Aromas de América · Capítulo real 4 de 24
CAPITULO XI
Texto completo de esta unidad literaria, reunido aunque el lector la divida en 2 tramos técnicos para mejorar el rendimiento.
CAPITULO XI
Prestigio intelectual de la Umwversidad de Charcas. — Errores del partido liberal: el matrimonio civil, la instrucción laica. — La misión belga y el doctor Bardina. — El laicismo en el parlamento boliwano. — Implantarlo para la raza indigena es un absurdo. — Colegio de Educandas. — Colegio de los P. P. Jesuitas. — Colegio de Artes y Oficios de los Padres Salesianos. — Escuelas Franciscanas. — Escuela nocturna. — Caja Popular de Ahorros de San Antomo de Padua. — La Biblioteca Nacional. — Honrosa recepción.
Con las quiebras y los desmedros propios de una ciudad en falencia, se esfuerza aún y lucha loablemente la antigua Charcas por conservar el cetro de sus antiguos prestigios, el predominio intelectual entre todas las otras urbes bolivianas. Y hay que reconocerlo, lo mantiene aún, si bien a duras penas, sobre los favorecidos paceños y los espirituales cochabambinos que se pirran, sobre todo los últimos por llevar la primacía del saber, como la llevan ciertamente en la fogosidad de su carácter patriótico y en el brillo de su imaginación ardiente.
La Universidad de Sucre, con sus dos facultades, de medicina y derecho sin ser un modelo de centro universitario, se distingue por la preparación de su profesorado y el tino y competencia de su actual rector el doctor Hernando Siles, todo un intelectual de buena cepa y un virtuoso escritor conocido favorablemente en el extranjero por sus múltiples y valiosas producciones.
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La misma Sociedad Geográfica, (1) centro de estudio y de cultura superior, que visité también, habla asimismo a favor de la intelectualidad sucrense.
Pero como no es mi intento hacer un estudio comparativo entre los diversos distritos universitarios de Bolivia que, dicho sea de paso, se han multiplicado demasiado, con perjuicio evidente de la intensificación y bondad de sus estudios, ni mucho menos quebrar lanzas sobre la superioridad de los unos sobre los otros, y sí sólo exteriorizar la sensación recibida en cada una de las ciudades visitadas, paso por alto lo que se puede ver en cualquier revista o diccionario enciclopédico, para decir dos palabras sobre la Biblioteca Nacional y sobre la educación cristiana que hace más a mi propósito y que, con la debida proporción, dará también una idea del grado en que se encuentra en las otras capitales bolivianas, ya que no es g “ande la diferencia entre unas y otras, sobre todo en las más adelantadas. (2)
Entre los más graves errores cometidos por el partido liberal que subió al poder en 1899, llevando a la presidencia al doctor Pando por un período de cuatro años, fué la implantación del matrimonio civil (repudiado tanto por razones étnicas y sociales, allí más que en ninguna otra parte, como por la moral y la religión) y la instrucción laica, sancionada por un decreto en 1903, en los colegios de enseñanza secundaria, extendida poco más tarde a todos los demás.
Contra ésta, reñida como estaba con todo el espíritu de la tradición boliviana, monopolizada y fosilisada en métodos sectarios, arcaicos e ineficaces por la misión belga, contratada
(1) En la Paz, hay también otra Sociedad geográfica. En el pequeño museo que en vías de formación tiene la de Sucre, se. conservan. entre otros objetos históricos, el Acta Original de la Independencia de Bolivia y una bandera argentina salvada de la sorpresa de Vilcapugio.
(2) En las Capitales de Departamentos (Provincias para nosotros) hay colegios nacionales (en Sucre y en La Paz, hay también escuelas normales), existiendo además escuelas fiscales para la clase media, sostenidas por el gobierno. y escuelas municipales para la clase más pobre y abandonada del pueblo, sin contar algunas nocturnas (en Sucre, dos) todas gratuitas y libres si bien hay el proyecto de hacerlas también obligatorias.
