Viajes de un Colombiano en Europa, primera serie · Unidad 47 de 76
CAPITULO I. — parte 1
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JAEN Y GRANADA.
Panorama general.--Las colonias de Carlos III.--Baylen.--Jaen y sus campiñas.--De Jaen á Granada.--Idea general de Granada.--Curiosidades de la ciudad.
Habíamos andado hasta cerca de Santa-Elena, 210 kilómetros desde Madrid, y nos faltaban 218 para completar los 428 de la distancia entre Granada y Madrid. Pero ¡qué diferencia en el aspecto de las dos comarcas! Atras quedaba la raza goda, la sociedad castellana, genúina representante da la vieja España. Adelante, algunos bellos grupos originarios de la raza germánica, y luego todo un pueblo profundamente modificado por la infusion de la sangre árabe y las tradiciones de la actividad industrial y del genio artístico de las grandes tribus orientales y africanas.
En _Santa-Elena_, pequeña poblacion moderna de unos 600 habitantes, las montañas parecen abrirse para dar paso á la vida; el cielo es ya mas bello, el aire mas delicioso, y la naturaleza sonrie. Apénas hace un siglo que la Sierra-Morena era un desierto, una inmensa sucesion de encrucijadas espantosas, sin ninguna señal de vida, de industria ni de comercio. Cárlos III (el único rey liberal y positivamente bueno que ha tenido España) resolvió hacer surgir la vida de en medio de aquellas soledades, fundando en la Sierra colonias importantes de agricultores vigorosos, para lo cual no solo se sirvió de los Españoles, sino que hizo llevar inmigrados alemanes, muchos de ellos protestantes, propios para dar saludables ejemplos y favorecer un fecundo cruzamiento de razas. Es á esas medidas que se debe la existencia de siete nuevas poblaciones en la Sierra-Morena.
_Almuradiel_, situada al lado setentrional, es la primera. Las otras seis, correspondientes á la alta Andalucía (provincia de Jaen) son: _Santa-Elena_, las _Navas-de-Tolosa_ (célebre por la batalla que en 1212 ganó allí el rey Alfonso VIII contra el rey moro Aben-Mahomed), la _Carolina_ (que recibió su nombre de Cárlos III), _Carboneros_, _Aldea-del-Rio_ y _Guarroman_. La poblacion total de las seis colonias andaluzas asciende á 7,400 individuos, de los cuales 4,728 corresponden á Carolina. Nada mas interesante que el contraste de esas poblaciones y sus campos vecinos, con el aspecto del país que la vista registra en todas direcciones. El espectáculo es hermoso y suministra la prueba del poder del hombre para crear la riqueza, aún en medio de una naturaleza ingrata, cuando se tiene voluntad para luchar y vencer los obstáculos.
A derecha é izquierda los ojos no descubren sino cerros desnudos y tristes, contrafuertes formidables de la Sierra, destrozados, revueltos, tajados en sus inmensas moles graníticas, ó multiplicándose en laberintos de rígidas colinas y laderas. El panorama parece casi todo un océano de arrecifes, negros, pardos, grises, y a veces rojizos, como si antiquísimas conmociones volcánicas los hubiesen desparramado entre abismos. Al frente, á mas de 240 kilómetros de distancia, se ve la grandiosa Sierra-Nevada, corriendo de oriente á poniente, semejante en todo (ménos en sus nieves blanquísimas) á la Morena; y se alcanza á columbrar vagamente el sitio en que demora la morisca ciudad de Jaen, recostada al pié de uno de los prolongados contrafuertes de la estupenda y escarpada barrera. En el fondo se ve una vasta extension de terreno desigual surcado por el turbio _Guadalquivir_, donde alternan las colinas multiformes, las pequeñas planicies, los planos inclinados, las angostas llanuras entrecortadas por barrancos y los risueños vallecitos que forma el rio en sus vueltas y revueltas caprichosas, descendiendo por un cauce profundo y arcilloso, entre grandes y tajadas rocas graníticas en varios trechos.
Por último, si se mira mas cerca, retirando la vista de la faja tortuosa del Guadalquivir (á cuyas márgenes demoran Ubeda, Baeza y Andújar), se registra una serie de planos inclinados, colinas y fértiles cañadas de lujosa vegetacion y esmeradísimo cultivo, por donde gira la carretera en busca de _Baylen_. Por todas partes graciosos cortijos con vastas arboledas que orillan el camino ó deslindan las heredades; corrientes cristalinas y bulliciosas que parecen dejar con alegría las asperezas de la Sierra para ir de salto en salto á llevarle al Guadalquivir sus murmurios y sus perlas líquidas; extensos viñedos sobre las mas desnudas colinas y los cerros; innumerables plantaciones de hortalizas, cereales y semillas; considerables extensiones pobladas de hileras simétricas de olivos; árboles frutales á la vera de la ruta y en los alegres huertos; aquí un molino de olivas, allá unas vacas paciendo en el barbecho, cerca de la casita pintoresca; grupos de labradores sencillos y contentos, trabajando juntos hombres y mujeres, ancianos y niños; en todas partes verdura, aguas saltadoras, flores, un sol vivificante, sombras deliciosas, trabajo, actividad, robustez, vida, alegría y bienestar.
