la misma publicación periódica que dio cuenta del proyecto de Beisser, se hablaba cuatro años más tarde del Dr. Salva, que habia construido en España un telégrafo de esta especie. Mr. Ampere hizo en 1811, nuevas aplicaciones de la electricidad á las comunicaciones y desde entonces se han hecho ensayos más ó menos importantes en Inglaterra, Alemania, Rusia y América, valiéndose al efecto de ciertos aparatos ingeniosos por medio de los cuales pueden establecerse comunicaciones á largas distancias con la rapidez del pensamiento.
La telegrafía submarina se remonta al año de 1839 en que se verificó la primera inmersión del alambre eléctrico por el doctor O' Schanguehy en el rio Hoogly (India).
La segunda tentativa fué hecha por el profesor Morse en un puerto de los EstadosUnidos, y la tercera, en 1849, por Mr. Waí-
.53 ker en Folkestone. Mr. Brett trató después de establecer una comunicación eléctrica entre Francia é Inglaterra, lo cual se verificó en 10 de Agosto de I8o0, tendiendo el hilo entre Douvres y el cabo Grinez; pero siendo muy delgado y cubierto foIo de gutapercha, se rompió en seguida. Tendióse otro más fuerte entre Douvres y Calais, cambióronse las señales en 26 de Octubre de 1851 y desde entonces se han tendido otros muchos cables en todos los puntos del globo.
Citaremos entre ellos: en 1853, uno entre Douvres y Ostende y otro entre Scheveningen (Holanda) y Oxford (Inglaterra). En 1855 se hicieron varias tentativas, más ó menos felices, entre Donaghades á Port-Patrich, de Córcega á Spezzia y de Niborg á Korsor. En 1856 se colocó el telégrafo del lago de Costanza, de Friedrichshaven á Romanshora. En 1857 se reunió el cabo Spartivento á Bona y Zandwoor (Holanda) á Dunwinch (Inglaterra). En los tres años siguientes se practicaron numerosos ensayos y se colocaron cables entre Irlanda y Terranova, entre el condado de Nolfork y
Enineden (Hannover;) de Singapoore á Batavia; de Muntok á Perlembag; de Suez ó Aden; de Gallipoli á Gandía; de Malta a Corfú y Cagliari;.de Tounigen (Dinamarca) á Hergolano etc., etc. Interminable sería el catálogo de los que siguieron á los que hemos mencionado; pero no hemos de pasar en silencio las buenas condiciones que reunen los construidos por nuestra patria, ni hemos de omitir, al hablar de telegrafía submarina los notables trabajos llevados á cabo por nuestro compatriota el ingeniero D. Arturo de Marcoartú , que en la actualidad construye el cable del Brasil y que cuenta ya como un título de gloria el cable que une á Montevideo y Maldonado.
Hecha esta digresión, que nos ha inspirado la multitud de alambres que cruza el patio del ministerio de la Gobernación, penetremos en el Gabinete central de telégrafos, estación central ó «Boureau des Telégraphes ou Communications telégraphiques: » y ha de permitírsenos darle este nombre francés, ya que por el carácter internacional de la dependencia, se oye
ea ella la lengua francesa casi tanto como la española.
El gabinete en cuestión que ocupa un lugar bastante espacioso se halla dividido en tres departamentos; en los cuales se presta el servicio con una regularidad, precisión, disciplina y subordinación, casi militares. Todas las disposiciones emanan del jefe del centro y del segundo jefe, y en su ausencia del jefe de servicio, los cuales hacen guardias como todos los demás empleados, de veinticuatro horas, exceptuando el corto tiempo en que son relevados para que puedan comer. A dichos funcionarios deben dirijirse cuantas reclamaciones y quejas tenga el público, en la seguridad de que serán atendidas en el acto. Si existe excepción en el mal servicio de las oficinas de España, la reclama imperiosamente el ramo de telégrafos .