Los alumnos matriculados durante el año 1918, en Sucre, ascendían a 3.056, porcentaje elevado para una ciudad de 20.000 habitantes. Este indicaría también que no son pocos los que acuden de la campaña.
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por el gobierno, que organizó el Instituto Normal Superior de La Paz, sentíase el sordo rumor de las protestas, sin que nadie se atreviera a tirar la primera piedra.
Fué al doctor don Juan Bardina, distinguido pedagogo español, contratado también por el gobierno para dirigir en La Paz la sección de Filosofía y Letras de aquel instituto, : quien le cupo la gloria de denunciar ante la opinión pública, el monopolio irritante que ejercía la misión belea en la instrucción pública, con daño eravísimo para la juventud bolivia. ha, en una Memoria que con el nombre de ““Arcaísmo de la misión belga””, presentó al Ministro del ramo el 17 de Agosto de 19187.
Quebrado el prestigio un tanto ficticio del señor Rouma director del instituto y factotum de la instrucción en Bolivia, quien, al decir del señor Bardina, sigilaba eran vaciedad en métodos pedagógicos anticuados y falsos, pero fachandistas y de brillantez periférica, vióse obligado a presentar su renuncia y luego a retirarse a Cuba. Pero el atrevido Bardina no quedó sin su merecido. El gobierno, aprovechando circustanulas políticas favorables, lo expulsó del territorio boliviano, por haberse acaso metido demasiado al hondo en el terreno político.
La alarma que en todo el país despertaban las olas de indisciplina y de relajación que salían de las escuelas laicas, debieron ser harto er aves, para que en el mes de febrero de este año (1919) haya vuelto a plantearse esta cuestión del laicismo en el parlamento boliviano. Ya no fué un Bardina, ni un diputado cualquiera a quien se le pudiera tachar de clerical y de retrógrado. Fué nada menos que el Ministro de instrucción pública, doctor S. Bustamante quien expuso el pensamiento del gobierno, que por cierto no cojea de ultramontano, en un discurso de gran resonancia en-el que, con energía y valor poco comunes, llegaba a las siguientes conclusiones :
“El laicismo es una planta exótica en el país, donde hay sólo-200 protestantes, importados por la fuerza, para que gocen de la ley de libertad de eultos, cuatro ateos, siendo el resto
de la población boliviana eminentemente católica. El laicismo
es de secundaria importancia, porque no responde a ningún factor de progreso.
““No se debe imponer el laicismo, porque nadie lo reclama: quererlo implantar en Bolivia sólo por el hecho de que en otros países europeos lo han hecho, es una sinrazón.
““Se debe dar instrucción religiosa, porque el problema de Dios se plantea en toda clase de estudios; porque la idea de Dios está latente e inseparablemente unida a la inteligencia humana; porque no se debe permitir que el indio caiga en el fetichismo ??.
Hay que conocer el estado de abandono, de atraso y de ignorancia en que se encuentra el elemento indígena en Bolivia y que es el más numeroso, para apreciar debidamente toda la fuerza de la verdad que entrañan las últimas palabras del ministro y el contrasentido y el absurdo que significa la implantación del laicismo allí más que en nineuna otra parte. Arrebatarle al pobre indio las únicas nociones de Dios, de religión, de respeto a la autoridad, así como él las tiene, materializadas y todo, pero que contrarrestan, en parte siquiera, los instintos atávicos, el salvajismo que aun le hierve en la sangre, es lanzarlo inhumanamente al peor de los caos, al que llegan las hordas desenfrenadas, ávidas de reivindicaciones brutales, de igualitarismo materialista, para renovar con peores agravantes los -excesos ocuridos en México, las monstruosidades sin nombre que están sucediendo en Rusia.
