Cuentos aragoneses · Unidad 11 de 57

Unidad 11 · CUENTOS ARAGONESES 33

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CUENTOS ARAGONESES 33

cuenco e la colada, nd tíos (Jueda nada y haoe tres días q^uo nos manteinemos con «pjelarzos» de camuesas; jamos, cfue yo no aguanto más I

I — ¡Pero por ©so no himos de robar!

— ¿Pues no roba el gobierno? Verá usté cuando vengan por la contrebución el estrapalucio qne va a haber en casal ¥o lo que sé es que el año piasao, cuando me cogieron los ladrones que había en el monte y me llevaron a las cuevas ande vivían, tenían un caldero e migas y un cordero con agalchofas, que daba gozo velo. ¡Usté hará lo que quiera, yo mo echo a ladrón I

— ¡Pues ande van los hijos, tienen que ¡r los padres 1

— ¡Pues ala, coja usté el trabuco y yo la escopeta, y esta noche al camino I

(Es de nocliie. El tío Tripas y su hijo Odón )5stán jal acecho a la entrada del pújente. Pasa un hombre montado en un burro).

—¡Alto!

¿Quién ha dicho alto?

— ¡Nosotros! '

i — ¡Hola, Odón! ¿aonde se va?

— ¡Qué Odón ni qué magras! ¡La bolsa, o la vida!

— ¡ Quita esa escopeta day, que me pues matar 1

— Suelta los dineros, o mueres como un pajarico.

—Pero, chico, ¿qué bromas son éstas?

— ¡Que nos imos echao a ladrones! ¡Los dineros!

—Hombre, no m'hagáis «rir», que se ma muerto ayer el «abrió» y no tengo ganas de «rime». ¿Vusotros ladrones? ¡Vaya, vaya, adiós; arre, burra!

I — ¡Padre, que se va! ¿Le tiro?

i — No le tires, déjale ise, que es un buen hombre.

—¿Y qué ice usté de esto?

34 EUSEBIO BLASCO

< — Que no nos ha hecho caso. ¡Nos ha despreciao!

I — ¡Nos ha conocido!

— ¡Claro <?s, sabe que en mi vida 11 hi pidido nada a nadie!

( — Pues el piiimero que pase paga por él.

— ¡Mira ahí viene el tío Agavito y su hijo, sácales los dineros pronto, que cae un dorondón que me estoy helando 1

—Sí que hace una boira que se queda uno tieso, I Alto ahíí

— ¡Los ladrones!

El tío Agapito (al chico). —'No tengas miedo, que a ése que s'acerca le doy un empentón que lo bato y lo mato como un fardacho. ¿Ladrones ©n este pueblo ? ¡ Eso sí que no ! ¡ Acércate y te doy una cascuda con la vara que tei p|ongo negro! ¡En este i)ueblo no roba más que ¡el Ayuntamiento!

— Si dá Usté Un paso lo dejo seco. ¡Los dineros!

í — ¡Pero, piadre, si feste es el hijo del tío Tripas! ¿Qué hacís aquí con este frío !

—¡Que sernos ladrones desde esta mañana I

— ¿Vusoti'os ladrones? ¡Ande Usté, ande usté, padre! (riendo a carcajadas y arreando él burro).

— ¡Que nos dís iel dinero o sus tiramos un tiro!

— ¿ Vusotros ladrones ? ¡ Ay qué Dios ! ¡ Ni que estu\iámos en Carnaval! ¡Ande usté, padre! (Se van).

—¿Pero usté ha visto cosa como ésta?

— ¡Que no nos q;uién creer!

— Y usté que no me deja mátalos...

— No mates a naide', ¡que los mate Dios, que los ha criao! Pero yo te digo que no le sacamos un chavo a dengún vecino.

— ¿Que no? Miste, ahí vienen cinco u seis cantando. O sueltan lo que tengan, o aquí va a haber ima catacombes. ¡Alto ahí!

— ¡Hola, Odón, hola, tío Trípas! ¿Ande bueno?