El viajero desciende con placer por aquellos planos inclinados, saludando á la Andalucía como una tierra de amor y prosperidad; y aunque se echa de ver que hay mucho aún que mejorar ó hacer, y que aquellas poblaciones están apénas en la infancia, se les perdona todo defecto en gracia de las cualidades que revelan. Cuando las razas han cumplido su mision, en sus épocas respectivas, segun la medida de su temple y su índole, necesitan, para no deteriorarse, de cruzamientos que las rejuvenezcan y les impriman nuevo aliento. La grande obra de la raza española en la civilizacion fué la conquista del Nuevo Mundo. Cumplida esa grandiosa y trascendental epopeya, el pueblo español ha debido buscar su fuerza y sus elementos de actividad en alianzas con otras familias de la humanidad, so pena de descender. Esta verdad se revela en España así en lo grande como en lo pequeño. Donde quiera que hay mezcla de razas,--en Cataluña, en Andalucía y las provincias vascongadas,--se ve la fuerza, la actividad, la vida; así como la debilidad y el estancamiento se manifiestan en las Castillas, Galicia y las Asturias, donde la raza se ha mantenido casi totalmente pura.
En las poblaciones de la Sierra-Morena hice, en pequeño, la misma observacion. Allí la sangre alemana se ha mezclado con la hispano-arábiga, resultando un conjunto de familias robustas, inteligentes, laboriosas, pacíficas y de hermoso tipo. Yo me complacia en mirar, de paso, los graciosos grupos de chiquillos, vestidos con bastante aseo, rosados, rubios, ligeros, saltando como pajarillos al derredor de la diligencia, en las calles principales de _Carolina_ y las demas poblaciones, ofreciéndonos á los viajeros flores y frutas; en tanto que las abuelas y mamás, sentadas á las puertas de sus casas, nos miraban con una curiosidad benévola, sin suspender por eso las labores de mano ó el movimiento del huso infatigable. Allí no nos pidieron limosna, no obstante que en Andalucía, por causas que luego indicaré, hay también en las ciudades y villas gran número de mendigos.
Fuera ya de los contrafuertes de la Sierra y casi en el fondo del valle onduloso del Guadalquivir, demora la antigua villa de _Baylen,_ sobre un plano inclinado, rodeada de altas colinas y en medio de vastos olivares que constituyen allí la principal riqueza. Baylen es un poblachon feo, desigual, sucio, de calles tortuosas (tipo español antiguo _legítimo,_ pues data nada ménos que del año 729), con una poblacion de poco mas de 8,000 almas, algunas fábricas de objetos muy secundarios, una fuerte produccion de aceite (muy mal preparado, como casi todo el de España) y numerosos telares de lienzos comunes. Allí se almuerza mal, se come peor, el vino es malejo, y se desea seguir la marcha apriesa.
Muy cerca de la villa se extiende el campo desigual donde tuvieron lugar el 16 y 19 de julio de 1808 el combate y la famosa batalla de «Baylen», que fueron las bases de la independencia española en la lucha contra Napoleón. Si se tienen en cuenta la mediana capacidad militar del General Castaños, vencedor allí, la mala calidad de sus tropas, la enorme superioridad de las francesas, por su número, calidad y posicion en el campo de batalla, y las aptitudes del mariscal Dupont, que las mandaba, se hallará que acaso no ha carecido de fundamento la opinion de que la pérdida completa del ejército frances se debió á la traicion. Allí quedaron 40,000 franceses vencidos casi sin combatir: 3,000 muertos, 20,000 prisioneros, entre ellos siete generales, muchos miles dispersos, 45 cañones y todos los pertrechos en poder de Castaños.
Mis dos compañeros, como leales franceses, suspiraban al atravesar el campo de Baylen.
--No crea U.,--me decian ámbos con noble sinceridad,--que nos hace suspirar el recuerdo de la derrota; no. Es que _Baylen_ no es para nosotros sino una página vergonzosa de la historia de Francia, manchada por una guerra inícua, de perfidia y usurpacion, empeñada contra un pueblo hermano, á despecho de la nacion francesa.
--Entónces no hay por qué recordar el suceso con pesar. Esa iniquidad no puede gravar la conciencia de la Francia revolucionaria; ella pesa sobre la memoria del déspota que, nacido de la revolucion, le volvió la espalda y oprimió al mundo con el peso de su espada.