Las disposiciones, tanto para el servicio como para el personal parten de este centro al gabinete, donde hay dos funcionarios de servicio permanente. Desde dicho gabinete se pasa á la pieza de manipulaciones ó aparatos, en la que hay dia y noche, si es
preciso, veintitrés oficiales de estación, que hacen el servicio de aparatos de la misma manera que los jefes de servicio ó gabinete; también son dos oficiales llamados de sección los que dirijen los cambios de hilos y conmutaciones que sea necesario hacer para el mejor servicio. Como este es constante, lo mismo de dia que de noche y lo bajo del techo y el tufo de las luces enrarece aquella atmósfera, es digna de elogio la perseverancia con que dichos funcionarios llenan sus funciones, perseverancia y exactitud, que nos esplicamos en parte , recordando que dichos funcionarios son inamovibles y que la política no ha introducido la perturbación en las oficinas de telégrafos.
Antes de peñerar en este local donde se hace el servicio de aparatos y líneas, tanto para España como para el extranjero, se ve el gabinete del público, donde los empleados prestan igual servicio que sus compañeros, de dia como de noche, según las necesidades del momento, y haciendo verdaderas guardias de veinticuatro horas. En esta dependencia hay tres registros, donde
están siempre prontos á contestar y á tomar y cursar cuantos telegramas se presenten tres oficiales de sección ó estación, un encargado del Departamento y tres escribientes, que mandan también, después de registrados, cuantos telegramas se reciben en Madrid para particulares.
De los tres registros dos se hallan destinados á recibir los telegramas para el interior del reino y el tercero para el extranjero y reclamaciones. Se hallan separados del local del público, propiamente dicho, por medio de una elegante verja de madera, con las necesarias ventanillas. Existe también en este local una gran mesa, rodeada de divanes y banquetas, sobre la cual escribe el público los telegramas que desea comunicar, en hojas que al efecto le facilita un dependiente. A este funcionario, constante también en su puesto, se le puede preguntar por el público la forma en que ha de llenar la hoja telegráfica, y él á su vez, vigila por la conservación del orden, dentro del local.
Catorce ó diez y seis ordenanzas, con un conserje, son los encargados de repartir
por Madrid los teiégraraas, tanto oficiales como particulares.
Demos ahora una ligera idea de las tarifas telegráficas, según los últimos convenios: Para España, todo telegrama de 10 palabras con 5 gratis para dirección y firma cuesta cuatro reales; para Francia 16 reales telegrama de 20 palabras y para América 335 reales telegrama de 10 palabras. Las frecuentes alteraciones que sufren las tarifas, nos hacen no insistir sobre este particular; ])ero bastará, en caso de duda, acercarse á cualquiera de los registros, para que los empleados la aclaren con su acostumbrada afabilidad.
De lamentar seria que el gobierno dejara este servicio en manos de particulares, después de haber costado á la nación tantos sacrificios, para colocarle á la altura en que hoy se encuentra.
Consignaré una vez más, en honra de los funcionarios públicos que hacen el servicio telegráfico, que en el gabinete central la noche y el dia forman una sola época: ni el sueño vuelve por sus fueros niel cansancio asoma la cabeza. El servicio es permanen-
te, como queda dicho, y alguno de los empleados puede decirse que no abandona un momento su puesto de honor. Será casualidad; pero á cualquier hora del dia ó de la noche que hemos ido á la dependencia que nos ocupa le hemos visto ó escuchado al menos su voz y más de una vez se nos ha ocurrido preguntarle: — Pero, hombre ¿usted no duerme nunca? ¿Es usted permanente como el servicio? — Y su constancia no es reciente; el año pasado y el anterior y el otro, allí estaba fijo con su tradicional sonrisa, con su amabilidad no desmentida, con su envidiable paciencia para traducir las diferentes clases de letra de los telegramas, que harían avergonzarse de seguro á Torio é Iturzaeta.
Porque,— eso sí, — la instrucción primaria está muy poco desarrollada en España; pero en cambio no se entiende la letra de la mayor parle de los españoles que se hacen la ilusión de saber escribir.
