Viajes de un Colombiano en Europa, primera serie · Unidad 19 de 76
CAPITULO IV. — parte 2
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Al dejar el espléndido jardin Zoológico de Lóndres (para cuya descripcion completa serían necesarios muchos volúmenes) me hacia una reflexion sobre la mancomunidad de la industria y la ciencia física, y de estas y la moral, ó mejor dicho, de todos los hechos que representan el progreso humano. A primera vista ese magnífico jardin ó paraíso mixto de Lóndres no es mas que un establecimiento científico, un estímulo para las excursiones del naturalista, y un elemento de especulacion, y de recreo. Pero observando atentamente se encuentra que aquello es ademas una escuela práctica de moral y una enseñanza filosófica para los pueblos. ¿Por qué?--fácil es demostrarlo con tres reflexiones que vienen naturalmente al espíritu.
La multitud que visita esos lugares incesantemente, adquiere un hábito de sociabilidad con los animales que le suaviza muy notablemente las costumbres y pasiones. Lo que el hombre no comprende, respecto á sus deberes sociales, acostumbrado á estar siempre en relacion casi exclusiva con su especie misma, lo aprende al observar la sociabilidad de los animales entre sí y respeto del hombre, que es su señor y generalmente su estúpido tirano. Todo el mundo se acerca y rivaliza en agasajos con los brutos domesticados, y cada cual tiene _su preferido_, á quien obsequia en cada visita con golosinas que el pobre animal recibe con gratitud y cariño. Si en general el elefante, las girafas, los camellos, las zebras y otros brutos igualmente curiosos reciben los homenajes de la mayor parte de la turba, no faltan _amadores_ ó aficionados que tienen su oso, ó su tigre, ó su boa _predilecto_. Una verdadera emulacion caritativa se establece allí, y una visible correspondencia de amor entre el hombre y el animal. ¡Cuántos habrá que no teniendo en el mundo ningun vínculo de ternura, sino pesares y desengaños, van al jardin Zoológico á cultivar una dulce amistad con este ó el otro animal, segun las analogías de inclinaciones! Lo que mas se observa allí es que los ancianos, las mujeres y los niños son los mas afectuosos y caritativos con los animales; cosa natural si se considera la benevolencia y sociabilidad que distingue á los dos extremos de la vida, y á la mujer, que es su lazo de union.
Por otra parte, los concurrentes se habitúan á ver que todos los animales, aún los mas feroces, son tratados con dulzura por los empleados del establecimiento, mostrándose infinitamente mas accesibles y dóciles á la benevolencia que al rigor. De ese espectáculo se deriva toda una enseñanza filosófica que es y debe ser la base de toda legislacion penal. Si la fiera misma cede á los medios suaves ¿podrá sostenerse como aplicable al hombre el sistema draconiano,--el régimen de la violencia, del dolor, de la venganza, de la severidad excesiva y de las penas _preventivas_? No sin razon la posteridad ha considerado á Montesquieu y Buffon como apóstoles de una misma causa humanitaria;--el uno analizando el _espíritu de las leyes_ de los hombres, y el otro investigando y revelando las leyes y las propiedades de la sociabilidad del _animal_.
Creo que donde quiera que un jardín Zoológico figure como ornamento de una sociedad y testimonio de las conquistas del hombre sobre la naturaleza, la moralidad recibirá un gran servicio, y la enseñanza de la beneficencia y la dulzura tendrá fecundos resultados.
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Al frente del parque del _Regente_, sobre la misma calle ó avenida, se encuentra un curioso edificio,--el _Colosseum_,--que en otro tiempo era muy concurrido y ha perdido casi toda su importancia. El cuerpo principal es una inmensa y altísima rotunda doble, de construccion muy particular, que figura como una pirámide en el centro de un globo.--La parte baja y central contiene un bazar de curiosidades para vender á los visitantes, donde hay conciertos permanentes, cosmoramas y otras diversiones instructivas. La pirámide ó el cuerpo que cubre el centro tiene una estupenda elevacion, y el visitante sube á la cima por escaleras de caracol que hacen pensar en los Titanes escalando el cielo, ó por medio de una maquinaria ingeniosa que levanta suavemente docenas de curiosos, produciendo la misma sensacion de uno de esos sueños de encantamientos en que algun poder misterioso nos lleva á las regiones aéreas.