--Es verdad,--me contestó Mr. B....,--pero la historia es la historia, y el vulgo confunde frecuentemente la obra de los déspotas con la de los pueblos.
Pasamos en breve el Guadalquivir, profundo, lento y silencioso, por un bello puente colgante echado sobre colosales rocas; tocamos, á unos 16 kilómetros de Baylen, en el pueblo de _Menjibar_, situado en terreno fértil y con unos 1,600 habitantes; y atravesando campos rugosos y bastante cultivados generalmente, dimos, á unos 36 kilómetros adelante, con la curiosa ciudad de _Jaen_, de situacion pintoresca, dominada por un alto cerro sobre cuya cima se ostenta un viejo castillo, formidable un tiempo y hoy felizmente arruinado, así como las murallas y demas fortalezas que circuyen la poblacion.
Jaen, ciudad de tercer órden en España, por sus proporciones, cuenta 21,520 habitantes, generalmente pobres, no obstante la aptitud del país para una multitud de producciones importantes, como vinos, aceite, granos y materias minerales. Todo aquel pais, esencialmente montañoso, aunque desnudo de vegetacion espontánea, abunda en inmensos depósitos de fierro, plomo, plata, mercurio, carbon de piedra, mármoles superiores, etc., que entran en la composicion mineralógica de las dos Sierras que surcan las Andalucías. Y sinembargo, la minería está apénas comenzando á ser una verdadera industria, la agricultura no avanza y los habitadores de Jaen son muy pobres. Todo depende de la falta de comunicaciones, pues con excepcion de la carretera general no hay sino malísimos caminos y veredas casi impracticables para un comercio regular. España es un país prodigiosamente rico por sus elementos; pero la riqueza indígena sin el _cambio_ nada vale.
Me es imposible describir á Jaen, porque apénas logramos allí veinte minutos de descanso. El viajero que quiere detenerse en un punto intermedio, se expone á no seguir su viaje en muchos dias, porque los asientos de las diligencias son tomados en las ciudades que sirven de puntos de partida. La estructura general de Jaen, antigua residencia de un virey ó reyezuelo moro, es esencialmente morisca, como debe suponerse. Por todas partes calles estrechas y tortuosas empedradas con grandes guijarros de rio, un terreno desigual, fuentes abundantes (porque los Moros amaban mucho el agua), casas con azoteas y miradores, galerías de arquitos en forma de herradura, ó con troneras muy reducidas, y extrañas y caprichosas construcciones. La catedral de Jaen es afamada por algunos preciosos pormenores, pero su conjunto exterior carece de carácter, lo que la hace mas curiosa, revelando la sucesion de varios estilos. La base fué la gran mezquita, y como encima le aglomeraron obras góticas y del Renacimiento, resultó una jerigonza de arquitectura, original y especialísima en la España moruna.
Sigue el camino su curso hácia Granada por el fondo de un angosto y encantador vallecito, formado por el riachuelo llamado _rio-de-Jaen_, afluente del Guadalquivir, como todas las corrientes que median entre Sierra-Morena y Sierra-Nevada. En medio de aquel laberinto de lomas y de cerros desnudos y escarpados, donde alternan las formaciones graníticas formidables con los estratos calizos, las capas esquistosas trastornadas, los bancos de arenisca y los barrancos volcánicos, que parecen de hierro occidado, el valle tiene un encanto singular, por los rumores del riachuelo, los alegres huertos que lo matizan, los grupos elegantes de álamos blancos, los pequeños viñedos que á veces se ven como descolgando sus sarmientos sobre las barrancas, los dispersos olivos y otros árboles frutales, los islotes de corta duracion que se producen en el variable cauce, y los pequeños grupos de cabras que ramonean saltando sobre las laderas ásperas que dominan el paisaje.
Después de pasar por algunas _ventas_ medio desiertas, que sirven para relevar los tiros, dimos á unos 36 kilómetros de Jaen con el pueblo llamado _Campillo-de-Arenas_, de 1,900 habitantes, situado en una pequeña planicie, de la cual y las colinas vecinas se saca algun partido para la produccion general de Andalucía, que consiste en vinos, aceite, frutas y granos principalmente. Varios cortijos y ventas se suceden luego, completándose en el tránsito desde el centro de Sierra-Morena hasta Granada, sobre la ruta, un total de mas de 40,650 habitantes, casi todos pertenecientes á la provincia de Jaen. La noche habia llegado, enteramente oscura, y eran las doce cuando hacíamos pié en la calle principal de Granada.