Donde se nota esto especialmente es en el gabinete de telégrafos: si nos fuera dado copiar una docena de telegramas, veríamos un conjunto de palotes y círculos
capaz de desesperar al paleógrafo más eminente.
Sin embargo, los empleados de telégrafos han logrado desentrañar el sentido oculto de semejantes garabatos, y han visto qae dicen así:
«Liborio entró suerte declarado inútil sordo. »
Parte que, aunque bien traducido en la estación de Madrid llega á Torrevieja ó Algeciras, concebido en estos términos:
«Liborio está fuerte colorado inútil gordo.»
O bien:
«Margarita alumbramiento murió criatura satisfecha familia.»
Parte que, aunque bien trasmitido, puede ser interpretado en esta forma:
«Margarita murió en el alumbramiento: la criatura está satisfecha de su familia».
Otro parte dice así:
«Llegaron bombas funcionarán próximamente conforme ley concedido privilegio. »
Telegrama que puede ser detenido por
un gobernador, creyendo que dice poco más ó menos:
«Llegaron las bombas funcionarán probablemente contra el rey: consumado el sacrilegio.»
Los telegramas más curiosos son indudablemente los que se dirijen á los periódicos. Habla un corresponsal, á las cuatro 4e la tarde:
((Derrotado ministerio subió Zutano bajó Mengano desechada mayoría disueltas Cortes agitación precauciones temores.»
Dos horas más tarde:
«Conjurada crisis unión compacta mayo ría trauquilidad falso gobierno tomase precauciones.»
A las diez de la noche:
«Renováronse temores hácense esfuerzos sostener equilibrio opiniones divididas cuestión política.»
En vista de los tres anteriores partes, cualquiera sabe en provincias lo que ocurre en Madrid.
Pero nuestro estudio seria interminable si multiplicásemos las citas. Salgamos ya <)el gabinete de telégrafos y pasando por
delante del local en que se halla establecido el juzgado de guardia, local de donde salen en este momento los encargados de la justicia para levantar el cadáver denn suicida y los de varios albañiles que han perecido en un hundimiento, subamos á las oficinas del verdadero ministerio de la Gobernación.
La secretaría del ministerio y las direcciones generales de Administración y de Beneficencia, Sanidad y establecimientos penales, ocupan el piso principal del edificio. Los empbados que suben y bajan las escaleras, los pretendientes que acechan la llegada del ministro y la prohibición de penetrar en las oficinas en las horas que no son de audiencia, horas de audiencia que han llegado á ser un mito para los pretendientes, demuestran que el Ministerio de la Gobernación es uno de los más importantes.
Si quisiéramos averiguar el número, categoría y sueldos de los empleados, no tendríamos más que consultar el presupuesto general de gastos del Estado en que se detallan las atenciones del ministerio; pero
como una visita minuciosa ofrecería muy graves inconvenientes y como, por otra parte, el Ministerio de la Gobernación es un centro eminentemente político y nuestro viaje á la Puerta del Sol es recreativo y nada más, no me parece oportuno aflijir al contribuyente enumerando los sueldos de los empleados, quitar sus ilusiones al cuerpo electoral haciéndole ver cómo funciona la máquina del sufragio, productora de mayor/as, ni oprimir el corazón de los bondadosos y caritativos con estadísticas de hospitales y presidios.
Renunciemos, pues, á visitar los despachos de los empleados: no nos paremos siquiera junto á sus entornadas puertas, desde donde se escucha hablar, — sin duda casual mente —de teatros y mujeres; cerremos los ojos para no tener que contar los mozos de café que suben y bajan almuerzos, y antes de ser justamente criticados por la intemperancia de nuestras observaciones dejemos que los empleados del Ministerio de la Gobernación trabajen en sus respectivos negociados y volvamos nosotros á nuestro negocio.
Para que este sea más agradable, antes de visitarlos establecimientos industriales que se ofrecen á nuestra vista, en cuanto salimos del portal del Ministerio, vamos á estudiar algunas industrias menudas que nos irán saliendo al paso.