Es menester sí abrirle los ojos al indio y aun al cholo o mestizo que también guarda muchos puntos de contacto con aquél, pero por medio de la instrucción conveniente, de la moralización de verdad, de los adelantos y progresos del tra- 'bajo honrado, de una ayuda paternal y desinteresada, jamás cón los resplandores siniestros de las utopías revolucionarias, del laicismo caleinante y sin extrañas. El día en que, gracias a este presente griego que se le quiere hacer o se le está ya -brindándo, estalle formidable el odio de raza, que concentrado vive len el fondo de su corazón semisalvaje, para el blanco, a quién se somete y soporta a regañadientes y porque más no
puede, pero a quien aborrece de corazón como a usufructuario, detentor y destructor de su raza, ese día será un terrible despertar para Bolivia y para cualquiera otra nación que se encuentre en condiciones análogas.
Felizmente se trabaja, aunque no tanto, como fuera de desear, por falta de medios y de ¡personal competente, en la instrucción de la juventud.
El colegio de Educandas, donde se han formado todas las distinguidas matronas chuquisaqueñas, hoy regentado por las Hermanas Hijas de Santa Ana, educa a unas 300 niñas y goza de merecido prestigio en aquella sociedad. Antes recibía una pequeña subvención del sobierno, hoy no, salvo cinco o diez becas que costea y que le sirve de pretexto para intervenir, por medio de su representante, hasta en el manejo interno de la casa. Así por ejemplo, si las Superioras descuidan el ponerse de acuerdo con aquél, para darles un paseo extraordinario a las niñas, se exponen a recibir el consiguiente reproche. Esto, como se ve, es sencillamente intolerable.
Los padres “jesuitas, instalados en el antiguo convento de Santa Mónica, desde 1912, tienen su colegio del Sagrado Corazón, que abraza toda la enseñanza primaria y secundaria y donde se educan alrededor de 300 jóvenes. Provisto como está de un personal competentísimo, de buenos vabinetes de ciencias naturales y de un observatorio metereológico, es toda una esperanza para la juventud sucrense. ¿
Los padres salesianos que poseen también su colegio, con dos secciones, una profesional, con talleres de tipoerafía, encuadernación, herrería y mecánica, carpintería y ebanistería, sastrería y zapatería y otra de estudiantes, realizan una obra eminentemente civilizadora, formando en los doscientos niños que educan, un elemento de orden y de garantía para las instituciones patrias.
Llegados el 20 de marzo de 1896, se instalaron en un ve. tusto caserón conocido con el nombre de Tambo o Socabaya—-- hoy convertido en un decente edificio—y que era parte del anti. guo convento de los Agustinos, del que se incautara el gobierno.
La autoridad eclesiástica, con suseripciones levantadas entre los fieles compró la antigua iglesia de muy buena arquitectura —y hoy, eracias a la restauración que se le ha hecho, de esbelta y hermosa fachada—que estaba convertida en teatro y se la cedió a los Padres.
El gobierno por su parte les cedió el Tambo, asienándoles una subvención anual por vestir, educar y alimentar gratuitamente a 70 niños; subvención que desgraciadamente, desde 1914, so pretexto de erisis económica, de hecho ha quedado retirada, poniendo en serio peligro a este colegio que pasa hoy por una situación verdaderamente erítica.
Comparten eon aquellos la noble tarea del magisterio cristiano los padres franciscanos de la Recoleta (1) que instruyen a unos trescientos niños en sus “Escuelas Franciscanas?” fundadas a base de un legado pío y que comenzaron A funcionar a principios del 1911.
De estas “Escuelas Franciscanas”? se derivan la escuela nocturna que tienen con cien alumnos, de 15 a 30'años y la ““Caja Popular de Ahorros de San Antonio de Padua””; institución netamente popular y beneficiosa para la clase obrera. Cuenta alrededor de 700 socios, y sus estatutos fueron aprobados por el superior gobierno el 28 de agosto de 1914.
Cerraremos este capítulo con algunos datos ligeros sobre la biblioteca y archivo nacional, instalados en el local que actualmente ocupa el Palacio de Justicia y que antes fuera Convento de los Domínicos. Aunque no los visité con la detención de quien va a hacer un estudio prolijo y aprovecharse de sus tesoros, ya que mi delicada salud no me lo permitía, pude euriosear lo suficiente para avalorarlos en su justo precio.
