Cuentos aragoneses · Unidad 15 de 57
Unidad 15 · CUENTOS ARAGONESES 43
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CUENTOS ARAGONESES 43
(El jefe, asomándose a la ventanilla y haciendo señas).
— I Aquí 1 j La Guardia civil !
(Vienen dos guardias y se les explica el raso).
Guardia.— Quite usted esa oesta de ahí en seguida.
— No me da la gana.
El otro.— ¿La qtiita Usted? ''
—¡No la quito!
El viajero (desesperado) .—T^ro, hombre de Dios, por la Virgen Santísima, no sea usted tozudo; ¿por qué razón pirefiere usted ir a la cárcel, a darnos gusto? ¿Por qué no ha de quitar ustied la cesta y se acaba todo esto?
¡ — ¡j Porque no eis mía, moño 1 1
(Estupefacción gtenleral).
El jeite.— ¿De quién es?
—De ése que estcá dormido. ¿A ver, tú, estás dormido ?
El otro raturro (sin abrir los o/o5J. -^Según pá lo que sea.
— Pa que quites esta oesta de enmedio.
—Con mucho gusto, ya están ustés sei-vidos,
(Quita la cesta y la poníe |en la red. El 'jefe de la estación, riendo) :
.. — ¿Y por qué no lo dijo nsted desde el princt-
pdo ?
—Poique :el siñor no me l'ha p-reguntao; porque estos que llevan ' corbata, tienen menos gramática que luio. Lo pirimero e todo se dice: ¿De quién es esta cesta? Y al amo e la cesta, se le dice: ¿Quiusté quítala de ahí? Too lo arreiglan ustés con ma;ndarl ¡A
44 EUSEBIO BLASCO
mí no me manda naide! ¡De hombre a hombre no va nada !
. — Bueno, hombre, btiéno.
— Ya pfué usté tocar el pito, y amónos pronto, qti« me están ^esperando en Riela pa matar el tocino. ¿Quién quié un cigarro? n^i'i'^íl
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El tío Serenidá
«El tío sereinidá» ha vivido, y esto no es cuento, que es verdad.
Tiene su filosofía, y a D. Tancredo y a los «serenos» que pa^esidan gobiernos en adelante, les conviene conocerlo.
Pues el tío Juan, que aún no tenía mote cuando pasó lo que voy a contar, volvió una vez a su pueblo, que no está lejos de Calatayud, despftiés de haber visto las corridas de toros del Pilar, en Zaragoza. Y esto fué hace más de treinta años.
— ¿Y qué tal?— le preguntaron sus convecinos. — ¿Le han gustado a usté los toros?
— Sí me han gustao; ptero no lis hi hallao ninguna cosa de particular a los toreros.
— ¿Cómo es eso?
.-^Como lo digo; porque icen que son tan valientes... y no son valientes.
— ¡.Ah! ¿Conque no?
— No; lo que tienen íes «serenidá», y en teniendo «serenidá» no pjué coger un toro a nadie.
< — ¡Es claro I j Usted también bajaría a la plaza 1
. — ¡Lo mesmo qu^e ellos I