Viajes de un Colombiano en Europa, primera serie · Unidad 71 de 76
CAPITULO IV. — parte 2
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Eran las seis de la mañana cuando la diligencia llegaba á las alturas de la pequeña villa de _Ochandiano_, situada casi en el corazon de los Pirineos vascongados. Había tocado sucesivamente en nueve pequeños pueblos, de los cuales los mas notables son: _Zornoza_ (2,000, habitantes), y _Durango_ (3,000), situado á orillas del bonito rio de su nombre, en una pequeña llanura. En el término oriental de Ochandiano (que cuenta 1,165 vecinos) comienza la provincia de Alava y concluye la de Vizcaya. El paisaje que pude contemplar allí era encantador y casi sublime. El fondo del vallecito en que demora el pueblo estaba perfectamente cubierto de nieblas, miéntras que las faldas de la sierra de _Urquida_ y demas montañas vecinas ostentaban su apacible verdura de bosques y sementeras, suavemente iluminadas por el resplandor de los rayos del sol que doraban las crestas empinadas. Era como un lago de leche cuyas ondas reposaban en el asiento de una inmensa taza de esmeralda. Todo murmuraba y sonreia en derredor, miéntras que al pié todo era misterio bajo el sudario que cubria una parte del lecho de Flora todavía dormida en el fondo del valle.
_Villareal_ es el primer pueblo que se encuentra al penetrar en la provínola de Alava, cruzando los laberintos montañosos de la cordillera. La via va descendiendo por entre bellísimos paisajes hácia el valle del rio _Zadorra_ afluente del Ebro, y en breve se tiene á la vista la preciosa llanura que rodea á _Vitoria_, sembrada de una multitud de pequeños pueblos enteramente agricultores.
Vitoria, tan famosa durante la guerra civil de España, es la capital de Álava. En sus cercanías se ve el campo de una de las mas sangrientas y notables batallas de la guerra de la independencia, ocurrida en 1813. La importancia de Vitoria, como _villa_ y plaza fuerte, data de 1181, y su incorporacion á la monarquía castellana, de 1209. Es una ciudad cercada de murallas, feísima y repugnante en su parte muy antigua, pero graciosa y alegre en su parte moderna. Tiene dos bellos paseos con arboledas, uno interior y otro exterior, y algunos buenos edificios notables por su arquitectura, como el hospicio, el teatro y la casa municipal. La _Plaza_ nueva es bonita y curiosa por su elegancia y simetría. La población es relativamente considerable, pues asciende á 18,710 habitantes.
Vitoria es considerablemente fabricante, al mismo tiempo que muy agrícola. Sus campos son muy pintorescos por las numerosísimas huertas de hortalizas que los cubren, los caseríos y las aguas abundantes. Pero sus nieblas frecuentes la hacen desapacible ó triste muchas veces, cubriendo con su velo todas las bellezas del panoramai.
Desde Vitoria hasta _Mondragon_ (siguiendo la gran carretera que conduce á la frontera de Francia), se reproducen en su aspecto general los rasgos de los pueblos y paisajes vizcaínos. Había atravesado por tercera vez los Pirineos vascongados, tocando en ocho pueblecitos que cuentan un total de poco mas de 4,000 vecinos. Donde quiera el mismo estilo de construcciones de pura piedra, tan sencillas que los muros de las casas no tienen generalmente argamasa que las una, sino que se sostienen por el aplomo y el tallado de la piedra. Donde quiera también las costumbres dulces, casi patriarcales, al lado de la actividad industrial y agrícola. _Mondragon_, villa de 2,500 vecinos, es uno de los pueblos mas interesantes del tránsito.
Desde que se cruza la cordillera se produce un pequeño sistema hidrográfico distinto, que tiende hacia el golfo de Gascuña, teniendo por principales elementos los bellos ríos llamados _Deva, Arga, Bolívar,_ etc. Después la via toca en _Vergara_ (célebre por el convenio que puso fin á la guerra civil) y otros diez pueblos de mayor ó menor importancia, con un total de 7,900 habitantes, y la diligencia se detiene en la ciudad de Tolosa, que cuenta 7,639.