Mucho se ha ordenado y catalogado en el rico archivo, que posee sin duda aleuna piezas antiguas y valiosísimas, las actas originales por ejemplo de la Real Audiencia Charcas, etcétera, pero aun falta mucho que hacer. “El Boletín y Catálogo del Archivo General de la Nación”, revista mensual que
(1) La Biblioteca dle este Convento cuenta alrededor de diez mil volúmenes.
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ra publicando los Expedientes (catálogo cronológico de la época colonial) llega ya al año 1680 (1). Inútil parece añadir la importancia que para los estudiosos reviste dicha publicación, dirigida con mucho acierto por el señor Julio César Carvajal. Lástima grande que los poderes públicos no se preocupen más de aumentar el personal y el presupuesto para impulsar esta gran obra del arreglo y sistematización definitiva del archivo que requiere labor, constancia y sacrificio no vulgares y que tantos beneficios está llamada a producir para la cultura general boliviana y americana.
La biblioteca con ser buena, no es deseraciadamente lo que uno se espera encontrar, tratándose nada menos que de la biblioteca de la famosa Universidad de Charcas; aunque a decir verdad, de la de ésta apenas si quedan rastros.
La base de la Biblioteca Nacional la forman las obras que pertenecieron a los conventos suprimidos, la mayor parte con tapas de pergamino y en latín, vale decir, letra muerta para los modernos intelectuales, la biblioteca del doctor Ernesto O. Rúek, considerado como el fundador y organizador de aquélla y los libros que pertenecieron al doctor René Moreno y que formaban la valiosa “Biblioteca Boliviana”? que existía en Santiago de Chile.
El sistema de clasificación empleado, de pocos años a esta parte, es el de fichas, hoy en día adoptado en Europa y América y prestigiado por los últimos congresos como el mejor y más práctico. Las fichas hechas son actualmente 12.640.
La Biblioteca cuenta 13.329 volúmenes, de los cuales 399 llevan tapas de madera y 1.789 de pergamino, en latín casi todos.
Lo reducido del presupuesto no permite mejorar la Biblioteca, ni atender como se debiera a la encuadernación de libros, revistas y colecciones de periódicos, aleunas muy completas sobre todo de la prensa boliviana. El personal está compuesto de un director, un secretario, dos auxiliares y un
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Número correspondiente al 24 de Enero de 1920.
portero. Fuera de media docena de intelectuales que se consagran al estudio, los demás que acuden a la Biblioteca, según los informes recogidos, se dirigen a la sección de periódicos, revistas y... novelas.
De la recepción que el Rector de la Universidad me dió en este local, el 13 de septiembre, da cuenta la siguiente eróvita publicada por “La Capital”:
“El día viernes 13 del mes corriente, el señor rector de la universidad doctor Hernando Siles, invitó-a nuestro ilustre huésped el Obispo de Paraná, doctor Abel Bazán y Bustos, a pasear por algunas oficinas públicas de su dependencia.
Principiaron por el archivo general de la nación, y después de una breve recorrida, se dirigieron a los erandes salones de la Biblioteca Nacional, a donde había invitado el señor rector a los jefes de corporaciones y a lo más representativo de la sociedad, a tomar una copa de champaña saludando al ilustrísimo señor Obispo.
Larga fué la visita a la eran Biblioteca Nacional. El director del colegio Junín, señor Adhemar Gehain dió una interesante conferencia sobre las ventajas del catálogo por el sistema decimal y de tarjetas, que es el que acaba de establecer en esta biblioteca. La conferencia fué con demostraciones prácticas, pidiendo a los empleados del establecimiento, no sólo libros, sino también documentos y referencias de unos autores a Otros.
Después de recorrer las distintas secciones de la biblioteca, toda la concurrencia se reunió en el salón de la secretaría, donde el señor rector de la universidad, doctor Hernando Siles, saludó con una copa de champaña al ilustrísimo señor Obispo, presentándolo como a ilustre huésped, historiósrato y hombre de ciencia, agobiado por la labor intelectual y sujeto a descanso, como a eminente orador sagrado y uno de los más esclarecidos prelados de la República Argentina. Fué elocuente y muy aplaudida la palabra del doctor Siles.
