Viajes de un Colombiano en Europa, primera serie · Unidad 72 de 76

CAPITULO V. — parte 1

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EN FRANCIA.

Del Bidasoa á Bayona,--La ciudad de Bayona.--Las _Landas_.--Burdeos; su aspecto, su comercio, sus monumentos, etc.--De Burdeos á París.--La hoya del Loira.

Al atravesar la diligencia el Bidasoa, los empleados de la aduana francesa nos aguardaban al extreno setentrional del puente. Allí, como en todas las aduanas de Francia, el viajero tiene ocasión de observar la lucha, permanente, entre lo natural y lo artificial, que se origina de las instituciones egoístas y que tienen por base la descónfianza y la sospecha. El francés, como tal, es genialmente fino, galante y expansivo; pero el francés hecho guarda, gendarme ó soldado, degenera en su trato con loa civiles ó se siente embarazado. Es tal la fuerza del carácter genial, que el frances se distingue por su cortesía, de todos los demás europeos, en el ejercicio de funciones oficiales. Por eso, yo que detesto cordialmente los uniformes en general, y especialmente los perros de presa de las aduanas, he reconocido en todos mis viajes que si en esta materia puede haber un tipo tolerable, es sin duda el aduanero frances.

La diligencia francesa arrancó al galope del pueblecito de _Behovia_, donde reside la aduana, y en breve se abrió á mi vista un espléndido paisaje desde las alturas ó colinas que median entre el valle del Bidasoa y el del _Nivella_. A la derecha ó el oriente se levantan en anfiteatros rústicos y bellos los contrafuertes mas cercanos de los Pirineos, en ondas de verdes colinas y de montañas rocallosas y tristes alternando caprichosamente. Al poniente se veia la vasta y fulgurante sabana del Océano, inmóbil á lo léjos, pero en realidad agitándose con violencia contra los peñascos abruptos de la costa, y llena de esplendor por el reflejo del sol, rojo-amarillento, comenzando á consumirse tras de un horizonte ilimitado.

Al frente se registra, en la direccion de Bayona, un curioso panorama, desigual, desnudo de alta vegetacion natural, entrecortado por bajas colinas de planos inclinados, y de un aspecto en que alternan lo pintoresco y lo triste. Donde quiera que la naturaleza no ha sido ayudada, el suelo es estéril, cubierto apénas de una inmensa capa de helechos y malezas; miéntras que la mano del hombre, la obra de la civilizacion se muestra en el cultivo laborioso de algunos espacios, en los numerosos bosques y parques artificiales y en las graciosas casas de labor ó de recreo que salpican el extenso paisaje.

No obstante que el cultivo es tan minucioso en las provincias vascongadas, al entrar al territorio frances se siente bien que se viaja por en medio de un pueblo mucho mas civilizado que el español, en general. El aspecto de las habitaciones y plantaciones es distinto, indicando el esmero en todo, la previsión, el progreso en los métodos de cultivo y la tendencia á lo confortable. La carretera misma, que es espléndida, como todas las nacionales y departamentales de Francia, es incomparablemente superior á cuantas recorrí en España. La diligencia, de formas mucho mas ligeras y racionales, es tirada por tres hermosos caballos, en vez de los cuatro ó cinco pares de mulas furiosas que, manejadas á palos, arrastran las diligencias españolas, merced á un bárbaro sistema de tiro.

Al extremo de un valle notablemente cultivado y casi sobre la costa del Océano, se encuentra la villa de San-Juan-de-Luz, á orillas del rio Nivella. Es una plaza fuerte, al mismo tiempo que puerto marítimo, y no carece de movimiento comercial. Apénas cuenta poco mas de 3,000 habitantes, y se halla en muy notable decadencia, á causa del incremento que han tomado otras plazas comerciales vecinas. Contáronme que las mujeres de San-Juan-de-Luz tienen la especialidad de conservar ciertas costumbres muy antiguas, como la de salir á la calle (principalmente para ir á las iglesias) envueltas en mantos que les dan el aspecto de monjas ó disfrazadas misteriosas. El tipo corresponde en esa parte al de las _tapadas_ de Lima, que segun entiendo tienen de sobra con solo un ojo visible para excitar vivamente el interes.