A una altura muy considerable se detiene el visitante, sobre un balcon circular, para asistir á un admirable espectáculo de arte y perspectiva. La ciudad entera de Lóndres, tal como se la ve desde la cima exterior del _Colosseum_, está pintada con todos los perfiles y colores de su fisonomía y todos los cuadros que revelan su movimiento diario, sobre la concavidad de la enorme rotunda, cubierta por un techo de cristal, que rodea y abarca al cuerpo ó edificio central donde está colocado el observador. Así, recorriendo todo el balcon circular del centro, se van registrando sucesivamente todas las partes unidas que componen en un solo cuadro circular todo el inmenso panorama de Lóndres. La perspectiva es tal, que la ilusion es completa. Me creia conducido por Asmodeo en alas del viento para ir registrando el escenario entero, sin los inconvenientes de la niebla que cubre casi continuamente á Lóndres. Aquella obra colosal de pintura, quo consumió muchos años de fatigas de un artista aristocrático, aunque ha sido despues superada por trabajos mas perfectos y de otro órden, merece siempre admiracion.
Subiendo un poco mas en el edificio central, la bóveda se cierra, y afuera, sobre un balcon circular al aire libre, el espectador registra el original del cuadro interior, es decir el inmenso Lóndres, en cuyas calles hormiguean millones de hombres que parecen insectos y millares de millares de vehículos; en cuyo rio se cruzan los vapores, los navíos, los botes y las góndolas en asombrosa multitud; y de cuyos centenares de miles de chimeneas se desprenden las negras columnas de humo ó las blancas espirales de vapor que componen el manto lúgubre ó sudario que ha de envolver algunos momentos despues á la metrópoli gigantesca del comercio y la navegacion, de la industria y el movimiento, de la suprema opulencia y de la suprema degradacion y miseria.... La contemplacion de esa capital, desde tan alto observatorio, causa un vértigo semejante al que producen el movimiento y la faz del océano; y el observador que busca hechos y enseñanzas útiles no puede ménos que hacerse las mas contradictorias reflexiones acerca del modo como el bienestar se encuentra, no diré _repartido_, sino _clasificado_ entre las grandes capas de la sociedad.... Lóndres es la ciudad-escuela por excelencia, porque abriga en su hirviente seno todos los elementos de la lucha terrible empeñada entre la civilizacion y la barbarie, es decir: la justicia y la iniquidad, el goce fecundo y la miseria.
El _Colosseum_ contiene otras muchas curiosidades que, en general, son muy inferiores á las de otros establecimientos mas nuevos. Su verdadera maravilla es la Gruta artificial de estalactitas, imitando la de Fingal, si no recuerdo mal. Es una admirable caverna construida con cristalizaciones y rocas porosas, larga y estrecha, iluminada de un modo fantástico que produce efectos singulares de luz y sombra, llena de infiltraciones que hacen caer las gotas de agua por entre millares de cornisas truncadas, columnas retorcidas, pedestales rotos, grietas luminosas ú oscuras, alquitraves, molduras, relieves y todos esos primores de arquitectura caprichosa que el artista invisible produce en las cavernas, las cataratas, los torrentes, etc., sin mas buril que la gota de agua cristalina, la paja ó el chorro estrepitoso, cuyo eterno curso ó golpe taladra, hiende, labra y modula todas las rocas;--imágen pintoresca del pensamiento humano obrando sobre la inmensa roca del error.
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El Museo Británico es, sin disputa, un grandioso monumento que refleja la gloria, el poder y el cosmopolitismo de la Gran Bretaña;--y, prescindiendo de su carencia de buenos cuadros de pintura y frescos, cosa general en casi todos los establecimientos _públicos_ de Lóndres, puede decirse que no tiene rival en el mundo, bajo muchos aspectos. Si el edificio es espléndido, y el órden, la comodidad, la claridad y la clasificacion exacta reinan en todas partes, tanto en el Museo mismo como en la magnífica biblioteca anexa,--no brilla ménos el interior por la abundancia y maravillosa universalidad de las colecciones, y la perfeccion de los métodos de direccion y conservacion.
No me detendré en descripciones inútiles sobre la gran masa ó el conjunto, porque todo el mundo sabe lo que es un museo, y los libros de _guias_ ofrecen al viajero cuantos detalles necesita. Solo citaré especialmente lo que, en mi concepto y segun las impresiones recibidas, constituye el gran mérito del Museo Británico, dándole ventaja sobre los mas afamados de Europa. Las colecciones de fósiles de toda clase, de restos de monumentos orientales, africanos, etc. (_antigüedades_), y de focas y toda clase de animales marinos de talla superior, me parecieron lo mas raro en ese santuario de curiosidades, magnífico en todas sus partes.