Contestó el ilustrísimo Obispo, principiando con palabra un tanto vacilante, que dejaba comprender su emoción, y fué
animándose sucesivamente hasta dar prueba de sus grandes dotes de orador, de su ilustración sobre la historia de Charcas y del valor de sus convicciones.
““Acabo de escuchar conmovido, dijo, las sentidas frases del hermoso discurso con que V. S. ha querido honrar, no a mi humilde persona, sino al carácter que invisto, no menos que a mi condición de extranjero y de ciudadano de una nación hermana, cimentando y acreditando una vez más, los sentimientos de legendaria hospitalidad y de exquisita cultura que caracteriza a esta distineuida sociedad.
““Al declinar pues, los bondadosos conceptos en galanas frases vertidas por V. S. en honor de mi persona, acéptolos como Obispo y como argentino, y los guardaré en los entresijos más recónditos de mi alma, para aspirar en los días grises de mi vida, todo el perfume que exhalan como esencia condensada que son del alma boliviana en su exponente más alto de intelectualidad y de cultura.
““Al trasponer en el vertiginoso rodar del nuevo vehículo que hoy nos brinda la exvilización, vuestros campos, y vuestras sierras, vuestras quebradas sin fin, vuestras moles gleantescas, coronadas de nieve y erávidos el seno del precioso y codiciado metal, he sentido extremecimientos y vahídos ante la obra oieantesca de la naturaleza, de Dios. Al hollar los mismos caminos que nuestros padres en la fe, y en la libertad, al recoger la misma tierra que polvoreó su vestimenta de apóstoles y al sentir azotado el rostro por el mismo cierzo helado que vie'orizó sus miembros y broneeó sus frentes, he vuelto a sentir extremecimientos, tanto de admiración por esos erandes hombres que describieron trayectoria luminosa en el cielo de la patria, como de eratitud y de orgullo: de eratitud para esta histórica ciudad, para esta alma máter chuquisaqueña que moldeó el carácter, iluminó el cerebro y forjó el alma de tantos de nuestros grandes hombres que como Moreno, Castelli, Monteaeudo y otros, bebieron en estos claustros y en estas aulas toda la ciencia y el dinamismo patriótico que les caracterizó; de orgullo también, señores, porque, dienos discípulos de sus
maestros supieron ponerse con honor a la altura de las cr eunstancias de tiempo, de lugar y de medio que la gran contienda les colocaba.
“¿Cómo queréis que no goce en medio de vosotros? ¿ Céámo queréis que no sienta satisfacción profunda e intenso Cn este ambiente saturado de recuerdos, de ciencia, de tradiciones va nerandas? Mis impresiones pues, no pueden ser ni más gratas ni más favorables para la cultura de esta histórica ciudad. Estoy admirado de los valiosos tesoros del pasado que euarda en su seno y que honrarían a cualquier ciudad europea, tanto desde el punto de vista arqueológico, como artístico y científico, no menos que de su sociabilidad de cepa genuinamente española, cristiana, con brotes vigorosos de americanismo de buena ley y de nacionalismo boliviano exuberante.
“La antigua Charcas con su famosa universidad de San Francisco Xavier no embargante sus lógicos e inevitables desmedros en la larga y azarosa brega por la conquista de la libertad política de la nación, sigue y seguirá siendo el centro de atracción de los intelectuales que quieran buscar en sus archivos y bibliotecas el alma colonial y americana en lo que ha tenido de más noble, dieno y elevado.
““Y aquí, señores, permitidme una dieresión, si tal pueda llamarse, al hablar de los fundadores de esta casa solariega, de esta alma máter de la ciencia en todo el vasto territorio del Alto Perú. Os sé grandes, os sé nobles, equitativos y justos.