Desde lo alto de una baja colina, al pasar por el pueblo de _Bidarte_, se alcanza á ver en la vecina costa la linda y elegante poblacion de _Biarrítz_ enteramente nueva, y puesta de moda por la corte imperial de Francia con motivo de los baños de mar. Allí se da rienda suelta á los caprichos de la moda, en los meses de baños, y se han anudado mas de cuatro intrigas de sumo interes para la política europea. Acaso Biarritz será con el tiempo un sitio de gran celebridad, cuando se recuerde que de allí nació el plan de reforma económica y financiera concebido por Napoleon III y comenzado á realizar en 1860.

Desde Bidarte el aspecto de la campiña hace comprender que se toca en las cercanías de la elegante Bayona, tan renombrada por sus _campañas_ ó casas de campo. Donde quiera se destacan sobre las colinas muy bellas quintas de construccion artística y esmerados adornos, rodeadas de suntuosos parques y jardines, en cuyo fondo se ven medio escondidos entre la verdura los elegantes pabellones ó templetes que dan asilo en las horas calurosas á mas de una Parisiense, Bayonesa ó Española, convertida en pastora ó campesina durante el verano. El cultivo aparece mas esmerado, la vegetacion sonrie por todas partes y el viajero simpatiza con Bayona ántes de conocerla.

La antigua provincia de vastas proporciones que llevaba el nombre de _Guiena_ en la division política de Francia, ántes de la revolucion de 1789, tenia por gran centró ó capital á Burdeos, pero se subdividia en pequeñas provincias cuyos nombres han desaparecido del lenguaje oficial. De toda la Guiena han salido, en totalidad ó en parte, los doce departementos denominados: _Ariége, Aveyron, Alto-Garona, Dordoña, Altos-Pirineos, Bajos-Pirineos, Gironda, Landas, Lot, Lot-y-Garona, Gers y Tarn-y-Garona_. La comarca comprendida entre el Bidasoa y Bayona ó el _Adour_, era la Gascuña propiamente dicha, tan célebre en Francia por las fanfarronadas y astucias de sus habitantes, cuyo tipo han personificado Dumas y Maquet en su famoso D'Artagnan de los _Tres Mosqueteros_.

Esta comarca, como todas las aledañas entre naciones de razas diferentes, es muy curiosa por la mezcla de los tipos español y francés, manifiesta en la lengua, las costumbres y otros caracteres sociales. Asi, mientras que Bayona es una ciudad mixta, donde se hablan simultáneamente las dos lenguas y se ve la fusión notable de los dos pueblos, el país comprendido entre el Adour y el Bidasoa ofrece en todo, pero muy particularmente en el idioma popular, la mezcla del español, el francés y el vascuence, de la cual resulta un patué muy curioso que desnaturaliza las tres lenguas y no es fácilmente comprensible sino para los que están familiarizados por lo menos con dos de ellas.

_Bayona_ es una de las mas bellas ciudades de Francia, tanto por el interés que produce aquella promiscuidad social, como por las hermosas arboledas de sus alrededores, su situacion entre dos ríos (el Adour y el Niva) que tienen allí su confluencia, y el aspecto mixto que le dan sus fortificaciones, su carácter de plaza muy comercial, y sus construcciones modernas y elegantes haciendo contraste con algunas antiguas como la catedral gótica. El Niva divide la ciudad en dos partes, y la setentrional se apoya también sobre la margen izquierda del Adour, río considerable y de notable navegación. Al mismo tiempo demora á la margen derecha de ese rio el pueblo de _Espíritu Santo_ (de unos 6,800 habitantes) que si hace parte de Bayona bajo el punto de vista comercial y social, pertenece políticamente al departamento de las _Landas_, separado por el rio Adour del de los _Bajos-Pirineos._