Las ocho provincias de raza hispano-arábiga (Almería, Cádiz, Córdoba, Granada, Huelva, Jaén, Málaga y Sevilla), que componen propiamente la vasta y montuosa región de las Andalucías, comprendida entre la Sierra-Morena, el Mediterráneo y el Atlántico,--tienen una poblacion total de 2.921.102 habitantes, los mas industriosos de España (en su masa general) después de los Catalanes. Las capitales de esas ocho provincias reúnen 446.342 vecinos (la sexta y media parte de la población andaluza),--y en esa cifra corresponden á la ciudad de Granada 68.743 individuos. Si hubiera de hacerse un estudio comparativo y minucioso de la manera en que la población se ha distribuido en España, se obtendría mas de una enseñanza interesante.
Prescindiendo de Cataluña, país tan excepcional, se ve, por ejemplo, una profunda diferencia en la fisonomía y las condiciones estadísticas de dos grandes regiones que se tocan: las Andalucías, y la Nueva Castilla con Estremadura. Geográficamente, la primera de esas divisiones es bastante inferior á la otra; topográficamente, las Andalucías, apesar de la ventaja comercial de sus costas marítimas, tienen una gran desventaja respecto de Nueva Castilla y Estremadura. En esta región el suelo es mucho mas igual, espontáneo, asombrosamente fértil y propio para variadas y muy valiosas producciones. En las Andalucías, con excepción de las llanuras de Sevilla y la _Vega_ de Granada, los valles son muy reducidos en lo general, el terreno es donde quiera desigual, rocalloso, surcado por laberintos de cerros, de grandes serranías, de colinas bruscas y profundas ramblas. Así, la parte habitable y explotable de las Andalucías es muy reducida en comparación á su extensión geográfica.
Y sinembargo, donde quiera que puede crecer alguna planta, que puede sostenerse una producción cualquiera, se la ve aparecer en Andalucía, aprovechando hasta los mas pequeños vallecitos ó las mas limitadas planicies. Y como el terreno está entrecortado prodigiosamente por las innumerables inflexiones orográficas, se ha producido un raro fenómeno: la vida aparece en todos los intersticios explotables del pais, pero condenada por la naturaleza, temporalmente, al aislamiento. En las vastas planicies de la Estremadura, la Mancha y el alto Tajo, la naturaleza ha permitido la acumulacion y comunicacion fácil de grandes masas sociales, asi como la _continuidad_ del cultivo en muy extensa escala. Y con todo, las regiones altas no pueden sostener la comparacion social y económica con las Andalucías, apesar de ciertas ventajas provenientes de los centros políticos y religiosos (Madrid y Toledo) y otras que no son despreciables.
¿En qué consiste la gran superioridad _efectiva_, de las Andalucías? ¿Es por la mayor fertilidad?--No. ¿Es por la mayor extensión de terreno explotable?--Menos. ¿Es por virtud de las comunicaciones marítimas?--Ellas solo favorecen directamente á los pueblos de las costas. ¿Es por la infusión de la sangre africana en la raza primitiva de España?--¿Es porque las instituciones de la feudalidad, del absolutismo posterior y del catolicismo romano no pudieron implantarse en las Andalucías tan hondamente como en las Castillas?--Sin pretender dar la solución, no puedo menos que reconocer la energía del contraste y el interés que esos fenómenos tienen para el estadista. Por mi parte diré que la observacion rápida de esos contrastes me ha confirmado, mas que la lectura de muchos libros, en mi creencia liberal.
Granada misma, comparada con la Granada histórica moruna, es un testimonio elocuente en favor de la doctrina de la justicia, la tolerancia y el progreso. Situada hacia el lado setentrional del valle primoroso que riega el Jenil, al pié de dos altas colinas; estribos de la serranía que divide el Darro, que corre por un lecho profundo, Granada tiene una de las posiciones mas pintorescas, mas encantadoras que el gusto oriental haya podido escoger en Andalucía para asiento de una capital.
Casi en el vértice que forma la Sierra-Nevada al sudeste de Granada, nace el lindo _Jenil_, cuyas ondas escasas y anchas vegas han inspirado á tantos poetas; recorre la llanura ó afamada _Veya_, que tiene como 40 kilómetros de circunferencia, y recoge las aguas que bajan de la sierra en el _Dilao_, el _Monachi_, el _Alfacas_, el _Darro_ y otros riachuelos que fecundan el pais. La Sierra forma al este y sur una especie de semicírculo, desprendiendo un ramal de cerros y colinas en cuya base está reclinada la rara cuanto poética Granada entre dos cordones de alturas separados por el Darro. El uno ostenta sobre sus lomas superpuestas la _Alhambra_ y el _Jeneralife_; el otro, el mas occidental, le hace frente en línea paralela y da asiento sucesivamente á las capillas y el seminario del _Monte Santo_ y al extraño barrio del _Albaicin_, poblado por familias de Gitanos. Del pié de la Alhambra y el Albaicin se extiende la ciudad sobre las dos márgenes del Darro y la derecha del Jenil, descendiendo en plano inclinado hacia la Vega.