En efecto, los salones que contienen los fósiles de todas clases son de una riqueza imponderable, ofreciendo entre otros objetos los colosales esqueletos de _dinoterios, megaterios, mastodontes, iguanodones_ y otros monstruos de la época antediluviana, en tan perfecta organizacion y conservacion, que el visitante encuentra en esas osamentas seculares la clave de la historia geológica, animal y vegetal del globo, y del progreso incesante que se ha verificado en la trasformacion y el pulimento de la materia, como base del progreso lógico é indefinido de la civilizacion. ¡Por cuántos cataclismos y fenómenos mecánicos y de electricidad, magnetismo y calor ha tenido que pasar la creacion (salida de las manos de Dios perfecta por sus _fuerzas_, pero perfectible en sus _formas_ como un elemento de actividad interminable), para llegar al estado actual, que apénas es un punto en la escala infinita del desarrollo de las fuerzas _creadas_ y _modificadoras_! Noble ciencia esa que se llama _historia natural_, que nos revela con la energía de los _hechos_, y no de las suposiciones metafísicas, la infinita prevision del mecánico invisible del universo en perpetua accion!
El salon de los mamíferos anfibios es admirable. Aquellos monstruos del Océano inspiran horror, por sus formas y su aspecto, y sinembargo, algunos, como las focas, ejercen, aún así disecados, no sé qué misteriosa atraccion que parece ser la simpatía de las homogeneidades. Hay algo en las formas, la fisonomía y la mirada de la foca, que ofrece la imagen brusca ó brutal de la mujer, y que hace por momentos sospechar la inteligencia escondida en el cráneo de ese animal, extraordinario por sus costumbres; noble por su tendencia á la fraternidad y su valor en la defensa de su familia. Francamente, yo desearía que muchos pueblos egoistas ó que viven despedazándose entre sí, aprendiesen un poco, en la escuela marítima de las _focas_, á estimarse, defenderse y vivir en la fraternidad íntima de la causa comun.
Las mas notables maravillas del Museo Británico están en los salones _Egipcios_, los de _Nínive, Cartago, Menfis_, la _India, Herculano, Pompeya_, etc. Allí está reunido todo lo que la civilizacion moderna ha podido recoger de mas admirable y mas curioso y característico entre los resto de la civilizacion antigua, convertida por el tiempo en escombros y cenizas. Allí la arquitectura, la escultura y otras artes semejantes reflejan vivamente (como en todo tiempo y pais) las creencias religiosas, las costumbres, las instituciones y el estado mas ó ménos primitivo y tosco, mas ó ménos refinado, del desarrollo social. El mundo moral se muestra allí en su infancia exuberante, y sin pulimento como el mundo físico. La esfinge colosal, el centauro, el buey sagrado, el animal-hombre, el monstruo humano bajo todas las formas extravagantes y brutales, cuajados de ralieves toscos, de jeroglíficos sintéticos, de signos incorrectos--están revelando una época en que todo fué gigantesco y monstruoso como el _iguanodon_ ó el _megaterio_; en que todo vivia con exceso, sin los perfiles y el pulimento que el trabajo secular de la creacion ha traido lentamente para perfeccionar las cosas. Así, léjos de asombrarme la pretendida grandeza de la antigüedad egipcia ó de otras regiones, no veo en sus obras sino la demostracion de la exuberancia titánica de la barbarie, y la _debilidad_, que el curso de los siglos ha ido modificando con la sustitucion de la _inteligencia_ á la _fuerza_,--del arte espiritualizado, al simple remedo material de las cosas,--de la fisonomia delineada y pura, á la masa enorme, fria y sin expresion.
¡Cuán grande y noble aparece la humanidad, contemplando sucesivamente, en diferentes salones del Museo, la imágen de sí misma que ella ha ido dejando trazada, siglo por siglo, en innumerables monumentos, como el testimonio elocuente de sus progresos, de su destino, de su inmortalidad, de su inteligencia y de los prodigios de su fuerza y su libertad!