_Tolosa_, en otras épocas capital de la provincia de Guipúzcoa, está situada á orillas de los ríos _Oria y Arages_. La regularidad de sus nueve calles rectas que se cruzan, encerradas dentro de las murallas; el capricho de sus diez barrios exteriores; la alegría de su valle, surcado por numerosas corrientes y cuajado de árboles frutales y hortalizas, y la importancia de sus fábricas y de algunos edificios públicos, le dan un aspecto agradable. Tolosa tiene el cuarto lugar entre las ciudades vascongadas, por su poblacion y condiciones sociales.
Desde Tolosa hasta _San Sebastian_, en un trayecto de 23 kilómetros, la vía toca en tres pueblos (con 2,886 vecinos) graciosamente situados á orillas del Oria, pequeño rio que caracolea por el fondo de frescos y risueños vallecitos, entre las faldas de muchos cerros, donde los numerosos y pulcros caseríos, los bosques de las cumbres y el esmerado cultivo de los campos producen un conjunto de paisajes á cual mas pintorescos y variados.
Al cabo se sale, al valle marítimo de San Sebastian, ciudad notable por sus baños, por sus fortificaciones y sobre todo por la muy curiosa formación hidrográfica que la rodea. Demora en una península al pié de un alto peñasco qué cierra por un lado el pequeñito lago marítimo (lugar de los famosos baños) en donde desemboca el rio _Urumea_, que baña el valle de _Loyola,_ y el de San Sebastian. Esta bonita ciudad, capital de la provincia de Guipúzcoa, cuenta cerca de 16,000 habitantes; es de una singular regularidad á causa de su moderna reconstruccion, pues fue destruida por las tropas hispano-inglesas, en 1813, en la guerra contra Napoleón. Plaza de bastante animación comercial, se distingue por su aspecto de elegancia y gusto, y su posición le procura hermosísimas vistas sobre los Pirineos, el valle de Loyola y el Océano.
En breve la carretera toca en el pueblo de _Rentería_, sigue por entre montañas, á alguna distancia de _Fuenterrabía_ (pequeña ciudad de 2,134 vecinos, famosa en la historia militar de España), situada hácia la desembocadura del _Bidasoa_, y conduce á la villa de _Irun_ (de mas de 5,500 habitantes), último pueblo del territorio español. Allí los pasaportes salen á luz y reciben una nota que le cuesta cinco francos al viajero, sin perjuicio de registros y derechos al pasar la frontera. El Bidasoa corre manso y cristalino por un bonito valle, arrastrando en gran cantidad las maderas que produce Navarra. Naturalmente llama la atencion la isla de los _Faisanes_ por la sola circunstancia de haber sido el teatro de ese famoso tratado de Don Luis de Haro, que en 1689 puso fin á la guerra de sucesion y dió lugar al advenimiento de los Borbones en España.
El centro de un largo puente sobre el rio es en aquella parte la línea fronteriza. No deja de ser curiosa la escena social que allí se ve, como en todas las fronteras de Europa, y que prueba la insensatez del egoismo de los gobiernos, empeñados en hacer artificiales las relaciones de los pueblos, sustituyendo la desconfianza inquisitorial á la espontaneidad de los intereses. Aquel puente parece un símbolo de union entre las dos naciones; pero los piquetes de soldados, guardas y gendarmas que estacionan en las dos extremidades, como mirándose de hito en hito y representando la desconfianza egoista de cada gobierno, me parecieron protestas vivientes contra la idea natural y social representada por la piedra muda del puente. La piedra se mostraba mas fraternal que los hombres.
Dominado por esta última impresion, entré á Francia con tristeza, dejando un suspiro do fraternal cariño á la patria de mis mayores, un tiempo conquistadora y enemiga de la mia, pero hoy algo reconciliada con esta por el trascurso del tiempo y el influjo de la civilizacion.
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