Bayona (que cuenta unas 15,000 almas) es el segundo centro de población de los Bajos-Pirineos, puesto que _Pau_, su capital, numera unos 16,500 habitantes. Como se ve, Bayona tiene _socialmente_ mas de 21,000 almas, de modo que su movimiento comercial é industrial es muy considerable. Es sobre todo un puerto de escala ó depósito para el comercio entre Francia y España, tanto mas concurrido cuanto que se presta a las especulaciones de contrabando. Es en esa ciudad donde comienza la vasta red de los ferrocarriles franceses hacia el este y norte, y su importancia será mucho mayor cuando estén terminadas las vías férreas en construcción que comunicarán á Burdeos y Bayona con Madrid por las provincias de Castilla, Navarra y Aragón.

En Bayona el viajero no se siente con ninguna curiosidad artística. Esa ciudad, célebre por los sucesos de Carlos IV y Napoleón en 1808, tan fecundos en inmensos resultados, no llama la atención por ningún primor artístico, sino por su aspecto de bienestar y elegancia, de vitalidad comercial y fusión social. Las espléndidas alamedas y las quintas y parques que la rodean y hacen pintoresca; el activo movimiento de las gentes en las calles, los muelles y paseos, y en los hermosos hoteles y cafés repletos de viajeros (negociantes ó paseantes); los numerosos vapores que hacen descollar sus chimeneas entre una multitud de buques veleros atracados á los muelles de los dos ríos; la actividad de las fábricas establecidas en los barrios menos elegantes; la mezcla de lenguas que se percibe en todas las conversaciones; el aspecto de los edificios públicos y de las casas modernas, de una sencillez agradable unida á lo pintoresco; y el incesante cruzamiento de las diligencias que llegan y se van cada momento, en dirección a España, Pau, Biarritz, etc., forman un conjunto social que le da á Bayona el tipo de una ciudad no menos graciosa y agradable como residencia, que interesante bajo el punto de vista internacional y económico.

Muchos Estados de Europa y América están representados en Bayona por vice-consules ó agentes comerciales; y la ciudad no solo es un centro de importaciones y exportaciones considerables, sino tambien de la produccion fabril mas valiosa en el departamento de los Bajos-Pirineos y los adyacentes. La cercanía del mar (6 kilómetros) le da la condicion de puerto marítimo, á semejanza del de Bilbao, y por lo mismo la ventaja de mantener en sus rios vastos astilleros donde se construyen embarcaciones y se arman buques para la pesca de bacalao. Las principales exportaciones de la produccion indígena consisten en vinos, licores, trementina, maderas (abeto y pino), cueros, corchos y los afamados «jamones de Bayona».

De los 1,282 kilómetros de _camino_ que median entre Paris y Madrid, 780 miden la distancia de Madrid á Bayona, que en 1859 se recorría en diligencia. Faltábame un trayecto, en ferrocarril, de 502 kilómetros, desde Bayona hasta Paris. Desde la márgen derecha del Adour hasta la izquierda del Garona (en Burdeos) la via directa toca en veintitres estaciones, apartándose de _Mont-de-Marsan_ (capital del departamento de las _Landas_, con unos 5,000 habitantes), y cruzando una comarca llena de melancolía y en algunas partes de desolacion. Es un Océano de bosques de pinos y abetos, que crecen sobre un terreno arenoso y generalmente estéril. Allí abundan las ciénagas, en las cercanías del Océano y de los rios, y con ellas los insectos, las fiebres y los espinos y malezas ásperas que vegetan siempre en los pantanos. El gobierno frances ha emprendido allí vastos trabajos de desmonte y disecacion, que no muy tarde harán de ese triste país una comarca salubre, fértil y próspera. Hoy solo se aprovecha su vasto suelo con la explotacion de los bosques de abetos y pinos, de la cual se obtienen fuertes valores en maderas, alquitran y trementina. En las cercanías de Burdeos el paisaje es hermoso y el horizonte vastísimo; el valle del Garona aparece en todo su esplendor de cultivo, mostrando sus plantaciones de tabaco al lado de las de cereales y los inmensos viñedos, que les dan tan universal importancia al departamento de la _Gironda_ y los circonvecinos.