““Mimbre eterno de gloria será para la ielesia representada en sus dienísimos arzobispos, cancilleres natos otrora de este augusto santuario y en especial para la ínclita Compañía de Jesús, que con su ciencia, abnegación y virtud echó la primera piedra y talló los sillares venerandos le este real alcázar de la ciencia. A la iglesia, a los jesuítas, y también ¿por qué no decirlo? a la madre patria que nos dió con su idioma, su relición y su sangre, el broncíneo temple de la raza, el alentar se reno de los héroes y todo el romanticismo caballereseo hispano, el rendido homenaje de nuestra admiración y eratitud pro-
funda.
"Aquí, señores en esta casa se formó el proceso de la existencia política y social de varias naciones americanas. Aquí, ha dicho el sabio historiósrafo de esta casa solariega, doctor Luiz Paz, aquí presente, están las grandes miliarias de la conquista y de la colonia, de la revolución y de la independencia con sus grandiosas epopeyas; la guerra civil con sus eclipses sombríos, con sus tempestades de barbarie; aquí se siente y se palpita todavía la unidad nacional en sus primeras potentes revelaciones: la organización nacional, las concepcior1es de los padres y fundadores de la patria. La emancipación americana, desde mucho tiempo antes de aparecer realizada en un hecho consumado, fué preparada lentamente por las luces esparcidas por las congregaciones religiosas en sus establecimientos de enseñanza. Ha hecho más por nuestra emancipación política la ilustración que partió de la Universidad de San Francisco Xavier que las armas que la consumaron porque la ilustración hizo las armas que conquistaron la libertad y preparó los hombres dienos que habían de manejarlas.
““Y bien, señores, al pensar en todo esto y verme en este sitio tres veces sagrado y secular, objeto de vuestros, para mí honrosos e inmerecidos agasajos, siento todo el peso de una deuda, cuyos intereses difícilmente podré descontar. Guardaré, eso sí, recuerdo perdurable de vuestra gentil cortesía. Y si más tarde, como lo anhelo vivamente, arribo a esta ciudad, no ya en obligado trance de descanso intelectual, sino de investigación y de estudio, me será forzoso trasponer nuevamente los umbrales de esta casa para aumentar en el venero inagotable de esta biblioteca y de este archivo, el corto caudal de mis conocimientos históricos.
“Mientras tanto, lo que os puedo asegurar es que he de marear con piedra blanca este momento y este día en que vuestra deferencia, echando un velo sobre mi modesta persona, ha hecho resaltar únicamente vuestra erandeza y generosidad. Y al regresar a los míos he de contar lo que sois y tenéis y lo que habéis hecho para obsequiar a este pobre prelado argentino. Y he de propender también, por la propaganda oral y escrita,
en la medida de mis fuerzas a robustecer más y más los vínculos de solidaridad boliviano-argentina, las corrientes intelectuales y sociales que nos ligan, convencido como estoy que con esto se hace una obra de verdadero patriotismo y se trabaja por el común enerandecimiento de estas dos naciones hermanas, que juntas, puede decirse, nacieron a la vida de la libertad, y en las horas cruentas del sacrificio, supieron mezclar su sangre, sus sudores y sus lágrimas y escribir páginas de gloria inmarcesible en la gran epopeya americana.
“Señor rector, que tan dignamente regís los destinos de esta casa y que con los prestigios de vuestra honorabilidad, de vuestro talento y de vuestra preparación jurídica extraordinaria, sois la mejor garantía de la misma, por vuestra salud y por el adelanto siempre creciente de esta histórica universidad, cerebro hoy de la nación boliviana, como lo fuera otrora de la vasta región comprendida entre Arequipa y Buenos Aires.
““Por vosotros dienos señores, que os habéis dignado acompañarme en estos momentos. Por la felicidad y unión de las autoridades eclesiásticas y civiles y porque se mantenga el espíritu cristiano que dió grandeza a estos claustros y a esta ciudad. Por el engrandecimiento de Bolivia, vuestra patria y de la mía la República Argentina.