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Si _Westminster-Abbey_ y _London-Tower_ son los monumentos de la historia, _London Bridge_ y el _Tunnel_ los de la industria, y el _British-Museum_ y el _Zoological y Botanical-Gardens_ los de la ciencia, la catedral de _San Pablo_ es para los Ingleses el monumento de su grandeza, su religion y su orgullo, así como el _Cristal-Palace_ lo es de su cosmopolitismo y su progreso artístico.
_San Pablo_, construida en mucha parte segun el modelo de la catedral de San Pedro de Roma, ocupa casi toda la superficie de una plaza en la _City_, dejando apénas á los cuatro lados espacio para la circulacion. Si el monumento no fuese tan imponente por su grandeza pasaría desapercibido, pues los Ingleses han tenido el mal gusto de encuadrarlo en el barrio mas complicado, irregular y agitado que tiene Lóndres, encerrándolo miserablemente en medio de negras chimeneas, fardos y almacenes. Excepto el caso de hacer una ascension en algun alto monumento cercano, es imposible ver á San Pablo en perspectiva. Hay que tomarla á quema-ropa, como quien se pone á mirar el cielo hácia el zenit.
La gran catedral de los anglicanos costó cerca de siete millones de pesos; fué construida por el famoso arquitecto Wren, en 1675, habiéndose invertido en la obra treinta y cinco años de labor. A pesar del matiz negro y sombrío que le da el humo del carbon de piedra, el edificio interesa mucho en su exterior, tanto por la belleza de su gran pórtico griego, como por el juego que hacen en un grandioso grupo sus altas y estupendas columnas, la cima triangular de la fachada, las dos hermosas torres laterales y la cúpula suntuosa que domina el centro del monumento. Sinembargo, confieso que San Pablo no me impresionó mucho por su exterior. La arquitectura del Renacimiento, así como la que imita los antiguos templos griegos, me parece demasiado clásica y fria por el exceso de compostura y simetría y la carencia de audacia. Y todavía es mucho peor esta arquitectura contemporánea, ecléctica y trivial, que parece hija del compas y la escuadra mas que de la inspiracion; que combina todos los órdenes sin respeto por la poesía del arte y las especialidades de cada estilo, haciendo del arquitecto un albañil pulido en vez de un poeta que traza sus cuadros en la piedra. Prefiero la majestad de conjunto, la audacia de ángulos, ogivas, rosetones y flechas, y el capricho romanesco y la espontaneidad fabulosa ó excéntrica, que distinguen á la arquitectura gótica, toda inspiracion y vida. Si el arte moderno no ha de hacer otra cosa que _copiar_, preferiría las imitaciones góticas, como expresion del sentimiento cristiano.
El interior de San Pablo sorprende mas que el exterior. Es allí donde puede apreciarse mejor la grandiosidad de la cúpula, las enormes proporciones y el estilo austero del edificio. Afuera anuncia algo del paganismo y del Partenon griego; pero al entrar, el visitante ve muy bien que ese es un templo de protestantes, libre de las serviles é impías señales de la supersticion y la idolatría. Es la catedral de un _pueblo_ para adorar á _Dios_, no el santuario de un paganismo evangelizado. Como Dios es la suprema fuerza y el supremo espíritu, ningun objeto lo representa allí, puesto que el hombre no puede concebir la forma de su Creador. Todo es sencillo, severo y solemne, sin ostentacion ni espectáculos. Algunas tumbas gloriosas, como la de Nelson (todavía el mundo cree en la gloria de los grandes matadores), y las del mismo arquitecto Wren y de artistas eminentes en pintura, como Lawrence y Reynolds; algunos objetos históricos de primer órden para el orgullo de todo pueblo, como las banderas tomadas por los Ingleses, á sus enemigos,--hé ahí todo lo que adorna, con varias estatuas profanas, la catedral británica. No carece de interes esa evocacion de las batallas homicidas en un templo ofrecido al Dios de paz, de caridad y amor. ¡Mezcla de religion y de impiedad! Ese es el mundo: adoracion á Dios y guerra al hombre....
San Pablo tiene como unos 150 metros, de longitud interior, de oriente á poniente, y algo mas de 80 de anchura, de sur á norte, con una circunferencia total exterior de mas de 680 metros, y la altura máxima de 121. Si un templo tan enorme tuviese una plaza en derredor proporcionada á su tamaño, el aspecto sería admirablemente magnífico. Pero los Ingleses son legos en eso de buen gusto, y no perderían en obsequio de la hermosura y majestad de un monumento el espacio que puede servir para los almacenes y las cervecerías.
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