Confieso que me sentia conmovido profundamente al acercarme á la opulenta, liberal y activa Burdeos. Recordaba la historia de sus famosos _Girondinos_ de la revolucion francesa, mártires de una religion política, cuyas ideas, cuyos hechos y cuyo sacrificio sublime habian interesado vivamente mi espíritu y mi corazon, y cuya suerte me ha parecido siempre una de las mas elocuentes enseñanzas que la historia puede ofrecer á los pueblos y los partidos en agitacion.

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La espléndida ciudad de Burdeos, situada á 457 kilómetros sud-oeste de Paris, tiene por bases las dos márgenes del hermoso rio Garona, distante 96 kilómetros de su desembocadura en el Atlántico, ó sea en el gran golfo de Gascuña. Esa posicion ventajosísima, gracias á la fácil navegacion de ese rio (que es uno de los cuatro de primer órden en el interior de Francia) ha hecho naturalmente de Burdeos una ciudad privilegiada, cuya situacion fluvio-marítima corresponde á la que tienen _Nántes_ en el bajo _Loira, Ruan_ en el bajo _Sena_, y, en menor escala, _Lyon_ en el bajo _Ródano_. Sus comunicaciones marítimas con todo el mundo, y las que los ferrocarriles le han procurado hácia España, el Mediterráneo y todo el interior de Francia, le han dado una importancia universal, en competencia con Marsella, Nántes y el Havre, que son con Burdeos los mas grandes puertos del imperio frances.

Una descripcion muy rápida y sucinta de las condiciones generales de esa opulenta metrópoli comercial del sudoeste de Francia, bastará para hacer estimar su valor á los que solo la conocen por la reputacion universal de sus vinos y licores.

Burdeos está dividida por el Garona en dos grandes porciones. La mas considerable, la Burdeos propiamente dicha, la ciudad histórica, demora á la márgen oriental-meridional. En la opuesta yace el opulento arrabal de _Chartrons_, que puede llamarse el inmenso almacen-bodega de Burdeos. Desde el extremo superior de la ciudad, donde se encuentra el vasto astillero de construcciones navales, hasta abajo de la extremidad inferior, donde se halla el almacén de víveres de la marina, el río describe un arco de ocho kilómetros de desarrollo, cuyo lado convexo corresponde á la paute antigua de la ciudad. Todo ese trayecto constituye el puerto de Burdeos, que puede contener 1,200 buques de todo porte (hasta 600 toneladas), aparte de la flota de grandes buques que descargan el todo ó parte de sus cargamentos en el puerto auxiliar de Blaye, situado mucho mas abajo. El río tiene en la ciudad la anchura média de 600 metros, midiendo hasta 660 enfrente de la Plaza-real de armas que ocupa el centro del arco.

Burdeos, la _Burdigala_ de los Romanos, es una ciudad antiquísima y aun de origen desconocido, que interesa bajo todos aspectos. Su población por sí sola (112,000 almas) equivale á mas de la sexta parte de la que compone el departamento de la Gironda (600,000 habitantes), de que es capital. Su grande antigüedad, su importancia histórica, política y comercial, y el genio liberal y progresista de sus habitantes, la han dotado do condiciones que la hacen una ciudad monumental en todos sentidos. Allí se encuentran reunidos á los vestigios de obras romanas los monumentos góticos, los del Renacimiento y la época posterior, y los que caracterizan las tendencias del Siglo XIX.

La gran Burdeos está perfectamente dividida por la inmensa y hermosa calle del _Sombrero-rojo_ (Chapeau-Rouge) que, partiendo de la margen del río, marca al lado sur la parte antigua y al norte la moderna. Aquella, sin ser repugnante como casi todos los antiguos barrios de la generalidad de las ciudades francesas, se distingue mucho, haciendo resaltar el esplendor de los barrios nuevos. En la porcion primitiva están aglomerados los talleres, muchas fábricas, las tiendas de comercio en su masa principal y todo lo que significa trabajo y actividad exclusivamente. En la porción moderna se ven las espléndidas calles dignas ó rivales de la mejor capital europea, los grandiosos edificios, los hoteles que parecen palacios, los suntuosos cafés y almacenes de lujo y modas, las magníficos paseos sombreados por arboledas, las elegantes fuentes y las limpias y bellas plazas.

En la otra margen del Garona, el barrio de Chartrong tiene encubierto su fondo irregular de fábricas, almacenes, canteras y cuanto constituye siempre un arrabal, por la mas hermosa y vasta fachada que puede darse. Tal es la fila inmensa de más de trescientas casas elegantes que parecen palacios, orillando todo el malecón del muelle de la una á la otra extremidad de la ciudad. Esas casas espléndidas son las residencias de los príncipes de las pipas y los fardos, que constituyen la aristocracia comercial de Burdeos. Cada uno de esos edificios, que en su parte superior es el hogar del comerciante, contiene en sus bodegas subterráneas ó accesorias un depósito enorme de pipas de vinos y licores, cuyo número suele llegar hasta 1,000. _Baco_ se resigna á tener su imperio en las tinieblas subterráneas, consolándose con la seguridad de que ese imperio es universal.

Puede asegurarse que, después de París, Burdeos es la más hermosa y espléndida capital de Francia, como es tambien una de las mas bellas de Europa. Todo tiene en la gran masa ó el conjunto de la ciudad los caracteres de la opulencia, de la actividad, del buen gusto y el aseo, de la elegancia en las formas, del liberalismo en las ideas y las costumbres, del sentimiento artístico armonizando con el espíritu de especulación. La población de Burdeos ha mantenido en todo tiempo las tradiciones de la gran revolución francesa, y sus tendencias son, como las de los parisienses, lyoneses y marselleses, decididamente democráticas y republicanas. La prensa do Burdeos (notablemente bien servida y sostenida por mas de diez y seis imprentas) ejerce una considerable influencia en Francia, en cuanto es posible que la opinión departamental se haga sentir delante de la presión absorbente y el prestigio formidable de París.

En el género bien raro ya de la arquitectura romana, se conservan en Burdeos las ruinas monumentales del _Palacio-Galieno_ y del de _Ombrière_ que llaman la atencion y deleitan á los anticuarlos ó arqueólogos. Entre los edificios de la edad media son notables: la _Catedral_, vasta basílica que, si carece de armonía en su estructura gótica (data del siglo XIII), asombra por la grandeza de su nave central y el atrevimiento de algunas de sus formas; la iglesia de _Santa-Cruz_ (del siglo VII), estilo bizantino en su origen, pero reedificada por Carlomagno; la de _San Seurin,_ de varios estilos y bien interesante. En el género moderno (mixto y Renacimiento) es muy notable la bella iglesia de _Nuestra Señora_ (reedificada al principio del siglo XVIII); y en la de los _Fuldenses_ llama la atencion el sepulcro del célebre Montaigne.

Por lo que hace al Renacimiento puro, su arquitectura está representada por muy hermosos monumentos, tales como el gran Teatro, la Bolsa, el Palacio-real, el de Justicia, la Aduana, el Museo y el Hospital, que es uno de los mejores de Europa en su género. En punto a monumentos, el Puente del Garona y el gran Teatro son obras sobresalientes. El primero es asombroso por sus dimensiones y solidez. Mide 486 metros de longitud y 35 de latitud (13 y 1/2 de calzada y 11 y 1/2 de aceras), y reposa sobre diez y siete enormes arcos de sillería y ladrillo cuyas aberturas permiten la circulación de grandes buques y vapores. Es uno de los mas grandiosos puentes (quizas el primero en su género) que posee la Francia. El Teatro, aunque menos espacioso que los afamados de Barcelona, Milan y Napóles, es el mas hermoso de Francia, por su interior como por sus formas exteriores, y tiene pocos rivales en Europa.